Entre­vis­ta a Ange­la Davis: Lucha con­tra el indi­vi­dua­lis­mo

En esta entre­vis­ta, Ange­la Davis, acti­vis­ta, pro­fe­so­ra, escri­to­ra e icono del movi­mien­to Black Power, habla de los víncu­los exis­ten­tes entre las luchas glo­ba­les. Reto­man­do los temas del femi­nis­mo negro, de la impor­tan­cia de lo colec­ti­vo, de Pales­ti­na, del com­ple­jo indus­trial de pri­sio­nes, la Pro­fe­so­ra Davis expo­ne el papel que los pue­blos pue­den y deben jugar.

-Frank Barat (FB): A menu­do hablas del poder de lo colec­ti­vo y haces hin­ca­pié en la impor­tan­cia de los movi­mien­tos popu­la­res. ¿Cómo pode­mos con­se­guir ese poder en una socie­dad que fomen­ta el egoís­mo y el indi­vi­dua­lis­mo?

-Ange­la Davis (AD): Des­de el ascen­so del capi­ta­lis­mo glo­bal y las ideo­lo­gías rela­cio­na­das con el neo­li­be­ra­lis­mo, es cada vez más impor­tan­te iden­ti­fi­car los peli­gros del indi­vi­dua­lis­mo. Las luchas pro­gre­sis­tas –cen­tra­das sólo en el racis­mo, la repre­sión, la pobre­za u otras cues­tio­nes- están des­ti­na­das al fra­ca­so si al mis­mo tiem­po no inten­tan desa­rro­llar la con­cien­cia acer­ca de la insi­dio­sa pro­mo­ción del indi­vi­dua­lis­mo capi­ta­lis­ta. Aun­que Nel­son Man­de­la insis­tía siem­pre en que sus logros eran logros colec­ti­vos con­se­gui­dos por hom­bres y muje­res, sus cama­ra­das, los medios tra­ta­ron de san­ti­fi­car­le como indi­vi­duo heroi­co. Un pro­ce­so pare­ci­do se lle­vó a cabo para diso­ciar al Dr. Mar­tin Luther King, Jr, del inmen­so núme­ro de muje­res y hom­bres que cons­ti­tu­ye­ron el cora­zón mis­mo del movi­mien­to esta­dou­ni­den­se por la liber­tad de media­dos del siglo XX. Es esen­cial resis­tir­se a des­cri­bir la his­to­ria como la obra de indi­vi­duos heroi­cos para que la gen­te reco­noz­ca hoy su poten­cial como par­te de una comu­ni­dad de lucha cada vez más amplia.

-FB: ¿Qué que­da hoy del movi­mien­to del Black Power?

-AD: Pien­so en el movi­mien­to del Black Power –o a lo que nos refe­ría­mos en su momen­to como movi­mien­to de libe­ra­ción de los negros- como un momen­to espe­cial en el desa­rro­llo de la bús­que­da de la liber­tad de los negros. Fue, en muchos sen­ti­dos, una res­pues­ta a lo que se per­ci­bía como lími­tes del movi­mien­to por los dere­chos civi­les: no sólo nece­si­tá­ba­mos pro­cla­mar dere­chos lega­les den­tro de la socie­dad exis­ten­te, sino tam­bién exi­gir dere­chos sus­tan­ti­vos –pues­tos de tra­ba­jo, vivien­da, aten­ción sani­ta­ria, edu­ca­ción, etc.- y desa­fiar la estruc­tu­ra mis­ma de la socie­dad. Esas deman­das –tam­bién con­tra los encar­ce­la­mien­tos racis­tas, la vio­len­cia de la poli­cía y la explo­ta­ción capi­ta­lis­ta- se suma­ron al pro­gra­ma de diez pun­tos del Par­ti­do de las Pan­te­ras Negras (PPN).

Aun­que las per­so­nas negras han entra­do en las jerar­quías eco­nó­mi­cas, socia­les y polí­ti­cas (el ejem­plo más espec­ta­cu­lar fue la elec­ción de Barack Oba­ma en 2008), hay un abru­ma­dor núme­ro de ellas some­ti­das al racis­mo eco­nó­mi­co, edu­ca­ti­vo y car­ce­la­rio a un nivel mucho mayor que duran­te la era ante­rior a los dere­chos civi­les. En muchos aspec­tos, las deman­das del pro­gra­ma de diez pun­tos del PPN son aho­ra tan impor­tan­tes –o qui­zá inclu­so más impor­tan­tes- como duran­te la déca­da de los sesen­ta, que fue cuan­do se for­mu­la­ron por vez pri­me­ra.

-FB: La elec­ción de Barack Oba­ma fue cele­bra­da por muchos como una vic­to­ria con­tra el racis­mo. ¿Crees que fue una fala­cia? ¿Pien­sas que real­men­te ha esta­do para­li­zan­do duran­te mucho tiem­po a la izquier­da, así como a los afro­ame­ri­ca­nos impli­ca­dos en la lucha por un mun­do más jus­to?

-AD: Muchos de los supues­tos res­pec­to a la impor­tan­cia de la elec­ción de Oba­ma están total­men­te equi­vo­ca­dos, espe­cial­men­te los que des­cri­ben que un hom­bre negro en la pre­si­den­cia de EEUU sim­bo­li­za la des­apa­ri­ción de la últi­ma barre­ra del racis­mo. Pero creo que la elec­ción en sí fue impor­tan­te, sobre todo por­que la mayor par­te de la gen­te –inclu­yen­do la mayo­ría de la gen­te negra- no creía al prin­ci­pio que fue­ra posi­ble ele­gir a una per­so­na negra para la pre­si­den­cia. Efec­ti­va­men­te, los jóve­nes crea­ron un movi­mien­to –aun­que debe­ría cali­fi­car­se dicien­do que era un ciber­mo­vi­mien­to- que con­si­guió lo que pare­cía ser impo­si­ble.

El pro­ble­ma es que la gen­te que se aso­cia­ba a sí mis­ma con ese movi­mien­to no pro­si­guió ejer­cien­do ese poder colec­ti­vo como pre­sión, lo que hubie­ra podi­do obli­gar a Oba­ma a mover­se en direc­cio­nes más pro­gre­sis­tas (por ejem­plo, con­tra un incre­men­to mili­tar en Afga­nis­tán, por un rápi­do des­man­te­la­mien­to de Guan­tá­na­mo, por un plan más com­ple­to de aten­ción sani­ta­ria). Creo que es impor­tan­te des­ta­car, inclu­so cuan­do nos mos­tra­mos crí­ti­cos con Oba­ma, que no habría­mos esta­do mejor con Rom­ney en la Casa Blan­ca. De lo que hemos care­ci­do en estos últi­mos cin­co años no es del pre­si­den­te ade­cua­do, sino más bien de movi­mien­tos de masas bien orga­ni­za­dos.

-FB: ¿Cómo defi­ni­rías el “femi­nis­mo negro”? ¿Y qué papel podría jugar en las socie­da­des actua­les?

-AD: El femi­nis­mo negro sur­gió como un esfuer­zo teó­ri­co y prác­ti­co para demos­trar que la raza, el géne­ro y la cla­se son inse­pa­ra­bles en los mun­dos socia­les que habi­ta­mos. En el momen­to de su apa­ri­ción, a las muje­res negras se les pedía con fre­cuen­cia que eli­gie­ran qué era lo más impor­tan­te para ellas, el movi­mien­to negro o el movi­mien­to de las muje­res. La res­pues­ta era que esa era una pre­gun­ta equi­vo­ca­da. La pre­gun­ta más apro­pia­da era cómo enten­der las inter­sec­cio­nes e inter­co­ne­xio­nes entre los dos movi­mien­tos. Toda­vía esta­mos enfren­tán­do­nos al desa­fío de enten­der las com­ple­jas vías por las que se entre­la­zan la raza, la cla­se, el géne­ro, la sexua­li­dad, la nación y las capa­ci­da­des, pero tam­bién al reto de cómo avan­zar más allá de estas cate­go­rías para enten­der las inter­re­la­cio­nes de ideas y los pro­ce­sos que pare­cen estar sepa­ra­dos y sin víncu­los entre ellos. Insis­tir en las cone­xio­nes entre las luchas y el racis­mo en EEUU y las luchas con­tra la repre­sión israe­lí de los pales­ti­nos es, en ese sen­ti­do, un pro­ce­so femi­nis­ta.

-FB: ¿Pien­sas que ha lle­ga­do ya el momen­to de que la gen­te se des­en­gan­che de los prin­ci­pa­les par­ti­dos polí­ti­cos y de ese con­cep­to que nues­tros “diri­gen­tes” deno­mi­nan demo­cra­cia repre­sen­ta­ti­va? El hecho de invo­lu­crar­nos en un sis­te­ma tan corrup­to y podri­do, gober­na­do sólo por el dine­ro y la ava­ri­cia, le da legi­ti­mi­dad, ¿no es ver­dad? ¿Cómo dete­ner esta cha­ra­da, dejar de votar y empe­zar a crear algo nue­vo y orgá­ni­co de arri­ba aba­jo?

-AD: Cier­ta­men­te, no creo que los par­ti­dos polí­ti­cos exis­ten­tes pue­dan cons­ti­tuir nues­tros ámbi­tos fun­da­men­ta­les de lucha, pero el ámbi­to elec­to­ral pue­de uti­li­zar­se como terreno sobre el que orga­ni­zar­se. En EEUU, hemos nece­si­ta­do duran­te mucho tiem­po de un par­ti­do polí­ti­co inde­pen­dien­te, un par­ti­do de los tra­ba­ja­do­res anti­rra­cis­ta y femi­nis­ta. Creo tam­bién que tie­nes toda la razón al iden­ti­fi­car el acti­vis­mo de base como el ingre­dien­te más impor­tan­te para la cons­truc­ción de movi­mien­tos radi­ca­les.

-FB: El mun­do ára­be ha pasa­do por cam­bios tre­men­dos en los últi­mos años, con revo­lu­cio­nes en cur­so en muchos paí­ses. ¿Qué impor­tan­cia tie­ne que en Occi­den­te la gen­te com­pren­da la com­pli­ci­dad de nues­tros pro­pios gobier­nos en el man­te­ni­mien­to de las dic­ta­du­ras ára­bes?

-AD: Creo que es com­ple­ta­men­te per­ti­nen­te que los pue­blos del mun­do ára­be exi­jan que noso­tros, en Occi­den­te, impi­da­mos que nues­tros gobier­nos apo­yen a regí­me­nes dic­ta­to­ria­les, y espe­cial­men­te a Israel. La lla­ma­da “gue­rra con­tra el terror” ha hecho un daño ines­ti­ma­ble al mun­do, inclu­yen­do la inten­si­fi­ca­ción del racis­mo anti­mu­sul­mán en EEUU, Euro­pa y Aus­tra­lia. Como pro­gre­sis­tas del Nor­te glo­bal, no hemos reco­no­ci­do real­men­te nues­tras impor­tan­tes res­pon­sa­bi­li­da­des en la pro­se­cu­ción de los ata­ques ideo­ló­gi­cos y mili­ta­res con­tra los pue­blos del mun­do ára­be.

-FB: Hace poco dis­te en Lon­dres una char­la sobre Pales­ti­na, el G4S (Gru­po 4 de Segu­ri­dad), que es el gru­po de segu­ri­dad pri­va­da mayor del mun­do, y el com­ple­jo indus­trial de pri­sio­nes. ¿Pue­des expli­car­nos como están vin­cu­la­dos?

-AD: Con el pre­tex­to de la segu­ri­dad y el Esta­do de segu­ri­dad, el G4S se ha intro­du­ci­do en las vidas de la gen­te por todo el mun­do, espe­cial­men­te en Gran Bre­ta­ña, EEUU y Pales­ti­na. Esta com­pa­ñía es la ter­ce­ra cor­po­ra­ción más gran­de del mun­do des­pués de Wal­mart y Fox­comm, y es el mayor emplea­dor pri­va­do en el con­ti­nen­te de Áfri­ca. Han apren­di­do a apro­ve­char el racis­mo, las prác­ti­cas anti­in­mi­gra­to­rias y las tec­no­lo­gías de cas­ti­go en Israel y en todo el mun­do. El G4S es direc­ta­men­te res­pon­sa­ble de las expe­rien­cias de reclu­sión polí­ti­ca de los pales­ti­nos, así como de todo lo rela­ti­vo al muro del apartheid levan­ta­do allí, del encar­ce­la­mien­to en Sudá­fri­ca, de las escue­las-pri­sión en EEUU y del muro a lo lar­go de la fron­te­ra entre Méxi­co y EEUU. Sor­pren­den­te­men­te, duran­te la reu­nión de Lon­dres nos ente­ra­mos que el per­so­nal del G4S es res­pon­sa­ble de ata­ques sexua­les con­tra las muje­res en deter­mi­na­dos cen­tros de deten­ción en Gran Bre­ta­ña.

-FB: ¿Cómo es de ren­ta­ble el com­ple­jo indus­trial de pri­sio­nes? Has dicho a menu­do que es el equi­va­len­te a la “escla­vi­tud moder­na”.

-AD: El com­ple­jo indus­trial glo­bal de pri­sio­nes está con­ti­nua­men­te expan­dién­do­se, como se pue­de ver en el ejem­plo del G4S. Por tan­to, una pue­de asu­mir que su ren­ta­bi­li­dad está en alza. Ha lle­ga­do a abar­car no sólo pri­sio­nes públi­cas y pri­va­das (y las pri­sio­nes públi­cas están más pri­va­ti­za­das de lo que uno podría pen­sar y cada vez más suje­tas a las deman­das del bene­fi­cio) pero tam­bién las ins­ta­la­cio­nes para jóve­nes, las pri­sio­nes mili­ta­res y los cen­tros de inte­rro­ga­to­rio. Ade­más, el sec­tor más lucra­ti­vo del nego­cio de las pri­sio­nes pri­va­das es el de los cen­tros de deten­ción de inmi­gran­tes. Pue­de por tan­to enten­der­se por qué la legis­la­ción anti­in­mi­gran­te más repre­si­va en los EEUU fue redac­ta­da por las com­pa­ñías de las pri­sio­nes pri­va­das en un inten­to mani­fies­to de maxi­mi­zar sus bene­fi­cios.

-FB: Una socie­dad libre de cár­ce­les-pri­sio­nes ¿es, en tu opi­nión, posi­ble o es una uto­pía? ¿Cómo podría fun­cio­nar?

-AD: Pien­so que una socie­dad sin pri­sio­nes es una posi­bi­li­dad rea­lis­ta en el futu­ro, pero en una socie­dad trans­for­ma­da, una socie­dad en la que las nece­si­da­des de la gen­te, y no el lucro, cons­ti­tu­ya la fuer­za motriz. Al mis­mo tiem­po, la abo­li­ción de las pri­sio­nes pare­ce una idea utó­pi­ca pre­ci­sa­men­te por­que la pri­sión y las ideo­lo­gías que la refuer­zan están muy pro­fun­da­men­te enrai­za­das en nues­tro mun­do con­tem­po­rá­neo. Hay cifras enor­mes de gen­te tras las rejas en EEUU –alre­de­dor de dos millo­nes y medio- y cada vez se uti­li­za más el encar­ce­la­mien­to como estra­te­gia de des­via­ción de los pro­ble­mas socia­les sub­ya­cen­tes: racis­mo, pobre­za, des­em­pleo, fal­ta de edu­ca­ción, etc. Estas cues­tio­nes no se abor­dan nun­ca de for­ma seria. Sólo es una cues­tión de tiem­po que la gen­te empie­ce a dar­se cuen­ta de que la pri­sión es una solu­ción fal­sa. La defen­sa del abo­li­cio­nis­mo pue­de y debe­ría pro­du­cir­se en rela­ción con las deman­das de una edu­ca­ción de cali­dad, de estra­te­gias labo­ra­les anti­rra­cis­tas, de aten­ción sani­ta­ria gra­tui­ta y todo ello den­tro de otros movi­mien­tos pro­gre­sis­tas. Pue­de ayu­dar a pro­mo­ver una crí­ti­ca anti­ca­pi­ta­lis­ta y movi­mien­tos por el socia­lis­mo.

-FB: ¿Qué es lo que el boom del com­ple­jo indus­trial de pri­sio­nes está indi­can­do sobre nues­tra socie­dad?

-AD: Las ele­va­das cifras de gen­te tras las rejas por todo el mun­do y la cre­cien­te ren­ta­bi­li­dad de los medios para man­te­ner­los cau­ti­vos son uno de los ejem­plos más impre­sio­nan­tes del capi­ta­lis­mo glo­bal. Pero los obs­ce­nos bene­fi­cios que se obtie­nen del encar­ce­la­mien­to masi­vo están vin­cu­la­dos a los bene­fi­cios de la indus­tria sani­ta­ria y de la edu­ca­ción y otros ser­vi­cios huma­nos comer­cia­li­za­dos que debe­rían real­men­te estar a libre dis­po­si­ción de todos.

-FB: Hay una esce­na en “The Black Power mix­ta­pe”, un docu­men­tal sobre el movi­mien­to de las Pan­te­ras Negras/​Poder Negro que apa­re­ció hace un par de años, don­de el perio­dis­ta te pre­gun­ta si aprue­bas la vio­len­cia. Tu res­pues­ta fue: “¡Qué pre­gun­ta, ¿que si aprue­bo la vio­len­cia?! No tie­ne sen­ti­do”. ¿Podrías ela­bo­rar­la?

-AD: Inten­ta­ba seña­lar que las pre­gun­tas acer­ca de la vali­dez de la vio­len­cia debe­rían diri­gir­se a esas ins­ti­tu­cio­nes que man­tie­nen y con­ti­núan man­te­nien­do el mono­po­lio de la vio­len­cia: la poli­cía, las pri­sio­nes, el ejér­ci­to. Expli­qué que cre­cí en el sur de EEUU en un momen­to en el que los gobier­nos per­mi­tían que el Ku Klux Klan per­pe­tra­ra ata­ques terro­ris­tas con­tra las comu­ni­da­des negras. En aque­lla épo­ca me metie­ron en la cár­cel, tras acu­sar­me fal­sa­men­te de ase­si­na­to, secues­tro y cons­pi­ra­ción y me con­vir­tie­ron en un obje­ti­vo de la vio­len­cia ins­ti­tu­cio­nal, y van y me pre­gun­tan si estoy de acuer­do con la vio­len­cia. Fue gro­tes­co. Tam­bién esta­ba tra­tan­do de seña­lar que la defen­sa de la trans­for­ma­ción revo­lu­cio­na­ria no se basa fun­da­men­tal­men­te en la vio­len­cia, sino que tie­ne que ver con cues­tio­nes sus­tan­ti­vas como mejo­res con­di­cio­nes de vida para la gen­te pobre y la gen­te de color.

-FB: Mucha gen­te pien­sa actual­men­te que for­mas­te par­te de las Pan­te­ras Negras, y algu­nos inclu­so pien­san que fuis­te uno de los miem­bros fun­da­do­res. ¿Pue­des expli­car cuál fue tu papel exac­ta­men­te, tus afi­lia­cio­nes en aquel momen­to?

-AD: No fui miem­bro fun­da­dor del Par­ti­do de las Pan­te­ras Negras. En 1966, el año en el que se fun­dó el PPN, me encon­tra­ba estu­dian­do en Euro­pa. Des­pués, en 1968, me uní al Par­ti­do Comu­nis­ta y tam­bién me con­ver­tí en miem­bro del PPN y tra­ba­jé con una rama de la orga­ni­za­ción en Los Ánge­les, don­de me encar­ga­ba de la edu­ca­ción polí­ti­ca. Sin embar­go, en un deter­mi­na­do momen­to, el lide­raz­go deci­dió que los miem­bros del PPN no podían afi­liar­se a otros par­ti­dos, por lo que deci­dí con­ser­var mi afi­lia­ción con el Par­ti­do Comu­nis­ta. Sin embar­go, seguí apo­yan­do y tra­ba­jan­do con el PPN. Cuan­do me metie­ron en la cár­cel, el PPN fue la prin­ci­pal fuer­za que defen­dió mi liber­tad.

-FB: Vol­vien­do a tu res­pues­ta sobre la vio­len­cia, cuan­do escu­ché lo que decías en el docu­men­tal, pen­sé en Pales­ti­na. La comu­ni­dad inter­na­cio­nal y los medios occi­den­ta­les están pidien­do siem­pre, como con­di­ción pre­via, que los pales­ti­nos renun­cien a la vio­len­cia. ¿Cómo pue­des expli­car la popu­la­ri­dad de esta narra­ti­va de que los opri­mi­dos ten­gan que garan­ti­zar la segu­ri­dad de los opre­so­res?

-AD: El hecho de poner la cues­tión de la vio­len­cia en pri­mer plano sir­ve casi inevi­ta­ble­men­te para tapar los pro­ble­mas que están en el cen­tro de las luchas por la jus­ti­cia. Así suce­dió en Sudá­fri­ca duran­te la lucha con­tra el Apartheid. Fíja­te que a Nel­son Man­de­la –al que han san­ti­fi­ca­do como el defen­sor más impor­tan­te de la paz de nues­tro tiem­po- le man­tu­vie­ron en la lis­ta esta­dou­ni­den­se de terro­ris­tas has­ta 2008. Los aspec­tos más impor­tan­tes de la lucha pales­ti­na por la liber­tad y auto­de­ter­mi­na­ción se mini­mi­zan y se vuel­ven invi­si­bles ante quie­nes inten­tan equi­pa­rar la resis­ten­cia pales­ti­na ante el apartheid israe­lí con el terro­ris­mo.

-FB: ¿Cuán­do fue la últi­ma vez que estu­vis­te en Pales­ti­na? ¿Qué impre­sión dejó en ti esa visi­ta?

-AD: Via­jé a Pales­ti­na en junio de 2011 con una dele­ga­ción de activistas/​académicas femi­nis­tas indí­ge­nas y de color. La dele­ga­ción incluía muje­res que habían cre­ci­do bajo el Apartheid suda­fri­cano, bajo las leyes Jim Crow del Sur y en las reser­vas indias. Aun­que todas había­mos esta­do ante­rior­men­te impli­ca­das en el acti­vis­mo soli­da­rio pales­tino, todas noso­tras nos que­da­mos terri­ble­men­te impac­ta­dos por lo que vimos y deci­di­mos ani­mar a nues­tros dis­tri­tos a que se unie­ran al Movi­mien­to del BDS (siglas en inglés de Boi­cot, Des­in­ver­sión y San­cio­nes) y ayu­dar a inten­si­fi­car la cam­pa­ña por la liber­tad de Pales­ti­na. Más recien­te­men­te, algu­na de noso­tras nos impli­ca­mos en con­se­guir que se apro­ba­ra una reso­lu­ción que ins­ta­ba a par­ti­ci­par en el Boi­cot Aca­dé­mi­co y Cul­tu­ral de la Ame­ri­can Stu­dies Asso­cia­tion. Las com­po­nen­tes de la dele­ga­ción se invo­lu­cra­ron en la apro­ba­ción de una reso­lu­ción de la Modern Lan­gua­ge Asso­cia­tion cen­su­ran­do a Israel por recha­zar la entra­da de aca­dé­mi­cos esta­dou­ni­den­ses en Cis­jor­da­nia que iban a ense­ñar e inves­ti­gar en las uni­ver­si­da­des pales­ti­nas.

-FB: Hay varios medios de resis­ten­cia de los que pue­den dis­po­ner los pue­blos opri­mi­dos por regí­me­nes racis­tas o colo­nia­les o por ocu­pa­cio­nes extran­je­ras (i.e., Pro­to­co­lo Adi­cio­nal I del Con­ve­nio de Gine­bra), inclu­yen­do el uso de de la fuer­za arma­da. En la actua­li­dad, el movi­mien­to de soli­da­ri­dad pales­tino se ha com­pro­me­ti­do con la vía de la resis­ten­cia no vio­len­ta. ¿Pien­sas que con sólo esto se pon­drá fin al apartheid israe­lí?

-AD: Des­de lue­go, los movi­mien­tos de soli­da­ri­dad son por su pro­pia natu­ra­le­za no vio­len­tos. En Sudá­fri­ca, inclu­so cuan­do se esta­ba orga­ni­zan­do un movi­mien­to de soli­da­ri­dad inter­na­cio­nal, el CNA (Con­gre­so Nacio­nal Afri­cano) y el PCSA (el Par­ti­do Comu­nis­ta de Sudá­fri­ca) lle­ga­ron a la con­clu­sión de que su movi­mien­to nece­si­ta­ba de un ala arma­da: Umkon­to We Sis­we. Tenían todo el dere­cho a tomar esa deci­sión. Del mis­mo modo, le corres­pon­de al pue­blo pales­tino uti­li­zar los méto­dos que esti­me más con­ve­nien­tes para tener éxi­to en su lucha. Al mis­mo tiem­po, está cla­ro que si Israel está ais­la­do polí­ti­ca y eco­nó­mi­ca­men­te, como la cam­pa­ña del BDS inten­ta, no podrá seguir ade­lan­te con sus prác­ti­cas de apartheid. Si, por ejem­plo, noso­tros, en EEUU, obli­ga­mos a la admi­nis­tra­ción Oba­ma a inte­rrum­pir sus ocho millo­nes de dóla­res al día de apo­yo a Israel, se ini­cia­ría un lar­go camino de pre­sio­nes a Israel para que pusie­ra fin a la ocu­pa­ción.

-FB: For­mas par­te de un comi­té para la libe­ra­ción del pre­so polí­ti­co pales­tino Mar­wan Barghou­ti y de todos los pre­sos polí­ti­cos. ¿Qué impor­tan­cia tie­ne, para que pre­va­lez­ca la jus­ti­cia, que todos ellos sean libe­ra­dos?

-AD: Es fun­da­men­tal que se libe­re a Mar­wan Barghou­ti y a todos los pri­sio­ne­ros polí­ti­cos que se hallan en las cár­ce­les israe­líes. Barghou­ti lle­va dos déca­das tras las rejas. Su terri­ble situa­ción refle­ja el hecho de que la mayor par­te de las fami­lias pales­ti­nas han teni­do o tie­nen al menos a un miem­bro encar­ce­la­do por las auto­ri­da­des israe­líes. Actual­men­te hay alre­de­dor de 5.000 pre­sos pales­ti­nos y sabe­mos que des­de 1967, Israel ha envia­do a pri­sión a 800.000 pales­ti­nos (el 40% de la pobla­ción mas­cu­li­na). La deman­da de libe­rar a todos los pre­sos polí­ti­cos pales­ti­nos es un ingre­dien­te fun­da­men­tal de la exi­gen­cia de aca­bar con la ocu­pa­ción.

-FB: Duran­te una char­la en la Uni­ver­si­dad Bir­beck de Lon­dres, dijis­te que la cues­tión pales­ti­na tie­ne que con­ver­tir­se en una cues­tión glo­bal, una cues­tión social que debe­ría lle­var en su pro­gra­ma o agen­da todo movi­mien­to que luche por la jus­ti­cia. ¿Qué qui­sis­te decir con esto?

-AD: Que al igual que la lucha con­tra el apartheid suda­fri­cano fue una cau­sa abra­za­da por los pue­blos de todo el mun­do e incor­po­ra­da a muchas agen­das de jus­ti­cia social, las orga­ni­za­cio­nes y movi­mien­tos invo­lu­cra­dos en cau­sas pro­gre­sis­tas por todo el pla­ne­ta deben invo­lu­crar­se de igual modo en la soli­da­ri­dad con Pales­ti­na. Se ha ten­di­do a con­si­de­rar a Pales­ti­na como una cues­tión apar­te –y, lamen­ta­ble­men­te, dema­sia­do a menu­do, mar­gi­nal-. Este es pre­ci­sa­men­te el momen­to de ani­mar a todos los que creen en la igual­dad y en la jus­ti­cia para que se unan al lla­ma­mien­to por una Pales­ti­na libre.

-FB: La lucha es inter­mi­na­ble, ¿ver­dad?

-AD: Yo diría que nues­tras luchas madu­ran, pro­du­cen nue­vas ideas, nue­vos plan­tea­mien­tos y nue­vos terre­nos con los que com­pro­me­ter­nos en la bús­que­da de la liber­tad. Como Nel­son Man­de­la, debe­mos estar dis­pues­tos a abra­zar el lar­go camino hacia la liber­tad.

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