Cuba y Esta­dos Uni­dos: «¡ni un tan­ti­co así!”- Ati­lio Borón

Escri­bi­mos estas líneas con la inmen­sa ale­gría que nos pro­du­jo la exi­to­sa cul­mi­na­ción de la cam­pa­ña que el pue­blo y el gobierno de Cuba lan­za­ron para repa­triar a los cin­co lucha­do­res anti­te­rro­ris­tas injus­ta­men­te encar­ce­la­dos por la “jus­ti­cia” de los EEUU, que jamás se preo­cu­pó por enjui­ciar a con­no­ta­dos y con­fe­sos terro­ris­tas como Orlan­do Bosch y Luis Posa­da Carri­les o a un finan­cis­ta y eje­cu­tor de aten­ta­dos terro­ris­tas como Jor­ge Mas Cano­sa. Refi­rién­do­se a “Los 5” Fidel dijo en su momen­to “vol­ve­rán” y vol­vie­ron; como antes, en el inci­den­te del niño Elián Gon­zá­lez, cuan­do tam­bién ase­gu­ró que Elián vol­ve­ría a Cuba, y volvió.

Dicho esto qui­sié­ra­mos com­par­tir una refle­xión sobre las razo­nes que expli­can el cam­bio en la polí­ti­ca exte­rior de EEUU en rela­ción a Cuba y lo que esto podría sig­ni­fi­car para la Isla y Amé­ri­ca Lati­na y el Caribe.

El abso­lu­to fra­ca­so de más de medio siglo de blo­queo y agre­sio­nes es uno de los fac­to­res más evi­den­tes que ori­gi­na­ron el vira­je de Washing­ton. La Revo­lu­ción Cuba­na resis­tió a pie fir­me, dig­na­men­te y sin con­ce­sio­nes, tama­ña agre­sión y al final del día el Goliat del pla­ne­ta tuvo que reco­no­cer su derro­ta, algo que muy rara vez hace la siem­pre arro­gan­te super­po­ten­cia. Lo hizo el pre­si­den­te Barack Oba­ma en su dis­cur­so y de modo toda­vía más enfá­ti­co su Secre­ta­rio de Esta­do, John Kerry, cuan­do al pro­nun­ciar el suyo, un par de horas más tar­de, dijo que “duran­te medio siglo apli­ca­mos una polí­ti­ca para ais­lar a Cuba y los que ter­mi­na­mos ais­la­dos fui­mos noso­tros.” Cla­ro está que otros fac­to­res tam­bién juga­ron un papel: la inter­ven­ción del Papa Fran­cis­co fue mucho más allá de una pia­do­sa exhor­ta­ción o una “ges­tión de bue­nos ofi­cios”, tal como con­ven­cio­nal­men­te se la entien­de. Fue una media­ción en don­de la influen­cia papal para arri­bar a un acuer­do pare­ce haber sido más gra­vi­tan­te que lo nor­mal en este tipo de media­cio­nes. El tiem­po per­mi­ti­rá cali­brar con pre­ci­sión las carac­te­rís­ti­cas de esa ges­tión. Ade­más, el reite­ra­do repu­dio que la polí­ti­ca del blo­queo cose­cha­ba año tras año en la Asam­blea Gene­ral de las Nacio­nes Uni­das, e inclu­si­ve en el seno de la OEA, fue debi­li­tan­do la fir­me­za de la polí­ti­ca anti­cu­ba­na. Otro fac­tor fue la hon­ro­sa insis­ten­cia de los paí­ses lati­no­ame­ri­ca­nos y cari­be­ños sin excep­ción para exi­gir el fin del blo­queo y la libe­ra­ción de “Los 5”.

El papel de la UNASUR y la CELAC tam­bién fue de impor­tan­cia para pre­ci­pi­tar esta reorien­ta­ción de la polí­ti­ca de la Casa Blan­ca. Pero lo que a nues­tro jui­cio fue deci­si­vo para pro­du­cir este vira­je fue el cálcu­lo geo­po­lí­ti­co rea­li­za­do por los estra­te­gas del impe­rio, que reco­men­da­ba aca­bar con una polí­ti­ca que no sólo era inefec­ti­va ‑como las tor­tu­ras de la CIA, según el recien­te Infor­me del Sena­do- sino que ade­más era con­tra­pro­du­cen­te para garan­ti­zar la segu­ri­dad nacio­nal esta­dou­ni­den­se en momen­tos tan crí­ti­cos como el que actual­men­te atra­vie­sa el sis­te­ma inter­na­cio­nal. En las pági­nas que siguen tra­ta­re­mos de desa­rro­llar en cier­to deta­lle este argumento.

La tran­si­ción geo­po­lí­ti­ca mun­dial y sus desa­fíos para la esta­bi­li­dad del imperio

EEUU se enfren­ta a un dete­rio­ra­do cua­dro geo­po­lí­ti­co mun­dial que sus­ci­ta una enor­me preo­cu­pa­ción en su cla­se domi­nan­te, sus repre­sen­tan­tes polí­ti­cos e ideo­ló­gi­cos, el Pen­tá­gono y sus agen­cias de inte­li­gen­cia. En 1997, pocos años des­pués del derrum­be de la Unión Sovié­ti­ca, uno de los más lúci­dos (y cíni­cos) inte­lec­tua­les orgá­ni­cos del impe­rio, Zbig­niew Brze­zins­ki, escri­bió un libro que resu­mía la visión estra­té­gi­ca domi­nan­te en ese momen­to y pro­po­nía un con­jun­to de reco­men­da­cio­nes para enca­rar con rea­lis­mo –en lugar de las auto­com­pla­cien­tes enso­ña­cio­nes de los miem­bros del Pro­yec­to para el Nue­vo Siglo Ame­ri­cano, gran par­te de los cua­les inte­gra­ron las filas del gobierno de Geor­ge W. Bush- los desa­fíos de los años veni­de­ros. [1] En El Gran Table­ro Mun­dial su autor des­car­ta­ba la posi­bi­li­dad de un debi­li­ta­mien­to del pode­río glo­bal de EEUU dado que su país apa­re­cía, una vez desin­te­gra­da la Unión Sovié­ti­ca, como “la úni­ca e, indu­da­ble­men­te, como la pri­me­ra poten­cia real­men­te glo­bal” en la his­to­ria del planeta.

A par­tir de esta pre­mi­sa el obje­ti­vo que se tra­zó fue for­mu­lar una geo­es­tra­te­gia glo­bal e inte­gral para pre­ser­var el papel cen­tral de EEUU como “arbi­tro polí­ti­co” en todo el mun­do, pero pres­tan­do espe­cial aten­ción a Eura­sia ya que es ese y no otro “el table­ro en el que la lucha por la pri­ma­cía glo­bal” segui­rá jugán­do­se. Un con­ti­nen­te fun­da­men­tal que con­ta­ba para 1997 con el 75% de la pobla­ción y el 60% del PNB mun­dia­les, y las ¾ par­tes de los recur­sos estra­té­gi­cos cono­ci­dos. Para ser exi­to­sa dicha estra­te­gia debía basar­se en la cons­truc­ción de “una comu­ni­dad glo­bal basa­da en las rela­cio­nes de coope­ra­ción”. [2] No obs­tan­te, a Brze­zins­ki no se le esca­pa­ban las ace­chan­zas que podían ori­gi­nar­se como con­se­cuen­cia de poten­cia­les “con­tin­gen­cias rela­cio­na­das con los futu­ros ali­nea­mien­tos polí­ti­cos (…) que inten­ten empu­jar [a los EEUU] fue­ra de Eurasia”.

En ese escri­to Brze­zins­ki iden­ti­fi­ca­ba tres esce­na­rios que podrían plan­tear tales retos a lo lar­go del siglo vein­tiuno: el pri­me­ro era un acuer­do entre Rusia y los prin­ci­pa­les paí­ses euro­peos, que debi­li­ta­ría los víncu­los entre EEUU y Euro­pa y mella­rían la for­ta­le­za de la Alian­za Atlán­ti­ca y en par­ti­cu­lar de la OTAN. Pero tran­qui­li­za­ba a sus lec­to­res dicien­do que la pro­ba­bi­li­dad de esa con­tin­gen­cia era “bas­tan­te remo­ta” (si bien no total­men­te des­car­ta­ble), no habien­do por lo tan­to razo­nes para alarmarse.

La segun­da ame­na­za era un posi­ble acuer­do entre Chi­na y Japón, por enton­ces la segun­da eco­no­mía del mun­do y pun­tal de la pre­sen­cia esta­dou­ni­den­se en el Pací­fi­co y en el mun­do asiá­ti­co. Pro­ba­bi­li­dad: tam­bién muy baja, por­que los his­tó­ri­cos con­flic­tos que sepa­ra­ban a ambas nacio­nes serían un obs­tácu­lo muy difí­cil de remon­tar. Había que moni­to­rear los movi­mien­tos, los ges­tos y las ini­cia­ti­vas de esos dos paí­ses pero sin per­der la serenidad.

El ter­cer esce­na­rio, “el poten­cial­men­te más peli­gro­so sería el de una gran coa­li­ción entre Chi­na, Rusia y qui­zás Irán, una coa­li­ción ‘anti­he­ge­mó­ni­ca uni­da no por una ideo­lo­gía sino por agra­vios com­ple­men­ta­rios’.” [3] Sin embar­go, las pro­ba­bi­li­da­des de que esta amal­ga­ma polí­ti­ca pudie­ra cris­ta­li­zar­se eran, según Brze­zins­ki, remo­tas. Aho­ra bien: los pro­nós­ti­cos de este con­se­je­ro áuli­co del impe­rio fue­ron impia­do­sa­men­te refu­ta­dos por la his­to­ria ya que ese esce­na­rio ‑el menos desea­do, el más temi­do y el más impro­ba­ble- fue el que en estos últi­mos años irrum­pió con fuer­za en el sis­te­ma inter­na­cio­nal. A media­dos del 2014 Rusia y Chi­na fir­ma­ron impor­tan­tí­si­mos acuer­dos –eco­nó­mi­cos, polí­ti­cos y mili­ta­res- de lar­go pla­zo, a los cua­les se unió poco des­pués Irán. En Sep­tiem­bre la India soli­ci­tó for­mal­men­te su adhe­sión al Acuer­do de Coope­ra­ción de Shanghai y a fina­les de este mis­mo año Rusia selló un muy impor­tan­te acuer­do con Tur­quía, cerran­do de este modo una alian­za que cam­bia radi­cal­men­te la corre­la­ción de fuer­zas en el table­ro de la geo­po­lí­ti­ca mun­dial en per­jui­cio de EEUU, sus alia­dos euro­peos y Japón. Con la inte­gra­ción de la India y Tur­quía el pano­ra­ma geo­po­lí­ti­co euro­asiá­ti­co no podría ser más des­ven­ta­jo­so para lo que Brze­zins­ki deno­mi­na “Occi­den­te.”

En el año 2012, es decir, poco antes de que emer­gie­ra esta nue­va coa­li­ción y quin­ce años des­pués de la publi­ca­ción del Gran Table­ro Mun­dial, Brze­zins­ki dio a cono­cer su más recien­te obra: Stra­te­gic Vision. [4] En ella el tono gene­ral del aná­li­sis se sitúa en las antí­po­das de su por momen­tos triun­fa­lis­ta tex­to de 1997. Aho­ra la preo­cu­pa­ción es otra. En la pri­me­ra par­te de ese libro pro­po­ne una sor­pren­den­te y muy sig­ni­fi­ca­ti­va explo­ra­ción his­tó­ri­ca en torno a la “decli­nan­te lon­ge­vi­dad de los impe­rios”, una refle­xión insó­li­ta en rela­ción al supues­to fun­da­men­tal de la obra: EEUU no es un impe­rio sino una poten­cia, la úni­ca poten­cia glo­bal. No obs­tan­te, este ines­pe­ra­do comien­zo reve­la que en su fue­ro ínti­mo Brze­zins­ki no se enga­ña, ni enga­ña a sus jefes y patro­nes, y sabe que EEUU es la cabe­za de un vas­to sis­te­ma impe­rial y que, ade­más, la lógi­ca que decre­tó la decli­na­ción de todos los impe­rios ante­rio­res, sin excep­ción, difí­cil­men­te excep­túe al ame­ri­cano. Como estu­dio­so que es sabe muy bien que este no podrá ser eterno y duda de que siquie­ra pue­da man­te­ner­se más allá de unas pocas déca­das. De ahí que las cua­tro pre­gun­tas fun­da­men­ta­les que plan­tea en las pági­nas ini­cia­les del libro sean las siguientes:

1) ¿Qué impli­can­cias tie­nen la cam­bian­te dis­tri­bu­ción del poder glo­bal des­de Occi­den­te hacia Orien­te y el des­per­tar polí­ti­co de la humanidad?

2) ¿Por qué deca­yó el atrac­ti­vo de los EEUU, cuá­les son los sín­to­mas de su decli­na­ción domés­ti­ca e inter­na­cio­nal y por qué se des­per­di­ció una opor­tu­ni­dad tan excep­cio­nal como el des­en­la­ce pací­fi­co de la Gue­rra Fría?

3) ¿Qué con­se­cuen­cias geo­po­lí­ti­cas ten­drían lugar si EEUU per­die­ra su pri­ma­cía en el ámbi­to del poder glo­bal? ¿Podría Chi­na ocu­par su lugar en el 2025?

4) ¿Cómo debe­ría EEUU rede­fi­nir sus obje­ti­vos geo­po­lí­ti­cos a lar­go pla­zo, y cómo atraer, apo­yán­do­se en sus alia­dos euro­peos, a Rusia y Tur­quía a los efec­tos de cons­truir un “Occi­den­te” más inclu­si­vo y vigoroso?

En resu­men, el autor se for­mu­la inte­rro­gan­tes impen­sa­bles una déca­da atrás. Lo que antes se asu­mía como una ver­dad incon­mo­vi­ble, la pri­ma­cía inter­na­cio­nal de EEUU, aho­ra es obje­to de múl­ti­ples con­je­tu­ras, y por lo tan­to las opcio­nes estra­té­gi­cas dise­ña­das en el pasa­do deben ser radi­cal­men­te re-examinadas.

Un mun­do convulsionado

En este impen­sa­do esce­na­rio, en don­de los riva­les de Washing­ton unen fuer­zas, y los anti­guos alia­dos –fer­vien­tes, como Tur­quía, o tibios, como la India- se pasan al otro ban­do, la rápi­da degra­da­ción de la situa­ción inter­na­cio­nal plan­tea enor­mes desa­fíos al impe­rio. La agen­da exte­rior de la Casa Blan­ca se enfren­ta con nume­ro­sos “pun­tos calien­tes” en los cuá­les EEUU está fuer­te­men­te invo­lu­cra­do, tie­ne muchos intere­ses en jue­go y se ve for­za­do a hacer apues­tas cada vez más ries­go­sas y de incier­to des­en­la­ce. En Orien­te Medio la situa­ción está fue­ra de con­trol: des­pués de haber avi­va­do la hogue­ra del fun­da­men­ta­lis­mo suni­ta como arie­te para hos­ti­gar a Irán y Siria, el trá­gi­co resul­ta­do de esa polí­ti­ca fue la apa­ri­ción del Esta­do Islá­mi­co, una orga­ni­za­ción cri­mi­nal que dis­po­ne de los enor­mes recur­sos finan­cie­ros deri­va­dos de su con­trol sobre las zonas petro­le­ras de Siria e Irak, y dis­pues­to a afian­zar su domi­nio ape­lan­do a cuan­tas atro­ci­da­des sean ima­gi­na­bles. Ori­gi­nal­men­te for­ma­do por mer­ce­na­rios reclu­ta­dos por EEUU y Ara­bia Sau­di­ta, finan­cia­do y arma­do por estos dos paí­ses, el genio se salió de la bote­lla (como antes Osa­ma bin Laden y Sad­dam Hus­sein) y, pre­vi­si­ble­men­te, comen­zó a desa­rro­llar una polí­ti­ca pro­pia que no es pre­ci­sa­men­te la que mejor favo­re­ce los intere­ses de Washing­ton en la región.

A la explo­si­va situa­ción de esa par­te del mun­do, hun­di­da en un inter­mi­na­ble baño de san­gre, hay que agre­gar la ace­le­ra­da fas­cis­ti­za­ción de Israel, que ha con­ver­ti­do a su esta­do en un engen­dro neo­na­zi en don­de el geno­ci­dio de los pales­ti­nos pasó a ser una prác­ti­ca habi­tual ejer­ci­da con total impu­ni­dad e indi­fe­ren­te ante la repul­sa casi uni­ver­sal que sus­ci­tan sus accio­nes. Más hacia el Orien­te, en Asia Cen­tral, área don­de se anu­da una den­sa red de oleo­duc­tos y gaso­duc­tos de vital impor­tan­cia para el mer­ca­do mun­dial de ener­gé­ti­cos, la per­ma­nen­te ines­ta­bi­li­dad de una zona sur­ca­da por ances­tra­les riva­li­da­des y con­flic­tos étni­cos, reli­gio­sos y eco­nó­mi­cos de todo tipo se com­bi­na con perió­di­cos esta­lli­dos de vio­len­cia que frus­tran de raíz cual­quier posi­bi­li­dad de esta­ble­cer pro­yec­tos eco­nó­mi­cos de cier­ta enver­ga­du­ra para el apro­ve­cha­mien­to de sus enor­mes rique­zas gasí­fe­ras y petro­le­ras. [5] Más hacia el Este, al lle­gar al extre­mo del con­ti­nen­te, la per­sis­ten­te dispu­ta entre Chi­na y Japón por la deli­mi­ta­ción juris­dic­cio­nal del Mar del Sur de la Chi­na agre­ga un con­di­men­to explo­si­vo en el lími­te orien­tal de la anti­gua, y hoy alta­men­te reva­lo­ri­za­da, “Ruta de la Seda”. [6]

¿Es todo? De nin­gu­na mane­ra. La situa­ción del Áfri­ca Sub­saha­ria­na es moti­vo de inten­sa preo­cu­pa­ción, sobre todo por el arrai­go que en algu­nos paí­ses pro­vee­do­res de petró­leo, como Nige­ria, pare­ce haber con­se­gui­do el isla­mis­mo radi­cal. Pero, más al nor­te es don­de se encuen­tra la fuen­te más impor­tan­te y a la vez urgen­te de preo­cu­pa­cio­nes. En Euro­pa hay una gue­rra en cier­nes entre los paí­ses de la OTAN y Rusia. Las suce­si­vas san­cio­nes eco­nó­mi­cas decre­ta­das por Washing­ton (y repli­ca­das con des­hon­ro­sa obe­dien­cia por sus com­pin­ches euro­peos) jun­to al deli­be­ra­do derrum­be de los pre­cios del petró­leo con­fi­gu­ran, en tér­mi­nos prác­ti­cos, una decla­ra­ción de gue­rra, y así lo ha enten­di­do no sólo Mos­cú sino bue­na par­te de la diri­gen­cia polí­ti­ca esta­dou­ni­den­se. No sor­pren­de, en con­se­cuen­cia, que Rusia haya anun­cia­do el 26 de Diciem­bre un sig­ni­fi­ca­ti­vo cam­bio de su doc­tri­na estra­té­gi­ca, orien­ta­da aho­ra por la nece­si­dad de con­te­ner las ame­na­zas que se cier­nen, des­de Euro­pa: la OTAN y el des­plie­gue balís­ti­co nor­te­ame­ri­cano en ese con­ti­nen­te, sobre su segu­ri­dad nacio­nal. [7]

El dra­má­ti­co empeo­ra­mien­to de la situa­ción en Ucra­nia reco­no­ce dos cau­sas fun­da­men­ta­les: una, la expan­sión hacia el Este de las fron­te­ras de la OTAN, en abier­ta vio­la­ción de las pro­me­sas for­mu­la­das a los gober­nan­tes rusos por suce­si­vos pre­si­den­tes de los EEUU y los jefes de esta­do euro­peos. La otra: la insis­ten­cia de la Unión Euro­pea en incor­po­rar a Ucra­nia y, de ese modo, pene­trar por la puer­ta tra­se­ra en Rusia. Ambas ini­cia­ti­vas pro­pi­cia­ron la ful­mi­nan­te resu­rrec­ción de la Gue­rra Fría, que se está reca­len­tan­do ace­le­ra­da­men­te. Un aca­dé­mi­co con­ser­va­dor nor­te­ame­ri­cano, John Mearshei­mer, pro­fe­sor de la Uni­ver­si­dad de Chica­go, cul­pó a Occi­den­te por esta degra­da­ción del cli­ma inter­na­cio­nal. Era sabi­do, escri­bió, que Mos­cú jamás podía acep­tar de bra­zos cru­za­dos que la OTAN se exten­die­ra has­ta sus fron­te­ras, y para col­mo con­sen­ti­do por un gobierno impues­to en Kiev por un gol­pe de esta­do impul­sa­do y finan­cia­do por EEUU y sus alia­dos. [8] Esta irres­pon­sa­ble pro­vo­ca­ción es tan inad­mi­si­ble para Rusia como lo hubie­ra sido para EEUU si, en los años ochen­tas, Mos­cú y los paí­ses del Pac­to de Var­so­via hubie­sen orques­ta­do un gol­pe de esta­do en Méxi­co e ins­ta­la­do sus tro­pas en la fron­te­ra con EEUU.

El des­en­ca­de­na­mien­to de la cri­sis en Ucra­nia des­ató como res­pues­ta la rein­te­gra­ción al terri­to­rio ruso de la penín­su­la de Cri­mea (ane­xa­da con el apo­yo de sus habi­tan­tes) y alen­tó el sepa­ra­tis­mo de la pobla­ción ruso­par­lan­te que resi­de en el este ucra­niano. Las san­cio­nes eco­nó­mi­cas apli­ca­das a Rusia por los paí­ses de la Alian­za Atlán­ti­ca ten­sa­ron la cuer­da a gra­do tal que tie­ne esca­sos pre­ce­den­tes en la his­to­ria con­tem­po­rá­nea. Mos­cú denun­ció estas manio­bras y dijo que ellas son par­te de una estra­te­gia gene­ral cuyo obje­ti­vo es nada menos que pre­ci­pi­tar el “cam­bio de régi­men” en Rusia, ante lo cual Vla­di­mir Putin ha dicho que su país no per­ma­ne­ce­rá indi­fe­ren­te ante esos desig­nios y res­pon­de­rá con cuan­to ten­ga a su alcan­ce. Hay que recor­dar que Rusia dis­po­ne del segun­do arse­nal ató­mi­co mun­dial y que cuen­ta con unas fuer­zas arma­das muy bien equi­pa­das. Como decía­mos más arri­ba, si la OTAN lle­ga­ra a lan­zar un ata­que con armas de des­truc­ción masi­va Mos­cú no vaci­la­rá en recu­rrir a su arse­nal nuclear, lo que abre una atroz pers­pec­ti­va para el futu­ro de la huma­ni­dad. [9]

Tras­cen­den­te papel de Amé­ri­ca Lati­na y el Cari­be

En innu­me­ra­bles oca­sio­nes Fidel y el Che afir­ma­ron que Nues­tra Amé­ri­ca es la reta­guar­dia estra­té­gi­ca del impe­rio. Cuan­do EEUU enfren­ta gra­ves desa­fíos en el fren­te inter­na­cio­nal ‑como en los años seten­ta en el Sudes­te asiá­ti­co y muy espe­cial­men­te en Viet­nam- se vuel­ve sobre los paí­ses del área para des­de allí tomar alien­to y lan­zar su arre­me­ti­da. En aque­lla opor­tu­ni­dad lo que hizo fue sem­brar dic­ta­du­ras por toda la región, en don­de sal­vo Méxi­co, Colom­bia y Cos­ta Rica, el res­to de los paí­ses pade­cie­ron la ins­tau­ra­ción de regí­me­nes cívi­co-mili­ta­res que hicie­ron del terro­ris­mo de esta­do una prác­ti­ca coti­dia­na de ejer­ci­cio del poder, para lo cual con­ta­ron con el aus­pi­cio, cola­bo­ra­ción, pro­tec­ción y finan­cia­mien­to de Washington.

En la actua­li­dad la Casa Blan­ca con­ti­núa actuan­do bajo los linea­mien­tos de la mis­ma pre­mi­sa, pro­cu­ran­do aca­bar con la Revo­lu­ción Cuba­na, liqui­dar a los gobier­nos boli­va­ria­nos, ter­mi­nar de domes­ti­car a los de la “cen­tro-izquier­da” del Cono Sur y refor­zar, vía la Alian­za del Pací­fi­co, a los regí­me­nes neo­co­lo­nia­les y con­ser­va­do­res del área. Tén­ga­se en cuen­ta que en el tur­bu­len­to table­ro geo­po­lí­ti­co inter­na­cio­nal Nues­tra Amé­ri­ca bri­lla como una envi­dia­ble, y úni­ca, zona de paz. Lo úni­co que per­tur­ba este pano­ra­ma es el con­flic­to interno en Colom­bia y la des­es­ta­bi­li­za­ción de Méxi­co, pero ambas son situa­cio­nes que se cons­ti­tu­yen en el ámbi­to domés­ti­co. [10] Sólo Colom­bia podría, si fra­ca­sa­ran las nego­cia­cio­nes de paz en cur­so en La Haba­na, alte­rar sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te los equi­li­brios inter­na­cio­na­les del área.

No obs­tan­te, en el caso de Méxi­co no habría que des­car­tar que si se ace­le­ra­ra y pro­fun­di­za­ra la des­com­po­si­ción de la situa­ción inter­na debi­do a la explo­si­va com­bi­na­ción entre el cre­cien­te pode­río del nar­co ‑que podría lle­gar a some­ter a su arbi­trio a las diver­sas ramas del apa­ra­to esta­tal- y una repo­ten­cia­da pro­tes­ta social los EEUU podrían, en tal even­tua­li­dad, con­si­de­rar muy seria­men­te la posi­bi­li­dad de inva­dir y ocu­par una par­te de la fron­te­ra nor­te mexi­ca­na con el pre­tex­to de pre­ser­var la “segu­ri­dad nacio­nal” esta­dou­ni­den­se ame­na­za­da por el caos al sur del Rio Gran­de. Lo hicie­ron en el pasa­do y nada auto­ri­za a pen­sar que no vol­ve­rían a hacer­lo una vez más si lo con­si­de­ra­sen con­ve­nien­te. Hipó­te­sis extre­ma, pero que en fun­ción de las ense­ñan­zas de la his­to­ria sería suma­men­te impru­den­te des­car­tar. Va de suyo que una movi­da de ese tipo ten­dría enor­mes reper­cu­sio­nes inter­na­cio­na­les, que rever­be­ra­rían mucho más allá del hemis­fe­rio ame­ri­cano. [11]

Es a cau­sa de todo lo ante­rior que Washing­ton está ponien­do cada vez más empe­ño en “reor­de­nar” una región que des­de el triun­fo de Chá­vez en las elec­cio­nes pre­si­den­cia­les de 1998 ha ido pro­gre­si­va­men­te eman­ci­pán­do­se de la pega­jo­sa tute­la y con­trol que EEUU ejer­ció sobre lo que con indi­si­mu­la­do des­pre­cio se lla­ma, en los círcu­los ofi­cia­les de ese país, su “patio tra­se­ro”. La olea­da boli­va­ria­na des­en­ca­de­na­da por Chá­vez faci­li­tó la super­vi­ven­cia de la aco­sa­da Cuba y tuvo refle­jos con­cén­tri­cos en el mun­do andino: Boli­via y Ecua­dor se ple­ga­ron a la mis­ma y, en el lito­ral atlán­ti­co, sur­gie­ron gobier­nos más mode­ra­dos en Argen­ti­na, Bra­sil y Uru­guay pero que, pese a la tibie­za de algu­nas de sus ini­cia­ti­vas, en el terreno inter­na­cio­nal apor­ta­ron un apo­yo deci­si­vo para, entre otras cosas, hacer nau­fra­gar el pro­yec­to más impor­tan­te que el impe­rio tenía reser­va­do para Amé­ri­ca Lati­na y el Cari­be: el ALCA, sepul­ta­do en Mar del Pla­ta en Noviem­bre del 2005.

El cam­bio de polí­ti­ca hacia Cuba tie­ne por obje­ti­vo neu­tra­li­zar un per­ma­nen­te fac­tor de per­tur­ba­ción de las rela­cio­nes hemis­fé­ri­cas y abrir el paso a una polí­ti­ca más efi­caz para recu­pe­rar el con­trol las dís­co­las nacio­nes del sur. El obje­ti­vo es cla­ro: garan­ti­zar la esta­bi­li­dad y la com­pli­ci­dad de la reta­guar­dia impe­rial para que Washing­ton pue­da actuar en los “pun­tos calien­tes” arri­ba seña­la­dos sin temor a que su dis­trac­ción en leja­nos tea­tros de ope­ra­cio­nes des­ate una radi­ca­li­za­ción tan inde­sea­ble como incon­te­ni­ble en los paí­ses de Amé­ri­ca Lati­na y el Cari­be. Para enfren­tar con éxi­to esta ter­ce­ra gue­rra mun­dial en ges­ta­ción es esen­cial reto­mar el con­trol de Vene­zue­la, don­de al día de hoy se alo­jan las mayo­res reser­vas com­pro­ba­das del mun­do. Pero dicho obje­ti­vo no se alcan­za­rá man­te­nien­do la vie­ja y fra­ca­sa­da polí­ti­ca hacia Cuba, que pro­vo­ca la repul­sa del res­to de las nacio­nes del hemisferio.

Por eso el pre­si­den­te Barack Oba­ma dió el pri­mer paso para “nor­ma­li­zar” las rela­cio­nes con la Isla pero al día siguien­te redo­bló su ata­que a la Repú­bli­ca Boli­va­ria­na pro­mul­gan­do un pro­yec­to de ley, impul­sa­do nada menos que por el Sena­dor Bob Menén­dez (cono­ci­do por sus estre­chas vin­cu­la­cio­nes con la mafia anti­cas­tris­ta de Mia­mi) [12] que esta­ble­ce san­cio­nes eco­nó­mi­cas a gober­nan­tes y polí­ti­cos vene­zo­la­nos “res­pon­sa­bles por vio­la­cio­nes de los dere­chos huma­nos de mani­fes­tan­tes anti­gu­ber­na­men­ta­les” que entre Febre­ro y Abril del 2014 toma­ron las calles y median­te vio­len­tas mani­fes­ta­cio­nes exi­gían la renun­cia del pre­si­den­te Nico­lás Madu­ro. Ni a este impre­sen­ta­ble sena­dor ni a Oba­ma les impor­tó que los auto­res o ins­ti­ga­do­res de acti­vi­da­des vio­len­tas –inclu­yen­do ase­si­na­tos, robos, incen­dios, des­truc­ción de edi­fi­cios y bie­nes públi­cos, etcé­te­ra- que bus­quen alte­rar el orden cons­ti­tu­cio­nal o remo­ver auto­ri­da­des ape­lan­do a la vio­len­cia serían acu­sa­dos del deli­to de sedi­ción en EEUU (y en casi todo el mun­do) y pasi­bles de ser san­cio­na­dos con durí­si­mas pena­li­da­des que, en este país, inclui­rían la pri­sión per­pe­tua. Pero como se tra­ta de recu­pe­rar a la Vene­zue­la Boli­va­ria­na de cual­quier for­ma, los auto­res inte­lec­tua­les y apo­lo­gis­tas de esos actos de sal­va­je van­da­lis­mo, como Leo­pol­do López y María Cori­na Macha­do, lejos de ser acu­sa­dos por esos deli­tos son exal­ta­dos como figu­ras ejem­pla­res, sín­te­sis de los valo­res repu­bli­ca­nos y liber­ta­rios, y ele­va­dos a la cate­go­ría de “com­ba­tien­tes por la libertad”.

Poco impor­ta que la mayor par­te de las víc­ti­mas de aquel inten­to sedi­cio­so fue­sen miem­bros de los ser­vi­cios de segu­ri­dad del esta­do y mili­tan­tes cha­vis­tas, tal como ha sido reco­no­ci­do por orga­ni­za­cio­nes inde­pen­dien­tes de dere­chos huma­nos radi­ca­das en Vene­zue­la. Para no hablar del doble rase­ro que sig­ni­fi­ca san­cio­nar a miem­bros del gobierno vene­zo­lano por pre­ser­var el orden cons­ti­tu­cio­nal del asal­to de los sedi­cio­sos y no pro­ce­der de igual modo, por ejem­plo, con las auto­ri­da­des colom­bia­nas cuan­do infor­mes inape­la­bles cer­ti­fi­can que el ejér­ci­to eje­cu­tó al menos a 5.763 civi­les ino­cen­tes entre 2000 y 2010; o con las auto­ri­da­des hon­du­re­ñas, en don­de des­pués del gol­pe de esta­do de 2009 los ase­si­na­tos extra­ju­di­cia­les se rea­li­zan con total impu­ni­dad; o con las de Méxi­co, en don­de es sabi­do que la des­apa­ri­ción de los 43 estu­dian­tes nor­ma­lis­tas en Ayotzi­na­pa fue orques­ta­da y eje­cu­ta­da con la par­ti­ci­pa­ción ‑o al menos la abier­ta com­pli­ci­dad- de auto­ri­da­des civi­les y mili­ta­res de la Fede­ra­ción y del esta­do de Gue­rre­ro? [13]

La espi­na cubana

La “nor­ma­li­za­ción” de las rela­cio­nes con Cuba tie­ne pues una tene­bro­sa con­tra­par­ti­da: libe­rar las manos del impe­rio para aba­lan­zar­se con fuer­za para doble­gar al gobierno cha­vis­ta y recu­pe­rar el petró­leo vene­zo­lano. [14] Ade­más res­pon­de a una nece­si­dad geo­es­tra­té­gi­ca insos­la­ya­ble, y ante la cual tan­to la rup­tu­ra de rela­cio­nes diplo­má­ti­cas como el blo­queo se con­vir­tie­ron en moles­tos estor­bos para Washing­ton. Lo que se logró con ambas polí­ti­cas fue faci­li­tar la pene­tra­ción de Chi­na y Rusia en la mayor de las Anti­llas y, por exten­sión, en la “ter­ce­ra fron­te­ra” de EEUU: el Mar Cari­be. Todos los tex­tos e infor­mes recien­tes sobre la segu­ri­dad nacio­nal nor­te­ame­ri­ca­na seña­lan una y otra vez que aque­llos dos paí­ses son “enemi­gos” que es pre­ci­so vigi­lar, con­tro­lar y, de ser posi­ble, some­ter o derro­tar, toda vez que la reco­men­da­ción de Brze­zins­ki en el sen­ti­do de “atraer y sedu­cir” a ambos paí­ses demos­tró ser un rotun­do fra­ca­so. Máxi­me cuan­do, en el Mare Nos­trum nor­te­ame­ri­cano Chi­na ha empren­di­do sin con­sul­tar ni mucho menos pedir per­mi­so a Washing­ton un mega­pro­yec­to lla­ma­do a ejer­cer una extra­or­di­na­ria influen­cia no sólo en el comer­cio inter­na­cio­nal: un nue­vo canal inter­oceá­ni­co a tra­vés de Nica­ra­gua, obra para la cual el nue­vo puer­to cubano de Mariel asu­me una impor­tan­cia estratégica.

Rusia, por su par­te, ha dado a cono­cer sus pla­nes de impul­sar la pro­yec­ción glo­bal de su arma­da, lo que con­tem­pla, entre otras cosas, una mayor pre­sen­cia en aguas cari­be­ñas. Lo que estos dos paí­ses hacen en Cuba, y están hacien­do en la zona del Gran Cari­be, es un mis­te­rio para las agen­cias de inte­li­gen­cia y las fuer­zas arma­das esta­dou­ni­den­ses. ¿Hay pro­yec­tos mili­ta­res en jue­go que sub­ya­cen a los cre­cien­tes rela­cio­na­mien­tos eco­nó­mi­cos que Chi­na y Rusia desa­rro­lla­ron en el área? De ser así, ¿cuá­les son, don­de están loca­li­za­dos y qué impli­ca­cio­nes tie­nen para la segu­ri­dad nacio­nal de los EEUU? ¿Cómo podrían ser neu­tra­li­za­dos? ¿Cuál es el esta­do de la “socie­dad civil” en Cuba? ¿Cuál debe­ría ser la hoja de ruta para pre­pa­rar el tan anhe­la­do “cam­bio de régi­men” que pon­ga fin a la Revo­lu­ción Cuba­na? ¿Qué mode­lo apli­car: la “revo­lu­ción de ter­cio­pe­lo”, al esti­lo che­co, o hay con­di­cio­nes para ensa­yar una fór­mu­la más rápi­da y vio­len­ta, al esti­lo de los “cam­bios de régi­men” prac­ti­ca­dos en Libia o Ucra­nia? Todas estas son cues­tio­nes de enor­me impor­tan­cia que no pue­den ser con­fia­das a “ama­teurs” como Alan Gross. Por el con­tra­rio, hay que des­ple­gar en la isla un núme­ro sufi­cien­te­men­te gran­de de agen­tes para obte­ner infor­ma­ción sen­si­ble y con­fia­ble, para lo cual se pre­ci­sa la cober­tu­ra de una emba­ja­da dota­da de un nume­ro­so per­so­nal que, bajo el para­guas diplo­má­ti­co, pue­da rea­li­zar esas acti­vi­da­des de inteligencia.

La polí­ti­ca segui­da a lo lar­go de más de medio siglo demos­tró ser, como decía­mos más arri­ba, no sólo inefec­ti­va sino con­tra­pro­du­cen­te. Y Oba­ma quie­re corre­gir eso, pron­to. Cla­ro que la ple­na nor­ma­li­za­ción diplo­má­ti­ca exi­gi­rá que el Con­gre­so levan­te el blo­queo, de lo con­tra­rio la ini­cia­ti­va anun­cia­da el 17 de Diciem­bre que­da­ría a mitad de camino, no sólo por la incohe­ren­cia que sig­ni­fi­ca pre­ten­der “nor­ma­li­zar” las rela­cio­nes entre Cuba y EEUU y, simul­tá­nea­men­te, man­te­ner el blo­queo. Se dice que los sec­to­res más reac­cio­na­rios del espec­tro polí­ti­co nor­te­ame­ri­cano en el Con­gre­so se opon­drán a esa ini­cia­ti­va. Segu­ra­men­te será así, pero no sería raro que jun­to a pode­ro­sos intere­ses comer­cia­les ‑deseo­sos de esta­ble­cer víncu­los con Cuba- el lobby del Pen­tá­gono y la CIA con­ven­za a los más recal­ci­tran­tes que la segu­ri­dad nacio­nal nor­te­ame­ri­ca­na exi­ge votar el fin del blo­queo, algo que has­ta ape­nas ayer pare­cía impo­si­ble y que el pro­pio gobierno de EEUU pro­mo­ve­rá no por razo­nes de res­pe­to a la lega­li­dad inter­na­cio­nal o soli­da­ri­dad con el pue­blo cubano sino exclu­si­va­men­te en fun­ción de sus intere­ses estra­té­gi­cos globales.

Tan­to Oba­ma como Kerry lo dije­ron con todas las letras: Washing­ton no aban­do­na su pro­pó­si­to de fomen­tar las fuer­zas que den­tro de Cuba pudie­ran pre­ci­pi­tar un “cam­bio de régi­men”, fomen­tar el acti­vis­mo y la par­ti­ci­pa­ción de la “socie­dad civil”, y pro­mo­ver una “pren­sa libre” y el plu­ra­lis­mo polí­ti­co, preo­cu­pa­cio­nes estas que des­apa­re­cen como por arte de magia cuan­do el falaz régi­men nor­te­ame­ri­cano habla de Ara­bia Sau­di­ta, país sin socie­dad civil, sin pren­sa libre y en don­de los par­ti­dos polí­ti­cos están prohi­bi­dos. Sería inú­til exi­gir­le cohe­ren­cia doc­tri­na­ria a un impe­rio cuyo obje­ti­vo exclu­yen­te es saquear los bie­nes comu­nes de nues­tro pla­ne­ta para man­te­ner un patrón de con­su­mo abso­lu­ta­men­te irra­cio­nal e insos­te­ni­ble, no ya en el lar­go pla­zo sino en la actua­li­dad y median­te la mili­ta­ri­za­ción de las rela­cio­nes inter­na­cio­na­les. Lo cier­to es que, pese a toda la ver­bo­rra­gia, el obje­ti­vo estra­té­gi­co de EEUU sigue sien­do el mis­mo; lo que cam­bia es la táctica.

Aho­ra se recu­rri­rá al “poder blan­do”, eufe­mis­mo que sig­ni­fi­ca tra­tar de ape­lar a los recur­sos deri­va­dos del supues­to atrac­ti­vo de la socie­dad nor­te­ame­ri­ca­na, sus tam­bién pre­sun­tos valo­res de igual­dad, jus­ti­cia, liber­tad, con­ve­nien­te­men­te manu­fac­tu­ra­dos por la indus­tria cul­tu­ral basa­da en Holly­wood pero des­men­ti­dos día a día por la reali­dad, para con­ven­cer a los cuba­nos median­te un inten­so bom­bar­deo pro­pa­gan­dís­ti­co que una socie­dad que mata afro­des­cen­dien­tes a des­ta­jo, que deja gran­des seg­men­tos al mar­gen de toda aten­ción médi­ca y de la segu­ri­dad social, que impi­de que sec­to­res de cla­se media pue­dan acce­der a las uni­ver­si­da­des y que cuen­ta con la peor dis­tri­bu­ción de ingre­sos y recur­sos del mun­do desa­rro­lla­do es el espe­jo en el cual deben ver su pro­pio futu­ro. “Poder blan­do”, acla­ré­mos­lo de entra­da, que es ape­nas el rever­so de la meda­lla en cuyo anver­so se encuen­tra el “poder duro” de la mayor fuer­za mili­tar jamás cono­ci­da en la his­to­ria de la huma­ni­dad y dis­pues­ta a ser apli­ca­da sin mayo­res escrú­pu­los cuan­do sea necesario.

Muchos obser­va­do­res han expre­sa­do su preo­cu­pa­ción por este cam­bio de la polí­ti­ca nor­te­ame­ri­ca­na. ¿Repre­sen­ta o no un desa­fío para Cuba? ¡Por supues­to que sí!, pero aún peor es el reto ema­na­do de la con­ti­nui­dad sine die del blo­queo, que ha cau­sa­do enor­mes daños mate­ria­les a Cuba. Según las últi­mas esti­ma­cio­nes del Minis­te­rio de Rela­cio­nes Exte­rio­res de ese país el cos­to eco­nó­mi­co de esa polí­ti­ca equi­va­le a dos Pla­nes Marshall en con­tra de la Isla, mien­tras que con un solo Plan Marshall se recons­tru­yó la Euro­pa devas­ta­da por la Segun­da Gue­rra Mun­dial. Ni se hable de los cos­tos “no eco­nó­mi­cos” medi­dos en sufri­mien­tos huma­nos, pri­va­cio­nes, frus­tra­cio­nes y otras secue­las de esa cri­mi­nal polí­ti­ca de agre­sión impe­ria­lis­ta. Este fue un desa­fío que Cuba supo repe­ler, pero a un pre­cio exor­bi­tan­te. La con­ti­nui­dad inde­fi­ni­da del blo­queo obli­ga a pre­gun­tar cuan­to tiem­po más podría Cuba resis­tir esa situa­ción sin ero­sio­nar la legi­ti­mi­dad del orden revo­lu­cio­na­rio, libran­do bata­lla en un terreno en el cual no tie­ne chan­ces de pre­va­le­cer. En cam­bio, el desa­fío que plan­tea­ría la pene­tra­ción nor­te­ame­ri­ca­na –eco­nó­mi­ca pero tam­bién polí­ti­ca y cul­tu­ral- una vez eli­mi­na­do el blo­queo podría ser res­pon­di­do des­de una posi­ción mucho más favo­ra­ble. Tal como lo recor­da­ra José Mar­tí, “trin­che­ras de ideas valen más que trin­che­ras de pie­dras”, y Cuba posee, gra­cias a Mar­tí y a la incan­sa­ble labor peda­gó­gi­ca de Fidel a lo lar­go de más de medio siglo, una for­mi­da­ble trin­che­ra de ideas con­tra la cual se estre­lla­rá la pro­pa­gan­da nor­te­ame­ri­ca­na, el con­su­mis­mo desen­fre­na­do y las men­ti­ro­sas ilu­sio­nes fomen­ta­das por el Ame­ri­can way of life que el pue­blo cubano cono­ce muy bien des­de 1898.

Sin dudas, la den­si­dad de la cul­tu­ra cuba­na es incom­pa­ra­ble­men­te más fuer­te que la salud de su eco­no­mía y librar la bata­lla en el terreno cul­tu­ral, para derro­tar al “ame­ri­ca­nis­mo”, como le lla­ma­ba Anto­nio Grams­ci, es la tác­ti­ca sin dudas más apro­pia­da. La his­to­ria demues­tra que Cuba pue­de derro­tar a EEUU des­de la cul­tu­ra y la polí­ti­ca, no des­de la eco­no­mía. De los dos desa­fíos, por lo tan­to, el más mane­ja­ble es el que se abre con la nor­ma­li­za­ción de las rela­cio­nes diplo­má­ti­cas y el even­tual fin del blo­queo. Si en la ex Unión Sovié­ti­ca “los espe­ji­tos de colo­res” del capi­ta­lis­mo fue­ron acep­ta­dos como bue­nos por su pobla­ción fue por­que allí no hubo ni un Mar­tí ni un Fidel. No es el caso de Cuba, cuya pobla­ción tuvo estos dos genia­les maes­tros y ade­más cono­ce el impe­rio como pocas, por­que le tocó sufrir­lo entre 1898 y 1958, y sabe muy bien que una cosa es la pro­pa­gan­da capi­ta­lis­ta y otra com­ple­ta­men­te dis­tin­ta el capi­ta­lis­mo “real­men­te existente”.

Por eso, ante las nove­da­des apor­ta­das días atrás y para evi­tar una re-edi­ción de la “Oba­ma­ma­nía” que tan­tas decep­cio­nes oca­sio­na­ra entre los ilu­sos que caye­ron en esa tram­pa, y que aho­ra creen que Washing­ton cam­bió, que aban­do­nó sus pla­nes de hacer retro­ce­der el reloj de la his­to­ria hemis­fé­ri­ca has­ta la media­no­che del 31 de Diciem­bre de 1958, antes del triun­fo de la Revo­lu­ción Cuba­na, se impo­ne recor­dar lo que dije­ra el Che: “al impe­ria­lis­mo no se le pue­de creer ni un tan­ti­co así, ¡nada!” Sería gra­ví­si­mo desoír tan sabio con­se­jo en una coyun­tu­ra como la actual, cuan­do la vali­dez de las pala­bras del “gue­rri­lle­ro heroi­co” es mayor que nunca.

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Notas

[1] Cf. El gran table­ro mun­dial. La supre­ma­cía esta­dou­ni­den­se y sus impe­ra­ti­vos geo­es­tra­té­gi­cos (Madrid y Bue­nos Aires: Pai­dós, 1997)

[2] Para un examen de estos temas ver nues­tro Amé­ri­ca Lati­na en la Geo­po­lí­ti­ca del Impe­ria­lis­mo (Bue­nos Aires: Edi­cio­nes Luxem­burg, 2012 y nue­va edi­ción aumen­ta­da en 2014). Esta nue­va edi­ción está dis­po­ni­ble en Méxi­co, Espa­ña, Vene­zue­la, Cuba y, pró­xi­ma­men­te, lo esta­rá en Chi­le, Boli­via y Ecua­dor). Véa­se asi­mis­mo “Pen­sa­mien­to Estra­té­gi­co Esta­dou­ni­den­se”, la trans­crip­ción de la con­fe­ren­cia que el autor de estas líneas y Ale­xia Masshol­der ofre­cie­ran en el ISRI (Ins­ti­tu­to Supe­rior de Rela­cio­nes Inter­na­cio­na­les) del Minis­te­rio de Rela­cio­nes Exte­rio­res de Cuba, en el mes de sep­tiem­bre del 2014 y que pró­xi­ma­men­te esta­rá acce­si­ble en la web.

[3] El Gran Table­ro , op. cit, pg. 63.

[4] Stra­te­gic Vision. Ame­ri­ca and the cri­sis of glo­bal power (New York: Basic Books, 2012)

[5] Sobre este tema ver Pepe Esco­bar, Glo­ba­lis­tán: How the glo­ba­li­zed world is dis­sol­ving into liquid war (Ann Arbor: Nim­ble Books, 2006) y su más recien­te Empi­re of Chaos (Ann Arbor: Nim­ble Books, 2014)

[6] Sobre el tema de la nue­va “Ruta de la Seda” ver Pepe Esco­bar, “Inte­gra­ción eura­siá­ti­ca con­tra el Impe­rio del Caos”, en http://​www​.lahai​ne​.org/​i​n​t​e​g​r​a​c​i​o​n​-​e​u​r​a​s​i​a​t​i​c​a​-​c​o​n​t​r​a​-​e​l​-​i​m​p​e​rio

[7] Un indi­cio de la extre­ma gra­ve­dad de la situa­ción actual se infie­re del anun­cio ofi­cial de esta nue­va doc­tri­na, en cuya oca­sión Mos­cú decla­ró que si bien esta es de carác­ter defen­si­vo no renun­cia­rá al dere­cho uti­li­zar su arse­nal nuclear. El artícu­lo 27 de la doc­tri­na dice que «la Fede­ra­ción de Rusia se reser­va el dere­cho a uti­li­zar armas nuclea­res en res­pues­ta a ata­ques con armas nuclea­res u otras armas de des­truc­ción masi­va en con­tra de Rusia y/​o de sus alia­dos, así como en el caso de una agre­sión a la Fede­ra­ción de Rusia con armas con­ven­cio­na­les que supon­ga una ame­na­za para la exis­ten­cia del Esta­do». Nóte­se que entre los alia­dos sobre­sa­len sus socios del BRICS: Bra­sil, India, Chi­na y Sudá­fri­ca. Esta cla­se de afir­ma­cio­nes no se escu­cha­ban en Rusia des­de los tiem­pos de la Unión Sovié­ti­ca. Ver “La nue­va doc­tri­na mili­tar de Rusia cita a la OTAN como una de las prin­ci­pa­les ame­na­zas”, en http://​actua​li​dad​.rt​.com/​a​c​t​u​a​l​i​d​a​d​/​1​6​1​5​4​7​-​p​u​t​i​n​-​m​o​d​i​f​i​c​a​-​d​o​c​t​r​i​n​a​-​m​i​l​i​t​a​r​-​r​u​sia

[8] Ver su “Why the Ukrai­ne cri­sis is the West’s fault”, en Foreign Affairs (Sep­tiem­bre-Octu­bre 2014) http://​www​.foreig​naf​fairs​.com/​a​r​t​i​c​l​e​s​/​1​4​1​7​6​9​/​j​o​h​n​-​j​-​m​e​a​r​s​h​e​i​m​e​r​/​w​h​y​-​t​h​e​-​u​k​r​a​i​n​e​-​c​r​i​s​i​s​-​i​s​-​t​h​e​-​w​e​s​t​s​-​f​a​ult Hemos tra­ta­do este tema in exten­so en nues­tro “¿Rum­bo hacia la Ter­ce­ra Gue­rra Mun­dial?” en mi blog: www​.ati​lio​bo​ron​.com​.ar y en http://​www​.tele​surtv​.net/​b​l​o​g​g​e​r​s​/​R​u​m​b​o​-​h​a​c​i​a​-​u​n​a​-​T​e​r​c​e​r​a​-​G​u​e​r​r​a​-​M​u​n​d​i​a​l​-​2​0​1​4​1​217 – 0008.html, http://​www​.lahai​ne​.org/​i​r​u​m​b​o​-​h​a​c​i​a​-​u​n​a​-​t​e​r​c​e​r​a​-​g​u​e​rra

[9] Antes de lle­gar a la situa­ción de los últi­mos días Noam Chomsky había aler­ta­do sobre la extre­ma peli­gro­si­dad de la actual situa­ción inter­na­cio­nal, que podría, en el “esce­na­rio del peor caso”, cul­mi­nar con una gue­rra ter­mo­nu­clear que des­tru­ye­ra a sus ini­cia­do­res. Ver su “ World omi­nously clo­se to nuclear war” en http://​rt​.com/​n​e​w​s​/​2​0​2​9​9​5​-​c​h​o​m​s​k​y​-​r​t​-​n​u​c​l​e​a​r​-​w​ar/

[10] Por supues­to, podría agre­gar­se el caso de Hon­du­ras, un país que des­de el gol­pe de esta­do que des­alo­jó a Mel Zela­ya del poder ingre­só en una inter­mi­na­ble espi­ral de vio­len­cia domés­ti­ca cau­sa­da por el para­mi­li­ta­ris­mo ‑encar­ga­do de “dis­ci­pli­nar” a la pobla­ción hon­du­re­ña- y su alia­do natu­ral en todos nues­tros paí­ses: el nar­co­trá­fi­co. Tam­bién el de Hai­tí, cuyo mar­ti­rio pare­ce­ría no tener fin. Pero aún así, estos dos casos no tie­nen, en el momen­to actual, con­di­cio­nes para alte­rar deci­si­va­men­te la situa­ción del hemisferio.

[11] Recuér­de­se que con la fir­ma del ASPAN, el Acuer­do para la Segu­ri­dad y Pros­pe­ri­dad de Amé­ri­ca del Nor­te, EEUU ya dis­po­ne de nume­ro­sos efec­ti­vos de sus cuer­pos poli­cia­les, de inte­li­gen­cia y de las pro­pias fuer­zas arma­das actuan­do a ple­na luz del día y “legal­men­te” en terri­to­rio mexi­cano. Una inva­sión sería un sal­to en la mag­ni­tud de esa pre­sen­cia más no una abso­lu­ta novedad.

[12] El 25 de Enero de 2014 la cade­na tele­vi­si­va NBC infor­ma­ba des­de Nue­va York la amplia­ción de la inves­ti­ga­ción por crí­me­nes fede­ra­les que podría haber come­ti­do el sena­dor demó­cra­ta por New Jer­sey Robert “Bob” Menén­dez, quien es un asi­duo visi­tan­te de los juz­ga­dos de su país. En este caso el Depar­ta­men­to de Jus­ti­cia está inves­ti­gan­do las ges­tio­nes hechas por el sena­dor a favor de William y Rober­to Isaías, dos ban­que­ros ecua­to­ria­nos fugi­ti­vos de la jus­ti­cia por mul­ti­mi­llo­na­rias esta­fas come­ti­das duran­te las tur­bu­len­cias de los años noven­ta en Ecua­dor. Los Isaías, al pare­cer, hicie­ron sig­ni­fi­ca­ti­vas con­tri­bu­cio­nes a favor de Menén­dez a cam­bio de la pro­tec­ción mafio­sa que este le pres­tó para que, a pesar de las requi­si­to­rias de la jus­ti­cia ecua­to­ria­na, pudie­ran radi­car­se sin pro­ble­mas en EEUU y desa­rro­llar en ese país lucra­ti­vas acti­vi­da­des. Más en: http://​www​.nbcnew​york​.com/​n​e​w​s​/​l​o​c​a​l​/​b​o​b​-​m​e​n​e​n​d​e​z​-​f​e​d​e​r​a​l​-​p​r​o​b​e​-​n​j​-​s​e​n​a​t​o​r​-​i​-​t​e​a​m​-​2​4​1​7​2​1​3​8​1​.​h​tml

[13] Sobre esto ver Ale­xan­der Main, “ Un paso ade­lan­te y un paso atrás en la polí­ti­ca de EEUU hacia Amé­ri­ca Lati­na ” (Washing­ton: Docu­men­to de Tra­ba­jo Cen­ter for Eco­no­mic and Policy Research, 19 Diciem­bre 2014)

[14] Sobre esto ver el suge­ren­te artícu­lo de Rafael Bau­tis­ta Sega­les., “¿Del blo­queo a Cuba al blo­queo al ALBA?”, en ALAI, 24 Diciem­bre 2014. http://​alai​net​.org/​a​c​t​i​v​e​/​7​9​714

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