El lunes de los cris­ta­les rotos- Jose­ma­ri Loren­zo Espinosa

Dos y tres de mar­zo. 2014. La troi­ka es invi­ta­da a Bil­bao. Por el PP, mayor­men­te. Pero tam­bién por el PNV, a pesar de algún puche­ri­to. Todos aco­gen a los troi­kos, con su mejor pro­to­co­lo. Menos Azku­na, que bas­tan­te tie­ne con el rey. Su ami­gui­to del alma.

Actos de pro­tes­ta. Mani­fes­ta­cio­nes. Entre ellas una de UGT y CCOO. Pro­ce­sio­nan por la Gran Vía de don Die­go. Antes del Gene­ra­lí­si­mo. No pasa nada. No hay dema­sia­da indig­na­ción. Todos en fila muy sin­di­cal. Muy sis­te­ma. Muy opo­si­ción edu­ca­da. Lucha de cla­ses den­tro de un orden. Como debe ser. Como el FMI manda.

Voy a ver­lo. Hay bas­tan­te gen­te. Me cru­zo con ellos. Ban­de­ras galle­gas. Iku­rri­ñas. Sen­ye­ras. Obre­ros endo­min­ga­dos. No conoz­co a nadie. Todo bien. Pare­cen bue­na gen­te. Pocos gri­tos. No tiran pie­dras. No hay Ertzan­tza. Solo munipas…Por lo del trá­fi­co, mayor­men­te. Las auto­ri­da­des ríen y fes­te­jan. Inau­gu­ran. Hacen dis­cur­sos, entre vino y vino. El capi­ta­lis­mo con­fía en los sin­di­ca­tos. Para eso los ha lega­li­za­do, mayor­men­te. Acier­tan. Los obre­ros están en su sitio. Fina­li­za la mar­cha y se van a casa. Tran­qui­los. Con­ten­tos con su dig­ni­dad, su poder, su his­to­ria. Intac­tos. Segu­ros de sus líde­res. Que los lle­van por el buen camino. Que nego­cian por ellos, mar­can las líneas, se entregan…Mañana les espe­ra un lunes al sol.

Tres de mar­zo. Segun­da mani­fes­ta­ción. Mis­mas calles. Mis­mas ban­de­ras. Dis­tin­tos obre­ros. Dis­tin­tos sin­di­ca­tos. Per­si­guen cosas dis­tin­tas…?. LAB, ELA…también quie­ren cum­plir. Lo mis­mo que los his­pa­nos. Pero en fotos dis­tin­tas. Dan una vuel­ta con sus afi­lia­dos por la Gran Vía de don Die­go. Antes del Gene­ra­lí­si­mo. Pasan delan­te de los gran­des Ban­cos. Las tien­das mul­ti­na­cio­na­les. Levan­tan algún puño. Gri­tan: ¡Troi­ka piku­ta­ra¡ o ¡No es la cri­sis es el capi­ta­lis­mo¡. En el camino el gobierno civil espa­ñol, la dele­ga­ción del gobierno cola­bo­ra­cio­nis­ta vas­co, la sede del PP y dece­nas de con­te­ne­do­res, que están pidien­do: !vuél­ca­me¡ !qué­ma­me!”

Voy a la mani­fes­ta­ción. Par­ti­ci­po. Pare­cen los mis­mos que el domin­go. Pero aho­ra conoz­co a varios. Inclu­so a los del alta­voz. Son todos “vie­jos” mili­tan­tes. Resis­ten­tes. Gen­te dura. Expe­ri­men­ta­da en la calle. Algu­nos ex-pre­sos. Otros ex-mili­tan­tes de Jarrai. Y de otras cosas mayo­res. Lucha­do­res, Inso­bor­na­bles. Lo suyo no es el sistema…Lo saben. Lo sabe­mos. Qué es, enton­ces? Lo cier­to es que no están cómo­dos en el nue­vo esce­na­rio. Ven pasar la cri­sis ante sus nari­ces, con­tra sus cuer­pos. Y no hay dema­sia­dos cambios.

Los sin­di­ca­tos con­vo­can­tes tie­nen sus con­di­cio­nes. Los del domin­go y los del día tres. Las cono­cen. Las fir­man en las soli­ci­tu­des. Las pro­me­ten. Las pac­tan. Se res­pon­sa­bi­li­zan del buen fin de la ope­ra­ción y de las mar­chas. Ellos tam­bién quie­ren vol­ver a casa ile­sos. En su inte­gri­dad físi­ca y moral. Con­ten­tos con su pro­tes­ta y con su dig­ni­dad. No quie­ren noches de cris­ta­les rotos. La gue­rra ha ter­mi­na­do. El ejér­ci­to rojo no está ven­ci­do, ni des­ar­ma­do. Pero aho­ra se mani­fies­ta con los puños abiertos.

Sin embargo…Hay algo que no va bien. En esta segun­da mani­fes­ta­ción. Hay gru­pos no pre­vis­tos. Son muy jóve­nes. Ape­nas hablan. No can­tan. No gri­tan. Solo actúan. Están en la reta­guar­dia. Pero pron­to salen de la masa. Se des­ta­can con su ropa. Negra. De arri­ba aba­jo. Están jun­to a las ban­de­ras de CNT. Tam­bién jun­to a las ban­de­ras rojas. ¿Son comu­nis­tas. Anar­quis­tas. Son aber­tza­les? Sus lar­gos bra­zos, des­ta­can. Tie­nen pie­dras. Barras. Bote­llas. Pare­cen indig­na­dos. Muy indig­na­dos. Mucho mas indig­na­dos que los con­vo­can­tes sin­di­ca­les. Mucho mas indig­na­dos que el señor Urku­llu. Que el señor Bil­bao, el de la Dipu­tación. El que no quie­re que ven­ga “la roja” a San Mamés, cosa que me pare­ce bien. Pero quie­re que ven­gan Lagar­de y el rey cojo. Y Botín y Aman­cio. Urku­llu dice que hay que cam­biar las cosas. Y los demás le aplau­den. Inclui­do Botín. Inclui­do Aman­cio. Inclui­do el FMI.

Tam­bién hay aplau­sos en las calles. Los rui­dos de los Ban­cos rotos levan­tan aplau­sos. Y un entu­sias­mo no vis­to des­de hace años. No solo entre los ácra­tas. Los anti­sis­te­ma de cora­zón. Tam­bién aplau­den y son­ríen los vie­jos aber­tza­les. Algu­nos que han sido tes­ti­gos de incen­dios mayo­res. Tam­bién aplau­den. Aplau­de la izquier­da. Pero no toda. No esa que “Gara” lla­ma trans­for­ma­do­ra. Y antes era revolucionaria.

Si, pero no. No todos son­ríen. Me encuen­tro con un his­tó­ri­co. Diri­gen­te, por supues­to. Un vete­rano de todas las gue­rras. Super­vi­vien­te de Fran­co. De la Tran­si­ción, de Fra­ga, de Barrio­nue­vo… Está fue­ra de si. Indig­na­do… con los indig­na­dos. La mani­fes­ta­ción se ha roto. Tra­to de suje­tar­le. Pedir­le cal­ma. Con­tes­ta con un “me cago en dios”….un hili­llo de voz, diri­gi­do a un cha­val, un crío, espigado..y a una chi­ca que reco­jen bote­llas de un con­te­ne­dor vol­ca­do. Y las tiran inme­dia­ta­men­te con­tra un Ban­co. Los lunes vuel­ven a tener sol. Y estre­llas en los cris­ta­les de los ban­cos. El his­tó­ri­co pien­sa ¿qué dirán de noso­tros?, los ter­tu­lia­nos, los del PNV, los de la troi­ka, los del orden. Y me recuer­da a Mon­zón. Cuan­do el asal­to a las cár­ce­les, en 1936…¿Qué pen­sa­rán los ingleses?

La mani­fes­ta­ción ha cam­bia­do de signo. Los con­vo­can­tes ya no están satis­fe­chos del resul­ta­do. Esta vez no habrá decla­ra­cio­nes pac­ta­das, valo­ra­cio­nes posi­ti­vas y abu­rri­das. La Ertzan­tza inter­vie­ne poco. Hay una cier­ta con­fu­sión. Algu­nos ten­de­ros piden, en Deia, “más poli­cía”. Los sin­di­ca­tos de Arkau­te se que­jan: ni siquie­ra tenían los wal­kis con pilas sufi­cien­tes. Esper­pén­ti­co. La mani­fes­ta­ción se cor­ta. Se des­con­vo­ca. Pero la poli­cía no deja­rá que el rui­do lle­gue al abre­va­de­ro de las auto­ri­da­des. El perí­me­tro aumen­ta su dis­tan­cia. El pue­blo y la vida polí­ti­ca se separan…hasta las pró­xi­mas elec­cio­nes. Es lo suyo..

Y las cosas de la calle? Vol­ve­rán a ser las mis­mas?. Qué poco pare­ci­do con el des­fi­le auto­ri­za­do, de los ortu­za­res y josu­jo­nes del 11 de enero. Algo se ha roto, en las calles de Bil­bao, el tres de marzo…y pare­ce, que no solo han sido cristales.

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