Vene­zue­la: Pis­tas para el pue­blo que vendrá

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Resu­men Latinoamericano/​Reynaldo Itu­rri­za López – I.- Hay crí­me­nes de los que habla­mos muy poco. Hay crí­me­nes que pasan des­aper­ci­bi­dos, a la som­bra de otros que pro­du­cen escán­da­lo. Hay crí­me­nes que des­nu­dan el lado más ver­gon­zo­so de nues­tra socie­dad, y que se uti­li­zan como pre­tex­to para la cri­mi­na­li­za­ción. Crí­me­nes horren­dos que un día están en la boca de todos. Pero exis­te tam­bién el “ epis­te­mi­ci­dio “, como le lla­ma Boa­ven­tu­ra de Sou­sa San­tos a la des­truc­ción sis­te­má­ti­ca de los sabe­res popu­la­res, que tan­tas veces en la his­to­ria ha ido acom­pa­ña­da de la ani­qui­la­ción físi­ca del suje­to popu­lar. El mis­mo que es cri­mi­na­li­za­do por las eli­tes, que actúan a sus anchas en momen­tos de conmoción.

Des­de hace un par de déca­das, el grue­so de esos sabe­res popu­la­res vie­ne sien­do pro­du­ci­do por un suje­to que, sin com­ple­jos de nin­gún tipo, se hace lla­mar cha­vis­ta. El cha­vis­mo es un uni­ver­so en el que caben muchos mun­dos, muchas for­mas de recrear el mun­do popu­lar. Es inú­til inten­tar redu­cir­lo a algo pare­ci­do a un sis­te­ma orde­na­do de pen­sa­mien­to, aun­que hay un pen­sa­mien­to cha­vis­ta, con sus fuen­tes, sus tra­di­cio­nes, todas de pro­fun­da rai­gam­bre popular.

El mis­mo Chá­vez, al hablar del árbol de las tres raí­ces , rea­li­za una lec­tu­ra de la his­to­ria des­de lo popu­lar: recu­pe­ra para el pue­blo hom­bres de car­ne y hue­so, ideas-fuer­za, acon­te­ci­mien­tos que la his­to­rio­gra­fía de eli­tes había logra­do con­ver­tir en obje­tos de museo. Lo que hace Chá­vez es con­tar la his­to­ria del suje­to popu­lar que la pro­ta­go­ni­za, y ese mis­mo suje­to, hecho cha­vis­mo, no sólo se reco­no­ce en ella, sino que se deci­de a hacer his­to­ria. Para hacer­la via­ble, cons­tru­ye una cul­tu­ra polí­ti­ca chavista.

Tal vez hemos sub­es­ti­ma­do la impor­tan­cia de inves­ti­gar sobre el cri­men que sig­ni­fi­ca des­co­no­cer, cuan­do no ata­car con saña (como si se tra­ta­ra del cri­mi­nal más abo­mi­na­ble), esos sabe­res popu­la­res que va pro­du­cien­do el cha­vis­mo empo­de­ra­do, y tam­bién sus prác­ti­cas, sus gus­tos, sus dis­cur­sos. Tal vez nos ha fal­ta­do valen­tía, nos ha tem­bla­do la mano, y hemos deja­do de actuar con jus­ti­cia. Tal vez nos ha pro­du­ci­do mucha ver­güen­za saber­nos res­pon­sa­bles, y hemos inten­ta­do disi­mu­lar­la. Es posi­ble que nos haya fal­ta­do un poco de tiem­po y mucho de volun­tad. Tal vez hemos sido exce­si­va­men­te timoratos.

Hay muchas for­mas de ende­re­zar entuer­tos. Una de ellas, ape­nas una: ir dejan­do algu­nas pis­tas para el pue­blo que ven­drá, que habrá de ser un poco detec­ti­ve, para resol­ver el mis­te­rio de tan­to afán anti­po­pu­lar, y mili­tan­te que rei­vin­di­ca lo mejor del cha­vis­mo, para demos­trar que no exis­te el cri­men per­fec­to. Un pue­blo futu­ro que ya se per­fi­la en el pue­blo que hoy se resis­te a la muer­te, a dejar de tener patria, y cuya ale­gría de pue­blo que lucha supera al sufri­mien­to que le pro­du­cen los pode­res que ya lo qui­sie­ran de nue­vo arrodillado.

II.-
Bien vale la pena dejar algu­nas pis­tas sobre la obra que va cons­tru­yen­do el pue­blo comu­ne­ro, sobre algu­nos de los obs­tácu­los de toda natu­ra­le­za que hoy debe sortear.

1.- El coman­dan­te Chá­vez se refi­rió al “ espí­ri­tu de la Comu­na “. Pero exis­te tam­bién un espí­ri­tu con­tra la Comu­na. No me refie­ro a las estri­den­cias para­noi­cas de per­so­na­jes como el his­to­ria­dor Ger­mán Carre­ra Damas, que ha dicho que “ el obje­ti­vo de las Comu­nas es demo­ler la repú­bli­ca “. El espí­ri­tu con­tra la Comu­na se expre­sa en filas revo­lu­cio­na­rias. No hay algo así como un autor que des­ta­que en sus ata­ques, mucho menos un plan minu­cio­sa­men­te urdi­do. Es lite­ral­men­te un espí­ri­tu: un algo inma­te­rial, un cier­to cli­ma enra­re­ci­do, como un rumor que se pare­ce a la mez­cla de derro­tis­mo y páni­co dis­fra­za­do de “crí­ti­ca” que se apo­de­ró de algu­nos tras la des­apa­ri­ción físi­ca del coman­dan­te Chávez.

2.- El espí­ri­tu con­tra la Comu­na se expre­sa fre­cuen­te­men­te como incre­du­li­dad fren­te al avan­ce comu­ne­ro. Uno de los tópi­cos pre­fe­ri­dos es el núme­ro de Comu­nas regis­tra­das. Esto no quie­re decir, por cier­to, que es “sos­pe­cho­so” todo el que se inte­rro­gue sobre la reali­dad más allá de las cifras, como por cier­to lo hacía Elea­zar Díaz Ran­gel hace un par de sema­nas. Yo mis­mo he plan­tea­do la nece­si­dad de hen­der los núme­ros para ser capa­ces de des­cu­brir lo nue­vo . Pero hay mucho espí­ri­tu enve­je­ci­do. Mucho espí­ri­tu can­sa­do y soca­rrón que exi­ge saber dón­de están unas Comu­nas que no sería capaz de ver así las tuvie­ra fren­te a sus narices.

3.- Un espí­ri­tu enve­je­ci­do sólo es capaz de ver lo vie­jo en las nue­vas luchas (sus vicios, sus erro­res), pero nun­ca lo nove­do­so, lo que emer­ge. Un espí­ri­tu vie­jo hace balan­ce de los fra­ca­sos mien­tras otros se arries­gan. Sólo un espí­ri­tu can­sa­do es inca­paz de ver cómo el pue­blo comu­ne­ro le está apos­tan­do a la inven­ción, a la experimentación.

4.- Por regla gene­ral, esta incre­du­li­dad, este escep­ti­cis­mo fren­te a la Comu­na es otra for­ma de mar­car dis­tan­cia: se juz­ga de mane­ra nega­ti­va lo que se des­co­no­ce, por­que no hay vin­cu­la­ción con el terri­to­rio. La Comu­na es lo que está lite­ral­men­te lejos. Es una reali­dad aje­na. En los casos más extre­mos, según hemos vis­to, sim­ple­men­te no exis­te o no es como “debe­ría” ser: como los comu­ne­ros de Méri­da en 1781, los de París en 1871, o como los de cual­quier otro tiem­po y lugar, menos como los de aquí y ahora.

5.- Otro tópi­co muy soco­rri­do es el del Esta­do pro­to-tota­li­ta­rio, y en esto es posi­ble iden­ti­fi­car una curio­sa y alar­man­te afi­ni­dad con los opi­na­do­res del anti­cha­vis­mo más ran­cio. Según, la actual polí­ti­ca de acom­pa­ña­mien­to al pro­ce­so de cons­truc­ción de Comu­nas “escon­de” la volun­tad de homo­ge­nei­zar y, peor, de vigi­lar a la pobla­ción. De acuer­do a la mis­ma lógi­ca, las Comu­nas no serían espa­cios don­de con­flu­yen los “comu­nes”, sino espa­cios don­de el Esta­do hace tabu­la rasa de las dife­ren­cias y las sin­gu­la­ri­da­des. La cues­tión es: ¿aca­so esta denun­cia de la mul­ti­pli­ca­ción de Comu­nas homo­gé­neas e indi­fe­ren­cia­das no pre­su­po­ne la exis­ten­cia de un pue­blo comu­ne­ro dis­pues­to a dejar­se sojuz­gar de tal manera?

6.- Un mili­tan­te revo­lu­cio­na­rio inca­paz de iden­ti­fi­car la poten­cia revo­lu­cio­na­ria de una polí­ti­ca de alcan­ce nacio­nal es un mili­tan­te impo­ten­te, que no sabe sacar par­ti­do de la situa­ción. Enton­ces opta por la denun­cia sopo­rí­fe­ra con­tra el Esta­do en abs­trac­to, encar­na­ción del mal, que todo lo tute­la. ¿Exis­ten fuer­zas den­tro del pro­ce­so revo­lu­cio­na­rio que pre­fie­ren un pue­blo tute­la­do? Por supues­to que sí. Pero esto es algo que suce­de en todas las revo­lu­cio­nes, sin excep­ción. Reac­cio­nar fren­te a esta reali­dad con fal­so asom­bro es una impos­tu­ra que nada apor­ta. Apor­tan los que suman al esfuer­zo de crear las con­di­cio­nes que nos per­mi­tan evi­tar la tute­la. El error del espí­ri­tu can­sa­do es con­ce­bir la tute­la como una fatalidad.

7.- Como la volun­tad de tute­la, la fata­li­dad es cri­men. Es defi­ni­ti­va­men­te anti­po­pu­lar. Es lo pro­pio de los espí­ri­tus can­sa­dos, que pali­de­cen fren­te a los pue­blos vigo­ro­sos y auda­ces de todas las épo­cas. Son los mis­mos que se nie­gan a reco­no­cer­le cri­te­rio polí­ti­co, sen­ti­do de la estra­te­gia, capa­ci­dad de nego­cia­ción y, cla­ro que sí, el deseo de esta­ble­cer sóli­das alian­zas con el gobierno boli­va­riano, al pue­blo que hoy cons­tru­ye Comunas.

* Rei­nal­do Itu­rri­za López es Minis­tro del Poder Popu­lar para las Comu­nas y Pro­tec­ción Social.

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