La escua­dra negra de la Falan­ge en Tudela

El blog de Fer­nan­do Mikelarena

En la entra­da ante­rior nos hici­mos eco de uno de los cabe­ci­llas de la Escua­dra del Águi­la de Pam­plo­na. En rela­ción con Tude­la, hemos loca­li­za­do un artícu­lo en la pren­sa de la épo­ca acer­ca de otro escua­drón falan­gis­ta que, según pro­pio tes­ti­mo­nio del perio­dis­ta y de los entre­vis­ta­dos, esta­ría detrás de los ase­si­na­tos de sim­pa­ti­zan­tes del ban­do repu­bli­cano en las pri­me­ras sema­nas de la gue­rra en la Ribe­ra Tude­la­na. El repor­ta­je se encuen­tra en la pági­na 8 del Dia­rio de Nava­rra de 16 de octu­bre de 1936, está fir­ma­do por S. Berrue­zo y tie­ne como títu­lo Nava­rros en el fren­te. La Escua­dra Negra de Tude­la. En él, el corres­pon­sal del perió­di­co entre­vis­ta en Bur­gos “en el cuar­tel gene­ral de la colum­na que, for­ma­da por el coman­dan­te señor Sagar­día, aca­ba de lle­gar pro­ce­den­te de Gui­púz­coa” a “seis bra­vos chi­ca­rro­nes de Tude­la” que for­ma­ban “la guar­dia per­so­nal del coman­dan­te”. Esos seis tude­la­nos eran “Ber­nar­dino Bur­ga­le­ta, Teo­do­ro Pérez, Agus­tín Ari­za, Miguel Cata­lán, Jai­me Sola y José María Laca­be”, todos ellos “natu­ra­les o veci­nos de Tude­la”. Según dice el repor­te­ro, que los inte­rro­ga “en un momen­to de asue­to”, todos le “cuen­tan, con encan­ta­do­ra sen­ci­llez, sus haza­ñas”. El repor­te­ro afir­ma de ellos lo siguien­te: “Los tude­la­nos, des­de las pri­me­ras horas del movi­mien­to liber­ta­dor de Espa­ña, se pudie­ron al lado de quie­nes defen­dían a la Patria en peli­gro; y con una dili­gen­cia dig­na de ejem­plo fue­ron ‑en su mis­ma ciu­dad- lim­pian­do de ele­men­tos peli­gro­sos el camino del triun­fo”. “Lue­go amplia­ron su radio de acción a los otros pue­blos de la Ribe­ra y de Rio­ja y por últi­mo, enro­la­dos en las for­ma­cio­nes que iban a luchar con­tra los mar­xis­tas y nacio­na­lis­tas gui­puz­coa­nos” se dice que “entra­ron los pri­me­ros en Tolo­sa (es decir, el 11 de agos­to), toma­ron al asal­to al Burun­tza (es decir, hacia el 28 de agos­to), lle­ga­ron en cabe­za a Gua­da­lu­pe y a Irún (es decir, el 4 de sep­tiem­bre)”, sien­do sus haza­ñas la cau­sa de que Sagar­día les hubie­ra “desig­na­do para for­mar su guar­dia per­so­nal”. Tal y como figu­ra en el títu­lo del artícu­lo, se les deno­mi­na “la Escua­dra Negra de Tudela”.
A pesar de haber sido cita­da de pasa­da en la obra de Altaf­fay­lla (Nava­rra 1936. De la espe­ran­za al terror, Tafa­lla, 2003, 6ª ed., p. 596), esta ban­da para­mi­li­tar tude­la­na no era exce­si­va­men­te conocida.
Los acon­te­ci­mien­tos a los que se refie­re la noti­cia habrían sido en su mayor par­te, de índo­le repre­si­va, es decir, de deten­ción y eli­mi­na­ción físi­ca de la pobla­ción des­afec­ta ya que la labor de con­trol de la situa­ción en la Ribe­ra Tude­la­na fina­li­zó muy pron­to tal y como se des­pren­de de la auto­de­cla­ra­ción que reali­zó un des­ta­ca­do pro­ta­go­nis­ta aque­llos días, el tenien­te de la Guar­dia Civil, des­ti­na­do en Core­lla, Car­los Gon­zá­lez Moli­na, en la que pode­mos com­pro­bar los hitos más sig­ni­fi­ca­ti­vos de aqué­lla, así como la cola­bo­ra­ción en la mis­ma de volun­ta­rios falan­gis­tas y reque­tés y guar­dias civiles.
La auto­de­cla­ra­ción de dicho tenien­te de la guar­dia civil narra que “el 18 de julio de 1936 ini­ció el Alza­mien­to Nacio­nal en Core­lla (Nava­rra) man­dan­do la línea del mis­mo nom­bre, dedi­cán­do­se con fuer­za de la Guar­dia Civil a some­ter por las armas los pue­blos de Riba­fo­ra­da, Buñuel y rin­dien­do al Ayun­ta­mien­to de fren­te popu­lar de Core­lla, que se había hecho fuer­te, con armas en la Casa Con­sis­to­rial, así como segui­da­men­te la casa del pue­blo de la mis­ma Ciu­dad. Coope­ró a la toma de Alfa­ro (Logro­ño) con la colum­na del enton­ces Coro­nel Gar­cía Escá­mez. Libe­ra­do este pue­blo se des­ta­có a Cas­te­jón man­dan­do fuer­zas com­pues­tas por Guar­dia Civi­les y Reque­tés some­tien­do por la fuer­za a los revo­lu­cio­na­rios mar­xis­tas que habían cor­ta­do el trá­fi­co ferro­via­rio entre Pam­plo­na, Zara­go­za y Logro­ño, res­ta­ble­cién­do­se inme­dia­ta­men­te las comu­ni­ca­cio­nes férreas. Duran­te varios días y al man­do de una colum­na com­pues­ta de Reque­tés, Guar­dia Civil y Falan­gis­tas me dedi­qué a reco­rrer varios pue­blos de la Rio­ja y Ara­gón para levan­tar el espí­ri­tu Nacio­nal, en algu­nos de los cua­les esta­ba bas­tan­te decaí­do; el día 22 de julio de 1936, al man­do de dicha colum­na pro­ce­dí a la toma y libe­ra­ción del Pue­blo de Logro­ño Cer­ve­ra del Río Alha­ma, en unión de otras fuer­zas man­da­das por un Capi­tán de la Guar­dia Civil, cuya pobla­ción se halla­ba com­ple­ta­men­te en poder de los mar­xis­tas des­de hace varios días”. Dicho tenien­te se incor­po­ra­ría el 9 de agos­to en Lesa­ka a la 2ª ban­de­ra de la Falan­ge, par­ti­ci­pan­do en com­ba­tes y sien­do heri­do pocas sema­nas después.
Esos epi­so­dios más señe­ros en la tarea de con­trol de la zona tam­bién fue­ron reme­mo­ra­dos por un volun­ta­rio reque­té tude­lano, pos­te­rior­men­te con­ce­jal crí­ti­co en los años cin­cuen­ta, en cuya auto­de­cla­ra­ción acer­ca de sus ser­vi­cios pres­ta­dos se afir­ma que éstos fue­ron “cuan­tos se le enco­men­da­ron des­de el 18 de julio 36 toman­do par­te en la ope­ra­ción de Alfa­ro, Cer­ve­ra del Rio Alha­ma, Core­lla y Riba­fo­ra­da, sien­do ascen­di­do a cabo; salió el 8 de agos­to para Pam­plo­na volun­ta­rio y el 24 del mis­mo for­mó par­te de la escol­ta del Gene­ral Mola”.
Hemos de recor­dar que los hechos men­cio­na­dos de Riba­fo­ra­da y de Core­lla corres­pon­den al 19 de julio y que los de Buñuel pudie­ron ser los acon­te­ci­dos ese día o, asi­mis­mo, el día 21 ó el 23. Nin­guno de ellos tuvo la enti­dad de enfren­ta­mien­to, sino de sim­ple ocu­pa­ción de las loca­li­da­des y de deten­cio­nes masi­vas de des­afec­tos. El caso de Alfa­ro fue dife­ren­te: aquí se cons­ti­tu­yó un foco de resis­ten­cia con huí­dos del res­to de la Ribe­ra y de la Rio­ja que pudo aguan­tar el 19 un pri­mer ata­que de volun­ta­rios reque­tés y falan­gis­tas de Tude­la y Este­lla que acom­pa­ña­ban a dos com­pa­ñías del Bata­llón de Ara­pi­les man­da­das por el Coman­dan­te Pra­dal lle­ga­das de la ciu­dad del Ega. El día 21 la lle­ga­da de la colum­na de Gar­cía Escá­mez, en mar­cha hacia Madrid des­de su sali­da de Pam­plo­na el 19 de julio, pre­vio paso por Logro­ño y otros pue­blos, barrió a los resis­ten­tes. Cer­ve­ra del Río Alha­ma, la otra loca­li­dad rio­ja­na don­de fra­ca­só el gol­pe de esta­do, sería toma­da al día siguien­te. Por lo tan­to, a par­tir del 22 de julio el con­trol de la Ribe­ra Tude­la­na y de las zonas colin­dan­tes por par­te de los suble­va­dos era ya una realidad.
Más allá de esa labor de con­trol, tene­mos que recor­dar que las pri­me­ras sema­nas de la gue­rra civil fue­ron espe­cial­men­te cruen­tas en lo que se refie­re a la eli­mi­na­ción físi­ca de los sim­pa­ti­zan­tes del régi­men repu­bli­cano en la Ribe­ra Tude­la­na. Con­si­de­ran­do las afir­ma­cio­nes del corres­pon­sal del Dia­rio de Nava­rra en el repor­ta­je men­cio­na­do sobre los miem­bros de la Escua­dra Negra de Tude­la en el sen­ti­do de su par­ti­ci­pa­ción en la lim­pie­za polí­ti­ca que tuvo lugar aque­llos días, que­re­mos traer a cola­ción el núme­ro de per­so­nas ase­si­na­das en las corres­pon­dien­tes sacas o paseos con tres o más ase­si­na­tos que se regis­tra­ron entre el 18 de julio y el 10 de agos­to de 1936 en pue­blos de la comar­ca, según infor­ma­cio­nes que hemos toma­do del libro de Altaf­fay­lla: 5 veci­nos de Buñuel el 25 de julio; 8 de Core­lla en Argue­das el 26 de julio; 11 de Riba­fo­ra­da en El Bocal el 26 de julio; 6 de Cor­tes en Riba­fo­ra­da el 27 de julio; 8 de Tude­la en Cas­te­jón el 28 de julio (para mas inri, ins­cri­tas en el padrón de esa últi­ma loca­li­dad como “bajas en el padrón”); 5 de Argue­das en Muri­llo el Cuen­de el 1 de agos­to; 6 de Cas­can­te en Muri­llo de las Limas el 1 de agos­to; 9 de Core­lla en el Carras­cal el 2 de agos­to; 8 de Riba­fo­ra­da en Fon­te­llas el 2 de agos­to; 6 de Val­tie­rra en Trai­bue­nas el 2 de agos­to; 7 de Buñuel en Mallén el 3 de agos­to; 7 de Caba­ni­llas en Beriáin el 3 de agos­to; 4 de Cin­trué­ni­go en Val­tie­rra el 3 de agos­to; 4 de Core­lla en Alfa­ro el 3 de agos­to; 11 veci­nos de Fite­ro en Val­ver­de el 3 de agos­to; 4 de Fite­ro en Val­tie­rra el 3 de agos­to; y 6 de Core­lla en Balla­riáin el 6 de agos­to. En varias de esas sacas los ase­si­na­dos fue­ron con­du­ci­dos des­de la cár­cel de Tude­la en la que esta­ban presos.
Por supues­to, no que­re­mos indi­car que las per­so­nas men­cio­na­das de la Escua­dra Negra tude­la­na par­ti­ci­pa­sen en todas esas accio­nes, sino sola­men­te men­cio­nar las que se ins­cri­ben en el radio geo­grá­fi­co y en el ámbi­to cro­no­ló­gi­co en el que ellos motu pro­prio alar­dea­ron en líneas gene­ra­les de haber cola­bo­ra­do. Como infor­ma­ción com­ple­men­ta­ria tene­mos que aña­dir que de varios de los inte­gran­tes de dicha escua­dra tene­mos cons­tan­cia que mar­cha­ron al fren­te ya muy avan­za­do agosto.
Otro ele­men­to a tener en cuen­ta es el de que los nom­bra­dos cons­ti­tu­ye­ron la guar­dia per­so­nal del gene­ral Sagardía.
Tal y como figu­ra en el libro escri­to por el mis­mo gene­ral (Del Alto Ebro a las fuen­tes del Llo­bre­gat. Trein­ta y dos meses de gue­rra de la 62 divi­sión, Madrid, Edi­to­ra Nacio­nal, 1940; pro­lo­ga­do por Fran­cis­co de Cos­sio), hallán­do­se en situa­ción de reti­ra­do el 17 de julio de 1936, mar­chó de Pam­plo­na a San Sebas­tián con una misión reser­va­da que le orde­nó el gene­ral Mola. Fra­ca­sa­do el gol­pe mili­tar en Gui­púz­coa, Sagar­dia huyó de San Sebas­tián en una hui­da pla­ga­da de aven­tu­ras, lle­gan­do a Pam­plo­na el 26 de julio. De la capi­tal nava­rra sal­dría de nue­vo como segun­do jefe de las colum­nas que ope­ra­ban en Tolo­sa al man­do del gene­ral Sol­cha­ga. Entró en Tolo­sa, Villa­bo­na, Andoain, Urnie­ta, Her­na­ni y San Sebas­tián. En San Sebas­tián for­mó una colum­na for­ma­da por los volun­ta­rios rio­ja­nos y nava­rros que ya habían com­ba­ti­do con él a los que se unie­ron los volun­ta­rios gui­puz­coa­nos que “se iban pre­sen­tan­do volun­ta­rios en las ofi­ci­nas de Falan­ge”. La colum­na, com­pues­ta ini­cial­men­te de 750 hom­bres, es decir, un bata­llón, salió de la capi­tal gui­puz­coa­na el 30 de sep­tiem­bre, lle­gan­do el 12 de octu­bre al fren­te de Villar­ca­yo y Espi­no­sa de los Mon­te­ros en Bur­gos. Estu­vo diez meses en los pára­mos de La Lora, libran­do duros com­ba­tes, tal y como con­me­mo­ra en Bri­cia un espec­ta­cu­lar monu­men­to de már­mol blan­co y negro. Pos­te­rior­men­te la Pri­me­ra Media Bri­ga­da de la 62 divi­sión (colum­na Sagar­dia), for­ma­da por las Ban­de­ras 5ª y 6ª de FET, Bata­llo­nes 8º de San Mar­cial, 8º de Bur­gos, Bata­llón de Ceri­ño­la, 5º de Bai­lén, dos com­pa­ñías de Amé­ri­ca y las bate­rías 11 y 22 del 11º Regi­mien­to Lige­ro, bata­lló en agos­to de 1937 en el fren­te de San­tan­der, en el fren­te de León-Astu­rias en sep­tiem­bre-octu­bre de 1937 (a par­tir de aquí como 62 Divi­sión de Cas­ti­lla), en la bata­lla de Teruel (diciem­bre de 1937-enero de 1938), en la libe­ra­ción de Hues­ca (mar­zo de 1938) y en la cam­pa­ña de Alca­na­dre-Cin­ca y cam­pa­ña del valle de Arán y Alto Llo­bre­gat en lo que que­da­ba de gue­rra. En sus memo­rias de cam­pa­ña Sagar­día, mili­tar naci­do en Zara­go­za pero con ascen­dien­tes en Itu­ren don­de solía resi­dir esta­cio­nal­men­te y don­de se refu­gió tras ser reti­ra­do por la Ley Aza­ña antes de mar­char a Fran­cia, men­cio­na el com­por­ta­mien­to heroi­co de nue­ve falan­gis­tas fite­ra­nos en Cille­rue­lo, así como de la muer­te de un “moce­tón nava­rro” de Caba­ni­llas “que des­de el prin­ci­pio de la cam­pa­ña no se apar­ta­ba” de él el 4 de mayo cer­ca de Espi­no­sa de los Mon­te­ros. No hay en toda la obra más men­cio­nes a per­so­nas de la Ribe­ra ni a per­so­nas de nin­gu­na otra pro­ce­den­cia de Navarra.
De cual­quier for­ma, per­te­ne­cer al círcu­lo de con­fian­za de Sagar­día tenía que supo­ner com­par­tir su mane­ra des­pia­da­da y sal­va­je de enten­der la gue­rra. Dis­po­ne­mos de infor­ma­cio­nes que nos hablan que las uni­da­des de Sagar­día eje­cu­ta­ron a dece­nas de per­so­nas a su paso por loca­li­da­des cer­ca­nas a San­tan­der antes de su entra­da en la capi­tal cán­ta­braque hicie­ron lo mis­mo en zonas de Cata­lu­ña.
Tam­bién hay que refe­rir que tras la gue­rra civil Sagar­día fue nom­bra­do res­pon­sa­ble de la Poli­cía Arma­da. Exis­te una foto muy elo­cuen­te del men­cio­na­do gene­ral en la que apa­re­ce en un pal­co, deba­jo mis­mo de un águi­la nazi, jun­to con Serrano Suñer y el mis­mí­si­mo Hein­rich Himm­ler en la visi­ta que éste, uno de los pro­ta­go­nis­tas esen­cia­les de la Ale­ma­nia nazi e impul­sor de la solu­ción final que con­lle­vó la matan­za sis­te­má­ti­ca de judios, esla­vos, gita­nos, homo­se­xua­les y comu­nis­tas, hizo a San Sebas­tián el 19 de octu­bre de 1940.
De cual­quier for­ma, tam­po­co hay que olvi­dar que la mujer de un pri­mo de Sagar­dia con sus sie­te hijos, veci­nos del barrio de Gaz­te­lu en Dona­ma­ría, fue­ron ase­si­na­dos arro­ja­dos a una sima por veci­nos acu­sa­dos de robar en huer­tas, mien­tras el padre y el hijo mayor esta­ban en el fren­te. El mili­tar tra­tó pos­te­rior­men­te escla­re­cer el suce­so y sol­da­dos y bom­be­ros rea­li­za­ron labo­res de ras­treo. Varios veci­nos serían dete­ni­dos y con­du­ci­dos a la cár­cel de Pam­plo­na, salien­do libres por no haber­se podi­do acla­rar el suceso.
Vol­vien­do a la Escua­dra Negra de Tude­la, a todo lo ante­rior refe­ri­do a ella hay que aña­dir una cir­cuns­tan­cia que sal­pi­ca el pre­sen­te a tra­vés del espa­cio públi­co. Ade­más de los seis miem­bros cita­dos de la Escua­dra Negra de Tude­la, tam­bién hay que refe­rir­se a un sép­ti­mo, falle­ci­do en una acción mili­tar antes de que se rea­li­za­ra la entre­vis­ta más arri­ba men­cio­na­da. En la pági­na 3 del núme­ro 10 de la revis­ta Falan­ge de Tude­la, de fecha de 8 de noviem­bre de 1936, se encuen­tra, asi­mis­mo, una cró­ni­ca acer­ca de la mis­ma Escua­dra Negra que repi­te algu­nas de las infor­ma­cio­nes, si bien las menos com­pro­me­te­do­ras, vis­tas en el artícu­lo ante­rior. Se dice que “La Escua­dra Tude­la­na que tan­ta fama alcan­zó por su actua­ción en los fren­tes gui­puz­coa­nos” era la escol­ta par­ti­cu­lar del Coman­dan­te Sagar­día y se nom­bra como miem­bro de la mis­ma, ade­más, a otra per­so­na ya falle­ci­da, Félix Mar­sal Mora­cho. Pre­ci­sa­men­te en la esque­la y la necro­ló­gi­ca publi­ca­da tras su muer­te en el núme­ro 1 de la men­cio­na­da revis­ta, de fecha de 6 de sep­tiem­bre, se decía que había muer­to en la toma del mon­te Burun­tza y figu­ra­ba de for­ma explí­ci­ta que era “De la escua­dra negra de Tude­la”. Asi­mis­mo, en otro artícu­lo sobre él publi­ca­do en la pági­na 3 de El Ribe­re­ño Nava­rro se decía que había sali­do de Tude­la “for­man­do en la ya céle­bre y heroi­ca Escua­dra tudelana”.
El men­cio­na­do Félix Mar­sal Mora­cho cuen­ta con una calle en el barrio de Lour­des de Tude­la, barrio que cuen­ta con 49 calles dedi­ca­das a com­ba­tien­tes del ban­do fran­quis­ta muer­tos en el fren­te. El nom­bre de la calle se acor­dó en un pleno del Ayun­ta­mien­to de Tude­la del 17 de febre­ro de 1954 según una pro­pues­ta plan­tea­da por el Gober­na­dor Civil falan­gis­ta Luis Vale­ro Ber­me­jo, en la que tam­bién se apro­ba­ron los nom­bres de otras sie­te calles. Félix Mar­sal no es la úni­ca per­so­na con calle en el barrio de Lour­des a la que la pren­sa de la épo­ca incri­mi­na de for­ma expre­sa y mani­fies­ta en tareas de per­se­cu­ción y eli­mi­na­ción físi­ca de los adver­sa­rios polí­ti­cos en la Ribe­ra. En un artícu­lo publi­ca­do en la pági­na 10 de la revis­ta El Reque­té, tam­bién edi­ta­da en Tude­la, del 28 de febre­ro de 1937, y titu­la­do Jesús Cle­mos Bur­ga­le­ta, se afir­ma que el men­cio­na­do Cle­mos mar­cha­ba en los pri­me­ros días de la gue­rra “a aque­llas incur­sio­nes por las Bar­de­nas, cuan­do se habla­ba de posi­bles enemi­gos por aque­llos con­tor­nos”, incur­sio­nes des­cri­tas en un libro edi­ta­do el año pasa­do con las memo­rias de un repre­sa­lia­do repu­bli­cano de Cata­rro­so del que nos hici­mos eco en una entra­da hace unos meses. Cle­mos Bur­ga­le­ta murió en el fren­te el 22 de febre­ro de 1937.
Estas últi­mas cons­ta­ta­cio­nes debe­rían ser­vir para refle­xio­nar sobre la con­ve­nien­cia de apli­car al calle­je­ro fran­quis­ta del barrio de Lour­des de Tude­la la doc­tri­na de la Reso­lu­ción núme­ro 0067608, 11 de febre­ro de 2008, del Tri­bu­nal Admi­nis­tra­ti­vo de Nava­rra rela­ti­va a vein­te calles con nom­bres simi­la­res del barrio de la Chan­trea, basa­da en la Ley de Sím­bo­los de Nava­rra y en la Ley de Memo­ria His­tó­ri­ca y que fue final­men­te aca­ta­da por el Ayun­ta­mien­to pam­plo­nés. Aun­que en otra entra­da segui­re­mos tocan­do este tema, sir­va lo expre­sa­do como ele­men­to a tomar en cuen­ta por el ayun­ta­mien­to de Tude­la que pró­xi­ma­men­te deli­be­ra­rá sobre la cues­tión del men­cio­na­do callejero.

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