Adop­ta Fran­cia nue­va ley anti­te­rro­ris­ta como remi­nis­cen­cia del caso Merah

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Prác­ti­ca­men­te por con­sen­so, la Asam­blea Nacio­nal de Fran­cia adop­tó defi­ni­ti­va­men­te, el 12 de diciem­bre de 2012, el pro­yec­to de ley de segu­ri­dad y terro­ris­mo del minis­tro del Inte­rior Manuel Valls. El tex­to, que ya con­ta­ba con el apo­yo de los dipu­tados de la UMP (la Unión por una Mayo­ría Popu­lar, par­ti­do de dere­cha del ex pre­si­den­te fran­cés Nico­las Sar­kozy) fue acep­ta­do tam­bién por los dipu­tados eco­lo­gis­tas. El Fren­te de Izquier­da fue la úni­ca for­ma­ción polí­ti­ca que se abs­tu­vo duran­te el voto. Ana­li­za­do en el mar­co de un pro­ce­di­mien­to ace­le­ra­do, la adop­ción del pro­yec­to de ley fue por lo tan­to muy rápi­da y se con­cre­tó sin ver­da­de­ra opo­si­ción.

Este tex­to es pre­sen­ta­do como des­ti­na­do a enfren­tar los «dis­fun­cio­na­mien­tos» regis­tra­dos en el caso Merah. Se tra­ta­ría prin­ci­pal­men­te de poder some­ter a jui­cio a los ciu­da­da­nos fran­ce­ses o a las per­so­nas que resi­den habi­tual­men­te en terri­to­rio fran­cés «que come­tan actos de terro­ris­mo en el extran­je­ro […] o que vayan al extran­je­ro a entre­nar­se como terro­ris­tas». En reali­dad, la ley del 23 de enero de 2006 ya per­mi­tía san­cio­nar los actos con­si­de­ra­dos como terro­ris­mo y come­ti­dos por ciu­da­da­nos fran­ce­ses fue­ra del terri­to­rio nacio­nal. Pero en esa ley los hechos eran cas­ti­ga­dos por la legis­la­ción del país extran­je­ro, que debía ade­más denun­ciar dichos actos.

Des­min­tien­do leyes que ya exis­ten

La nue­va ley crea un nue­vo deli­to, que con­sis­te en ir a un cam­po de entre­na­mien­to, espe­cí­fi­ca­men­te en la región afgano-pakis­ta­ní. No sólo la ley de 1986 sobre la «noción de aso­cia­ción para delin­quir» ya per­mi­tía ante­rior­men­te cri­mi­na­li­zar ese tipo de com­por­ta­mien­to sino que varios jui­cios ya habían resul­ta­do en la con­de­na de per­so­nas sobre la base de ese tipo de acu­sa­ción. Por ejem­plo, 5 de los 6 fran­ce­ses dete­ni­dos en Guan­tá­na­mo, y libe­ra­dos por las auto­ri­da­des esta­dou­ni­den­ses, fue­ron con­de­na­dos a su regre­so a Fran­cia. Se les acu­sa­ba haber esta­do en cam­pos de entre­na­mien­to mili­tar supues­ta­men­te per­te­ne­cien­tes a al-Qae­da y, en el caso de uno de ellos, de haber par­ti­ci­pa­do en «una ense­ñan­za reli­gio­sa que pre­di­ca­ba la vio­len­cia». Se pro­du­ce así una nega­ción de las posi­bi­li­da­des lega­les ya exis­ten­tes, así como de las con­de­nas a las que ya habían dado lugar.

El obje­ti­vo de Manuel Valls apa­re­ce, en pri­mer lugar, como un des­men­ti­do de la exis­ten­cia del dis­po­si­ti­vo legis­la­ti­vo ante­rior, que ya con­tie­ne todo lo que el nue­vo minis­tro del Inte­rior quie­re intro­du­cir en él. Su acción en ese sen­ti­do nos recuer­da de inme­dia­to las decla­ra­cio­nes de su pre­de­ce­sor, Clau­de Gueant, quien expli­ca­ba a la pren­sa que Merah no había sido arres­ta­do a títu­lo pre­ven­ti­vo, aun­que esta­ba bajo vigi­lan­cia, por­que «no se le podía repro­char nin­gún hecho delic­ti­vo antes de que come­tie­ra sus crí­me­nes». «En Fran­cia, no se envía a la gen­te a los tri­bu­na­les por sus inten­cio­nes, ni por tener ideas sala­fis­tas. Sólo se pue­de arres­tar a la gen­te por lo que hayan hecho», agre­ga­ba enton­ces Clau­de Gueant.

La mane­ra de actuar de los dos minis­tros del Inte­rior es idén­ti­ca. Pri­me­ro des­mien­ten la evo­lu­ción de los 10 últi­mos años en mate­ria de dere­cho penal, o sea la exis­ten­cia de posi­bi­li­da­des de acu­sa­ción y de pro­ce­di­mien­tos pena­les que con­ce­den exten­sos pode­res a la poli­cía y a los ser­vi­cios de inte­li­gen­cia. Y lue­go afir­man que, debi­do a esas lagu­nas, nues­tra segu­ri­dad se ve ame­na­za­da y que hay que intro­du­cir en el códi­go penal toda una serie de dis­po­si­cio­nes, que en reali­dad ya exis­ten o que ya se uti­li­zan den­tro de un mar­co admi­nis­tra­ti­vo.

Medi­das de con­trol
que se hacen per­ma­nen­tes

El otro aspec­to de gran impor­tan­cia en la nue­va ley tie­ne que ver con el con­trol de los datos de cone­xión: inter­net, geo­lo­ca­li­za­ción y fac­tu­ras tele­fó­ni­cas deta­lla­das. Des­de 2006, ese modo de vigi­lan­cia se pue­de ejer­cer [en Fran­cia] con carác­ter pre­ven­ti­vo, o sea sin que exis­ta un deli­to pre­vio. Pero esas dis­po­si­cio­nes, que se renue­van perió­di­ca­men­te –cada 2 años– son de carác­ter tem­po­ral y expi­ran el pró­xi­mo 31 de diciem­bre. El gobierno inclu­so invo­có la nece­si­dad de pro­lon­gar­las al jus­ti­fi­car el uso del pro­ce­di­mien­to de urgen­cia. Pero el hecho es que, con su inclu­sión en la nue­va ley, esas medi­das se hacen per­ma­nen­tes.

A tra­vés de esta vota­ción, el gru­po par­la­men­ta­rio socia­lis­ta renie­ga de su ante­rior abs­ten­ción, en el momen­to del voto de esas mis­mas dis­po­si­cio­nes, en 2006. Des­pués del caso Merah, el enton­ces pre­si­den­te de Fran­cia, Nico­las Sar­kozy, tam­bién pen­só en la adop­ción de una ley que ins­tau­ra­se una vigi­lan­cia sobre las cone­xio­nes a inter­net. Y la izquier­da, en aquel momen­to, cri­ti­có aque­lla ini­cia­ti­va. Pero aho­ra recu­rre a los mis­mos pro­ce­di­mien­tos y a las mis­mas jus­ti­fi­ca­cio­nes. Ade­más, la LOPPSI 2 (Ley de Orien­ta­ción y Pro­gra­ma­ción por la Segu­ri­dad Inter­na), apro­ba­da el 8 de febre­ro de 2011, ya auto­ri­za un tipo más pro­fun­do de vigi­lan­cia. Esa ley inclu­ye, con la auto­ri­za­ción de un juez, la posi­bi­li­dad de ins­ta­lar, sin cono­ci­mien­to de la per­so­na intere­sa­da, un dis­po­si­ti­vo téc­ni­co capaz de regis­trar lo que se escri­be en el tecla­do y de obte­ner cap­tu­ras de pan­ta­lla. Y para ins­ta­lar ese dis­po­si­ti­vo de vigi­lan­cia, los inves­ti­ga­do­res pue­den inclu­so intro­du­cir­se en el domi­ci­lio o en el vehícu­lo de la per­so­na vigi­la­da, clan­des­ti­na­men­te y –de ser nece­sa­rio– duran­te la noche.

Pro­lon­gan­do el efec­to de estu­por

Apar­te de ins­ta­lar un «sin sen­ti­do» y de pro­lon­gar el efec­to de estu­por pro­vo­ca­do por el caso Merah, ¿qué otro obje­ti­vo pue­de tener una nue­va ley que per­mi­te cri­mi­na­li­zar com­por­ta­mien­tos ya per­se­gui­dos por la legis­la­ción exis­ten­te y que ins­ta­la dis­po­si­cio­nes de vigi­lan­cia que ya se uti­li­zan? El estu­por que el caso Merah sus­ci­tó no pro­vie­ne tan­to de su carác­ter vio­len­to como de la for­ma en que se mani­fes­tó el gran pode­río de la poli­cía. Las imá­ge­nes no per­mi­tie­ron obser­var ni ana­li­zar nada y las «infor­ma­cio­nes» se anu­lan todas entre sí. A la fal­ta de sen­ti­do de lo que se dijo mien­tras se desa­rro­lla­ba el espec­tácu­lo del asal­to se agre­ga, a tra­vés del nue­vo pro­yec­to de ley [que aca­ba de apro­bar­se], un auto­ma­tis­mo de repe­ti­ción que per­pe­túa el efec­to de petri­fi­ca­ción, ade­más de man­te­ner la prohi­bi­ción de todo tipo de cues­tio­na­mien­to sobre ese caso. Ence­rra­do en la fal­ta de sen­ti­do, el suje­to sólo pue­de evi­tar la cri­sis median­te una acep­ta­ción cada vez más estre­cha de «lo que dice» el poder. Así que no pue­de hacer otra cosa que acep­tar y dar él mis­mo más sen­ti­do aún a la anu­la­ción de sus pro­pias liber­ta­des.

Al eli­mi­nar, como se hace en toda ley anti­te­rro­ris­ta, toda dis­tin­ción entre el inte­rior y el exte­rior, el pro­yec­to de ley [que aca­ba de ser apro­ba­do] nos pone en una situa­ción de sico­sis. Eso se mani­fies­ta en la fusión que nos impo­ne ese tex­to entre el dere­cho penal y las leyes de la gue­rra. Todo acto de soli­da­ri­dad o de sim­pa­tía hacia los pue­blos extran­je­ros que Fran­cia agre­de mili­tar­men­te, sin que exis­ta siquie­ra una decla­ra­ción de gue­rra, está sien­do pro­gre­si­va­men­te trans­for­ma­do en cri­men. Este pro­yec­to de ley for­ma par­te del absur­do con­cep­to, en el que se com­bi­nan dos pala­bras con sig­ni­fi­ca­dos dia­me­tral­men­te opues­tos, que es «la gue­rra huma­ni­ta­ria», la gue­rra del «Bien con­tra el Mal». El nue­vo gobierno de Fran­cia sigue aquí exac­ta­men­te la mis­ma línea que el ante­rior, con­fir­mán­do­nos así que se tra­ta de un «cam­bio den­tro de la con­ti­nui­dad».

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