Así se tem­pló el ace­ro (A Frank País y Anto­nio Maceo)- Mai­té Cam­pi­llo

Así se templó el acero  (A Frank País y Antonio Maceo)

A ellos , a los que supie­ron caer con heroís­mo, y a todos los que en Cuba y el mun­do, siguen man­te­nien­do en alto la inven­ci­ble ban­de­ra de inde­pen­den­cia y Liber­tad

Examen de media noche: ¿qué he hecho has­ta aho­ra?

«Lo más valio­so que un hom­bre o mujer posee es la vida. Se le da una sola vez y por ello debe apro­ve­char­la de mane­ra que los años vivi­dos no le pesen, que la ver­güen­za de un pasa­do mise­ra­ble mez­quino no le que­me y que murien­do pue­da decir: he con­sa­gra­do toda mi vida y mi gran fuer­za a lo más her­mo­so en el mun­do, a la lucha por la libe­ra­ción de la huma­ni­dad .»

Niko­lái Alek­séie­vich Ostrovs­ki

Un camino de lucha

[Rosa­rio Gar­cía (1) y Maria­na Gra­ja­les (2)]

Aun­que la leja­nía nos impo­ne un velo en la dis­tan­cia, mi inten­to es remar para acer­car a Rosa­rio, o Rosa­ri­to la gale­ga, madre de Josué y Frank País Gar­cía (1)

Cuen­tan que habla­ba de sus hijos con un sen­ti­mien­to pro­fun­do pero sin lagri­mas en los ojos como si ellos, aún a su lado estu­vie­ran vivos, y reco­no­cía la noble­za pero tam­bién la fir­me­za, el carác­ter, la per­so­na­li­dad de ambos orgu­llo­sa de ello. De Frank reco­no­ció, por supues­to, su intran­si­gen­cia para con el trai­dor. Rosa­ri­to edu­có a los hijos para la lucha, la ente­re­za de ella los con­quis­tó, Josué y Frank, lucha­ron has­ta morir.

Rosa­rio, o Rosa­ri­to, lle­gó de niña de Gali­za a Cuba, eso que en la vida con­tem­po­rá­nea vino a lla­mar­se emi­gra­ción y yo le lla­mo bus­car­te la vida allá don­de pue­das y quie­ras en el pla­ne­ta, que por el hecho de nacer, tie­nes más dere­chos sobre el de vivir que de morir.

Y la vida no se detie­ne.

Nues­tra pri­me­ra des­ta­ca­da mujer a la que cari­ño­sa­men­te lla­ma­ré Rosa­ri­to, tra­ba­jó en su juven­tud como sir­vien­ta de aco­mo­da­dos y acau­de­la­dos colo­nos espa­ño­les ins­ta­la­dos en San­tia­go de Cuba. Así es como empe­zó a reha­cer su per­so­na­li­dad e inquie­tu­des en la isla, casán­do­se pos­te­rior­men­te con otro gale­go igual­men­te emi­gran­te. Rosa­ri­to no logró abra­zar la suer­te com­ple­ta en su pri­me­ra y apa­sio­na­da unión, que­dó viu­da joven, la muer­te sobre­vino al ama­do como ladro­nes en la noche. Pero ni esta dra­má­ti­ca situa­ción ni la nos­tal­gia de su tie­rra natal la apla­ca­ron las fuer­zas, se vol­có por ente­ro a sacar a sus dos hijos pa´lante como madre cora­je que fue incul­can­do en ellos ade­más de edu­ca­ción y cul­tu­ra, una per­so­na­li­dad cla­ve de cla­se revo­lu­cio­na­ria. Su hijo Frank País Gar­cía murió sin haber cum­pli­do los 23 años.

A pesar de su tem­pra­na des­apa­ri­ción físi­ca.

El reco­no­ci­do y año­ra­do en Cuba como, Frank País, acu­mu­ló sobra­dos méri­tos para ser hoy y por todos los tiem­pos, recor­da­do y admi­ra­do, por los que nos sen­ti­mos pue­blo en el sen­ti­do más revo­lu­cio­na­rio y com­pro­me­ti­do de la pala­bra. Par­ti­ci­pó en luchas estu­dian­ti­les de la mano del Blo­que Revo­lu­cio­na­rio BREN, de la Fede­ra­ción Local de Cen­tros de Segun­da Ense­ñan­za y del Direc­to­rio Estu­dian­til Revo­lu­cio­na­rio; con­tri­bu­yó en la crea­ción de orga­ni­za­cio­nes de resis­ten­cia como Acción Revo­lu­cio­na­ria Orien­tal y Acción Nacio­nal Revo­lu­cio­na­ria, cuya fina­li­dad era luchar con las armas para derro­car a la tira­nía. Como en toda fuen­te de con­tra­rios ven­cen los que luchan. La pri­me­ra orga­ni­za­ción devino en la segun­da, refor­zan­do la mili­tan­cia en la ANR, Frank se encon­tra­ba a la cabe­za de ella, inte­grán­do­se pos­te­rior­men­te en el pro­me­te­dor Movi­mien­to Revo­lu­cio­na­rio 26 de Julio.

Avan­ce­mos un poco más en la vida de Frank.

El 10 de mar­zo de 1952, con tan solo die­cio­cho años, y lue­go de cono­cer­se el gol­pe mili­tar ases­ta­do por Ful­gen­cio Batis­ta, se per­so­nó con otros mucha­chos, com­pa­ñe­ros como él jóve­nes, en el cuar­tel Mon­ca­da, ya que el jefe de la for­ta­le­za aún no se había ple­ga­do a los gol­pis­tas. El pro­pó­si­to de la visi­ta no fue otro que el de reca­bar infor­ma­ción sobre el nefas­to acon­te­ci­mien­to y pedir armas, que les fue­ron dene­ga­das, con las que opo­ner­se al gol­pe.

Poco más de un año des­pués.

Tras el asal­to al Mon­ca­da, y una vez con­clui­dos los com­ba­tes, el joven revo­lu­cio­na­rio hijo de Rosa­ri­to (acom­pa­ña­do de Pepi­to Tey, otro már­tir del alza­mien­to del 30 de Noviem­bre jun­to a Tony Alo­má y Otto Pare­lla­da), reco­rrió la zona pei­nán­do­la con la mira­da a deta­lle, la espe­ran­za de todos ellos, era encon­trar super­vi­vien­tes para tra­tar de ayu­dar­los.

Nues­tro entra­ña­ble Frank avan­za­ba indu­da­ble­men­te en el com­pro­mi­so e ins­pi­ra­ción revo­lu­cio­na­ria como rama joven sus manos y men­te dis­pues­ta. Al salir de pri­sión Fidel Cas­tro, otra de las raí­ces gale­gas isle­ñas com­pro­me­ti­das en el futu­ro que deter­mi­na­ría el dere­cho del ser o no ser de Cuba en el mun­do; sumó al Movi­mien­to a muchos revo­lu­cio­na­rios de ori­gen diver­so, entre ellos a Frank País, ami­go de una de las fun­da­do­ras del 26 de julio en San­tia­go de Cuba, María Anto­nia Figue­roa. Esta revo­lu­cio­na­ria, habló al com­pa­ñe­ro Fidel acer­ca de la inte­gri­dad del hijo de Rosa­ri­to la gale­ga. Y, el por enton­ces máxi­mo líder del Movi­mien­to 26 de Julio, pro­pu­so a María, que invi­ta­ra al entu­sias­ta y rebel­de Frank País Gar­cía, a for­mar par­te de la direc­ción en Orien­te. Así es como entró Frank en la his­to­ria, como can­to espe­ran­za­do com­pro­me­ti­do con el ama­ne­cer de la revo­lu­ción.

Duran­te 1956 Frank via­jó en dos oca­sio­nes a Méxi­co.

Don­de por fin pudo cono­cer per­so­nal­men­te a Fidel, se entre­vis­tó con el diri­gen­te de la revo­lu­ción, que ya pre­pa­ra­ba la expe­di­ción del “Gran­ma”. De este encuen­tro, en una car­ta diri­gi­da a M. A. Figue­roa, Fidel reve­ló su admi­ra­ción por el joven san­tia­gue­ro:

“He podi­do com­pro­bar todo cuan­to me habíais dicho sobre las mag­ní­fi­cas cua­li­da­des de orga­ni­za­dor, el valor y la capa­ci­dad de Frank. Nos hemos enten­di­do muy bien”.

Des­de ese momen­to “David”, fue el nom­bre clan­des­tino con el que Frank País se man­dó lla­mar. Y, así es como regre­só de Méxi­co, como dele­ga­do nacio­nal del Movi­mien­to Revo­lu­cio­na­rio 26 de Julio y jefe de Acción. Res­pon­sa­bi­li­dad que osten­tó has­ta que un nefas­to día de verano, las balas ase­si­nas aca­ba­ran con su vida, y el arder de su juven­tud que­da­ra como pol­vo de tris­te­za inmor­tal en el recuer­do.

Por supues­to que de Méxi­co regre­só con pla­nes desa­rro­lla­dos sobre y para el nue­vo perio­do de lucha que se ave­ci­na­ba en la Isla. Entre ellos la selec­ción y entre­na­mien­to de un gru­po de com­pa­ñe­ros, para incor­po­rar­los a la expe­di­ción pro­yec­ta­da, así como la orga­ni­za­ción de todas las pro­vin­cias del país con el pro­pó­si­to de rea­li­zar accio­nes que dis­tra­je­ran a las fuer­zas de la tira­nía y favo­re­cie­ran el des­em­bar­co.

Duran­te aque­llos angus­tio­sos días y bajo la direc­ción de Frank País. En San­tia­go de Cuba y sus alre­de­do­res se inten­si­fi­ca­ron las accio­nes y sabo­ta­jes. Como tarea urgen­te tras el alza­mien­to del 30 de noviem­bre, Frank País se dedi­có de for­ma incan­sa­ble de lleno a la reor­ga­ni­za­ción del M‑26 – 7. Estruc­tu­ran­do las mili­cias clan­des­ti­nas en todo el país para así poder refor­zar al inci­pien­te, pero indu­da­ble­men­te nacien­te, Ejér­ci­to Rebel­de. “David” envió 50 des­ta­ca­dos revo­lu­cio­na­rios en el pri­mer refuer­zo, mar­zo de 1957, y, sumi­nis­tró armas y medi­ci­nas a los com­ba­tien­tes en Sie­rra Maes­tra, pie­dra de toque de la revo­lu­ción, sobre cuyas rami­fi­ca­cio­nes empe­za­ba a flo­re­cer.

El 9 de ese mis­mo mes, Frank fue dete­ni­do por quie­nes ron­dan las negras tor­men­tas, siem­pre al ace­cho. Pero el fas­cis­mo no logra con ello que­bran­tar el movi­mien­to revo­lu­cio­na­rio en alza, que empe­za­ba a sur­gir por doquier por toda Cuba, y alcan­zar su fer­vor altas tem­pe­ra­tu­ras. Las ganas en este caso de la reac­ción de hacer­le des­apa­re­cer, no fue­ron satis­fe­chas. Tan­ta fati­ga inú­til, derro­che de mal­dad! Gol­pe y res­plan­dor de los vien­tos con­fron­ta­dos con­tra la repre­sión. Cono­ci­da su deten­ción, la movi­li­za­ción popu­lar masi­va se expan­dió evi­tan­do que fue­ra ase­si­na­do. Los sica­rios juz­ga­ron a Frank, jun­to a los expe­di­cio­na­rios del “Gran­ma” dete­ni­dos tras el des­em­bar­co, y los com­pa­ñe­ros tam­bién dete­ni­dos por el alza­mien­to del 30 de noviem­bre. Frank fue absuel­to en mayo, la pri­ma­ve­ra de 1957 bri­lló con fuer­za reanu­dan­do de inme­dia­to sus acti­vi­da­des revo­lu­cio­na­rias al fren­te del Movi­mien­to en el llano. Pero no fue­ron sus días libres más que un mur­mu­llo de liber­tad, un res­plan­dor de are­na fér­til pasa­je­ra en un esté­ril desier­to… No pasó mucho tiem­po en que la muer­te, salie­ra al encuen­tro del entra­ña­ble y gene­ro­so Frank.

El 30 de junio de ese mis­mo año mue­re su her­mano.

Com­ba­tien­te en San­tia­go de Cuba, cae con otros com­pa­ñe­ros entre ellos, Sal­va­dor Pas­cual y Flo­ro Vis­tel. Josué País Gar­cía, her­mano de Frank, hijo de Rosa­ri­to fue rema­ta­do a boca jarro por esbi­rros estan­do ya dete­ni­do y heri­do.

Jus­to un mes des­pués, el 30 de julio, Frank es nue­va­men­te dete­ni­do jun­to al com­pa­ñe­ro Raúl Pujols. Tras tor­tu­rar­los, a dos cua­dras y media más aba­jo del lugar de la deten­ción, los baja­ron del carro sin per­di­da de tiem­po, don­de los lle­va­ban para ase­si­nar­los en el Calle­jón del Muro. Un cuer­po joven y bello cru­zó los muros. Sobre la coli­na, la cre­cien­te noche des­pe­re­zó el alba. Y, sobre ella, a nues­tra her­ma­na la memo­ria, con una rama que era un oli­vo en sus labios. Así murie­ron, como tan­tos otros revo­lu­cio­na­rios, los entra­ña­bles hijos de Cuba, Frank y Josué. Así es como se que­dó viu­da y sin hijos una mujer que supo levan­tar la cabe­za de la con­go­ja y des­fi­lar a la vez que ellos entre péta­los de flor de mari­po­sa, sin­tien­do como lo sin­tie­ron ellos, has­ta el últi­mo de sus poros la lucha por la inde­pen­den­cia y la Liber­tad de Cuba.

Notas his­tó­ri­cas

(dig­nas de encon­trar­se en todos lo museos de las revo­lu­cio­nes del mun­do que sur­jan)

Algu­nos ejem­plos valo­ran a Frank en boca de sus com­pa­ñe­ros.

Che, lo cono­ció en una de las visi­tas que “David” hizo a Sie­rra Maes­tra: «Frank era uno de de esos hom­bres que se impo­nen en la pri­me­ra entre­vis­ta… sus ojos mos­tra­ban ense­gui­da que ese hom­bre era un ser supe­rior. Hoy se le lla­ma ‘El inol­vi­da­ble Frank País’; para mi, que lo vi una sola vez, es así»

Arman­do Hart Dáva­los:

«¡Es nece­sa­rio que Cuba ente­ra sepa lo que ha per­di­do! El 30 de julio de 1957 fue ase­si­na­do un cubano de la estir­pe de Mella, Mar­tí­nez Ville­na, o Anto­nio Gui­te­ras. No era más peque­ño, pero como ellos, no pudo ser mayor»

Regino Boti, rele­van­te miem­bro de la direc­ción del M ‑26- 7:

«Cómo un hom­bre tan joven pudo con­ver­tir­se en el diri­gen­te indis­cu­ti­ble de una orga­ni­za­ción en la que mili­ta­ban pro­fe­sio­na­les mayo­res en edad, cur­ti­dos y expe­ri­men­ta­dos como (el pro­pio Boti), Arman­do Hart, Cas­te­lla­nos, Car­los Fran­qui, o Manuel Agui­le­ra Macei­ra. La res­pues­ta fue rotun­da, “esta­ba por enci­ma de todos noso­tros”»

Alber­to Muguer­cia, musi­có­lo­go, y com­ba­tien­te anti­ba­tis­tiano:

«Por regla gene­ral cuan­do se habla de los hom­bres de acción san­tia­gue­ros pis­to­la en mano se men­cio­nan los nom­bres de Car­los Igle­sias Fon­se­ca (Nica­ra­gua), Rafael Domín­guez Pagán (Chi­na­co) o el famo­so Rey, quien ajus­ti­ció a Luis Mariano Ran­dich, el dela­tor de Frank, pero se obvia que el pro­pio Frank fue un colo­sal hom­bre de acción pis­to­la en mano»

El pue­blo siguió hablan­do de Frank…

Una com­pa­ñe­ra de lucha des­cu­brió al maes­tro-com­ba­tien­te (Frank País), una tar­de tocan­do sua­ve­men­te el piano, con aque­lla mira­da son­rien­te de labios apre­ta­dos y mos­tran­do con total tran­qui­li­dad una pis­to­la enci­ma de la caja de reso­nan­cia del ins­tru­men­to de cuer­das.

Otra mucha­cha lo recuer­da asien­do sua­ve­men­te por un bra­zo en ple­na calle, a la enton­ces biso­ña can­tan­te Lupe Vic­to­ria Yoli Ray­mond, cono­ci­da en la pos­te­ri­dad como “La Lupe”, a la cual le pedía a menu­do que ento­na­ra algu­na pie­za musi­cal.

Des­pi­do esta nota his­tó­ri­ca en pala­bras del repu­bli­cano, poe­ta y dra­ma­tur­go, ase­si­na­do por el fran­quis­mo que can­tó a San­tia­go de Cuba, lugar de naci­mien­to de Frank País.

«En la ban­de­ra de la Liber­tad bor­dé el amor más gran­de de mi vida.»

F. Gar­cía Lor­ca.

Can­ta­ta para una madre

Maria­na Gra­ja­les (2)

Esta lin­da mula­ti­ca, como Frank País, nació en San­tia­go de Cuba, de padres domi­ni­ca­nos emi­gran­tes. Lle­gó a tener varios [email protected]>, todos ellos como dis­pa­ra­dos por el sol. Des­pués de la muer­te del pri­mer com­pa­ñe­ro con el que tuvo cua­tro de ellos, se vol­vió a casar con Mar­cos Maceo, emi­gran­te vene­zo­lano. La fami­lia empe­zó a cre­cer has­ta hacer­se con sie­te más. Once [email protected] suma­ron el total a car­go de esta des­ta­ca­da por com­ba­ti­va pare­ja. Tan­to Mar­cos como Maria­na, incul­can al con­jun­to de sus hijos una dis­ci­pli­na inte­gral de avan­ce y con­cien­cia, don­de todos tra­ba­jan, y todos son edu­ca­dos en el con­cep­to revo­lu­cio­na­rio patrio anti­co­lo­nia­lis­ta de lucha por la liber­tad.

Maria­na, mujer autén­ti­ca, sím­bo­lo revo­lu­cio­na­rio de madre patria, que hizo de sus [email protected] auténti­cos mam­bi­ses patrio­tas. Des­de que empe­za­ron a ser peque­ñas per­so­ni­tas fue­ron edu­ca­dos por sus padres, para que pudie­ran enfren­tar­se a la áspe­ra vida bajo el yugo colo­nial. Mar­cos Maceo, se recrea­ba gene­ro­so con­tan­do a los once hijos, cómo había lucha­do en su tie­rra vene­zo­la­na con­tra el yugo del espa­ñol, y pacien­te­men­te les ense­ña­ba a cabal­gar con inge­nio, y en el arte del uso del mache­te como arma de gue­rra libe­ra­do­ra al alcan­ce del cam­pe­sino. Maria­na trans­mi­tía a sus hijos dis­ci­pli­na socia­li­za­da, orga­ni­za­ción colec­ti­va y lim­pie­za de pen­sa­mien­to. El pue­blo de Cuba en par­ti­cu­lar, y quien se con­si­de­re revo­lu­cio­na­rio hoy en el mun­do, le debe a Maria­na Gra­ja­les algu­nos de sus más valio­sos héroes como, Anto­nio y José Maceo. A los que supo edu­car con amor e inte­li­gen­cia has­ta con­ver­tir­les en seres gene­ro­sos, valien­tes, dis­pues­tos, capa­ces de dar su vida por la liber­tad de su patria.

De Maria­na Gra­ja­les dijo José Mar­tí:

“Qué había en esa mujer, que epo­pe­ya y mis­te­rio había en esa humil­de mujer, qué san­ti­dad y unción hubo en su seno de madre, qué deco­ro y gran­de­za hubo en su sen­ci­lla vida…”

Maria­na murió a los 78 años (1893) exi­lia­da en Jamai­ca mien­tras sus hijos pre­pa­ra­ban el ini­cio de “La Gue­rra Nece­sa­ria”… Un 12 de octu­bre de 1868, ante la noti­cia del levan­ta­mien­to arma­do de Car­los Manuel de Cés­pe­des y el gru­po de patrio­tas que le secun­da­ron. Mar­cos Maceo, envía a su hijo Miguel a la tien­da de los her­ma­nos Tran­qi­lino y gene­ral Palen­cia don­de se encon­tra­ba un gru­po de insu­rrec­tos al man­do del capi­tán Ron­dón, vie­jo ami­go de los Maceo- Gra­ja­les, el que en su encuen­tro con Maria­na y Mar­cos, se hizo de caba­llos, armas, dine­ro, y pre­gun­tó cuál de sus hijos esta­ría para apo­yar a la gue­rra inde­pen­den­tis­ta. El paso al fren­te sin titu­beos lo die­ron a la vez José, Jus­to, y Anto­nio Maceo Gra­ja­les, que salie­ron hacia Ti Arri­ba con­ven­ci­dos, con­cien­cia­dos, deci­di­dos como habían sido edu­ca­dos, para defen­der la Patria. Maria­na emo­cio­na­da por la valen­tía y liber­tad de dis­po­si­ción de sus hijos, rebo­san­do en sen­si­bi­li­dad, les dedi­ca unas pro­fun­das pala­bras de des­pe­di­da:

«Jure­mos liber­tar a la Patria o morir por ella».

Su cora­zón de madre tem­bló ante la idea de la muer­te, pero orgu­llo­sa como revo­lu­cio­na­ria del heroís­mo de sus hijos, ante­pu­so a esos sen­ti­mien­tos fe patrió­ti­ca. Acti­tud febril revo­lu­cio­na­ria que la carac­te­ri­za­ba, madre cora­je, volun­tad de hie­rro, fibra cam­pe­si­na, y con­fian­za en la lucha por la liber­tad. Maria­na como todo revo­lu­cio­na­rio de con­cien­cia, sabia que para con­quis­tar la inde­pen­den­cia, era pilón bási­co el vol­car los sen­ti­men­ta­lis­mos sobre el agua de los ríos cau­da­lo­sos.

Todos los Maceo- Gra­ja­les par­ti­ci­pa­ron en la gue­rra del 68.

Des­ta­ca­dos en el com­ba­te, galar­do­na­dos en dife­ren­tes car­gos y res­pon­sa­bi­li­da­des: Feli­pe fue fusi­la­do; Fer­mín murió en la acción de Cas­co­rro un 18 de abril de 1874; Manuel cayó en el com­ba­te de San­ta Isa­bel; Jus­to fue hecho pri­sio­ne­ro y fusi­la­do cer­ca de San Luis en Orien­te… De los Maceo, el pri­me­ro en caer fue el ama­do de Maria­na, el lla­ma­do espo­so. Murió y com­ba­tió con gra­do como sus hijos, en el com­ba­te de San Agus­tín de Agua­rás el 14 de mayo de 1869, según unos, hay his­to­ria­do­res que plan­tean que su muer­te ocu­rrió meses des­pués en un hos­pi­tal de cam­pa­ña de Sie­rra Maes­tra, como con­se­cuen­cia de las heri­das reci­bi­das en ese com­ba­te. Rafael, otro de sus hijos, quien había alcan­za­do el gra­do de gene­ral de bri­ga­da, fue hecho pri­sio­ne­ro al con­cluir la Gue­rra Chi­qui­ta y envia­do a las cár­ce­les de Cha­fa­ri­nas, en Marrue­cos, don­de murió un 2 de mayo de 1882; Miguel cayó jun­to a su her­mano Fer­mín, en Cas­co­rro, con gra­do de tenien­te coro­nel; Julio sien­do sub­te­nien­te, murió heroi­ca­men­te en la Acción de Nue­vo Mun­do el 12 de diciem­bre de 1870. Un hecho sin­gu­lar mos­tró el ele­va­do patrio­tis­mo de Maria­na, cuan­do a raíz de haber reci­bi­do Anto­nio su pri­me­ra heri­da de gue­rra en el com­ba­te de Armo­nía el 20 de mayo de 1869, le dijo a su hijo más peque­ño lla­ma­do Mar­cos como su padre:

“Empí­na­te, que ya es hora de que pelees por tu patria como tus her­ma­nos”.

Ade­más de madre ejem­plar, carac­te­ri­zo a la mujer mam­bi­sa, de ahí y pese a su avan­za­da edad no reba­jó el com­pro­mi­so con la patria en lucha camino de la his­to­ria. Curó heri­dos en los hos­pi­ta­les de cam­pa­ña y aren­ga­ba a los con­va­le­cien­tes inci­tán­do­los a que una vez res­ta­ble­ci­dos, regre­sa­ran con más bríos al cam­po de bata­lla. Maria­na madre, Maria­na revo­lu­cio­na­ria, la anti­co­lo­nia­lis­ta y patrio­ta, fue la que alen­tó la rebel­día de Anto­nio en su his­tó­ri­ca Pro­tes­ta de Bara­guá un 15 de mar­zo de 1895.

Anto­nio Maceo Gra­ja­les:

“Cuba será libre cuan­do la espa­da reden­to­ra arro­je al mar a sus con­tra­rios (…) Pero quien inten­te apro­piar­se de Cuba reco­ge­rá el pol­vo de su sue­lo ane­ga­do en san­gre, sino pere­ce en la lucha.»

Mayor Gene­ral del Ejér­ci­to Liber­ta­dor, con­si­de­ra­do gue­rre­ro incan­sa­ble. Maes­tro en el empleo de la tác­ti­ca y estra­te­gia gue­rri­lle­ra. Fue com­ba­tien­te por exce­len­cia con res­pon­sa­bi­li­da­des de ele­va­do pres­ti­gio. Se cal­cu­la que inter­vino en más de 600 accio­nes com­ba­ti­vas, entre las que se cuen­tan alre­de­dor de 200 com­ba­tes de gran sig­ni­fi­ca­do. Su cuer­po esta­ba mar­ca­do por 26 cica­tri­ces de gue­rra, de las cua­les reci­bió 21 en la con­tien­da del 68.

“La pro­tes­ta de Bara­guá”

(hecho his­tó­ri­co que par­ti­ci­pó A. Maceo y se le recuer­da por su valor).

15 de mar­zo, fecha en la que se reali­zó la entre­vis­ta entre los gene­ra­les: Anto­nio Maceo y Arse­nio Mar­tí­nez Cam­pos, en Man­gos de Bara­guá. El gene­ral Mar­tí­nez Cam­pos, lle­gó con­du­ci­do por José Cefí Salas. Des­pués de rea­li­zar su pre­sen­ta­ción y la de sus acom­pa­ñan­tes, pro­nun­ció bre­ves pala­bras de intro­duc­ción a la con­fe­ren­cia. Por su par­te Anto­nio Maceo, pre­sen­tó a sus acom­pa­ñan­tes, y de inme­dia­to comu­ni­có al gene­ral Mar­tí­nez Cam­pos:

“Que no esta­ban de acuer­do con el pac­to fir­ma­do, ya que con el mis­mo, no se logra­ba ni la inde­pen­den­cia de Cuba ni la abo­li­ción de la escla­vi­tud.”

Segui­da­men­te el gene­ral Mar­tí­nez Cam­pos repli­có:

“Pero es que uste­des no cono­cen las bases del con­ve­nio del Zan­jón.”

“Sí, repli­có Anto­nio Maceo, y por­que las cono­ce­mos es que no esta­mos de acuer­do.”

(el gene­ral Mar­tí­nez tra­tó de leer el docu­men­to pero Maceo no se lo per­mi­tió)

Dicién­do­le cor­tan­te:

“Guar­de usted ese docu­men­to, que no que­re­mos saber de él.”

Como resul­ta­do de la con­fe­ren­cia, se acor­dó que vol­ve­rían a rom­per­se las hos­ti­li­da­des y se esta­ble­ció para ello un pla­zo de ocho días, con el fin de que las tro­pas ocu­pa­ran los terri­to­rios desig­na­dos. El capi­tán, Ful­gen­cio Duar­te, que había pre­sen­cia­do la entre­vis­ta excla­mó:

“¡Mucha­chos, el 23 se rom­pe el coro­jo!”.

Mar­tí­nez Cam­pos, el gene­ral quien había ido a Bara­guá con­fia­do en la faci­li­dad de un arre­glo pro­nos­ti­ca­do por sus con­fi­den­tes, se reti­ró derro­ta­do, ante la acti­tud resuel­ta y fir­me del líder del pue­blo. El entu­sias­ta revo­lu­cio­na­rio antim­pe­ria­lis­ta Maceo, avan­zó dis­pues­to a seguir luchan­do has­ta ven­cer o morir.

Una vez ter­mi­na­da la his­tó­ri­ca entre­vis­ta, los par­ti­ci­pan­tes, en repre­sen­ta­ción del pue­blo cubano ela­bo­ra­ron y apro­ba­ron una bre­ve cons­ti­tu­ción y for­ma­ron el Gobierno pro­vi­sio­nal de Orien­te, para con­ti­nuar la lucha por la inde­pen­den­cia de Cuba *En el cen­te­na­rio de la Pro­tes­ta de Bara­guá, fue el pro­pio Fidel, quien valo­ra­ra la inte­gri­dad revo­lu­cio­na­ria de Maceo´ El Titan de Bron­ce:

«Hay que decir que dejó real­men­te a nues­tro pue­blo una heren­cia gigan­tes­ca, infi­ni­ta, con esa acti­tud (. . .). Con la Pro­tes­ta de Bara­guá lle­gó a su pun­to más alto, lle­gó a su clí­max, lle­gó a su cum­bre, el espí­ri­tu patrió­ti­co y revo­lu­cio­na­rio de nues­tro pue­blo (…). Y las ban­de­ras de la patria y de la revo­lu­ción, de la ver­da­de­ra revo­lu­ción, con inde­pen­den­cia y con jus­ti­cia social, fue­ron colo­ca­das en su sitial más alto»

José Mar­tí, como nota final:

“Sólo defen­de­ré lo que ten­ga yo por garan­tía a ser­vi­cio de la revo­lu­ción”

En 1888, Anto­nio Maceo, escri­be a J. Mar­tí:

“Para lograr ese fin, pien­so, pues, con Ud., que debe­mos des­de aho­ra, y en pre­sen­cia de los acon­te­ci­mien­tos que rápi­da­men­te se des­en­vuel­ven en Cuba, orga­ni­zar­nos para el día pró­xi­mo ya, en que can­sa­do el pue­blo de sufrir la igno­mi­nia de la ser­vi­dum­bre bus­que la solu­ción de sus des­gra­cias, y la sal­va­ción de su por­ve­nir, en aque­llos her­mo­sos cam­pos rega­dos ya, ¡ay!, con la pre­cio­sa san­gre de tan­tos már­ti­res y héroes, enar­bo­lan­do otra vez la glo­rio­sa ban­de­ra que alza­ron valien­tes en Yara, Cés­pe­des y Agui­lar. Estoy, pues, de acuer­do con voso­tros en este pun­to esen­cial y, des­de lue­go, os ase­gu­ro que coope­ra­ré con voso­tros al mayor éxi­to de pro­pa­gan­da tan fecun­da y patrió­ti­ca”

Otra her­mo­sa mujer dig­na de recuer­do entre estas notas his­tó­ri­cas fue, Ester Mon­tes de Oca, madre de los her­ma­nos Luis y Ser­gio Saíz, vic­ti­mas de la tira­nía batis­tia­na, quién decla­ró:

“Nin­gún impe­rio, por pode­ro­so que éste sea, nos hará clau­di­car”

PD.

Que nadie se enga­ñe, les die­ron la muer­te pero jamás les dobla­ron; como Mar­tí, murie­ron pelean­do.

Frank País Gar­cía, nació un 7 de diciem­bre, coin­ci­dien­do día y mes de la caí­da en com­ba­te de Anto­nio Maceo.

A ellos , a los que supie­ron caer con heroís­mo, y a todos los que en Cuba y el mun­do, siguen man­te­nien­do en alto la inven­ci­ble ban­de­ra de inde­pen­den­cia y Liber­tad.

Héroes ambos, Frank y Maceo, siguen arro­pán­do­nos de valor con­tra las tira­nías, para poder seguir repi­tien­do una y un millón de veces de la mis­ma mane­ra, con rebel­día revo­lu­cio­na­ria, has­ta la vic­to­ria siem­pre com­pa­ñe­ros.

Mai­té Cam­pi­llo (actriz y direc­to­ra de tea­tro)



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