Rafael Alber­ti: Albo­ra­das ruma­nas

Toma­do de Un valle­kano en Ruma­nia

Rafael Alber­ti, el uni­ver­sal poe­ta comu­nis­ta espa­ñol, visi­tó Ruma­nía y el res­to de los pai­ses socia­lis­tas en dife­ren­tes via­jes a lo lar­go de su vida, tan­to duran­te la Repu­bli­ca Espa­ño­la y la Gue­rra Civil como repre­sen­tan­te del colec­ti­vo de escri­to­res anti­fas­cis­tas, como duran­te su exi­lio duran­te el fran­quis­mo.
Rafael Alber­ti en uno de sus via­jes por el este de Euro­pa

En con­cre­to, a Buca­rest lle­gó en 1957, jun­to con Pablo Neru­da, otro escri­tor mili­tan­te del par­ti­do, don­de entra­ria en con­tac­to con la lite­ra­tu­ra de los bri­llan­tes escri­to­res socia­lis­tas ruma­nos, como Arghe­zi o Benuic, entre otros, y empe­za­ría a tra­du­cir la obra del cono­ci­do como poe­ta nacio­nal rumano, Mihai Emi­nes­cu jun­to con su mujer Maria Tere­sa Leon.

En 1961, como rega­lo a su ami­go Pablo Picas­so, tam­bién des­ta­ca­do comu­nis­ta, publi­ca­rá «La pri­ma­ve­ra de los pue­blos», una colec­cion de poe­mas dedi­ca­dos a los pai­ses socia­lis­tas del este euro­peo, entre ellos Ruma­nia.

En su poe­ma «Albo­ra­das ruma­nas», can­ta al pue­blo socia­lis­ta rumano, a su sufri­mien­to y a su triun­fo final sobre los que le hicie­ron sufrir, a su for­ta­le­ci­mien­to y sus trac­to­res, a la edi­fi­ca­ción de su pro­pio futu­ro.

Con el poe­ma Alber­ti cele­bra el flo­re­ci­mien­to del pue­blo rumano, en lucha por su eman­ci­pa­ción y por su desa­rro­llo sobe­rano a tra­ves del Socia­lis­mo, lo que fue, y esa es la idea cen­tral de su obra, una ver­da­de­ra y bella pri­ma­ve­ra ruma­na…

En 1961 nadie podia ima­gi­nar que deca­das des­pues, tras el gol­pe de esta­do de 1989, aque­llas flo­res se seca­ran para dejar paso al desier­to, y tras la pri­ma­ve­ra, que pare­cia eter­na, vol­vie­ra a impo­ner­se de nue­vo cruel­men­te el lar­go invierno.

ALBORADAS RUMANAS
I
Pue­blo: Has llo­ra­do, has sufri­do,
mor­di­do el pol­vo y mor­di­do
a los que te han domi­na­do.
Hoy subes for­ti­fi­ca­do.
Tus flau­tas, ayer heri­das,
hoy ya no llo­ran per­di­das
por los pra­dos.
Can­ta de nue­vo el amor.
Y en tus cam­pos el trac­tor
deja en som­bra a los ara­dos.
Hoy subes for­ti­fi­ca­do.
Todo de luz se enga­la­na.
La pri­ma­ve­ra ruma­na
ha lle­ga­do.

II

Lle­ga­ron los labra­do­res
!Qué jubi­lo de colo­res!
!Qué albas cami­sas de flo­res!

Me can­ta­ron

En la tie­rra ama­ne­cía.
En paz el tri­go subía.
Era la mar quien cre­cía.

Me can­ta­ron.

Yo no reía, llo­ra­ba.
El cam­por era quien can­ta­ba.
El mun­do quien des­per­ta­ba.

Me can­ta­ron.

!Ay, qué soles me tra­je­ron!
!Ay, qué estre­llas me deja­ron
cuan­do se fue­ron!

III

Aun­que la bru­ma hoy te pon­ga
un fanal de espe­sa pla­ta
y yo no pue­da mirar­te,
cam­po de Ruma­nía,
oigo en medio de la bru­ma
las flau­tas de tu albo­ra­da.

Oigo tus carros de ave­na,
tus ove­jas y tus vacas;
de tus fru­ta­les, el gri­to
redon­do de tus man­za­nas.
Oigo tus bos­ques, escu­cho
los secre­tos de sus ramas,
el son de tus leña­do­res
y sus hachas,
la voz del petró­leo, el sue­ño
de su vida sub­te­rrá­nea.

Oigo la voz de tu tie­rra,
camino de tus mon­ta­ñas.

IV

En la mon­ta­ña el sol ardía.
Libre, la nie­ve des­cen­día.
El petró­leo al cie­lo subía.

Las ciu­da­des enca­ra­ma­das
eran ban­de­ras derra­ma­das.
!Todo era albor, todo albo­ra­das!

V

No era el infierno, no era
ya el fue­go que con­su­mía
antes la san­gre del hom­bre.

Es el fue­go que a la patria
va a dar­le nue­vas rai­ces.
El fue­go
que labra las nue­vas for­mas
de las máqui­nas
que han de par­tir las entra­ñas
de tu tie­rra
y te harán más gran­de un día
y te harán más rica un día,
rica y ple­na.

Más gran­de, más rica y ple­na.

El tex­to es de: Rafael Alber­ti – «Sig­nos del día, La pri­ma­ve­ra de los pue­blos» Edi­to­rial Seix Barral, S.A. Pri­me­ra edi­ción: 1978

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