Las ense­ñan­zas de la lucha mine­ra- Luis Ocam­po

Qui­zás por­que los acon­te­ci­mien­tos se ace­le­ran, qui­zás por­que a los medios de comu­ni­ca­ción no les intere­sa hablar ya del tema, segu­ro que por una mez­cla de ambas cosas, el caso es que se ha deja­do de hablar de la lucha mine­ra. Sin embar­go pare­ce impres­cin­di­ble ana­li­zar lo que ha ocu­rri­do con ésta, para sacar algu­nas ense­ñan­zas úti­les para el futu­ro del movi­mien­to popu­lar.

La lucha de la mine­ría y par­ti­cu­lar­men­te la lla­ma­da «Mar­cha Negra», ha demos­tra­do la alta con­cien­cia del Pue­blo Tra­ba­ja­dor, su impre­sio­nan­te capa­ci­dad de soli­da­ri­dad y apo­yo hacia una cau­sa que con­si­de­ran jus­ta.

El reci­bi­mien­to que se dio a la mar­cha mine­ra en todos los pue­blos del reco­rri­do fue espec­ta­cu­lar. La que se dio en Madrid, sim­ple­men­te impre­sio­nan­te.

Esta res­pues­ta popu­lar pone de mani­fies­to que la mayo­ría social está har­ta del Sis­te­ma actual y sus polí­ti­cas.

La lucha de la mine­ría tam­bién puso de mani­fies­to la abso­lu­ta nece­si­dad de la par­ti­ci­pa­ción de las muje­res, como suje­to socio-polí­ti­co pro­pio, en cual­quie­ra movi­li­za­ción que pre­ten­da tener un cier­to alcan­ce y reco­rri­do.

La lucha de la mine­ría tam­bién nos ha demos­tra­do que las diver­sas for­mas de acción son legí­ti­mas y úti­les para avan­zar, siem­pre y cuan­do se pon­gan pre­ci­sa­men­te al ser­vi­cio de esa lucha.

Des­gra­cia­da­men­te esta eta­pa de la lucha de la mine­ría nos ha demos­tra­do que CCOO y UGT siguen tenien­do una lar­ga mano, así como capa­ci­dad para mani­pu­lar las luchas obre­ras, lle­ván­do­las de una for­ma pro­gra­ma­da a un calle­jón sin sali­da.

Todo iba per­fec­to, la mar­cha negra iba gene­ran­do un apo­yo social impre­sio­nan­te, en las comar­cas mine­ras se man­te­nía un alto nivel de movi­li­za­cio­nes así como el pleno apo­yo de la ciu­da­da­nía a las rei­vin­di­ca­cio­nes pro­pues­tas, que inclu­so lle­vó a gene­rar impor­tan­tes con­tra­dic­cio­nes en el seno del PP leo­nés. El reci­bi­mien­to en Madrid fue mas allá de lo que se podía pre­ver.

Todas las con­di­cio­nes para dar la bata­lla final con expec­ta­ti­vas de éxi­to esta­ban dadas, pero las direc­cio­nes de CCOO y UGT orde­na­ron la reti­ra­da sin que esa bata­lla se lle­ga­ra a dar.

Todo lo que ocu­rrió antes y duran­te la mar­cha eran, obje­ti­va­men­te, pre­pa­ra­ti­vos que avan­za­ron ade­cua­da­men­te para que la bata­lla de Madrid se pudie­ra dar en las mejo­res con­di­cio­nes: alta orga­ni­za­ción, apo­yo social amplí­si­mo, debi­li­ta­mien­to de las posi­cio­nes del Gobierno…, pero para ganar una bata­lla hay que dar­la y eso fue lo que impi­die­ron, por sus méto­dos habi­tua­les, CCOO y UGT.

UGT y CCOO, CCOO y UGT, pre­fi­rie­ron ver vol­ver a los mine­ros derro­ta­dos, des­pués de haber­se emplea­do a fon­do para dar la bata­lla, por aban­dono del esce­na­rio prin­ci­pal de la con­fron­ta­ción, Madrid, a ver como estos se fun­dían con el poten­te movi­mien­to popu­lar en esta ciu­dad, movi­mien­to que estos sin­di­ca­tos no con­tro­lan, y que hubie­ra sido un fac­tor cla­ve para impul­sar una vic­to­ria de la lucha mine­ra.

Cuan­do CCOO y UGT fre­nan direc­ta y abier­ta­men­te las luchas , tal como venían hacien­do en los años pasa­dos, gene­ran obvia­men­te pro­ble­mas al con­jun­to del movi­mien­to obre­ro, pero cuan­do, tal como hacen aho­ra, «diri­gen – mani­pu­lan» las luchas para que éstas, ya inevi­ta­bles, se sal­den con derro­tas y por tan­to con des­ani­mo, pér­di­da de auto­es­ti­ma y des­con­fian­za en la movi­li­za­ción, están actuan­do aún de for­ma más infa­me.

Impe­dir que la «Mar­cha Negra», pasa­se por Valla­do­lid fue todo un ante­ce­den­te de lo que iba a ocu­rrir en Madrid.

Una sema­na de acam­pa­da de la mar­cha mine­ra en Madrid, hubie­ra per­mi­ti­do que la soli­da­ri­dad con ésta hubie­ra con­flui­do con la res­pues­ta a los últi­mos y bru­ta­les recor­tes del Gobierno. El resul­ta­do de la siner­gia entre ambas cosas la hubie­ra con­ver­ti­do en impa­ra­ble.

Obvia­men­te las direc­cio­nes de CCOO y UGT y sus alter egos polí­ti­cos, tenían que saber lo que el gobierno se traía entre manos. Había que reti­rar de Madrid, fue­ra como fue­ra, la mar­cha de la mine­ría.

En cual­quier caso estas manio­bras no impe­di­rán que el movi­mien­to popu­lar avan­ce.

La gen­te apren­de cada vez mas rápi­do a dis­tin­guir entre [email protected] que están real­men­te en la linea de apor­tar solu­cio­nes a los pro­ble­mas del Pue­blo Tra­ba­ja­dor y de aque­llos que se movi­li­zan para “ama­gar» que están con la gen­te, pero que en el fon­do solo bus­can man­te­ner su esta­tus quo.

Dos con­clu­sio­nes prin­ci­pa­les: La pri­me­ra que el movi­mien­to popu­lar tie­ne ya la sufi­cien­te poten­cia como para que los de siem­pre no quie­ran que las luchas con­tro­la­das por ellos se entre­mez­clen con ese movi­mien­to popu­lar. La segun­da, CCOO y UGT aun siguen man­te­nien­do una capa­ci­dad sig­ni­fi­ca­ti­va de ins­tru­men­ta­li­za­ción en el seno del movi­mien­to obre­ro.

De que lo pri­me­ro vaya refor­zán­do­se y lo segun­do debi­li­tán­do­se depen­de en bue­na medi­da el futu­ro del Pue­blo Tra­ba­ja­dor

* Luis Ocam­po, [email protected] del S.XXI
www​.izca​.net

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