El Sor­tu que yo qui­sie­ra- JM Espar­za Zaba­le­gi

El deba­te fun­da­cio­nal de Sor­tu sir­ve al autor para expo­ner una «gavi­lla de ideas» con las que él se sen­ti­ría a gus­to en el nue­vo par­ti­do. Pese a reco­no­cer haber per­di­do casi todos los deba­tes inter­nos de la izquier­da aber­tza­le, for­mu­la sus apor­ta­cio­nes con la segu­ri­dad de «seguir sien­do feliz» en esa tri­bu de idea­lis­tas, entre­ga­dos y tena­ces. Así, remar­ca lo que entien­de por socia­lis­ta, o mejor dicho «comun(al)ista», eus­kal­dun, expre­sa sus dudas sobre las defi­ni­ción de «cimen­ta­do en las ideas femi­nis­tas», abo­ga por la sepa­ra­ción de pode­res, la ten­sión con­ti­nua, la corrup­ción cero, evi­tar las éli­tes y por ser «sinó­ni­mo de Memo­ria».

No todos los días tie­ne uno oca­sión de par­ti­ci­par en el naci­mien­to de un nue­vo par­ti­do. Hacer­lo, ade­más, en un momen­to de total des­pres­ti­gio de la cla­se polí­ti­ca exi­ge mayor ima­gi­na­ción, para que Sor­tu que­de siem­pre excep­tua­do de esa ase­ve­ra­ción, tan mala­som­bra, de que «todos los polí­ti­cos son igua­les». He vis­to las bases estra­té­gi­cas que plan­tean para el deba­te («Un país inde­pen­dien­te, socia­lis­ta y eus­kal­dun, cimen­ta­do en las ideas del femi­nis­mo») y aquí lan­zo una gavi­lla de ideas, con las que yo me sen­ti­ría a gus­to en Sor­tu. Espe­ro que ani­men a par­ti­ci­par en este apa­sio­nan­te pro­ce­so. Ten­go a gala haber per­di­do casi todos los deba­tes inter­nos de la izquier­da aber­tza­le, así que, aun­que aho­ra tam­po­co me hicie­ran caso, segui­ré feliz en esta tri­bu de locos y locas, idea­lis­tas, entre­ga­dos y tena­ces. Son mis her­ma­nos y her­ma­nas, y la san­gre no es agua.

Inde­pen­dien­te, por supues­to, pero de todo. Des­co­lo­ni­zar nues­tras men­tes, la escue­la, la uni­ver­si­dad; inde­pen­di­zar­nos de los ban­cos, de las mul­ti­na­cio­na­les, del con­su­mo, de los medios de masas; ser libres en la cade­na ali­men­ti­cia y en la ges­tión de resi­duos; abo­lir la video­vi­gi­lan­cia, el con­trol poli­cial y las polí­ti­cas de inse­gu­ri­dad ciu­da­da­na, sean estas con tri­cor­nio o con txa­pe­la. Aun­que aún no sea­mos inde­pen­dien­tes, ser libres ya, nos decía Ber­ga­mín, como libre era Cer­van­tes en la cár­cel de Sevi­lla.

Socia­lis­ta. O mejor, comun(al)ista, más radi­cal e indí­ge­na. En 1801 Hum­boldt escri­bió que los vas­cos eran el úni­co pue­blo del mun­do en que la cul­tu­ra inte­lec­tual y moral era real­men­te popu­lar y don­de meno­res dis­tan­cias había entre las capas altas y bajas de la socie­dad. ¿Cuán­do per­di­mos aque­lla tra­di­ción igua­li­ta­ria, basa­da en la pro­pie­dad comu­nal, en la cul­tu­ra del auzo­lan, en la noble­za uni­ver­sal como patri­mo­nio común y no de unos pocos? ¿Por qué copia­mos tan­to a las izquier­das espa­ño­las, euro­peas y ame­ri­ca­nas cuan­do en nues­tra pro­pia tra­di­ción tenía­mos mim­bres de sobra para tren­zar una socie­dad más avan­za­da? Abo­la­mos el capi­ta­lis­mo, pero, ¿el coope­ra­ti­vis­mo vas­co es una alter­na­ti­va refor­mis­ta a la Revo­lu­ción, como nos decían, o es algo inhe­ren­te a la idio­sin­cra­sia del país?. En una socie­dad comu­na­lis­ta ¿pode­mos pres­cin­dir de la capa­ci­dad crea­ti­va y pro­duc­ti­va del peque­ño empre­sa­ria­do vas­co?

Eus­kal­dun, sí, pero enten­dien­do que la len­gua no es una tabla rígi­da sobre nues­tro país, que se apo­ya sobre los mon­tes más altos (y no que­da mal esta metá­fo­ra oro­grá­fi­ca), sino que es una man­ta cáli­da y sinuo­sa, adap­ta­da al llano y al mon­te, que cubre y uni­fi­ca, a dis­tin­tas altu­ras, las comar­cas de Eus­kal Herria.

¿Cimen­ta­do sobre los prin­ci­pios del femi­nis­mo? Sea, pero con­fie­so que no entien­do muy bien esa expre­sión y creo que mis ami­gas femi­nis­tas tam­po­co. Que­dar­se en menos de la igual­dad sería injus­ti­cia; pro­po­ner ir más allá ¿no aten­ta con­tra la pro­pia igual­dad? Armo­nía con la natu­ra­le­za, igual­dad entre las per­so­nas, liber­tad sexual… ¿no son aca­so con­cep­tos mucho más pre­ci­sos y uni­ver­sa­les tan­to para hom­bres como para muje­res?

Sepa­ra­ción de pode­res. Esa prác­ti­ca tan espa­ño­la y tan corrup­ta de que el secre­ta­rio gene­ral de un par­ti­do sea el can­di­da­to elec­to­ral, debe de ser abo­li­da. Has­ta del PNV de Arza­lluz pode­mos apren­der. Si Ote­gi es can­di­da­to a lehen­da­ka­ri no debe­ría estar en la direc­ción de Sor­tu y vice­ver­sa. Y lo mis­mo en todos los pue­blos e ins­ti­tu­cio­nes. Sepa­ra­ción total entre los car­gos públi­cos y la direc­ción polí­ti­ca. Para los pri­me­ros, per­fi­les más téc­ni­cos y mediá­ti­cos. Para los segun­dos, abne­ga­ción, mili­tan­cia, aus­te­ri­dad, con­trol polí­ti­co y moral. Y nadie dema­sia­dos años en el mis­mo pues­to. Si algo nos ha ense­ña­do la reno­va­ción de lis­tas de Bil­du es que cual­quie­ra, en esta tri­bu, pue­de ser un buen alcal­de.

Corrup­ción cero. Al ini­cio de la Tran­si­ción corrió la sen­ten­cia de un vie­jo mili­tan­te del PSOE vas­co, que decía que para los car­gos había que ele­gir a los más hon­ra­dos y vigi­lar­los como a los más ladro­nes. Y ya vimos cómo aca­ba­ron. Bil­du es el úni­co par­ti­do, con poder, vir­gen de este vicio. No le fal­ta­rán tram­pas y bas­ta­rá un solo error para que los demás excla­men feli­ces: «Aho­ra todos somos igua­les». No vale decir que Bil­du «es más amplio» y que hay gen­te de otras tra­di­cio­nes polí­ti­cas. Bil­du es aho­ra el bar­co de Sor­tu y si se agu­je­rea con el más míni­mo zulo de des­pres­ti­gio, nos hun­di­re­mos con él. Sor­tu debe crear ya una Cáma­ra de Comp­tos inter­na que con­tro­le has­ta la últi­ma pega­ti­na que se ven­da, el suel­do de cada alcal­de, el via­je de cada par­la­men­ta­rio. Tener siem­pre a un Jokin Goros­ti­di velan­do el arca común de los euros y de la decen­cia.

Ten­sión con­ti­nua. No pasar de la cagale­ra de la lucha arma­da al estre­ñi­mien­to del voto cada cua­tro años. Sin lucha no hay eman­ci­pa­ción y cuan­do las leyes son injus­tas y hechas a su medi­da, no hay otra que cam­biar­las si se pue­de, o trans­gre­dir­las. La des­obe­dien­cia civil; la insu­mi­sión al Esta­do; el boi­cot a lo injus­to; el spray denun­cia­dor; el pique­te huel­guis­ta; la resis­ten­cia a los desahu­cios; la des­cor­te­sía par­la­men­ta­ria; el plan­te ins­ti­tu­cio­nal; el des­pre­cio a la reale­za; el anti­mi­li­ta­ris­mo; el tar­ta­zo jus­ti­cie­ro; la gue­rra de sím­bo­los; el por los pre­sos lo que sea… Si la izquier­da aber­tza­le ha cam­bia­do de estra­te­gia ha sido ale­gan­do que otros méto­dos de resis­ten­cia y avan­ce son posi­bles. Es hora de demos­trar­lo.

Evi­tar las éli­tes. Los lob­bies. Las cama­ri­llas. Hubo un tiem­po en que la clan­des­ti­ni­dad media­ti­za­ba la demo­cra­cia inter­na. Aun­que hubie­ra deba­tes, las cosas venían de arri­ba y la tri­bu lo acep­ta­ba, bien de su gra­do, por­que no duda­ba de la entre­ga de su direc­ción polí­ti­ca. Aho­ra, ¿quién va a ser la van­guar­dia? ¿Los libe­ra­dos que se dedi­quen a ser­lo? ¿La mesa nacio­nal? ¿El comi­té de cada pue­blo? Mal haría Sor­tu en no reco­no­cer como van­guar­dia a cuan­tos mili­tan y dina­mi­zan el rico teji­do social y rei­vin­di­ca­ti­vo de Eus­kal Herria, arma nuclear de la izquier­da aber­tza­le. Los «apa­ra­tos» deben estar a su ser­vi­cio y no al con­tra­rio. Y no debe­ría haber un solo cua­dro polí­ti­co o elec­to­ral que no estu­vie­ra meti­do has­ta el cor­ve­jón en el movi­mien­to ciu­da­dano, en su barrio, en su sin­di­ca­to, en su eus­kal­te­gi… Mal diri­gen­te el que se dedi­que solo a diri­gir.

Memo­ria. Sor­tu debe­ría ser sinó­ni­mo de Memo­ria. Que cuan­do cual­quier pai­sano o pai­sa­na sal­ga de la cár­cel, se sien­ta reco­no­ci­do, arro­pa­do, y que Sor­tu sea su orgu­llo­sa lla­ve en la socie­dad vas­ca. Que toda madre que ha per­di­do un hijo en la pelea des­cu­bra su ros­tro en una juven­tud com­ba­ti­va, que usa otras armas con la mis­ma deter­mi­na­ción, y oja­lá no ten­ga que uti­li­zar otras dife­ren­tes para evi­tar la escla­vi­tud que les augu­ran. Que todo tor­tu­ra­do sien­ta que aque­llo fue­ron dolo­res de un par­to feliz; que todo des­te­rra­do reen­cuen­tre en Sor­tu su pasa­do y su futu­ro. Que pidan per­dón y recen tres ave­ma­rías los que ten­gan peca­do, pues nues­tros erro­res ya los tene­mos bien amor­ti­za­dos. Que la izquier­da aber­tza­le se nutra de su abne­ga­do pasa­do, lo cul­ti­ve en sus nue­vos mili­tan­tes y lo sepa tras­mi­tir, con humil­dad, a Bil­du y al res­to de la socie­dad vas­ca. Por­que gana­da la bata­lla de la Memo­ria, habre­mos gana­do todas. Y todos.

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