Siria, cen­tro de la gue­rra del gas en el Medio Orien­te- Imad Faw­zi Shuei­bi

La agre­sión mediá­ti­ca y mili­tar con­tra Siria está direc­ta­men­te rela­cio­na­da con la com­pe­ten­cia mun­dial por los recur­sos ener­gé­ti­cos, expli­ca el pro­fe­sor Imad Shue­bi en el magis­tral artícu­lo que hoy les pro­po­ne­mos. En momen­tos en que asis­ti­mos al derrum­be de la euro­zo­na, en que una gra­ve cri­sis eco­nó­mi­ca ha lle­va­do a Esta­dos Uni­dos a acu­mu­lar una deu­da que sobre­pa­sa los 14,940 billo­nes de dóla­res, en momen­tos en que la influen­cia esta­dou­ni­den­se decli­na ante las poten­cias emer­gen­tes que con­for­man el BRICS, se hace evi­den­te que la cla­ve del éxi­to eco­nó­mi­co y del pre­do­mi­nio polí­ti­co resi­de prin­ci­pal­men­te en el con­trol de la ener­gía del siglo XXI: el gas. Y Siria se ha con­ver­ti­do en blan­co pre­ci­sa­men­te por­que de halla en medio de la más impor­tan­te reser­va de gas del pla­ne­ta. El petró­leo fue la cau­sa de las gue­rras del siglo XX. Hoy esta­mos vien­do el sur­gi­mien­to de una nue­va era: la de las gue­rras del gas.

Red Vol­tai­re | Damas­co (Siria) | 13 de mayo de 2012

Con la caí­da de la Unión Sovié­ti­ca, los rusos se die­ron cuen­ta de que la carre­ra arma­men­tis­ta los había deja­do exsan­gües, sobre todo por fal­ta del apro­vi­sio­na­mien­to ener­gé­ti­co que todo país indus­tria­li­za­do nece­si­ta. Esta­dos Uni­dos, por el con­tra­rio, había logra­do desa­rro­llar­se e impo­ner sin mucha difi­cul­tad su polí­ti­ca inter­na­cio­nal gra­cias a su pre­sen­cia de déca­das en las zonas petro­lí­fe­ras. Los rusos deci­die­ron enton­ces posi­cio­nar­se en las fuen­tes ener­gé­ti­cas, tan­to en las que pro­du­cen petró­leo como en las pro­duc­to­ras de gas. Con­si­de­ran­do que, debi­do a su repar­ti­ción inter­na­cio­nal, el sec­tor petro­le­ro no ofre­cía bue­nas pers­pec­ti­vas, Mos­cú apos­tó por el gas, por su pro­duc­ción, su trans­por­te y su comer­cia­li­za­ción a gran esca­la.

La par­ti­da comen­zó en 1995, cuan­do Vla­di­mir Putin tra­zó la estra­te­gia de Gaz­prom: par­tir des­de las zonas gasí­fe­ras de Rusia hacia Azer­bai­yán, Turk­me­nis­tán, Irán (para la comer­cia­li­za­ción), has­ta el Medio Orien­te. La ver­dad es que los pro­yec­tos North StreamSouth Stream demos­tra­rán ante la his­to­ria el méri­to y los esfuer­zos de Vla­di­mir Putin por situar nue­va­men­te a Rusia en la are­na inter­na­cio­nal y por desem­pe­ñar un papel impor­tan­te en la eco­no­mía euro­pea, que duran­te las pró­xi­mas déca­das depen­de­rá del gas como alter­na­ti­va al petró­leo o como com­ple­men­to de este, dan­do la prio­ri­dad al gas por enci­ma del petró­leo. A par­tir de enton­ces, era urgen­te para Washing­ton ins­tru­men­tar el pro­yec­to Nab­bu­co, como com­pe­ti­dor de los pro­yec­tos rusos y con la espe­ran­za de desem­pe­ñar un papel deci­si­vo en la deter­mi­na­ción de la estra­te­gia y la polí­ti­ca para los pró­xi­mos 100 años.

El hecho es que el gas será la prin­ci­pal fuen­te de ener­gía del siglo XXI, como alter­na­ti­va ante la reduc­ción de las reser­vas mun­dia­les de petró­leo y, al mis­mo tiem­po, como fuen­te de ener­gía no con­ta­mi­nan­te. El con­trol de las zonas gasí­fe­ras del mun­do por par­te de las anti­guas poten­cias y de las poten­cias emer­gen­tes es el ele­men­to que da ori­gen a un con­flic­to inter­na­cio­nal con mani­fes­ta­cio­nes de carác­ter regio­nal.

Es evi­den­te que Rusia ha sabi­do leer las car­tas y que ha apren­di­do las lec­cio­nes del pasa­do ya que el fac­tor que pro­vo­có el derrum­be de la Unión Sovié­ti­ca fue pre­ci­sa­men­te la fal­ta de con­trol de los recur­sos ener­gé­ti­cos glo­ba­les, indis­pen­sa­bles para inyec­tar el capi­tal y la ener­gía que nece­si­ta la estruc­tu­ra indus­trial. Rusia ha com­pren­di­do ade­más que el gas está des­ti­na­do a ser la fuen­te ener­gé­ti­ca del pró­xi­mo siglo.

His­to­ria de la «par­ti­da de aje­drez» del gas

Vla­di­mir Putin y Ale­xei Miller, pre­si­den­te de Gaz­prom.

Una pri­me­ra ojea­da al mapa del gas nos reve­la que ese recur­so se halla en las siguien­tes regio­nes, tan­to en lo tocan­te a la situa­ción de los yaci­mien­tos como al acce­so a las zonas de con­su­mo:

1. Rusia: Vyborg y Beregv­ya
2. Ane­xo a Rusia: Turk­me­nis­tán
3. En los alre­de­do­res más o menos inme­dia­tos de Rusia: Azer­bai­yán e Irán
4. Arran­ca­do a Rusia: Geor­gia
5. Medi­te­rrá­neo Orien­tal: Siria y Líbano
6. Qatar y Egip­to.

Mos­cú tra­ba­jó rápi­da­men­te sobre dos ejes estra­té­gi­cos: el pri­me­ro es la crea­ción de un pro­yec­to sino-ruso a lar­go pla­zo basa­do en el cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co del Blo­que de Shan­gai; el segun­do es garan­ti­zar el con­trol de los recur­sos gasí­fe­ros. Se sen­ta­ron así las bases de los pro­yec­tos South StreamNorth Stream, fren­te al pro­yec­to esta­dou­ni­den­se Nabuc­co, res­pal­da­do por la Unión Euro­pea, que apun­ta­ba al gas del Mar Negro y de Azer­bai­yán. Una carre­ra estra­té­gi­ca por el con­trol de Euro­pa y de los recur­sos gasí­fe­ros se esta­ble­ció entre los pro­yec­tos de ambas par­tes.

Los pro­yec­tos de Rusia:

El pro­yec­to North Stream conec­ta direc­ta­men­te a Rusia con Ale­ma­nia a tra­vés del Mar Bál­ti­co, has­ta Wein­berg y Sass­nitz, sin pasar por Bie­lo­rru­sia. El pro­yec­to South Stream comien­za en Rusia, atra­vie­sa el Mar Negro has­ta Bul­ga­ria y se divi­de pasan­do por Gre­cia y el sur de Ita­lia, por un lado, y por Hun­gría y Aus­tria, por el otro lado.

El pro­yec­to de Esta­dos Uni­dos:

El pro­yec­to Nabuc­co par­te de Asia Cen­tral y de los alre­de­do­res del Mar Negro, pasa por Tur­quía –don­de se sitúa la infra­es­truc­tu­ra de alma­ce­na­mien­to – , y reco­rre Bul­ga­ria, atra­vie­sa Ruma­nia, Hun­gría y lle­ga has­ta Aus­tria, des­de don­de se diri­ge hacia la Repú­bli­ca Che­ca, Croa­cia, Eslo­ve­nia e Ita­lia. Ori­gi­nal­men­te debía pasar por Gre­cia, idea que se aban­do­nó debi­do a la pre­sión de Tur­quía.

Se supo­nía que Nabuc­co debía ser el com­pe­ti­dor de los pro­yec­tos rusos. Nabuc­co esta­ba pre­vis­to para el 2014, pero diver­sos pro­ble­mas téc­ni­cos pro­vo­ca­ron su pos­po­si­ción has­ta 2017. A par­tir de esa pos­po­si­ción, el pro­yec­to ruso comen­zó a ganar la bata­lla por el gas, pero cada par­te tra­ta siem­pre de exten­der su pro­pio pro­yec­to hacia nue­vas zonas.

Lo ante­rior tie­ne que ver por una par­te con el gas ira­ní, que Esta­dos Uni­dos pre­ten­día incor­po­rar al pro­yec­to Nabuc­co conec­tán­do­lo al pun­to de alma­ce­na­mien­to de Erzu­rum, en Tur­quía. Y tam­bién tie­ne que ver con el gas pro­ve­nien­te del Medi­te­rrá­neo orien­tal, o sea Siria, Líbano e Israel.

Pero en julio de 2011, Irán fir­mó varios acuer­dos para el trans­por­te de su gas a tra­vés de Irak y de Siria. Por con­si­guien­te, Siria se con­vier­te así en el prin­ci­pal cen­tro de alma­ce­na­mien­to y pro­duc­ción, vin­cu­la­do ade­más con las reser­vas del Líbano. Se abre así un espa­cio geo­grá­fi­co, estra­té­gi­co y ener­gé­ti­co com­ple­ta­men­te nue­vo que abar­ca Irán, Irak, Siria y el Líbano. Los obs­tácu­los que ese nue­vo pro­yec­to vie­ne enfren­tan­do des­de hace más de un año dan una idea del gra­do de inten­si­dad de la lucha que se está desa­rro­llan­do por el con­trol de Siria y del Líbano. Y al mis­mo tiem­po acla­ran el papel que ha veni­do desem­pe­ñan­do Fran­cia, país que con­si­de­ra el Medi­te­rrá­neo orien­tal como su pro­pia zona de influen­cia his­tó­ri­ca, des­ti­na­da por lo tan­to a satis­fa­cer los intere­ses fran­ce­ses, y don­de Fran­cia nece­si­ta recu­pe­rar el terreno per­di­do des­de la Segun­da Gue­rra Mun­dial. En otras pala­bras, Fran­cia pre­ten­de desem­pe­ñar un papel en el mun­do del gas don­de, des­pués de adqui­rir en Libia una espe­cie de «segu­ro médi­co», aho­ra pre­ten­de obte­ner un «segu­ro de vida» a tra­vés de Siria y del Líbano.

Tur­quía, por su par­te, se sien­te exclui­da de esta gue­rra del gas debi­do al retra­so del pro­yec­to Nabuc­co y por­que no tie­ne nada que ver con los pro­yec­tos South y North Stream. El gas del Medi­te­rrá­neo orien­tal pare­ce esca­pár­se­le inexo­ra­ble­men­te a medi­da que se ale­ja del pro­yec­to Nabuc­co.

El eje Mos­cú-Ber­lín

Gerhard Schroe­der y Ale­xei Miller. El 30 de mar­zo de 2006, el ex can­ci­ller ale­mán fue nom­bra­do a la cabe­za de la cons­truc­ción de North Stream.

Para con­cre­tar sus dos pro­yec­tos, Mos­cú creó la socie­dad Gaz­prom en los años 1990. Ale­ma­nia, deseo­sa de libe­rar­se de una vez de todas las con­se­cuen­cias de la Segun­da Gue­rra Mun­dial, se pre­pa­ró para incor­po­rar­se a ambos pro­yec­tos, tan­to en mate­ria de ins­ta­la­cio­nes como de revi­sión del gaso­duc­to nor­te o de las ins­ta­la­cio­nes de alma­ce­na­mien­to del con­duc­to South Stream en su zona de influen­cia, prin­ci­pal­men­te en Aus­tria.

La empre­sa Gaz­prom fue fun­da­da con la coope­ra­ción de Hans-Joa­chim Gor­nig, un ale­mán cono­ci­do en Mos­cú, ex vice­pre­si­den­te de la com­pa­ñía ale­ma­na de petró­leo y de gas indus­trial que super­vi­só la cons­truc­ción de la red de gaso­duc­tos de la RDA. Has­ta octu­bre de 2011, el direc­tor de Gaz­prom fue Vla­di­mir Kote­nev, ex emba­ja­dor de Rusia en Ale­ma­nia.

Gaz­prom fir­mó nume­ro­sas tran­sac­cio­nes con empre­sas ale­ma­nas, en pri­mer lugar con las que coope­ran con el pro­yec­to North Stream, como los gigan­tes E.ON, del sec­tor de la ener­gía, y BASF, del sec­tor de los pro­duc­tos quí­mi­cos. En el caso de E.ON exis­ten cláu­su­las que garan­ti­zan tari­fas pre­fe­ren­cia­les en caso de alza de pre­cios, con lo cual Rusia con­ce­de una espe­cie de sub­ven­ción «polí­ti­ca» a las empre­sas del sec­tor ener­gé­ti­co ale­mán.

Mos­cú apro­ve­chó la libe­ra­li­za­ción de los mer­ca­dos euro­peos del gas para for­zar­los a des­co­nec­tar las redes de dis­tri­bu­ción de las ins­ta­la­cio­nes de pro­duc­ción. Ya supe­ra­dos los anti­guos enfren­ta­mien­tos entre Rusia y Ber­lín, se abrió una fase de coope­ra­ción eco­nó­mi­ca basa­da en ali­ge­rar la enor­me deu­da que pesa­ba sobre los hom­bros de Ale­ma­nia, la de una Euro­pa exce­si­va­men­te endeu­da­da por el yugo esta­dou­ni­den­se. Se tra­ta de una Ale­ma­nia que con­si­de­ra que el espa­cio ger­má­ni­co (Ale­ma­nia, Aus­tria, la Repú­bli­ca Che­ca y Sui­za) está des­ti­na­do a con­ver­tir­se en el cen­tro de Euro­pa, sin tener que sopor­tar las con­se­cuen­cias del enve­je­ci­mien­to de todo un con­ti­nen­te, ni las de la caí­da de otra super­po­ten­cia.

Las ini­cia­ti­vas ale­ma­nas de Gaz­prom la empre­sa con­jun­ta (joint ven­tu­re) de Win­gas con Win­tershall, una filial de BASF, que es el mayor pro­duc­tor de petró­leo y de gas de Ale­ma­nia y con­tro­la el 18% del mer­ca­do del gas. Gaz­prom otor­gó a sus prin­ci­pa­les socios ale­ma­nes par­ti­ci­pa­cio­nes en sus acti­vos rusos nun­ca vis­tas ante­rior­men­te. De esta for­ma BASF y E.ON con­tro­lan cada una cer­ca de la cuar­ta par­te de los cam­pos gasí­fe­ros de Lujno-Rouss­koie que ali­men­ta­rán en gran par­te el cir­cui­to North Stream. Y no se tra­ta de una sim­ple coin­ci­den­cia si la equi­va­len­te ale­ma­na de Gaz­prom, lla­ma­da «la Gaz­prom ger­ma­na», lle­ga­rá a ser due­ña del 40% de la com­pa­ñía aus­tria­ca Aus­trian Cen­trex Co, que se espe­cia­li­za en el alma­ce­na­mien­to de gas y que está des­ti­na­da a ampliar­se hacia Chi­pre.

Esta expan­sión no es cier­ta­men­te del agra­do de Tur­quía, país muy nece­si­ta­do de par­ti­ci­par en el pro­yec­to Nabuc­co. Esa par­ti­ci­pa­ción con­sis­ti­ría en alma­ce­nar, comer­cia­li­zar y trans­por­tar un volu­men de gas que alcan­za­ría los 31,000 millo­nes de m³ de gas al año, cifra que se ele­va­ría pos­te­rior­men­te a 40,000 millo­nes al año, un pro­yec­to que hace que Anka­ra sea cada vez más depen­dien­te de las deci­sio­nes de Washing­ton y de la OTAN, sobre todo tenien­do en cuen­ta los repe­ti­dos recha­zos a sus pedi­dos de incor­po­ra­ción a la Unión Euro­pea.

Los víncu­los estra­té­gi­cos que deter­mi­na el gas son cada vez más deci­si­vos en el plano polí­ti­co debi­do al cabil­deo de Mos­cú en el Par­ti­do Social­de­mó­cra­ta Ale­mán en Rena­nia del Nor­te-West­fa­lia, impor­tan­te base indus­trial y cen­tro del con­glo­me­ra­do ale­mán RWE, pro­vee­dor de elec­tri­ci­dad y filial de E.ON.

Hans-Joseph Fell, res­pon­sa­ble de polí­ti­cas ener­gé­ti­cas de los Ver­des, ha reco­no­ci­do la exis­ten­cia de esa influen­cia. Según el pro­pio Fell, las 4 empre­sas ale­ma­nas vin­cu­la­das a Rusia tie­nen un impor­tan­te papel en la defi­ni­ción de la polí­ti­ca ener­gé­ti­ca ale­ma­na. Estas empre­sas se apo­yan en el Comi­té de Rela­cio­nes Eco­nó­mi­cas de Euro­pa del este –o sea, en empre­sas que man­tie­nen con­tac­tos eco­nó­mi­cos muy estre­chos con Rusia y con los paí­ses del anti­guo blo­que sovié­ti­co – , Comi­té que dis­po­ne a su vez de una red muy com­ple­ja de influen­cias sobre los minis­tros y la opi­nión públi­ca. En Ale­ma­nia, sin embar­go, la dis­cre­ción es la regla en lo tocan­te a la cre­cien­te influen­cia de Rusia, en base al prin­ci­pio de que es alta­men­te nece­sa­rio mejo­rar la «segu­ri­dad ener­gé­ti­ca» de Euro­pa.

Es intere­san­te sub­ra­yar que Ale­ma­nia con­si­de­ra que la polí­ti­ca de la Unión Euro­pea des­ti­na­da a resol­ver la cri­sis del euro pue­de lle­gar a obs­ta­cu­li­zar las inver­sio­nes ger­mano-rusas. Esta razón, entre otras, expli­ca el des­gano de Ale­ma­nia ante el sal­va­men­to del euro, mone­da ya muy las­tra­da por las deu­das euro­peas, a pesar de que el blo­que ger­má­ni­co podría sopor­tar esas deu­das él solo. Ade­más, cada vez que los euro­peos se opo­nen a su polí­ti­ca hacia Rusia, Ale­ma­nia afir­ma que los utó­pi­cos pla­nes de Euro­pa no son rea­li­za­bles y que inclu­so pudie­ran lle­var a Rusia a ven­der su gas en Asia, lo cual pon­dría en peli­gro la segu­ri­dad ener­gé­ti­ca euro­pea.

Este matri­mo­nio de intere­ses ger­mano-rusos tie­ne sus bases en la heren­cia de la gue­rra fría, a raíz de la cual 3 millo­nes de ruso-par­lan­tes viven actual­men­te en Ale­ma­nia, con­for­man­do así la mayor comu­ni­dad extran­je­ra en ese país, sólo des­pués de la comu­ni­dad tur­ca. Putin tam­bién era favo­ra­ble a la uti­li­za­ción de la red de ex res­pon­sa­bles de la RDA, que favo­re­cie­ron los intere­ses de las com­pa­ñías rusas en Ale­ma­nia, sin entrar a men­cio­nar el reclu­ta­mien­to de ex agen­tes de la Stas­si, como los direc­to­res de per­so­nal y finan­zas de Gaz­prom Ger­ma­nia, así como el direc­tor finan­cie­ro del Con­sor­cio North Stream, War­nig Matthias quien, según el Wall Street Jour­nal, ayu­dó a Putin en el reclu­ta­mien­to de espías en Dres­de en la épo­ca en que el pro­pio Putin era agen­te del KGB. Hay que reco­no­cer, sin embar­go, que el uso que Rusia ha dado a sus anti­guas rela­cio­nes no ha sido per­ju­di­cial para Ale­ma­nia, ya que los intere­ses de ambas par­tes se han vis­to bene­fi­cia­dos sin favo­ri­tis­mo para nin­gu­na de las dos.

El pro­yec­to North Stream, prin­ci­pal víncu­lo entre Rusia y Ale­ma­nia, fue inau­gu­ra­do recien­te­men­te con una con­duc­to­ra que cos­tó 4,700 millo­nes de euros. Aun­que esa con­duc­to­ra conec­ta a Rusia con Ale­ma­nia, dado el reco­no­ci­mien­to por par­te de los euro­peos del hecho que ese pro­yec­to garan­ti­za­ba la segu­ri­dad ener­gé­ti­ca de Euro­pa, Fran­cia y Holan­da se vie­ron obli­ga­das a decla­rar que se tra­ta­ba, en efec­to, de un pro­yec­to «euro­peo». Es impor­tan­te men­cio­nar en ese sen­ti­do que el señor Lind­ner, direc­tor eje­cu­ti­vo del Comi­té Ale­mán para las Rela­cio­nes Eco­nó­mi­cas con los Paí­ses de Euro­pa del Este decla­ró, con toda la serie­dad del mun­do, que se tra­ta­ba efec­ti­va­men­te de «un pro­yec­to euro­peo y no de un pro­yec­to ale­mán y que [el pro­yec­to] no ence­rra­ría a Ale­ma­nia en una mayor depen­den­cia con res­pec­to a Rusia». Esa decla­ra­ción sub­ra­ya la inquie­tud que sus­ci­ta el incre­men­to de la influen­cia rusa en Ale­ma­nia. Lo cier­to es que el pro­yec­to North Stream es, por su estruc­tu­ra, mos­co­vi­ta y no euro­peo.

Los rusos pue­den para­li­zar a su anto­jo la dis­tri­bu­ción de ener­gía en Polo­nia y en varios paí­ses más y esta­rán en con­di­cio­nes de ven­der el gas al mejor pos­tor. Sin embar­go, la impor­tan­cia que Ale­ma­nia revis­te para Rusia resi­de en el hecho que Ale­ma­nia es la pla­ta­for­ma que Rusia nece­si­ta para desa­rro­llar su estra­te­gia con­ti­nen­tal, sobre todo tenien­do en cuen­ta que Gaz­prom Ger­ma­nia posee par­tes en 25 pro­yec­tos cru­za­dos, en paí­ses como Gran Bre­ta­ña, Ita­lia, Tur­quía, Hun­gría, entre otros. Lo ante­rior nos hace decir que Gaz­prom está des­ti­na­da a con­ver­tir­se, en algún tiem­po, en una de las empre­sas más impor­tan­te del mun­do, si no se con­vier­te en la más impor­tan­te.

Un nue­vo mapa de Euro­pa, y des­pués un nue­vo mapa del mun­do

Los gaso­duc­tos North Stream, South Stream y Nabuc­co.

Los diri­gen­tes de Gaz­prom no sólo han desa­rro­lla­do su pro­yec­to sino que tam­bién se las han arre­gla­do para con­tra­rres­tar el pro­yec­to Nabuc­co. Gaz­prom posee el 30% del pro­yec­to con­sis­ten­te en la cons­truc­ción de una segun­da línea con­duc­to­ra de gas hacia el este, siguien­do más o menos el mis­mo tra­za­do que Nabuc­co. Los pro­pios par­ti­da­rios de esa segun­da con­duc­to­ra con­fie­san que se tra­ta de un pro­yec­to «polí­ti­co» des­ti­na­do a pro­por­cio­nar una demos­tra­ción de fuer­za al fre­nar, e inclu­so blo­quear, el pro­yec­to Nabuc­co. Mos­cú se esfor­zó ade­más por com­prar gas en Asia cen­tral y en el Mar Cas­pio para ente­rrar ese pro­yec­to y ridi­cu­li­zar a Washing­ton polí­ti­ca­men­te, eco­nó­mi­ca­men­te y estra­té­gi­ca­men­te.

Gaz­prom está explo­tan­do ins­ta­la­cio­nes vin­cu­la­das al gas en Aus­tria, o sea en el entorno estra­té­gi­co de Ale­ma­nia, ade­más de alqui­lar ins­ta­la­cio­nes en Gran Bre­ta­ña y Fran­cia. Son, sin embar­go, las impor­tan­tes estruc­tu­ras de alma­ce­na­mien­to en Aus­tria las que ser­vi­rán para redi­se­ñar el mapa ener­gé­ti­co de Euro­pa, ya que ali­men­ta­rán a Eslo­ve­nia, Eslo­va­quia, Croa­cia, Hun­gría, Ita­lia y Ale­ma­nia. A esas ins­ta­la­cio­nes hay que agre­gar el cen­tro de alma­ce­na­mien­to que Gaz­prom está cons­tru­yen­do en Katri­na con la coope­ra­ción de Ale­ma­nia, para poder expor­tar el gas hacia los gran­des cen­tros de con­su­mo de Euro­pa occi­den­tal.

Gaz­prom creó una ins­ta­la­ción común de alma­ce­na­mien­to con Ser­bia para pro­por­cio­nar gas a Bos­nia-Her­ze­go­vi­na y a la pro­pia Ser­bia. Tam­bién se han rea­li­za­do estu­dios de fac­ti­bi­li­dad sobre méto­dos de alma­ce­na­mien­to simi­la­res en la Repú­bli­ca Che­ca, Ruma­nia, Bél­gi­ca, gran Bre­ta­ña, Eslo­va­quia, Tur­quía, Gre­cia et inclu­so en Fran­cia. Gaz­prom for­ta­le­ce así la posi­ción de Mos­cú, pro­vee­dor del 41% del gas que se con­su­me en Euro­pa. Esto repre­sen­ta un cam­bio sus­tan­cial en las rela­cio­nes entre el este y el oes­te a cor­to, mediano y lar­go pla­zo. Pre­sa­gia ade­más un decli­ve de la influen­cia esta­dou­ni­den­se, repre­sen­ta­da por los escu­dos anti­mi­si­les, y se avi­zo­ra el esta­ble­ci­mien­to de una nue­va orga­ni­za­ción inter­na­cio­nal cuyo pilar fun­da­men­tal será el gas. Para ter­mi­nar, todo esto expli­ca la inten­si­fi­ca­ción de la lucha por el gas, des­de la cos­ta orien­tal del Medi­te­rrá­neo has­ta el Medio Orien­te.

Nabuc­co y Tur­quía en difi­cul­ta­des

Caren­te de fuen­tes de apro­vi­sio­na­mien­to y sin clien­tes iden­ti­fi­ca­dos, Nabuc­co sigue retra­sán­do­se.

Se supo­nía que Nabuc­co trans­por­ta­ría gas hacia Aus­tria a tra­vés de 3 900 kiló­me­tros de terri­to­rio tur­co y esta­ba con­ce­bi­do para pro­por­cio­nar anual­men­te a los mer­ca­dos euro­peos 31 000 millo­nes de m³ de gas natu­ral pro­ve­nien­te del Medio Orien­te y de la cuen­ca del Cas­pio. El apu­ro de la coa­li­ción OTAN-Esta­dos Uni­dos-Fran­cia por eli­mi­nar los obs­tácu­los que se opo­nían a sus intere­ses en mate­ria de apro­vi­sio­na­mien­to en gas en el Medio Orien­te, esen­cial­men­te en Siria y Líbano, resi­de en la nece­si­dad de garan­ti­zar la esta­bi­li­dad y el con­sen­ti­mien­to del entorno cuan­do se habla de las infra­es­truc­tu­ras e inver­sio­nes que exi­ge la indus­tria del gas. La res­pues­ta siria fue fir­mar un con­tra­to para tras­la­dar el gas ira­ní hacia su terri­to­rio, pasan­do por Irak. La bata­lla se foca­li­za, por lo tan­to, alre­de­dor del gas sirio y del gas liba­nés. ¿Ali­men­ta­rá a Nabuc­co o a South Stream?

El con­sor­cio Nabuc­co se com­po­ne de varias empre­sas: la ale­ma­na REW, la aus­tria­ca OML, la tur­ca Botas, la búl­ga­ra Energy Com­pany Hol­ding y la ruma­na Trans­gaz. Hace 5 años, los cos­tos ini­cia­les se esti­ma­ban en 11,200 millo­nes de dóla­res, pero de aquí al año 2017 podrían ele­var­se a 21,400 millo­nes. Esto plan­tea nume­ro­sas inte­rro­gan­tes en cuan­to a su via­bi­li­dad eco­nó­mi­ca ya que Gaz­prom ha logra­do con­tra­tos con varios paí­ses que debían ali­men­tar a Nabuc­co, que no podrá con­tar ya con los exce­den­tes de Turk­me­nis­tán, sobre todo lue­go de los infruc­tuo­sos inten­tos por apo­de­rar­se del gas ira­ní. Este últi­mo fac­tor es uno de los secre­tos que se des­co­no­cen sobre la bata­lla por Irán, país que tras­pa­só la línea roja en su desa­fío a Esta­dos Uni­dos y Euro­pa al esco­ger Irak y Siria como tra­yec­tos para el trans­por­te de una par­te de su gas.

Así que la mayor espe­ran­za de Nabuc­co es apro­vi­sio­nar­se con el gas de Azer­bai­yán y el yaci­mien­to de Shah Deniz, con­ver­ti­do en casi la úni­ca fuen­te de apro­vi­sio­na­mien­to de un pro­yec­to que pare­ce haber fra­ca­sa­do sin haber comen­za­do. Eso es lo que se des­pren­de, por un lado, de la ace­le­ra­ción de la fir­ma de con­tra­tos que Mos­cú ha con­clui­do para la com­pra de fuen­tes ini­cial­men­te des­ti­na­das a Nabuc­co y de las difi­cul­ta­des sur­gi­das, por otro lado, al tra­tar de impo­ner cam­bios geo­po­lí­ti­cos en Irán, Siria y Líbano. Y todo esto se pro­du­ce en momen­tos en que Tur­quía recla­ma su taja­da en el pro­yec­to Nabuc­co, ya sea median­te la fir­ma de un con­tra­to con Azer­bai­yán para la com­pra de 6,000 millo­nes de m³ de gas en 2017 o a tra­vés de la ane­xión de Siria y del Líbano, con la espe­ran­za de obs­ta­cu­li­zar el trán­si­to del petró­leo ira­ní o de reci­bir par­te de la rique­za gasí­fe­ra de Líbano y Siria. Pare­ce que la posi­bi­li­dad de hacer­se de un lugar en el nue­vo orden mun­dial exi­ge pres­tar cier­ta can­ti­dad de ser­vi­cios, que van des­de el apo­yo mili­tar has­ta ser­vir de base al dis­po­si­ti­vo estra­té­gi­co del escu­do anti­mi­si­les.

Lo que qui­zás sea la prin­ci­pal ame­na­za para Nabuc­co es el inten­to ruso de hacer­lo fra­ca­sar median­te la nego­cia­ción de con­tra­tos más ven­ta­jo­sos que los suyos a favor de Gaz­prom para North StreamSouth Stream, lo cual inva­li­da­ría los esfuer­zos de Esta­dos Uni­dos y de Euro­pa, dis­mi­nui­ría la influen­cia de ambos y per­tur­ba­ría la polí­ti­ca ener­gé­ti­ca de esos con­ten­dien­tes en Irán y/​o en el Medi­te­rrá­neo. Ade­más, Gaz­prom podría con­ver­tir­se en uno de los inver­sio­nis­tas u ope­ra­do­res más impor­tan­tes de los nue­vos yaci­mien­tos de gas en Siria y Líbano. No por casua­li­dad el minis­tro sirio del Petró­leo anun­ció, el 16 de agos­to de 2011, el des­cu­bri­mien­to de un pozo de gas en Qara, cer­ca de Homs, cuya capa­ci­dad sería de 400 000 m³ dia­rios (146 millo­nes de m³ al año), por no men­cio­nar la impor­tan­cia del gas exis­ten­te en el Medi­te­rrá­neo.

Los pro­yec­tos North StreamSouth Stream han redu­ci­do, por lo tan­to, la influen­cia polí­ti­ca de Esta­dos Uni­dos, que aho­ra pare­ce haber­se reza­ga­do. Los sín­to­mas de hos­ti­li­dad entre los Esta­dos euro­peos y Rusia se han ate­nua­do, pero Polo­nia y Esta­dos Uni­dos no pare­cen dis­pues­tos a renun­ciar. A fina­les de octu­bre de 2011, estos dos paí­ses anun­cia­ron la modi­fi­ca­ción de su polí­ti­ca ener­gé­ti­ca como con­se­cuen­cia del des­cu­bri­mien­to de yaci­mien­tos euro­peos de car­bón que debe­rían dis­mi­nuir la depen­den­cia con res­pec­to a Rusia y al Medio Orien­te. Ese pare­ce ser un obje­ti­vo ambi­cio­so, pero sólo posi­ble a lar­go pla­zo debi­do a los nume­ro­sos pasos pre­vios que exi­ge la comer­cia­li­za­ción ya que se tra­ta de un tipo de car­bón halla­do en rocas sedi­men­ta­rias a miles de metros bajo tie­rra, por lo cual exi­ge el empleo de téc­ni­cas hidráu­li­cas de frac­tu­ra a altas pre­sio­nes para libe­rar el gas, y eso sin entrar a con­si­de­rar los ries­gos para el medio ambien­te.

La par­ti­ci­pa­ción de Chi­na

La Orga­ni­za­ción de Coope­ra­ción de Shan­gai, con­for­ma­da por Rusia, Chi­na, Kazajs­tán, Kir­guis­tán, Tayi­kis­tán y Uzbe­kis­tán.

La coope­ra­ción sino-rusa en el cam­po ener­gé­ti­co es el motor de la aso­cia­ción estra­té­gi­ca entre los dos gigan­tes. Según los exper­tos, cons­ti­tu­ye inclu­so la «base» de su reite­ra­do doble veto a favor de Siria.

Esta ope­ra­ción no tie­ne que ver úni­ca­men­te con el apro­vi­sio­na­mien­to de Chi­na en con­di­cio­nes pre­fe­ren­cia­les. Chi­na está lla­ma­da a vin­cu­lar­se direc­ta­men­te con la dis­tri­bu­ción del gas a tra­vés de la adqui­si­ción de acti­vos y de ins­ta­la­cio­nes, ade­más de un pro­yec­to de con­trol con­jun­to de las redes de dis­tri­bu­ción. Para­le­la­men­te, Mos­cú da mues­tras de su fle­xi­bi­li­dad en cuan­to a los pre­cios del gas, a con­di­ción de que se le con­ce­da acce­so al muy pro­ve­cho­so mer­ca­do interno chino. Se ha acor­da­do, por lo tan­to, que los exper­tos rusos y chi­nos tra­ba­jen jun­tos en los siguien­tes cam­pos: «La coor­di­na­ción de estra­te­gias ener­gé­ti­cas, la pre­vi­sión y la pros­pec­ción, el desa­rro­llo de los mer­ca­dos, la efi­ca­cia ener­gé­ti­ca y las fuen­tes alter­na­ti­vas de ener­gía».

Otros intere­ses estra­té­gi­cos comu­nes están vin­cu­la­dos a los ries­gos que repre­sen­ta el pro­yec­to esta­dou­ni­den­se de «escu­do anti­mi­si­les». Washing­ton no sólo ha impli­ca­do a Japón y Corea del Sur sino que, a prin­ci­pios de sep­tiem­bre de 2011, tam­bién invi­tó a la India a sumar­se al pro­yec­to. Esto trae como con­se­cuen­cia que las preo­cu­pa­cio­nes de los dos paí­ses se cru­zan en momen­tos en que Washing­ton tra­ta de reac­ti­var su estra­te­gia en Asia cen­tral, o sea en la Ruta de la Seda. Y esa estra­te­gia es la mis­ma que Geor­ge Bush había empren­di­do (el pro­yec­to Gran Asia Cen­tral) con vis­tas a con­tra­rres­tar –con la cola­bo­ra­ción de Tur­quía– la influen­cia de Rusia y Chi­na, resol­ver la situa­ción en Afga­nis­tán de aquí al año 2014 e impo­ner la fuer­za mili­tar de la OTAN en toda la región. Uzbe­kis­tán ya ha dado a enten­der que podría aco­ger a la OTAN, y Vla­di­mir Putin ha esti­ma­do que lo que pudie­ra hacer fra­ca­sar la intru­sión occi­den­tal e impe­dir que Esta­dos Uni­dos per­ju­di­que a Rusia sería la expan­sión del espa­cio Rusia-Kazajs­tán-Bie­lo­rru­sia, en coope­ra­ción con Pekín.

Este pano­ra­ma de los meca­nis­mos de la actual lucha inter­na­cio­nal da una idea del pro­ce­so de for­ma­ción del nue­vo orden inter­na­cio­nal, basa­do en la lucha por la supre­ma­cía mili­tar y cuyo ele­men­to cen­tral es la ener­gía, con el gas en pri­mer lugar.

El gas de Siria

La «revo­lu­ción siria» es una pan­ta­lla mediá­ti­ca que escon­de la inter­ven­ción mili­tar occi­den­tal para la con­quis­ta del gas.

Cuan­do Israel empren­dió la extrac­ción de petró­leo y gas, a par­tir de 2009, esta­ba cla­ro que la cuen­ca del Medi­te­rrá­neo se había suma­do al jue­go y que había dos posi­bi­li­da­des: o bien Siria iba a ser obje­to de un ata­que o toda la región logra­ría vivir en paz, ya que se supo­ne que el siglo XXI sea el siglo de la ener­gía lim­pia.

Según el Washing­ton Ins­ti­tu­te for Near East Policy (WINEP, el think-tank del AIPAC), la cuen­ca del Medi­te­rrá­neo encie­rra las mayo­res reser­vas de gas y es pre­ci­sa­men­te en Siria don­de se hallan las más impor­tan­tes. Ese mis­mo ins­ti­tu­to ha emi­ti­do tam­bién la hipó­te­sis de que la bata­lla entre Tur­quía y Chi­pre se inten­si­fi­ca­rá por­que Tur­quía no pue­de acep­tar la pér­di­da del pro­yec­to Nabuc­co (a pesar del con­tra­to fir­ma­do con Mos­cú en diciem­bre de 2011 para el trans­por­te de gran par­te del gas de South Stream a tra­vés de Tur­quía).

La reve­la­ción del secre­to del gas sirio da una idea de la enor­me impor­tan­cia de lo que está en jue­go. Quien ten­ga el con­trol de Siria podrá con­tro­lar el Medio Orien­te. Y a par­tir de Siria, puer­ta de Asia, ten­drá en sus manos «la lla­ve la Casa Rusia», como decía la empe­ra­triz rusa Cata­li­na la Gran­de, y tam­bién la de Chi­na, a tra­vés de la Ruta de la Seda, lo que le per­mi­ti­rá domi­nar el mun­do ya que este siglo es el Siglo del Gas.

Es por esa razón que los fir­man­tes del acuer­do de Damas­co, que per­mi­te que el gas ira­ní pase a tra­vés de Irak y lle­gue al Medi­te­rrá­neo, crean­do un nue­vo espa­cio geo­po­lí­ti­co y cor­tan­do la línea vital de Nabuc­co, decla­ra­ron en su momen­to que «Siria es la lla­ve de la nue­va era».

Imad Faw­zi Shuei­bi

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