Comien­za el recuen­to de muer­tes en la nue­va cár­cel ala­ve­sa de Zaba­lla- Salha­ke­ta

Salhaketa denuncia las últimas muertes en Zaballa

Tal y como recien­te­men­te hemos denun­cia­do en el recien­te infor­me pre­sen­ta­do ante la Comi­sión de Dere­chos Huma­nos del Par­la­men­to Vas­co y ante los medios de comu­ni­ca­ción sobre la situa­ción en la nue­va macro-cár­cel de Zaba­lla en el muni­ci­pio ala­vés de Iru­ña de Oca, las con­di­cio­nes de encar­ce­la­mien­to y el haci­na­mien­to pro­gre­si­vo que se da en los módu­los ocu­pa­dos, inevi­ta­ble­men­te trae­ría con­si­go masi­fi­ca­ción, des­aten­ción y muer­tes. Una per­so­nas pre­sa, varón, gipuz­coano, de tan solo 30 años de edad, ha apa­re­ci­do muer­to en su cel­da este domin­go día 10 de junio en el Módu­lo 5 de la nue­va macro-cár­cel de Zaba­lla.

Este hecho luc­tuo­so repre­sen­ta una nue­va cró­ni­ca de muer­tes anun­cia­das. No pode­mos olvi­dar que tene­mos cons­tan­cia de la exis­ten­cia de más de 32 per­so­nas muer­tas por moti­vos no natu­ra­les duran­te los cua­tro últi­mos años en los cen­tros peni­ten­cia­rios ubi­ca­dos en la Comu­ni­dad Autó­no­ma Vas­ca y Nava­rra o con resi­den­cia admi­nis­tra­ti­va en la CAPV muer­tas en otras pri­sio­nes del sis­te­ma peni­ten­cia­rio espa­ñol.

NUEVA ESCALADA EN LA POLÍTICA DE OCULTAMIENTO DE ESTAS MUERTES

Que­re­mos denun­ciar la sis­te­má­ti­ca polí­ti­ca de ocul­tis­mo de estas muer­tes. Con este nue­vo caso tene­mos ya un nue­vo dato: aho­ra ya ni se noti­fi­can pasa­dos unos días, ni apa­re­cen en los medios de comu­ni­ca­ción, sino que se ocul­tan y no se hacen públi­cas como par­te de la estra­te­gia de impu­ni­dad ante las muer­tes no natu­ra­les que están aca­ban­do con la vida de cien­tos de jóve­nes en el seno de ins­ti­tu­cio­nes públi­cas con las que man­tie­nen una rela­ción de suje­ción espe­cial y cuyo dere­cho a la salud y a la vida depen­de úni­ca y exclu­si­va­men­te de las mis­mas. ¿Qué está pasan­do? ¿Por qué se ocul­tan estas muer­tes? ¿Por­qué no se exi­gen res­pon­sa­bi­li­da­des o al menos se inves­ti­gan? ¿Ocu­rri­ría lo mis­mo si las víc­ti­mas fue­ran otras? ¿Se pue­den tole­rar impu­ne­men­te estas muer­tes en el seno de una ins­ti­tu­ción del esta­do como es el sis­te­ma peni­ten­cia­rio?.

Ins­ta­mos a los medios de comu­ni­ca­ción, a las ins­tan­cias polí­ti­cas y judi­cia­les, así como a las enti­da­des que tra­ba­jan en defen­sa de los dere­chos huma­nos a que se diri­jan a la Direc­ción del penal, a la Direc­ción Gene­ral de Pri­sio­nes y al Ser­vi­cio Vas­co de Salud que ya tie­ne trans­fe­ri­da la sani­dad peni­ten­cia­ria, para que infor­men sobre las cir­cuns­tan­cias de esta nue­va muer­te pues­to que pare­cen más preo­cu­pa­dos por meter el cadá­ver deba­jo de la alfom­bra que por garan­ti­zar el dere­cho a la salud y a la vida de las per­so­nas pre­sas evi­tan­do que se pro­duz­can estos terri­bles hechos.

Nos preo­cu­pa la polí­ti­ca de ocul­ta­mien­to no dan­do infor­ma­ción públi­ca sobre esta muer­te, pero ade­más, la nula ini­cia­ti­va de actua­ción por par­te de las auto­ri­da­des judi­cia­les com­pe­ten­tes para escla­re­cer las cir­cuns­tan­cias de estas muer­tes por cau­sas no natu­ra­les, en su gran mayo­ría de per­so­nas jóve­nes que no lo olvi­de­mos man­tie­nen una rela­ción de suje­ción espe­cial con la admi­nis­tra­ción del esta­do y, éste, tie­ne la obli­ga­ción de garan­ti­zar entre otros, su dere­cho a la vida. Esta situa­ción es inacep­ta­ble, sobre todo cuan­do la mayo­ría de esas muer­tes podrían evi­tar­se, sim­ple­men­te, con la apli­ca­ción estric­ta de la actual lega­li­dad vigen­te.

Una vez más pre­gun­ta­mos a la Direc­ción Gene­ral de Pri­sio­nes, al Minis­te­rio de Inte­rior y al Gobierno cómo va a ter­mi­nar con esta terri­ble situa­ción. Le pre­gun­ta­re­mos cuán­tas muer­tes han ocu­rri­do real­men­te, quié­nes eran los muer­tos, cuá­les fue­ron las cau­sas, qué medi­das pre­ven­ti­vas se esta­ble­cie­ron, por qué no se excar­ce­ló a per­so­nas en avan­za­do esta­do de enfer­me­dad, por qué las con­di­cio­nes de vida en gene­ral y sani­ta­rias en par­ti­cu­lar empeo­ran, que está hacien­do con res­pec­to a el haci­na­mien­to, cómo es posi­ble que haya tan­tas per­so­nas pre­sas con enfer­me­da­des men­ta­les gra­ves y la gran mayo­rías de ellas sin diag­nós­ti­co ni tra­ta­mien­to, por qué no cum­ple su pro­pia lega­li­dad cuan­do esta lo es en bene­fi­cio de la per­so­na pre­sa y se exce­de en su cum­pli­mien­to cuan­do lo es en su per­jui­cio… son dema­sia­das las pre­gun­tas sin res­pon­der.

Para aca­bar con estas muer­tes recla­ma­mos medi­das con­cre­tas tales como:

  • Que el Minis­te­rio Fis­cal no se inhi­ba e inves­ti­gue de ofi­cio estas muer­tes la mayo­ría de ellas en extra­ñas cir­cuns­tan­cias, tal y como le corres­pon­de, para el escla­re­ci­mien­to de las cir­cuns­tan­cias y moti­vos las mis­mas, con el fin de depu­rar las res­pon­sa­bi­li­da­des polí­ti­cas, admi­nis­tra­ti­vas y pena­les que se des­pren­dan de estos hechos.
  • La inme­dia­ta excar­ce­la­ción de las per­so­nas pre­sas gra­ve­men­te enfer­mas, en espe­cial aque­llas en fase ter­mi­nal, así como las que padez­can enfer­me­da­des men­ta­les que en muchos casos supo­nen la induc­ción al sui­ci­dio. Estas per­so­nas nece­si­tan unos cui­da­dos y un segui­mien­to médi­co incom­pa­ti­bles con la cár­cel que en muchas oca­sio­nes es gene­ra pro­ble­mas de des­equi­li­brio y enfer­me­dad men­tal.
  • La inme­dia­ta refor­ma de la legis­la­ción penal y peni­ten­cia­ria que alar­ga inne­ce­sa­ria­men­te las con­de­nas y res­trin­ge el acce­so a per­mi­sos de sali­da, ter­cer gra­do y liber­tad con­di­cio­nal que son las for­mas de cum­pli­mien­to más acor­des con el obje­ti­vo final que la ley otor­ga a las penas pri­va­ti­vas de liber­tad y que con­tri­bu­yen a dis­mi­nuir la pre­sión y mal tra­to psi­co­ló­gi­co que sufren las per­so­nas pre­sas.
  • La reduc­ción del núme­ro de reos has­ta la capa­ci­dad ópti­ma de cada pri­sión para evi­tar la actual masi­fi­ca­ción, que aun­que no es el úni­co, si es uno de los moti­vos que influ­ye en estas muer­tes, así como el cum­pli­mien­to de las con­de­nas en la el cen­tro más cer­cano al lugar habi­tual de resi­den­cia.
  • El final de los regí­me­nes de inco­mu­ni­ca­ción y ais­la­mien­to. Estos espa­cios de impu­ni­dad para tor­tu­ras y/​o malos tra­tos, son a la vez son espa­cios de ries­go para la apa­ri­ción y/​o agra­va­mien­to de deter­mi­na­das enfer­me­da­des men­ta­les, lo que sig­ni­fi­ca que, de por sí, el ais­la­mien­to es una tor­tu­ra psi­co­ló­gi­ca a erra­di­car.

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