Lágri­mas en la llu­via- Borro­ka Garaia

Para mucha gen­te, una de las mejo­res esce­nas del cine de cien­cia-fic­ción se encuen­tra en la péli­cu­la roda­da en 1982 lla­ma­da Bla­de run­ner, en la que mue­re el repli­can­te.

“Yo he vis­to cosas que voso­tros no cree­ríais. Ata­car naves en lla­mas más allá de Orión. He vis­to Rayos‑C bri­llar en la oscu­ri­dad, cer­ca de la puer­ta de Tannhäu­ser. Todos esos momen­tos se per­de­rán en el tiem­po como lágri­mas en la llu­via. Es hora de morir.”

Y es que es esa la sen­sa­ción que que­da tras el comu­ni­ca­do de pren­sa de la orga­ni­za­ción Segi en la que ha pues­to el pun­to final a un pro­yec­to de déca­das impul­san­do al movi­mien­to juve­nil vas­co, poten­cian­do la auto-orga­ni­za­ción y sien­do una de las colum­nas ver­te­bra­les de la izquier­da aber­tza­le y del movi­mien­to revo­lu­cio­na­rio en gene­ral. La terri­ble y cri­mi­nal per­se­cu­ción que ha sufri­do es tes­ti­go de ello.

Una de las carac­te­rís­ti­cas fun­da­men­ta­les de esta orga­ni­za­ción juve­nil ha sido por una par­te levan­tar la ban­de­ra de la espe­ran­za y la dig­ni­dad en una juven­tud aplas­ta­da y per­se­gui­da como la vas­ca y por otra par­te ser una de las pie­zas más efec­ti­vas en la cons­truc­ción nacio­nal y social de Eus­kal Herria. Con un dise­ño estra­té­gi­co pue­blo a pue­blo y a nivel nacio­nal pro­mo­cio­nan­do la con­cien­cia nacio­nal de cla­se y como blo­que social dife­ren­cia­do y espe­cí­fi­co como es la juven­tud vas­ca con el aná­li­sis par­ti­cu­lar que requie­re de cara a la acción.

La des­apa­ri­ción de Segi deja por tan­to huér­fa­na a una juven­tud vas­ca, espe­cial­men­te a la más com­pro­me­ti­da y gene­ra un vacío que pese a la auto-crí­ti­ca rea­li­za­da hace más que difi­cil enten­der el razo­na­mien­to sub­ya­cen­te de cara a esta deci­sión. Ya que es con­tra­dic­to­rio ser cons­cien­tes de las taras que se arras­tran y que nece­si­tan corre­ción si al mis­mo tiem­po se eli­mi­na el cere­bro orga­ni­za­ti­vo y la herra­mien­ta que pro­du­ce pro­ce­sos de deba­te que pue­dan dar solu­ción a esas pro­ble­má­ti­cas. Y es que no cua­dra que se deje abs­trac­ta­men­te en manos de la juven­tud vas­ca a nivel gene­ral el futu­ro del movi­mien­to juve­nil vas­co cuan­do la pro­pia his­to­ria de la orga­ni­za­ción juve­nil aber­tza­le demues­tra que sin orga­ni­za­cio­nes estra­té­gi­cas no se pue­den acti­var esos pro­ce­sos y todo que­da redu­ci­do a lo espon­ta­néo, no coor­di­na­do, inco­ne­xo, no estra­té­gi­co y sin direc­ción.

La exis­ten­cia de orga­ni­za­cio­nes revo­lu­cio­na­rias y en este caso que man­ten­gan la lla­ma his­tó­ri­ca del socia­lis­mo revo­lu­cio­na­rio, base ideo­ló­gi­ca de la izquier­da aber­tza­le, es una nece­si­dad un valor impor­tan­te para enri­que­cer a la uni­dad popu­lar y for­ta­le­cer la plu­ra­li­dad. Hoy la juven­tud vas­ca es menos plu­ral tras esta deci­sión ya que se ha que­da­do sin la úni­ca orga­ni­za­ción aber­tza­le, socia­lis­ta y revo­lu­cio­na­ria que tenía.

Lo cual hace que se abra un futu­ro incier­to don­de las posi­bi­li­da­des de que el amplio cau­dal de lucha juve­nil sea absor­bi­do por una diná­mi­ca ins­ti­tu­cio­nal que haga per­der todo refe­ren­te para la juven­tud en el caso de que alguien cai­ga en la ten­ta­ción de cubrir este vacío median­te la crea­ción de las siem­pre inope­ra­ti­vas y depen­dien­tes “juven­tu­des del par­ti­do”, o que no exis­tan cen­tros neu­rál­gi­cos de deba­te y estra­te­gia juve­nil por enci­ma del sec­to­ria­lis­mo, o que se bus­que la uni­dad juve­nil con dife­ren­tes olvi­dan­do que la juven­tud aber­tza­le y socia­lis­ta revo­lu­cio­na­ria es una par­te tam­bién.

La diso­lu­ción de Segi, uni­da a la de Ekin es la con­fir­ma­ción de una cri­sis en el ámbi­to socia­lis­ta revo­lu­cio­na­rio que no ha lle­ga­do aún a hacer un aná­li­sis cla­ro de su iden­ti­dad y tareas his­tó­ri­cas. Una de ellas no sim­ple­men­te tener capa­ci­dad para amol­dar­se a los cam­bios socia­les y polí­ti­cos sino pre­ci­sa­men­te tener capa­ci­dad para crear­los.

Que­da por tan­to para la juven­tud vas­ca y el movi­mien­to revo­lu­cio­na­rio un replan­tea­mien­to que haga gene­rar los ins­tru­men­tos, meto­do­lo­gía, y cons­truc­ción de para­dig­mas rege­ne­ra­dos y nece­sa­rios para tal labor. El nue­vo tiem­po póli­ti­co pide a gri­tos la impron­ta del socia­lis­mo revo­lu­cio­na­rio his­tó­ri­co para for­ta­le­cer al MLNV y al pro­yec­to inde­pen­den­tis­ta y socia­lis­ta cuan­do pre­ci­sa­men­te exis­ten con­di­cio­nes socia­les y polí­ti­cas ópti­mas para poner­se a tal labor jun­to al res­to de la socie­dad. La duda es, ¿Dón­de se va a gene­rar ese deba­te si han des­apa­re­ci­do casi todos los mar­cos que lo pue­den pro­mo­ver?.

La juven­tud vas­ca siem­pre ha encon­tra­do méto­dos para salir ade­lan­te, espe­re­mos que esta vez no sea una excep­ción.

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