Mani­pu­la­ción his­tó­ri­ca. El esta­do espa­ñol, atri­bu­ye a ETA la muer­te de una niña

Corría el año 1960 y una niña de ape­nas 22 meses moría en una explo­sion en Donos­tia. Un gru­po arma­do de opo­si­ción al fas­cis­mo de Fran­co, colo­có una bom­ba y como con­se­cuen­cia, falle­ce la cria. Un hecho lamen­ta­ble, efectivamente.

El gru­po que se atri­bu­yó la colo­ca­ción del explo­si­vo se lla­ma­ba DRIL, un gru­po arma­do for­ma­do por mili­tan­tes comu­nis­tas y anar­quis­tas, que ope­ra­ban tan­to en el esta­do espa­ñol, como en Por­tu­gal, con­tra las dic­ta­du­ras de Fran­co y Sala­zar. Hoy en el año 2012, se ha con­de­co­ra­do a esta niña y se le reco­no­ce como la pri­me­ra vic­ti­ma de ETA. Resul­ta escan­da­lo­sa la men­ti­ra hstó­ri­ca del esta­do espa­ñol, que de varias for­mas ha sido demos­tra­da. Pero para­ce ser que para este esta­do todo vale. Inclu­so fal­si­fi­car la historia.

Ha resul­ta­do fácil demos­trar la men­ti­ra. Ofre­ce­mos en esta oca­sión dos evi­den­cias de la ter­gi­ver­sa­ción de un esta­do, el espa­ñol, que no duda en men­tir y ter­gi­ver­sar, con la úni­ca inten­ción, de escri­bir una his­to­ria ajus­ta­da a sus nece­si­da­des. La pri­me­ra es un esce­len­te tra­ba­jo del his­tia­dor vas­co Iña­ki Ega­ña y que con el titu­lo de Cómo se cons­tru­ye una men­ti­ra, ya nos anti­ci­pa de la ter­gi­ver­sa­ción escandalosa

Cómo se cons­tru­ye una mentira

El 27 de junio de 1960, hace pron­to medio siglo, un gru­po anti­fas­cis­ta, naci­do al ampa­ro de la Revo­lu­ción Cuba­na, colo­ca­ba seis bom­bas en las dos esta­cio­nes de tren de Donos­tia, en la de Atxu­ri de Bil­bao (dos días des­pués), en la del Nor­te de Bar­ce­lo­na, en la de Cha­mar­tín de Madrid y en el tren correo de Madrid a Bar­ce­lo­na. Según la nota difun­di­da por el Minis­te­rio de Gober­na­ción, el modus ope­ran­di en todas las oca­sio­nes fue el mis­mo: una male­ta aban­do­na­da con un meca­nis­mo que pro­vo­ca­ba la igni­ción de una bom­ba incendiaria.

El gru­po en cues­tión se lla­ma­ba Direc­to­rio Revo­lu­cio­na­rio Ibé­ri­co de Libe­ra­ción (DRIL), com­pues­to por una amal­ga­ma de mili­tan­tes comu­nis­tas, anar­quis­tas y gue­va­ris­tas, diri­gi­dos apa­ren­te­men­te por mili­ta­res por­tu­gue­ses exi­lia­dos, entre ellos el gene­ral Hum­ber­to Del­ga­do. Unie­ron sus fuer­zas para denun­ciar las dic­ta­du­ras de Fran­co y de Sala­zar. Hum­ber­to Del­ga­do sería pos­te­rior­men­te secues­tra­do por la poli­cía secre­ta por­tu­gue­sa y eje­cu­ta­do en Espa­ña con la com­pli­ci­dad de la de Fran­co, en 1965.

Las pri­me­ras accio­nes del DRIL lo fue­ron en Madrid, en febre­ro de 1960, todas ellas tam­bién de la mis­ma mane­ra: una male­ta aban­do­na­da con explo­si­vos. Los obje­ti­vos: el Ayun­ta­mien­to, la esta­tua de Veláz­quez en el Museo del Pra­do, la sede de Falan­ge… En una de ellas, la bom­ba defla­gró mien­tras la mani­pu­la­ba Ramón Pérez Jura­do, que murió en el acto. Su com­pa­ñe­ro Anto­nio Abad Dono­so fue dete­ni­do y otros dos jóve­nes, San­tia­go Mar­tí­nez y Jus­ti­niano Álva­rez, logra­ron esca­par, según la Poli­cía. Anto­nio Abad fue tor­tu­ra­do, juz­ga­do y eje­cu­ta­do el 8 de mar­zo de ese año.

La eje­cu­ción de Abad pro­vo­có una fuer­te con­tes­ta­ción inter­na­cio­nal con­tra el régi­men de Fran­co y la deci­sión del DRIL de dar una res­pues­ta con­tun­den­te a la muer­te de su mili­tan­te. Así pre­pa­ra­ron las bom­bas en las esta­cio­nes cita­das, dis­po­nien­do las accio­nes tal y como lo habían hecho en Madrid unos meses antes. La bom­ba en la Esta­ción del Topo de Donos­tia mató a una niña que no había cum­pli­do los dos años, Bego­ña Urroz, natu­ral de Lasarte.

Sie­te meses más tar­de, el DRIL abor­da­ría la que sería la mayor de sus accio­nes, el secues­tro de un bar­co por­tu­gués, el San­ta María. Al man­do del capi­tán Hen­ri­que Gal­vao, 24 mili­tan­tes anti­fas­cis­tas tenían pre­vis­to lle­gar has­ta Ango­la y esta­ble­cer un foco gue­rri­lle­ro que des­es­ta­bi­li­za­ra a la metró­po­li. Pero el inten­to fra­ca­só y gue­rri­lle­ros y pasa­je­ros con­clu­ye­ron la odi­sea en Bra­sil. Esta­dos Uni­dos inter­vino en la con­clu­sión del secuestro.

Has­ta aquí, muy sucin­ta­men­te, la his­to­ria que ha teni­do sopor­te en libros de aque­lla míti­ca edi­to­rial Rue­do Ibé­ri­co, docu­men­ta­les ‑el últi­mo de 2004- e inclu­so una recien­te nove­la. El gene­ral Hum­ber­to Del­ga­do logró escri­bir y edi­tar sus memo­rias antes de ser ase­si­na­do. Al DRIL, que des­apa­re­ció en 1964, se lo tra­gó la vorá­gi­ne de la his­to­ria y que­dó enro­la­do en uno de los capí­tu­los de la opo­si­ción arma­da al régi­men de Fran­co. Como el maquis comu­nis­ta y anar­quis­ta, como el MIL, los GAC, el FRAP e inclu­so ETA.

El 19 de setiem­bre de 2000, sin embar­go, Ernest Lluch publi­ca­ba un artícu­lo en «El Correo» según el cual ETA habría sido la auto­ra del aten­ta­do de la Esta­ción de Donos­tia en 1960 y, por tan­to, sería fal­so que sus pri­me­ras víc­ti­mas fue­ran el guar­dia civil José Par­di­nes y el comi­sa­rio Meli­tón Man­za­nas, ambos en 1968. Decía Lluch en ese artícu­lo que «No hemos encon­tra­do ni en Laz­kao (Archi­vo de los Bene­dic­ti­nos) ni en publi­ca­cio­nes que ETA se atri­bu­ye­ra la colo­ca­ción de bom­bas en 1960». Pero le atra­jo, sin duda, la hipó­te­sis, que, de un plu­ma­zo, la con­vir­tió en certeza.

La into­xi­ca­ción fue toman­do cuer­po como en otras oca­sio­nes. Algu­nas de ellas fue­ron muy sona­das, como cuan­do diver­sos medios de comu­ni­ca­ción atri­bu­ye­ron a ETA las auto­rías de ase­si­na­tos de gru­pos para­po­li­cia­les: Tomás Alba, Eduar­do Moreno, San­ti Brouard, Josean Car­do­sa, Josu Mugu­ru­za… O la bom­ba en la guar­de­ría Itu­rria­ga que cau­só tres muer­tos. O la explo­sión de la cal­de­ra en la escue­la de Ortue­lla, o el acci­den­te del mon­te Oiz, o el incen­dio del Hotel Coro­na de Ara­gón en Zara­go­za… o las 10 bom­bas que explo­ta­ron en Madrid el 11 de mar­zo de 2004, cau­san­do 191 muer­tos y 1.500 heridos.

Recien­te­men­te, un libro titu­la­do «Vidas Rotas», jun­to a un artícu­lo publi­ca­do en «El País», se han vuel­to a hacer eco de la tesis de Lluch. Mani­pu­lan­do de una for­ma des­ca­ra­da. Y lo digo por­que me afec­ta en pri­me­ra per­so­na. Se dice tex­tual­men­te en el libro Vidas Rotas: «El Anua­rio del dia­rio Egin corres­pon­dien­te a 1994 y la obra Eus­kal Herria y la liber­tad (Txa­la­par­ta, 1994), ambos vin­cu­la­dos a la deno­mi­na­da izquier­da aber­tza­le, publi­ca­ron un tex­to simi­lar: se tra­ta­ba de una cro­no­lo­gía de epi­so­dios rela­cio­na­dos con ETA en la que se incluía la muer­te de Bego­ña Urroz, aun­que no se men­cio­na­ba expre­sa­men­te que hubie­se sido obra de la ban­da terro­ris­ta». Estas dos razo­nes, jun­to a una cro­no­lo­gía encon­tra­da en 1992 en el orde­na­dor de Txe­lis, serían los tres gran­des argu­men­tos para modi­fi­car la his­to­ria de la explo­sión de Donos­tia de 1960.

La obra «Eus­kal Herria y la liber­tad» cita­da fue diri­gi­da por el recien­te­men­te falle­ci­do Luis Núñez, que ese año diri­gió, asi­mis­mo, el Anua­rio de Egin. Ambos tex­tos son simi­la­res. El de «Eus­kal Herria y la liber­tad» lo escri­bí yo mis­mo y decía tex­tual­men­te: «Entre el 26 y 27 de junio de 1960, cin­co bom­bas explo­ta­ron en las esta­cio­nes de Quin­to, Bar­ce­lo­na, Madrid y las de Ama­ra y Nor­te de Donos­tia. El sabo­ta­je, que cau­só una víc­ti­ma en Donos­tia, fue atri­bui­do al D.R.I.L. (Direc­to­rio Revo­lu­cio­na­rio Ibé­ri­co de Libe­ra­ción). La poli­cía apro­ve­chó la oca­sión para sem­brar con­fu­sión entre la pobla­ción (la víc­ti­ma de Donos­tia era una niña) y difun­dir un comu­ni­ca­do en el que afir­ma­ba que los auto­res eran «ele­men­tos extran­je­ros en coope­ra­ción con sepa­ra­tis­tas y comu­nis­tas espa­ño­les». El PNV, por su par­te, acha­có a la pro­pia poli­cía fran­quis­ta la colo­ca­ción de las bom­bas, apor­tan­do algu­nas «evi­den­cias» que así lo atestiguaban».

¿Alguien ve en este tex­to la rela­ción que pre­ten­den los auto­res del dia­rio y el libro cita­dos? ¿Por qué, tan acos­tum­bra­dos, no hay una sola cita poli­cial en los artícu­los que defien­den la pater­ni­dad de ETA en los aten­ta­dos del DRIL? Habría que aña­dir un gran sal­to, ade­más: En 2000, Lluch lan­za­ba la hipó­te­sis de ETA como auto­ra del aten­ta­do de Donos­tia; en 2010 atri­bu­yen ya a ETA tam­bién los de Madrid, Zara­go­za y Barcelona.

El tren de ex com­ba­tien­tes fran­quis­tas que ETA inten­tó des­ca­rri­lar a la entra­da de Donos­tia, un año más tar­de, el 18 de julio de 1961, fue su pri­me­ra acción. Y, como no tenían explo­si­vos, defor­ma­ron la vía. No hubo siquie­ra heri­dos. Los acti­vis­tas de ETA en el tiem­po de las explo­sio­nes del DRIL eran dos: Juan José Etxa­be y Jon Ozae­ta, auto­res de las pin­ta­das de ese verano de 1960 en Donos­tia. Fue­ron dete­ni­dos en setiem­bre del mis­mo año. Jamás el Tri­bu­nal Espe­cial de Enri­que Eymar o el Tri­bu­nal de Orden Públi­co crea­do en 1963 impu­taron a vas­co alguno las bom­bas de junio de 1960.

La pri­me­ra bom­ba que ETA colo­có, según la docu­men­ta­ción depo­si­ta­da en el Archi­vo de los Bene­dic­ti­nos de Laz­kao que tam­bién con­sul­tó Lluch, pero no los revi­sio­nis­tas de 2010, lo fue en la sede del Movi­mien­to Nacio­nal de Gas­teiz, el 15 de febre­ro de 1964, casi cua­tro años más tar­de que los suce­sos comen­ta­dos. No explo­tó. Al día siguien­te, por el con­tra­rio, una bom­ba de ETA explo­tó en la sede del Gobierno Civil de Iru­ñea. Fue la primera.

Hoy, las seis bom­bas de 1960 con­ci­tan una his­to­ria per­ver­sa. Detrás del falle­ci­mien­to de Bego­ña Urroz hay una vida que no pudo ser, que no lle­gó a desa­rro­llar­se, y eso es dra­ma fami­liar que aho­ra vuel­ve a azu­zar­se por intere­ses que en nada tie­nen que ver con el aflo­ra­mien­to de la ver­dad. ETA ha oca­sio­na­do cen­te­na­res de víc­ti­mas, algu­nas civi­les, niños tam­bién. Pero no en esa ocasión.

El reco­rri­do de la ver­dad de esta tra­ge­dia es cor­to. Los archi­vos mili­ta­res, juris­dic­ción de la épo­ca, pue­den levan­tar el secre­to de los aten­ta­dos del DRIL en junio de este año de 2010. Habrán pasa­do 50 años, los pre­cep­ti­vos por la ley para con­sul­tar públi­ca­men­te las dili­gen­cias e inves­ti­ga­cio­nes. Dos archi­vos mili­ta­res, uno en Ferrol y otro en Madrid, guar­dan la ver­dad. Espe­ro que, como en otras oca­sio­nes, una mano ocul­ta no los haya hecho des­apa­re­cer para no pro­lon­gar el des­aso­sie­go de una familia.

El Ayun­ta­mien­to de Lasar­te-Oria cele­bra­rá el lunes un acto que ha resu­ci­ta­do la falacia

El pasa­do 30 de diciem­bre el Ayun­ta­mien­to de Lasar­te-Oria apro­bó una moción del PSE, apo­ya­da por el PP y la Pla­ta­for­ma Ciu­da­da­na Lasar­te-Oria, por la que el pró­xi­mo lunes se cele­bra­rá un «acto de home­na­je a las víc­ti­mas del terro­ris­mo». EA y EB se abs­tu­vie­ron en la vota­ción y el PNV no par­ti­ci­pó en la mis­ma. Para que no que­pa duda sobre a qué víc­ti­mas se refie­re, en la pro­pia web muni­ci­pal se pue­de leer que «la ban­da terro­ris­ta ETA ha come­ti­do múl­ti­ples aten­ta­dos que han cos­ta­do la vida a cer­ca de 900 per­so­nas de toda pro­ce­den­cia: poli­cías, guar­dias civi­les, mili­ta­res, docen­tes, polí­ti­cos, perio­dis­tas, empre­sa­rios, sin­di­ca­lis­tas y un lar­go etcétera».

El acto con­sis­ti­rá en el des­cu­bri­mien­to de una pla­ca en la entra­da del Con­sis­to­rio «como reco­no­ci­mien­to ins­ti­tu­cio­nal del valor humano en su máxi­ma expre­sión y por la dig­ni­dad con que han sufri­do un mal incon­men­su­ra­ble en nom­bre de todos». En el lis­ta­do de víc­ti­mas a home­na­jear se encuen­tra el nom­bre de Bego­ña Urroz y a raíz de ello se ha vuel­to a resu­ci­tar la fala­cia de que la niña de 22 meses, muer­ta al explo­tar una bom­ba colo­ca­da en la esta­ción de Ama­ra en Donos­tia el 27 de junio de 1960, es «la pri­me­ra víc­ti­ma de ETA».

En torno a ello se han escri­to en las últi­mas sema­nas diver­sos artícu­los perio­dís­ti­cos, des­de peque­ños apo­yos a la noti­cia del acuer­do del Pleno seña­lan­do que «acu­di­rán fami­lia­res de la pri­me­ra víc­ti­ma de ETA, un niña de 22 meses», has­ta el repor­ta­je cen­tral del suple­men­to domi­ni­cal del dia­rio espa­ñol de mayor tira­da, que con­ver­só con los her­ma­nos de la víc­ti­ma y ofre­ció fotos de su álbum familiar.

Todo ha coin­ci­di­do, ade­más, con la publi­ca­ción de libro «Vidas Rotas», en el que sus auto­res ‑Roge­lio Alon­so, Mar­cos Gar­cía Rey y Flo­ren­cio Domín­guez- inclu­yen tam­bién a Bego­ña Urroz como «la pri­me­ra víc­ti­ma de ETA», hacien­do ade­más un uso mani­pu­la­do de otras obras, como denun­cia en su artícu­lo Iña­ki Egaña.

La fal­se­dad de atri­buir a ETA la auto­ría de la muer­te de la peque­ña de 22 meses no tie­ne nin­gún sopor­te docu­men­tal y par­te de supo­si­cio­nes sin com­pro­ba­ción algu­na, como han reco­no­ci­do algu­nos de los que la han difun­di­do. Sin embar­go, encon­tró pron­to eco tan­to en artícu­los perio­dís­ti­cos y de opi­nión, como en pági­nas web y otros enla­ces de Inter­net intere­sa­dos en dar una visión muy par­cial de la his­to­ria de Eus­kal Herria.

Pero hay más. Xur­xo Mar­ti­nez, un his­to­ria­dor gale­go, en esta entre­vis­ta, des­mon­ta tam­bién la mentira. 

«El pro­pio Sou­to­maior reco­no­ció su autoría»

Xur­xo Mar­tí­nez Cres­po man­tie­ne que el DRIL se reco­no­ció autor del aten­ta­do rea­li­za­do en junio de 1960 en la esta­ción de Ama­ra, hecho en el que murió la niña Bego­ña Urroz.

Cin­cuen­ta años des­pués, ¿quién cree que fue­ron los auto­res del aten­ta­do de la esta­ción de Amara?

No es que crea, sino que ten­go la cer­te­za de que fue el DRIL. Ten­go en mi poder docu­men­tos de Jor­ge de Sou­to­maior, que era uno de los coman­dan­tes del DRIL, en los que se reco­no­cen auto­res del aten­ta­do y seña­lan que la muer­te de la niña Bego­ña Urroz fue un gra­ve error.

¿Qué era el DRIL?

Fue un gru­po for­ma­do por ex mili­ta­res repu­bli­ca­nos y exi­lia­dos por­tu­gue­ses. Gen­te acos­tum­bra­da al mane­jo de explo­si­vos. De hecho, Sou­to­maior, cuyo ver­da­de­ro nom­bre era José Fer­nán­dez Váz­quez, era un arti­lle­ro que se exi­lió al poco de comen­zar la gue­rra. Era un hom­bre de acción y aca­bó en Vene­zue­la, don­de fue uno de los ins­truc­to­res de la gue­rri­lla en ese país.

¿Qué accio­nes reali­zó el DRIL?

Sin duda algu­na la más lla­ma­ti­va fue el secues­tro del bar­co San­ta María. En aque­lla acción, Sou­to­maior fue el res­pon­sa­ble mili­tar y jun­to a él los otros dos res­pon­sa­bles fue­ron un por­tu­gués lla­ma­do Gal­vâo y Xoxe Velo. Ade­más, pusie­ron bom­bas en varias ciu­da­des espa­ño­las e inclu­so ase­gu­ra­ron que habían inten­ta­do matar a Fran­co en un aten­ta­do que pen­sa­ban rea­li­zar en el San­tia­go Ber­na­béu. Como todos estos gru­pos ima­gino que habrá algo de épi­ca, pero sí es ver­dad que se tra­ta­ba de gen­te experimentada.

¿Cree que ETA estu­vo detrás de este atentado?

No ten­go docu­men­ta­ción, pero por la infor­ma­ción que he mane­ja­do está cla­ro que los pri­me­ros años de ETA fue­ron de hacer accio­nes como pin­ta­das y poco más. Creo que has­ta las pri­me­ras pis­to­las esta­ban oxi­da­das. Ade­más, gen­te de ETA reco­no­ció que las pri­me­ras muer­tes fue­ron las del guar­dia civil Par­di­nes y la de Etxebarrieta.

¿Por qué cree que se atri­bu­ye a ETA la muer­te de Bego­ña Urroz?

No ten­go ni idea. El pri­me­ro que habló de ello fue Ernest Lluch, pero igno­ro las moti­va­cio­nes. No sé de la his­to­ria de ETA, pero sí estoy docu­men­ta­do sobre lo que fue el DRIL y las accio­nes que realizaron

En defi­nit­va, esta­mos ante una gra­vi­si­ma ter­gi­ver­sa­ción de la his­to­ria, lle­va­da a cabo por el esta­do espa­ñol y sus perio­dis­tas, que como deci­mos antes, tatan de esri­bir una his­to­ria a su anto­jo y bene­fi­cio. Mien­ten. Tra­ta­ron de enga­ñar a millo­nes de per­so­nas tras el 11‑M, nos habla­ban de armas de des­tru­ción masi­va en Iraq.…Mienten

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