Vene­zue­la: Revo­lu­ción o con­tra­rre­vo­lu­ción- Feli­pe Cuevas

Impor­tan­tes sec­to­res dig­nos y revo­lu­cio­na­rios con todas sus for­ta­le­zas y debi­li­da­des se movi­li­zan para deba­tir, para sos­te­ner su inde­pen­den­cia polí­ti­ca y cla­sis­ta.Este perio­do de amplias refor­mas pro­gre­sis­tas y demo­crá­ti­cas, de mejo­ras, y nue­vos dere­chos para la vida del pue­blo, den­tro del mar­co de sos­te­ner el gobierno socia­lis­ta en las entra­ñas de una socie­dad capi­ta­lis­ta; pro­yec­ta el paso a otro momen­to del pro­ce­so revolucionario.

Cons­tan­te­men­te se pre­sen­ta esta con­sig­na, pero sólo en momen­tos espe­cia­les adquie­re una pro­po­si­ción direc­cio­nal por cuan­to se ve cla­ra­men­te en la socie­dad de mane­ra con­cre­ta y directa.

Muchas y arduas son las luchas del pue­blo lati­no­ame­ri­cano fren­te a los explo­ta­do­res. Los tiem­pos nos lle­va­ron por tan­tos pro­ce­sos, miles de veces sopor­tan­do todo el peso del poder oli­gár­qui­co e impe­rial, otras oca­sio­nes apo­yán­do­nos con algu­nos baluar­tes con­si­de­ra­bles para librar­nos de las cade­nas. Par­ti­cu­lar­men­te para el pue­blo vene­zo­lano los últi­mos 20 años de difí­cil mar­cha social, dan tes­ti­mo­nio de ambos fenó­me­nos y una cier­ta com­bi­na­ción toda­vía sin resol­ver­se definitivamente.

Las modi­fi­ca­cio­nes sufri­das en el fon­do de las rela­cio­nes socia­les en el país mere­cen unas con­si­de­ra­cio­nes pre­vias, es cier­to que estas no han varia­do su esen­cia, aun­que sí se encuen­tran cam­bios en la beli­ge­ran­cia de los mono­po­lios inter­na­cio­na­les y el impe­ria­lis­mo mun­dial sien­do gol­pea­dos o res­trin­gi­dos en sus corre­rías de explo­ta­ción. La acción del pue­blo y del gobierno les ha mar­ca­do una con­ten­ción a sus ape­ti­tos; con el incon­ve­nien­te de que estos siguen tenien­do cabi­da en la estruc­tu­ra eco­nó­mi­ca y social, se les ha dete­ni­do en el nue­vo hori­zon­te en que pro­yec­tan el neo­co­lo­nia­lis­mo en Vene­zue­la, pero siguen tra­man­do por levan­tar revue­lo ponien­do en jue­go toda su téc­ni­ca polí­ti­ca, influen­cia y hechi­ce­ría mediática.

La bur­gue­sía vene­zo­la­na, que en bue­na par­te es una cla­se subor­di­na­da a la oli­gar­quía finan­cie­ra inter­na­cio­nal, ha mos­tra­do más debi­li­da­des e inca­pa­ci­da­des para recom­po­ner­se, aspi­ra a derro­car al gobierno por­que no satis­fa­ce ple­na­men­te sus intere­ses, pero no encuen­tra más que en la polí­ti­ca cana­lles­ca sus for­mas de lograr­lo. La bur­gue­sía per­ci­be que por mucho que mer­me o des­gas­te las posi­cio­nes del gobierno, se encuen­tra fren­te a nue­vas for­ma­cio­nes (boli­bur­gue­sía, comer­cio esta­dal, sub­si­dios, empre­sas públi­cas) que le hacen com­pe­ten­cia y fren­te a las cua­les su posi­ción tien­de a dis­mi­nuir. Los capi­ta­lis­tas sólo bal­bu­cean que se aca­ben las expro­pia­cio­nes, los pro­gra­mas socia­les, la inter­ven­ción del gobierno, la corrup­ción, que se pri­va­ti­cen las empre­sas esta­ti­za­das, comen­zan­do por PDVSA; actos de demos­tra­ción de una polí­ti­ca capi­ta­lis­ta des­gas­ta­da y a la defen­si­va, que inten­ta­rá recom­po­ner hacién­do­se pasar por pro­ce­so de cam­bio para que todo siga igual, en el espec­tácu­lo de las nue­vas tec­no­lo­gías de mer­ca­do­tec­nia electorera.

Una nue­va capa bur­gue­sa pro­ve­nien­te de las filas del gobierno des­pun­ta hacia una con­duc­ción nacio­nal pero de dere­cha sobre los des­ti­nos del país, se le nota un cier­to divor­cio fren­te a la bur­gue­sía tra­di­cio­nal por cuan­to depen­de de con­tra­tos y sub­si­dios públi­cos, pero la va unien­do el inte­rés del capi­tal, y el hecho de que pue­de hacer nego­cios con sus riva­les. De esa bur­gue­sía se debe des­con­fiar tan­to como de la pri­me­ra, su carác­ter de cla­se lo exi­ge, si bien se man­ten­drá más tiem­po cobi­ja­da en el progresismo.

El gobierno va esta­ble­cien­do nue­vas áreas de pro­duc­ción ha incre­men­ta­do el desa­rro­llo de rela­cio­nes inclu­so de pro­duc­ción menos depen­dien­tes de la for­tu­na de los impe­ria­lis­tas y la bur­gue­sía nacio­nal, va con­for­man­do un sec­tor impor­tan­te para implan­tar sus pro­pias pers­pec­ti­vas y desa­rro­llar otra líneas de orga­ni­za­ción social, está inmer­so en una serie de luchas impor­tan­tes fren­te a la oli­gar­quía. Sin des­car­tar que en su inte­rior las ten­den­cias nor­ma­les de la acti­vi­dad eco­nó­mi­ca y polí­ti­ca sue­len estar enmar­ca­das bajo la pre­sen­cia de orga­nis­mos bur­gue­ses que jue­gan en con­tra de algu­nas de sus pro­pues­tas, polí­ti­cas, refor­mas o decre­tos. Si bien se crea un pano­ra­ma de mejo­ra­mien­to sus­tan­cial de la eco­no­mía popu­lar, estos mis­mos espa­cios son esce­na­rio de con­tra­dic­cio­nes y con­flic­tos, de pre­sio­nes, de difi­cul­ta­des, de ambi­cio­nes de la bur­gue­sía para “recu­pe­rar­los”, y de lucha para el pueblo.

Las pre­sio­nes entre la eman­ci­pa­ción social y la escla­vi­tud capi­ta­lis­ta pare­cie­ra que úni­ca­men­te se estu­vie­ron acu­mu­lan­do en un for­ce­jeo que exi­ge nue­vas solu­cio­nes y resoluciones.

Este perio­do de amplias refor­mas pro­gre­sis­tas y demo­crá­ti­cas, de mejo­ras, y nue­vos dere­chos para la vida del pue­blo, den­tro del mar­co de sos­te­ner el gobierno socia­lis­ta en las entra­ñas de una socie­dad capi­ta­lis­ta; pro­yec­ta el paso a otro momen­to del pro­ce­so revo­lu­cio­na­rio. Impor­tan­tes cam­bios en las rela­cio­nes polí­ti­cas, en la dig­ni­fi­ca­ción social del pro­le­ta­ria­do y pue­blo en gene­ral (haber sali­do de la pro­fun­da mise­ria, la visi­bi­li­za­ción de los que cons­tru­yen la socie­dad vene­zo­la­na, y en sec­to­res eco­nó­mi­cos para mejo­rar nues­tras con­di­cio­nes de vida); son par­te de una nue­va eta­pa de ten­sio­nes fren­te a una bur­gue­sía vie­ja y nue­va que sabe sacar buen pro­ve­cho eco­nó­mi­co a las con­di­cio­nes pre­sen­tes al paso que voci­fe­ra con­tra las res­tric­cio­nes que se le impo­nen. Una posi­ble eta­pa de avan­ces pro­gre­sis­tas, de mar­chas y con­tra­mar­chas fren­te a la bur­gue­sía y los impe­ria­lis­tas, de res­tric­cio­nes y cesio­nes fren­te a los mono­po­lios, de lucha por la con­cien­cia social cla­sis­ta, de acier­tos y erro­res, de con­di­cio­nan­tes y resis­ten­cias, de pene­tra­cio­nes y asi­mi­la­cio­nes entre las cla­ses socia­les en dispu­ta; está dan­do pie al con­flic­to entre la revo­lu­ción y la contrarrevolución.

A la fecha el pro­ce­so gira­ba en base al con­sen­so popu­lar de ampliar las medi­das esta­ta­les de mejo­ras y rei­vin­di­ca­cio­nes socia­les, de res­pal­do a las accio­nes de gobierno y un acom­pa­ña­mien­to masi­vo, de dete­ner las pre­ten­sio­nes de los escuá­li­dos; en ade­lan­te la situa­ción nos plantea:

1. Una trans­for­ma­ción revo­lu­cio­na­ria de las bases de la sociedad.

2. Supe­rar cues­tio­nes tan serias como la insu­fi­cien­te cons­truc­ción del poder popu­lar de las y los tra­ba­ja­do­res jun­to a todo el pueblo.

3. La crí­ti­ca y auto­crí­ti­ca abier­tas y efec­ti­vas a las inefi­ca­cias e incom­pe­ten­cias en mate­ria de ges­tión públi­ca. No hay por­qué con­gra­ciar­se con lo que está mal.

4. El recha­zo a la corrup­ción y el abur­gue­sa­mien­to de altos fun­cio­na­rios públi­cos, que están fue­ra de lugar con rela­ción al pro­ce­so social revolucionario.

5. Com­ba­tir la ena­je­na­ción con­tra el sen­ti­do revo­lu­cio­na­rio orga­ni­za­cio­nal de los dis­tin­tos sec­to­res, faci­li­ta­da por una pre­sen­cia evi­den­te de ele­men­tos mediá­ti­cos, el con­trol buro­crá­ti­co, la manio­bra y la fal­ta de con­sul­ta sobre actos, car­gos, can­di­da­tu­ras y políticas.

6. Des­tra­bar la invi­si­bi­li­za­ción sobre el fon­do de las rela­cio­nes socia­les del sis­te­ma capi­ta­lis­ta real­men­te existente.

7. Dar seña­les de avan­ce cla­ro y fir­me fren­te al buro­cra­tis­mo, la pre­sen­cia de ele­men­tos popu­lis­tas y diri­gis­tas des­de arri­ba apo­ya­dos en las estruc­tu­ras de imposición.

8. Crear­le con­di­cio­nes a la crí­ti­ca popu­lar revo­lu­cio­na­ria, es decir la que ema­na del seno del pue­blo. El deba­te popu­lar abier­to para esta­ble­cer con­di­cio­nes a una demo­cra­cia popular.

9. El tra­zo sos­te­ni­do en la lucha por el socia­lis­mo apo­yán­do­se en la rea­li­za­ción de sus pila­res: pro­pie­dad social, demo­cra­cia de cla­se, poder de los explo­ta­dos y opri­mi­dos, con­trol obre­ro, cam­pe­sino, juve­nil y popu­lar, orga­ni­za­ción revo­lu­cio­na­ria de las mayo­rías, tra­ba­jo dig­ni­fi­ca­dor y mejo­ra­mien­to sus­tan­cial de las con­di­cio­nes de vida.

10. Rom­per la médu­la de la domi­na­ción impe­ria­lis­ta aún acti­va den­tro del país (eco­nó­mi­ca, polí­ti­ca, cul­tu­ral, social).

El esce­na­rio del pro­ce­so se abre en estos tér­mi­nos. Qué tan pron­to nos demos cuen­ta de ello es algo que el tiem­po lo con­di­cio­na, pro­vis­ta la nue­va inten­to­na bur­gue­sa de des­truir todos nues­tros sue­ños, pero tam­bién de cuán­to sea­mos capa­ces de asi­mi­lar nues­tras con­quis­tas socia­les en su dimen­sión, su ampli­tud y limi­ta­ción a las cir­cuns­tan­cias que ya vivi­mos de 1999 a la fecha.

Se estre­cha el cam­po de la dere­cha, cre­ce la pers­pec­ti­va de fun­dir sus polí­ti­cas en una sola con­tra el pro­ce­so social. La dere­cha cuen­ta ya con su polí­ti­ca para lle­var­nos a la entre­ga del país, a la vuel­ta neo­co­lo­nial, todas las poten­cia­li­da­des eco­nó­mi­cas y polí­ti­cas se le suman para repar­tir­se pos­te­rior­men­te el botín de cuan­to en estos años les impe­di­mos apo­de­rar­se, y para recu­pe­rar su pro­pia diná­mi­ca de man­te­ner al pue­blo agotado.

Su tena­ci­dad sor­pren­de a quie­nes se sien­ten segu­ros con sus car­gos, que con­fían en la efi­ca­cia buro­crá­ti­ca, a estos ni la his­to­ria recien­te de sus fra­ca­sos les ense­ña a mirar las cosas de fren­te, siguen empe­ci­na­dos en bus­car­le debi­li­da­des e irre­gu­la­ri­da­des al can­di­da­to opo­si­cio­nis­ta para ver­lo más débil de lo que es, como si éste fue­ra un ser inde­pen­dien­te y no el repre­sen­tan­te tras el cual los capi­ta­lis­tas del mun­do apos­ta­rán el todo por el todo.

No debe­mos apos­tar a las buro­cra­cias, a los afec­tos de poder polí­ti­co, a los que que­dan atra­pa­dos en las mara­ñas del poder con las estruc­tu­ras que recrean, a quie­nes sobre todo “reafir­man” su posi­ción según sus ingre­sos; por­que a todos ellos la ini­cia­ti­va y pers­pec­ti­va revo­lu­cio­na­rias se les esca­pa de las manos, si de ellos depen­die­ra la pers­pec­ti­va del pro­ce­so roda­ría en un dos por tres, aún cuan­do tam­bién las buro­cra­cias juga­rán su rol, pelean y pelea­rán por sus pro­pios pri­vi­le­gios, y sabien­do que toda­vía no pue­da eli­mi­nar­se por com­ple­to el poder que con­ti­nua­rán ejer­cien­do; no radi­ca en éstas el fir­me bas­tión de la revo­lu­ción, pues bas­tan­te la han per­ju­di­ca­do con sus arro­gan­cias y des­com­po­si­ción, más bien son a quie­nes se ten­drá que cues­tio­nar por tan­tos pro­ble­mas, remo­ver­les y movi­li­zar­les, has­ta don­de sea posi­ble en estas estruc­tu­ras toda­vía por revolucionar.

Des­de lue­go que no debe­mos caer en deses­pe­ra­ción de nin­gún tipo, ultra­iz­quier­dis­mos, ni creer­nos más Papis­tas que el Papa, ni sec­ta­ria, por­que muchas cosas no mar­chen como debie­ran, ahí debe des­pe­jar­se gran can­ti­dad de situa­cio­nes siem­pre en el mar­co de que no hemos cons­trui­do el esta­do socia­lis­ta ni la socie­dad libre. Hay un pro­ce­so en puer­ta, el cual se com­po­ne de una com­ple­ja tela­ra­ña de con­di­cio­nes, rela­cio­nes y sus con­tra­dic­cio­nes, des­de las que viven las dis­tin­tas expre­sio­nes de la bur­gue­sía, has­ta las que se incu­ban en el seno del pue­blo y las cla­ses socia­les que lo componen.

Los aná­li­sis estra­té­gi­cos que se pre­sen­tan de este uni­ver­so socio­po­lí­ti­co vene­zo­lano difí­cil­men­te han sido des­cri­tos en todos sus aspec­tos y por­me­no­res, cada cla­se social hace refe­ren­cia a los pro­pios, con una ten­den­cia irre­sis­ti­ble a ocul­tar o ter­gi­ver­sas los con­tra­rios para aco­mo­dar sus cri­te­rios, si a ello le agre­ga­mos todos los balan­ces que cada par­ti­do y gru­po polí­ti­co rea­li­za, tene­mos un cua­dro bas­tan­te den­so sobre la situa­ción, den­so por la can­ti­dad de pers­pec­ti­vas que se plan­tean, pero que están sien­do cohe­sio­na­das bajo varios pro­gra­mas y las influen­cias o alcan­ces que estos tie­nen. Los hay que su alcan­ce es de pri­mer nivel, y los que su radio de acción es menor, pero cual sea el nivel de su accio­nar con­tri­bu­yen en algún gra­do a la lucha de clases.

Den­tro de las ins­tan­cias del gobierno está una fuer­za hege­mó­ni­ca de ejes revo­lu­cio­na­rios, popu­la­res y anti­im­pe­ria­lis­tas en sus posi­cio­nes que es la pro­ta­go­ni­za­da por el coman­dan­te Hugo Chá­vez. Pero tam­bién sobre las ins­ti­tu­cio­nes del esta­do con­cu­rren las ten­den­cias hacia la dere­cha pro­ta­go­ni­za­das por la nue­va bur­gue­sía y las posi­cio­nes estruc­tu­ra­les de la bur­gue­sía tra­di­cio­nal y los impe­ria­lis­tas las cua­les para rom­per­las nos exi­ge mar­char hacia cam­bios fun­da­men­ta­les en las rela­cio­nes socia­les, mis­mos que recla­man todo un pro­ce­so de modi­fi­ca­ción en la corre­la­ción de fuer­zas. Así tam­bién coexis­ten posi­cio­nes izquier­dis­tas y revo­lu­cio­na­rias des­de dis­tin­tas ins­tan­cias que a ratos pare­cen ser des­pla­za­das y lue­go repo­si­cio­na­das en sus labo­res, de igual for­ma en la con­tra­ca­ra del buro­cra­tis­mo en el plano gene­ral está pre­sen­te el sec­ta­ris­mo mesiá­ni­co que bajo el argu­men­to de la pure­za y el encon­trar sólo los defec­tos de sus adver­sa­rios, impi­de el avan­ce gene­ra­li­za­do de la lucha apo­yán­do­se en todos los recur­sos dis­po­ni­bles. Todo es par­te de una reali­dad muy diver­sa y con­tra­dic­to­ria, nada vie­ne sin incon­ve­nien­tes, si algo debe­mos supe­rar es ese esti­lo cons­tan­te de la des­ca­li­fi­ca­ción, aquí todo con­sis­te en obser­var aten­ta­men­te los dis­tin­tos aspec­tos en que nos encon­tra­mos que nos influ­yen, que nos des­vían y que nos colo­can en pre­sen­cia de fac­to­res que se deben des­pe­jar, que nos lla­man a supe­rar todas esas ata­du­ras, dado que se repre­sen­tan dis­tin­tos seg­men­tos, ideo­lo­gías y tea­tros de lucha. Como en todas las estruc­tu­ras esta­ta­les, tie­nen sus iner­cias, sus palan­cas, sus buro­cra­cias clien­te­la­res, sus sec­tas, pero sin las cla­ses socia­les que repre­sen­tan, no se logra­rá más que cata­pul­tar una eta­pa de estan­ca­mien­to polí­ti­co, que le apues­ta a las maqui­na­rias elec­to­ra­les, la efi­ca­cia del dis­cur­so buro­crá­ti­co y la ruti­na has­ta el 7 de octu­bre, es decir que sólo se val­ga del poder del apa­ra­to esta­dal para ganar, pues es inocul­ta­ble que esa par­te fun­cio­na y obtie­ne sus méri­tos propios.

La con­cep­ción popu­lar se for­ja en que sean las cla­ses popu­la­res, los pro­le­ta­rios, los cam­pe­si­nos, las muje­res, la juven­tud, los sec­to­res opri­mi­dos quie­nes pro­ta­go­ni­cen esa vic­to­ria ele­van­do en con­se­cuen­cia la corre­la­ción de fuer­zas hacia la con­ti­nua­ción del pro­ce­so revo­lu­cio­na­rio. Ambas ten­den­cias están en pie, para el pro­ce­so revo­lu­cio­na­rio es cla­ro que deba ser la posi­ción pro­le­ta­ria y popu­lar, la expre­sión movi­li­za­do­ra des­de aba­jo quien tras­cien­da fun­da­men­tal­men­te. El lide­raz­go aso­ma fun­da­men­tal­men­te por cuan­to se afir­ma la defen­sa de los intere­ses del pue­blo, y las estruc­tu­ras de apo­yo con que con­ta­mos son nues­tras palan­cas para impul­sar la lucha.

Impor­tan­tes sec­to­res de demó­cra­tas dig­nos y revo­lu­cio­na­rios con todas sus for­ta­le­zas y debi­li­da­des se movi­li­zan para deba­tir, para sos­te­ner su inde­pen­den­cia polí­ti­ca y cla­sis­ta. Esta es una bata­lla com­pli­ca­da, la con­cien­ti­za­ción y la corres­pon­dien­te par­ti­ci­pa­ción popu­lar ten­drá que ser con­sis­ten­te con la nece­si­dad de impul­sar cam­bios revo­lu­cio­na­rios, sien­do más lo que en este ren­glón pode­mos y debe­mos hacer.

El fac­tor externo sigue sien­do ame­na­zan­te, los impe­ria­lis­tas desean poner un alto al avan­ce de las corrien­tes nacio­na­lis­tas en Lati­noa­mé­ri­ca, en espe­cial a la polí­ti­ca popu­lar del pre­si­den­te Chá­vez y el pro­ce­so que lide­ra, los impe­ria­lis­tas saben bien que en la región, nues­tro pro­ce­so le favo­re­ce a los pue­blos y sin duda tam­bién a la bur­gue­sía lati­no­ame­ri­ca­na al dis­po­ner de petró­leo y una ima­gen de influen­cia inter­na­cio­nal entre las y los tra­ba­ja­do­res del mun­do. Los impe­ria­lis­tas yan­quis en par­ti­cu­lar no han deja­do de reco­no­cer que el gol­pe debie­ra dar­se con­tra Vene­zue­la, ellos están acos­tum­bra­dos a esa intran­si­gen­cia sin impor­tar­les el dere­cho de los demás. Pero este mis­mo fac­tor de pre­sio­nes y pro­vo­ca­cio­nes pue­de per­mi­tir­nos impul­sar aún más la bre­cha revo­lu­cio­na­ria antes que los desig­nios impe­ria­lis­tas ten­gan modo de cum­plir­se, por ello, en vis­ta que los per­so­ne­ros abier­tos de la bur­gue­sía nacio­nal se vol­vie­ron sim­ples men­sa­je­ros yan­quis; la polí­ti­ca popu­lar y revo­lu­cio­na­ria debe subir de tono en el dis­cur­so y la prác­ti­ca en la medi­da que siga esa ten­den­cia ame­na­zan­te de cor­te neocolonial.

Los gran­des logros del pue­blo y del gobierno, son ejem­plos para un pro­gra­ma socia­lis­ta, no son pun­to y apar­te, sino rei­vin­di­ca­cio­nes valio­sas con las que se pue­de dar con­ti­nua­ción a un pro­ce­so más ele­va­do, en otra corre­la­ción de fuer­zas nacio­nal e internacional.

La nume­ro­lo­gía bur­gue­sa apues­ta al triun­fo por las bue­nas o por las malas, los polí­ti­cos capi­ta­lis­tas inten­tan omi­tir los cam­bios en el pano­ra­ma social vene­zo­lano, pero esa es una tarea muy difí­cil de ase­gu­rar­se, chan­ta­jean sobre el sis­te­ma mun­dial ins­ta­la­do, ame­na­zan con que nadie pue­de des­bor­dar­se de éste, hacen supo­ner que es un plei­to entre ellos y Chá­vez. La manio­bra bur­gue­sa con­sis­te más o menos en que por una par­te da garan­tías de res­guar­do a la “segu­ri­dad y esta­bi­li­dad del país” sólo en el mar­co de que se res­pe­te su sis­te­ma, ame­na­za con­tra los pre­sa­gios o actos revo­lu­cio­na­rios, avan­za des­gas­tan­do los pro­ce­sos al tiem­po que siem­bra nue­vos con­flic­tos socia­les, decla­ran la muer­te del pre­si­den­te sin el menor repa­ro en su necro­fi­lia, una tras otra lan­zan inju­rias con la pre­ten­sión de ais­lar al coman­dan­te de su pue­blos siem­pre bajo ese esti­ra y aflo­ja para impo­ner su régi­men de negre­ros, por nues­tra par­te, sabi­das esas ame­na­zas, la reali­dad mun­dial es muy otra, los pue­blos están com­ba­tien­do, están pre­sio­nan­do a sus gobierno por cam­bios del tipo de los que hemos pro­ta­go­ni­za­do en estos años, tam­bién tene­mos que hacer con­cien­cia de que revo­lu­ción que no avan­za es derro­ta­da, la com­pli­ca­ción está en mover­se lo más acer­ta­da­men­te posi­ble en las cir­cuns­tan­cias, las for­mas del con­flic­to social están pre­de­ter­mi­na­das por estas con­di­cio­nes, ope­rar toda­vía den­tro de los mar­cos de la vie­ja demo­cra­cia bur­gue­sa elec­to­re­ra al tiem­po que se for­man los nue­vos medios de hacer polí­ti­ca popu­lar, de con­sul­ta, de deba­te, de orga­ni­za­ción, de deci­sión popu­lar en ámbi­tos que has­ta aho­ra esta­ban veta­dos a favor de los diri­gen­tes, apo­yán­do­nos en todos los ins­tru­men­tos posibles.

Sería una visión muy cor­to­pla­cis­ta y coyun­tu­ral el supo­ner que sólo está en jue­go una elec­ción y una pre­si­den­cia, está en jue­go un pro­ce­so con­cre­to de luchas de cla­ses, lo real­men­te en jue­go es la con­di­ción de nues­tras vidas como explo­ta­das-explo­ta­dos y opri­mi­dos-opri­mi­das, como pue­blo para doble­gar o libe­rar, está en jue­go toda nues­tra rique­za huma­na como pro­duc­to­res y con­su­mi­do­res, como pro­le­ta­ria­do, está en jue­go el some­ti­mien­to humano a las mino­rías o el pro­ce­so de eman­ci­pa­ción que no ter­mi­na de rea­li­zar­se, está en jue­go una pers­pec­ti­va de revo­lu­ción, está en jue­go el petró­leo, el cacao, el tra­ba­jo, el café, el oro, la pro­duc­ción manu­fac­tu­re­ra, nues­tro comer­cio, el con­trol del esta­do, la lucha lati­no­ame­ri­ca­na, la gue­rra y la paz, los cien años de lucha veni­de­ra por la inde­pen­den­cia y la liber­tad, el bien­es­tar eco­nó­mi­co del pue­blo y el impul­so de nue­vas rela­cio­nes socia­les socia­lis­tas en todos los ámbi­tos de la vida nacional.

Bata­llas y cam­pa­ñas vie­nen, pla­ga­das de la lucha por la uni­dad, una uni­dad por cons­truir en las nue­vas con­di­cio­nes socia­les, en la corre­la­ción de fuer­zas que se for­mó, tra­ba­ja­do­res-tra­ba­ja­do­ras, jóve­nes, muje­res, pue­blos, revo­lu­cio­na­rios-revo­lu­cio­na­rias, acti­vis­tas, gru­pos, orga­ni­za­cio­nes, ins­tan­cias movi­li­za­das, par­ti­dos peque­ños y gran­des, movi­mien­tos socia­les, el polo patrió­ti­co; todo cuan­to hay que inver­tir­le a la lucha, tene­mos una gran labor qué realizar.

En nues­tro seno tam­bién exis­ten con­flic­tos, crí­ti­cas, cues­tio­na­mien­tos, preo­cu­pa­cio­nes, inter­pre­ta­cio­nes, posi­cio­nes, aco­ta­cio­nes, correc­cio­nes, resis­ten­cias, obser­va­cio­nes, apor­tes, todo ello no es para guar­dar­se, debe poner­se a la altu­ra de los acon­te­ci­mien­tos y los retos que afron­ta­mos fren­te a la bur­gue­sía y su sis­te­ma, tene­mos que crear los esce­na­rios en que se pue­da dar cobi­jo a tan­tas ini­cia­ti­vas de lucha y cues­tio­na­mien­tos de la reali­dad social, encon­tra­mos resis­ten­cias para eso, pero hay que encon­trar los modos de avan­zar con dig­ni­dad y con­se­cuen­cia, el pue­blo debe hacer­se escu­char y res­pe­tar, por­que nadie más podrá hacer lo que nos corres­pon­de. Vamos por la uni­dad de todo el pue­blo, por sus intere­ses socia­les y de cla­se, no aque­lla fal­sa uni­dad de la Vene­zue­la frac­cio­na­da por anta­go­nis­mos, de apa­ren­te recon­ci­lia­ción entre el oli­gar­ca y el pro­le­ta­rio, la uni­dad en torno a un pro­gra­ma que hable cla­ro y que actúe con­tun­den­te­men­te por el socia­lis­mo, la uni­dad orga­ni­za­da, volun­ta­ria, cons­cien­te y en la lucha que mar­che con sus lide­raz­gos hacia la gran misión del 7 de octubre.

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