A 10 años de inva­sión en Afga­nis­tán, cre­cen la pro­duc­ción de dro­gas y torturas

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Des­de que comen­zó la inva­sión esta­dou­ni­den­se en Afga­nis­tán, el país es víc­ti­ma de una fuer­te des­truc­ción social y material

Resu­men Latinoamericano/​Agencias - La inse­gu­ri­dad y el repun­te de los pre­cios inter­na­cio­na­les impul­sa­ron la pro­duc­ción de opio en Afga­nis­tán en 2011, denun­ció hoy ofi­ci­na de la ONU con­tra la dro­ga y el deli­to (UNODC).

En su repor­te anual sobre el cul­ti­vo de opio, prin­ci­pal ingre­dien­te para fabri­car heroí­na, la agen­cia de la Orga­ni­za­ción de las Nacio­nes Uni­das (ONU) con­fir­mó que Afga­nis­tán con­ti­núa como prin­ci­pal pro­duc­tor de ama­po­la en el mun­do al pro­du­cir 80 por cien­to del con­su­mo mundial.

“Los cul­ti­vos de ama­po­la para pro­du­cir opio en Afga­nis­tán alcan­za­ron las 131 mil hec­tá­reas en 2011, 7.0 por cien­to más res­pec­to a 2010, debi­do a la inse­gu­ri­dad y los ele­va­dos pre­cios del mer­ca­do”, des­ta­có el orga­nis­mo con sede en Vie­na, Austria.

El infor­me, pro­duc­to de un estu­dio sobre el opio en Afga­nis­tán rea­li­za­do por la UNODC en Kabul, el Minis­te­rio de Estu­pe­fa­cien­tes y la Poli­cía Anti­nar­có­ti­cos de Afga­nis­tán, des­ta­có que el cre­ci­mien­to se da pese la lucha del gobierno para dete­ner el cultivo.

De acuer­do con el docu­men­to, los esfuer­zos del gobierno del pre­si­den­te afgano Hamid Kar­zai per­mi­tie­ron erra­di­car este año 65 por cien­to más de cam­pos de cul­ti­vo res­pec­to a 2010, pero sólo repre­sen­tan el 3.0 por cien­to del área total de cul­ti­vo en el país.

“Elo­gio la labor del Minis­te­rio de Estu­pe­fa­cien­tes y la Poli­cía Anti­nar­có­ti­cos de Afga­nis­tán. Ambas ins­ti­tu­cio­nes han tra­ba­ja­do duro para mejo­rar sus actua­cio­nes gene­ra­les”, des­ta­có en el repor­te el direc­tor eje­cu­ti­vo de la UNODC, Yury Fedotov.

No obs­tan­te, si bien ha habi­do pro­gre­sos en algu­nas áreas de la lucha con­tra el nar­co­trá­fi­co, los indi­ca­do­res de mediano pla­zo para la pro­duc­ción de opio no son posi­ti­vos, reco­no­ció el docu­men­to, difun­di­do en la pági­na de inter­net de la UNODC.

El cul­ti­vo de ama­po­la en 2011 en Afga­nis­tán lle­gó a 131 mil hec­tá­reas, ocho mil hec­tá­reas más en com­pa­ra­ción con las 123 mil de los dos años anteriores.

Afga­nis­tán tie­ne actual­men­te 17 pro­vin­cias dedi­ca­das al cul­ti­vo de la ama­po­la, tres más res­pec­to a las 14 de hace un año, y en pro­vin­cias que habían sido decla­ra­das “libres de opio”, lo que sig­ni­fi­ca que reca­ye­ron y han vuel­to a pro­du­cir opio, indi­có el reporte.

La UNODC con­si­de­ra que esto obe­de­ce en gran medi­da al repun­te en los pre­cios inter­na­cio­na­les del opio seco, que han aumen­ta­do en lo que va del año 43.0 por cien­to res­pec­to a 2010.

Res­pec­to a los nive­les de con­su­mo, el orga­nis­mo de la ONU pre­ci­só que Afga­nis­tán sufre de una de las mayo­res tasas de con­su­mo de opio en el mun­do, de 2.65 por cien­to, des­pués de que en 2005 se ubi­có en 1.4 por cien­to a nivel mundial.

Onu denun­cia tor­tu­ras sistemáticas

La agen­cia de inte­li­gen­cia afga­na y las fuer­zas poli­cia­les han esta­do tor­tu­ran­do «sis­te­má­ti­ca­men­te» a dete­ni­dos, niños entre ellos, en varias cár­ce­les del país, vul­ne­ran­do las leyes nacio­na­les e inter­na­cio­na­les, según reco­ge un infor­me de Nacio­nes Uni­das publi­ca­do este martes.

Dece­nas de per­so­nas han dicho a la ONU que la Direc­ción Nacio­nal de Segu­ri­dad (DNS) y la Poli­cía Nacio­nal Afga­na habían abu­sa­do de ellos físi­ca o men­tal­men­te, dán­do­les pali­zas o usan­do elec­tro­cu­ción o arran­cán­do­les las uñas, según el informe.

El res­pon­sa­ble de la ONU en Afga­nis­tán, Staf­fan de Mis­tu­ra, ha ase­gu­ra­do que la tor­tu­ra no es ins­ti­tu­cio­nal ni una polí­ti­ca guber­na­men­tal, y ha ala­ba­do al minis­te­rio y la agen­cia de inte­li­gen­cia por per­mi­tir el acce­so a sus pri­sio­nes para rea­li­zar la investigación.

El Gobierno afgano recha­zó muchas de las acu­sa­cio­nes, pero reco­no­ció que se han pro­du­ci­do algu­nos abu­sos y aña­dió que esta­ban adop­tán­do­se pasos para evi­tar pro­ble­mas futuros.

La Misión de Asis­ten­cia de la ONU en Afga­nis­tán (UNAMA, por su sigla en inglés) lle­vó a cabo entre­vis­tas con 379 dete­ni­dos a la espe­ra de jui­cio y pri­sio­ne­ros con­de­na­dos en 47 ins­ta­la­cio­nes dife­ren­tes entre octu­bre de 2010 y agos­to de 2011.

En el infor­me se reco­ge que 324 dete­ni­dos esta­ban acu­sa­dos de deli­tos vin­cu­la­dos con la guerra.

Hubo tor­tu­ra sis­te­má­ti­ca en cin­co «ins­ta­la­cio­nes» del NDS, ase­gu­ra el infor­me, y «acu­sa­cio­nes múl­ti­ples y creí­bles» de tor­tu­ra en otras dos. Tam­bién hay acu­sa­cio­nes de otros 17 luga­res que la ONU con­ti­nua investigando.

Casi la mitad de los entre­vis­ta­dos eran supues­tos insur­gen­tes, un 20% dete­ni­dos cuan­do lle­va­ba explo­si­vos y un 11% eran ata­can­tes sui­ci­das que no tuvie­ron éxi­to en sus planes.

La UNAMA ha expli­ca­do que la mitad de los entre­vis­ta­dos en ins­ta­la­cio­nes del NDS expe­ri­men­ta­ron téc­ni­cas de inte­rro­ga­ción que cons­ti­tu­yen tor­tu­ra. De los que esta­ban en ins­ta­la­cio­nes poli­cia­les, más de un ter­cio de los 117 supues­tos insur­gen­tes o los que se creen que asis­tían a insur­gen­tes dije­ron a la UNAMA que habían sido obje­to de tor­tu­ra o tra­ta­mien­to inhumano.

Más allá de los mal­tra­tos físi­cos, que inclu­ye­ron humi­lla­cio­nes sexua­les, muchos pri­sio­ne­ros tam­bién dije­ron que fue­ron rete­ni­dos más tiem­po de lo que per­mi­tía la ley y se les había nega­do la visi­ta de familiares.

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