Mani­fies­to de eco­no­mis­tas aterrados

Como en boti­ca, en dine­ro­lo­gía hay de todo: cul­pa­bles inex­cu­sa­bles como los retra­ta­dos en “Pro­ce­so a los eco­no­mis­tas” de Rober­to Petri­ni de per­fil espe­cial­men­te reco­no­ci­ble en los emi­sa­rios del FMI que pre­sio­nan a los gobier­nos legí­ti­ma­men­te cons­ti­tui­dos para que apli­quen medi­das anti­de­mo­crá­ti­cas en fun­ción de lo que dic­tan los mer­ca­dos y per­so­nas com­pro­me­ti­das con su cien­cia que desean devol­ver­le su genuino queha­cer, cuál es, el de pres­tar útil ser­vi­cio a los pue­blos y socie­da­des cuya reali­dad estu­dia y no al revés, como algu­nos pre­ten­den que suce­da. A esta espe­cie per­te­ne­cen, no cier­ta­men­te los equi­pos direc­ti­vos del BBVA, el San­tan­der o los ase­so­res actua­les de nues­tros polí­ti­cos sean del signo que sean…pero sí, los más de cin­co mil pro­fe­sio­na­les euro­peos que han fir­ma­do el “Mani­fies­to de eco­no­mis­tas ate­rra­dos” tex­to don­de se plan­tean los pro­ble­mas con la mis­ma bre­ve­dad, sen­ci­llez y pro­fun­di­dad, con la que se pro­po­nen las solu­cio­nes, por lo que su lec­tu­ra no pue­de fal­tar en cuan­tos deseen enten­der a qué obe­de­cen hoy en día los vai­ve­nes ban­ca­rios y los abrup­tos dien­tes de sie­rra del mer­ca­do bur­sá­til, más allá de las típi­cas vague­da­des de ter­tu­lia, pero sin nece­si­dad de per­der­se en los oscu­ran­tis­tas tec­ni­cis­mos de los que hacen gala los nue­vos gurús de esta herra­mien­ta de coer­ción polí­ti­co-social en que se ha con­ver­ti­do la economía.

El docu­men­to a dis­po­si­ción del públi­co en Inter­net, denun­cia las diez fal­sas evi­den­cias en las que se fun­da­men­tan las polí­ti­cas neo­li­be­ra­les impe­ran­tes des­de hace déca­das en Euro­pa, que impo­nen a la ciu­da­da­nía, toda suer­te de sacri­fi­cios como úni­cos reme­dios a unos males radi­ca­dos en fac­to­res que nada tie­nen que ver con nues­tro tra­ba­jo, nues­tra rique­za nacio­nal, nues­tra jubi­la­ción, nues­tros suel­dos, nues­tro aho­rro fami­liar, gas­to públi­co, con­su­mo interno…¡y sí! con nues­tro mode­lo de socie­dad, nues­tra for­ma de redis­tri­buir la rique­za, meca­nis­mos de equi­li­brio, armo­ni­za­ción y soli­da­ri­dad, etc. Como a dife­ren­cia del exce­len­te y mucho más volu­mi­no­so tex­to de Nao­mi Klein “La doc­tri­na del Shock” toda­vía su ense­ñan­za no ha sido edi­ta­da en for­ma­to docu­men­tal, me atre­vo a pre­sen­tar­les mi par­ti­cu­lar diges­tión para ani­mar­les a su ínte­gra lectura.
La pri­me­ra de estas fal­sas evi­den­cias, es la que nos pre­sen­ta a los mer­ca­dos finan­cie­ros como efi­cien­tes: Según esta hipó­te­sis, es impres­cin­di­ble desa­rro­llar un mer­ca­do finan­cie­ro mun­dial­men­te inte­gra­do y dejar­lo fun­cio­nar libre­men­te para que los dis­tin­tos agen­tes, par­ti­cu­la­res, empre­sas, Esta­dos, Bancos…puedan inter­cam­biar todo tipo de títu­los, accio­nes, divi­sas, obli­ga­cio­nes, deu­da, etc, sin la más míni­ma fric­ción. De ese modo, la Ley de la ofer­ta y la deman­da actua­rá con natu­ra­li­dad y fija­rá el valor de los pro­duc­tos como con­se­cuen­cia pre­vi­si­ble de la jus­ta com­pe­ten­cia que aca­ba decan­tán­do­se por los pro­yec­tos más ren­ta­bles. Pero en los mer­ca­dos finan­cie­ros, a dife­ren­cia del de otras mer­can­cías más tan­gi­bles, esto no suce­de exac­ta­men­te así; Más bien, la com­pe­ten­cia es un fac­tor des­es­ta­bi­li­za­dor que lle­va a evo­lu­cio­nes exa­ge­ra­das crean­do las temi­das bur­bu­jas, ora en el terreno inmo­bi­lia­rio, ora en el de las tele­co­mu­ni­ca­cio­nes, más que nada, por­que en este tipo de mer­ca­do, cuan­do el pre­cio del pro­duc­to sube, es habi­tual apre­ciar no un des­cen­so, sino un aumen­to de la deman­da, dado que es indi­ca­dor de una alta ren­ta­bi­li­dad que dis­pa­ra el “Efec­to lla­ma­da” atra­yen­do sobre si a más com­pra­do­res ansio­sos por hacer­se con el Poto­sí del momen­to, has­ta que de bue­nas a pri­me­ras, se invier­te la ten­den­cia y a todos les entran unas ganas terri­bles de des­ha­cer­se de sus títu­los, sien­do enton­ces, cuan­do enfer­ma la galli­na de los hue­vos de oro, cuya cícli­ca pre­sen­cia con­ta­gia al res­to de pro­ce­sos incu­ba­dos en el galli­ne­ro eco­nó­mi­co-pro­duc­ti­vos de las socie­da­des capi­ta­lis­tas arras­tra­das has­ta el abis­mo de su pre­ci­pi­ta­ción. Para redu­cir la inefi­cien­cia e ines­ta­bi­li­dad del mer­ca­do finan­cie­ro se pro­po­ne, pri­me­ro sepa­rar­lo del res­to de la acti­vi­dad eco­nó­mi­ca prohi­bien­do a la ban­ca dedi­car­se a la espe­cu­la­ción para evi­tar el con­ta­gio de las bur­bu­jas y los cracks y segun­do, gra­var los movi­mien­tos de capi­ta­les al obje­to de reba­jar su poten­cia des­es­ta­bi­li­za­do­ra has­ta recu­pe­rar los nive­les reque­ri­dos por la eco­no­mía real.
La segun­da fal­sa evi­den­cia con­sis­te en cali­fi­car al mer­ca­do finan­cie­ro, como favo­re­ce­dor del cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co: En prin­ci­pio se nos ven­dió la idea de que los mer­ca­dos finan­cie­ros sus­ti­tui­rían en mate­ria de inver­sio­nes a la ban­ca. Pero ya hemos vis­to a dón­de nos ha lle­va­do esta línea de actua­ción; En la actua­li­dad, por para­dó­ji­co que parez­ca, son las empre­sas las que finan­cian a sus accio­nis­tas, supues­tos inver­so­res y no al revés como es lógi­co espe­rar. Los altos eje­cu­ti­vos miem­bros de la direc­ción de las gran­des empre­sas que coti­zan en bol­sa, tie­nen como prio­ri­dad, satis­fa­cer el voraz enri­que­ci­mien­to de su accio­na­ria­do a toda cos­ta, sin preo­cu­par­se del Bien Común de la empre­sa y mucho menos de las reper­cu­sio­nes socia­les a que dicha ges­tión pue­da abo­car. Para mayor éxi­to de dicha estra­te­gia, las empre­sas han de mate­ria­li­zar­se lo menos posi­ble, sea en infra­es­truc­tu­ras, mate­rias pri­mas, bie­nes de equi­po, inmue­bles o per­so­nal, pre­sen­tan­do un per­fil escu­rri­di­zo al dis­po­ner en todo momen­to la liqui­dez de su capi­tal, con la fina­li­dad de poder­se tras­la­dar a la pri­me­ra de cam­bio, allí don­de el mar­co se plie­gue a sus dra­co­nia­nas exi­gen­cias. Ante este esce­na­rio, poca capa­ci­dad de manio­bra les que­da a Gobier­nos y sin­di­ca­tos para hacer valer los dere­chos socia­les y defen­der el Esta­do del Bien­es­tar den­tro del actual mar­co legal. Para corre­gir sus efec­tos, se pro­po­ne de una par­te, demo­cra­ti­zar los órga­nos de ges­tión empre­sa­rial e incre­men­tar la fis­ca­li­dad a las ren­tas más altas para des­alen­tar la carre­ra hacia cre­ci­mien­tos insostenibles.
La ter­ce­ra fal­sa evi­den­cia, nos habla de los mer­ca­dos finan­cie­ros como bue­nos jue­ces de la sol­ven­cia de los Esta­dos al eva­luar sus finan­zas antes de deci­dir­se por adqui­rir la deu­da que emi­ten: Nada más lejos de la reali­dad. En el mejor de los casos, los inver­so­res finan­cie­ros se guían por impul­sos y cora­zo­na­das, cuan­do no espe­cu­lan con posi­bi­li­da­des mez­qui­nas muy liga­das a los infor­mes nada desin­te­re­sa­dos de las agen­cias de cali­fi­ca­ción basa­dos en rumo­res some­ti­dos a la libre inter­pre­ta­ción de quie­nes tie­nen pues­to todo su afán e inte­rés en sacar el mayor pro­ve­cho par­ti­cu­lar a su apues­ta mone­ta­ria. Con el fin de redu­cir la nefas­ta influen­cia de estas sos­pe­cho­sas Agen­cias des­me­re­ce­do­ras de todo cré­di­to como bien seña­la Sti­glitz en su “Caí­da libre” por no haber pre­vis­to nun­ca cri­sis algu­na a tiem­po, el BCE ha de garan­ti­zar la com­pra de los títu­los emi­ti­dos por sus Esta­dos miem­bros y dotar­se de una pro­pia Agen­cia Euro­pea de Cali­fi­ca­ción que vele por la obje­ti­vi­dad de sus informes.
La cuar­ta fal­sa evi­den­cia, es la que iden­ti­fi­ca un alza exce­si­va de la Deu­da Públi­ca como con­se­cuen­cia de un gas­to des­me­su­ra­do: sin embar­go, la recien­te ele­va­ción exa­ge­ra­da de la Deu­da Públi­ca euro­pea, es más debi­da a los pla­nes de res­ca­te por par­te de los Gobier­nos a las enti­da­des finan­cie­ras a cuya inter­ven­ción no duda­ron en ape­lar, mien­tras no ceja­ban en repe­tir el monó­tono man­tra neo­li­be­ral del no inter­ven­cio­nis­mo, que a un aumen­to de las pres­ta­cio­nes socia­les en el mis­mo perio­do en que se dice ha hecho apa­ri­ción la cri­sis. Es más, la con­tra­rre­vo­lu­ción fis­cal empren­di­da en todo Occi­den­te por los “La escue­la de Chica­go” ha con­tri­bui­do deci­di­da­men­te en esta direc­ción al pri­var a los Esta­dos de sus ingre­sos públi­cos habi­tua­les que en vez de armo­ni­zar entre si sus dis­tin­tas polí­ti­cas fis­ca­les, se apre­su­ra­ron des­de la caí­da del muro de Ber­lín tam­bién ellos a la com­pe­ten­cia fis­cal para arre­ba­tar­se mutua­men­te la inver­sión, bajan­do los impues­tos a las socie­da­des, a las ren­tas más altas y sobre el patri­mo­nio, plan­tea­mien­to que se ha demos­tra­do pan para hoy y ham­bre para maña­na. Poner reme­dio a la situa­ción, requie­re audi­tar por par­te de la ciu­da­da­nía, en manos de quie­nes está la Deu­da Públi­ca, para de este modo, ave­ri­guar quién la ha fomen­ta­do, pro­ce­di­mien­to que sigue la obser­va­ción de Mao “Quien más se bene­fi­cia del pro­ble­ma, resul­ta ser nor­mal­men­te quién lo crea o mantiene”.
Una quin­ta fal­sa evi­den­cia, con­se­cuen­cia de la ante­rior, esta­ble­ce que es pre­ci­so redu­cir gas­tos para redu­cir la Deu­da: La macro­eco­no­mía de un país, no se rige por los mis­mos pará­me­tros cau­sa-efec­to de la micro­eco­no­mía, pon­ga­mos por caso fami­liar, en don­de un méto­do efec­ti­vo de bajar drás­ti­ca­men­te la deu­da acu­mu­la­da, pue­de con­sis­tir sen­ci­lla­men­te en fre­nar el gas­to men­sual. En el caso de la Deu­da Públi­ca, su diná­mi­ca pue­de obe­de­cer a varios fac­to­res inter­re­la­cio­na­dos, entre otros, el dife­ren­cial entre el tipo de inte­rés y la tasa de cre­ci­mien­to nomi­nal de la eco­no­mía. – No ten­go ni pajo­le­ra idea de lo que aca­bo de decir, pero sue­na bien y con­vin­cen­te – pues si la últi­ma es más débil, la Deu­da cre­ce­rá mecá­ni­ca­men­te al dis­pa­rar­se el mon­tan­te de los intere­ses. Por con­si­guien­te, para evi­tar que el sanea­mien­to de las cuen­tas públi­cas reper­cu­ta nega­ti­va­men­te en la ciu­da­da­nía, se pro­po­ne man­te­ner e inclu­so poten­ciar las pres­ta­cio­nes esta­ta­les en cuan­to a paro, nata­li­dad, vivien­da, etc, e incre­men­tar las par­ti­das pre­su­pues­ta­rias para edu­ca­ción, for­ma­ción, inves­ti­ga­ción, eco­lo­gía, ener­gías reno­va­bles y nue­vas tec­no­lo­gías, con el fir­me pro­pó­si­to de impul­sar un rena­ci­mien­to eco­nó­mi­co inte­gral más equi­li­bra­do, res­pe­tuo­so y armo­nio­so con las gen­tes y el medio ambien­te don­de aparece.
La sex­ta fal­sa evi­den­cia que se nos cue­la a menu­do, es que, la reduc­ción de impues­tos esti­mu­la el cre­ci­mien­to y en con­se­cuen­cia incre­men­ta la recau­da­ción por par­te del Esta­do: Evi­den­te­men­te, la Deu­da Públi­ca, es un meca­nis­mo de trans­fe­ren­cia de rique­za, pero de los con­tri­bu­yen­tes hacia los ren­tis­tas. La polí­ti­ca fis­cal neo­li­be­ral ante­di­cha, no sólo con­tri­bu­yó a vaciar sis­te­má­ti­ca­men­te las mal­tre­chas Arcas Públi­cas obli­gan­do a los Esta­dos a emi­tir Deu­da, que tam­bién per­mi­tió a una mino­ría acu­mu­lar un exce­den­te con el cual poder adqui­rir esa mis­ma Deu­da con el mis­mo dine­ro que se habían aho­rra­do de la con­tri­bu­ción al fis­co. El resul­ta­do, es que se ha lle­ga­do a un meca­nis­mo de redis­tri­bu­ción al revés, de las cla­ses des­fa­vo­re­ci­das hacia las cla­ses pudien­tes, cuyo canal de trans­mi­sión no es otro que la Deu­da Públi­ca. Para rec­ti­fi­car este frau­de colec­ti­vo, se pro­po­ne un nue­vo régi­men fis­cal que gra­ve las for­tu­nas y la reti­ra­da inme­dia­ta de sub­ven­cio­nes y exen­cio­nes a los capi­ta­les no pro­duc­ti­vos, aun­que lo que nos pide el cuer­po es algo así como lo que se hicie­ra con la des­amor­ti­za­ción de las tie­rras no labra­das de los siglos XVIII y XIX, solo que bien hecho.
Una sép­ti­ma fal­sa evi­den­cia, es la que empla­za a tran­qui­li­zar a los mer­ca­dos finan­cie­ros si desea­mos ver reba­jar­se la Deu­da: Des­de Maas­tricht, los Ban­cos Cen­tra­les tie­nen prohi­bi­do finan­ciar a los Esta­dos y los Esta­dos finan­ciar a las empre­sas que han de apa­ñár­se­las en los mer­ca­dos finan­cie­ros, so pre­tex­to de que, los pri­me­ros mal­gas­tan sus recur­sos mien­tras los segun­dos son eficientes…precisamente lo con­tra­rio a las polí­ti­cas key­ne­sia­nas que saca­ron a todo Occi­den­te de la rece­sión duran­te la post­gue­rra. Esta polí­ti­ca res­tric­ti­va dog­má­ti­ca y doc­tri­na­ria, es la cau­sa de los ata­ques espe­cu­la­ti­vos sobre las eco­no­mías de paí­ses como Gra­cia, Irlan­da, Por­tu­gal y Espa­ña a los que ya sigue de cer­ca Ita­lia y en bre­ve todos los demás miem­bros de la UE, Ale­ma­nia inclui­da, al no poder gozar del res­pal­do del BCE. Para ata­jar de raíz el asun­to, se pro­po­ne devol­ver al BCE la capa­ci­dad de finan­ciar a los Esta­dos ali­vian­do su expo­si­ción a la especulación.
La octa­va fal­sa evi­den­cia, inci­de en la unión Euro­pea como garan­te del mode­lo social euro­peo: La UE, lejos de afian­zar el alma social-soli­da­ria que la alum­bra­ra en pos del Esta­do del Bien­es­tar, pare­ce abne­gar de su ori­gen, per­mi­tien­do la pre­emi­nen­cia de la com­pe­ten­cia de bie­nes ser­vi­cios y mano de obra, sobre toda año­ran­te pre­ten­sión regu­la­do­ra inter­na de los dis­tin­tos paí­ses en mate­ria de dere­chos labo­ra­les o de cual­quier otra índo­le que pon­ga tra­bas a la mis­ma, sin tomar en con­si­de­ra­ción las dife­ren­cias entre los dis­tin­tos Esta­dos miem­bros de la Unión, por lo que, limi­ta­das las liber­ta­des a la libre cir­cu­la­ción de per­so­nas, mer­can­cías y capi­ta­les, la Euro­pa social se ha que­da­do en papel moja­do, mien­tras la del super­mer­ca­do finan­cie­ro se ha con­so­li­da­do por com­ple­to. Para que la ciu­da­da­nía euro­pea recu­pe­re dicho pro­yec­to social con el que se nos ven­dió el euro­peís­mo, pri­me­ro se ha de poner en cues­tión el actual des­con­trol de mer­can­cías y capi­ta­les y des­pués, sus­ti­tuir la com­pe­ten­cia por la armo­ni­za­ción en el pro­gre­so de la cons­truc­ción europea.
La nove­na evi­den­cia fal­sa, es la que apun­ta al Euro como escu­do ante la cri­sis: Al prin­ci­pio esa era la idea. Pero la reali­dad es que Euro­pa ente­ra se está vien­do afec­ta­da de modo más agu­do y pro­lon­ga­do que cual­quier otra par­te del mun­do. Para que el Euro pue­da hacer dicha labor defen­si­va, debe haber una ver­da­de­ra coor­di­na­ción macro­eco­nó­mi­ca que reduz­ca los des­equi­li­brios comer­cia­les y la balan­za de pagos entre los miem­bros de la Unión.
Y por últi­mo, la déci­ma fal­sa evi­den­cia que se nos pre­ten­de hacer creer, es que, la cri­sis, ha per­mi­ti­do avan­zar hacia un gobierno eco­nó­mi­co euro­peo y la soli­da­ri­dad entre los 27. A estas altu­ras del Mani­fies­to, la supues­ta evi­den­cia cae por su pro­pio peso para cuan­tos hayan pres­ta­do algo de aten­ción a su lec­tu­ra. Para hacer reali­dad esta meta de impe­rio­sa nece­si­dad, se ha de desarrollar

Como en boti­ca, en dine­ro­lo­gía hay de todo: cul­pa­bles inex­cu­sa­bles como los retra­ta­dos en “Pro­ce­so a los eco­no­mis­tas” de Rober­to Petri­ni de per­fil espe­cial­men­te reco­no­ci­ble en los emi­sa­rios del FMI que pre­sio­nan a los gobier­nos legí­ti­ma­men­te cons­ti­tui­dos para que apli­quen medi­das anti­de­mo­crá­ti­cas en fun­ción de lo que dic­tan los mer­ca­dos y per­so­nas com­pro­me­ti­das con su cien­cia que desean devol­ver­le su genuino queha­cer, cuál es, el de pres­tar útil ser­vi­cio a los pue­blos y socie­da­des cuya reali­dad estu­dia y no al revés, como algu­nos pre­ten­den que suce­da. A esta espe­cie per­te­ne­cen, no cier­ta­men­te los equi­pos direc­ti­vos del BBVA, el San­tan­der o los ase­so­res actua­les de nues­tros polí­ti­cos sean del signo que sean…pero sí, los más de cin­co mil pro­fe­sio­na­les euro­peos que han fir­ma­do el “Mani­fies­to de eco­no­mis­tas ate­rra­dos” tex­to don­de se plan­tean los pro­ble­mas con la mis­ma bre­ve­dad, sen­ci­llez y pro­fun­di­dad, con la que se pro­po­nen las solu­cio­nes, por lo que su lec­tu­ra no pue­de fal­tar en cuan­tos deseen enten­der a qué obe­de­cen hoy en día los vai­ve­nes ban­ca­rios y los abrup­tos dien­tes de sie­rra del mer­ca­do bur­sá­til, más allá de las típi­cas vague­da­des de ter­tu­lia, pero sin nece­si­dad de per­der­se en los oscu­ran­tis­tas tec­ni­cis­mos de los que hacen gala los nue­vos gurús de esta herra­mien­ta de coer­ción polí­ti­co-social en que se ha con­ver­ti­do la economía.El docu­men­to a dis­po­si­ción del públi­co en Inter­net, denun­cia las diez fal­sas evi­den­cias en las que se fun­da­men­tan las polí­ti­cas neo­li­be­ra­les impe­ran­tes des­de hace déca­das en Euro­pa, que impo­nen a la ciu­da­da­nía, toda suer­te de sacri­fi­cios como úni­cos reme­dios a unos males radi­ca­dos en fac­to­res que nada tie­nen que ver con nues­tro tra­ba­jo, nues­tra rique­za nacio­nal, nues­tra jubi­la­ción, nues­tros suel­dos, nues­tro aho­rro fami­liar, gas­to públi­co, con­su­mo interno…¡y sí! con nues­tro mode­lo de socie­dad, nues­tra for­ma de redis­tri­buir la rique­za, meca­nis­mos de equi­li­brio, armo­ni­za­ción y soli­da­ri­dad, etc. Como a dife­ren­cia del exce­len­te y mucho más volu­mi­no­so tex­to de Nao­mi Klein “La doc­tri­na del Shock” toda­vía su ense­ñan­za no ha sido edi­ta­da en for­ma­to docu­men­tal, me atre­vo a pre­sen­tar­les mi par­ti­cu­lar diges­tión para ani­mar­les a su ínte­gra lec​tu​ra​.La pri­me­ra de estas fal­sas evi­den­cias, es la que nos pre­sen­ta a los mer­ca­dos finan­cie­ros como efi­cien­tes: Según esta hipó­te­sis, es impres­cin­di­ble desa­rro­llar un mer­ca­do finan­cie­ro mun­dial­men­te inte­gra­do y dejar­lo fun­cio­nar libre­men­te para que los dis­tin­tos agen­tes, par­ti­cu­la­res, empre­sas, Esta­dos, Bancos…puedan inter­cam­biar todo tipo de títu­los, accio­nes, divi­sas, obli­ga­cio­nes, deu­da, etc, sin la más míni­ma fric­ción. De ese modo, la Ley de la ofer­ta y la deman­da actua­rá con natu­ra­li­dad y fija­rá el valor de los pro­duc­tos como con­se­cuen­cia pre­vi­si­ble de la jus­ta com­pe­ten­cia que aca­ba decan­tán­do­se por los pro­yec­tos más ren­ta­bles. Pero en los mer­ca­dos finan­cie­ros, a dife­ren­cia del de otras mer­can­cías más tan­gi­bles, esto no suce­de exac­ta­men­te así; Más bien, la com­pe­ten­cia es un fac­tor des­es­ta­bi­li­za­dor que lle­va a evo­lu­cio­nes exa­ge­ra­das crean­do las temi­das bur­bu­jas, ora en el terreno inmo­bi­lia­rio, ora en el de las tele­co­mu­ni­ca­cio­nes, más que nada, por­que en este tipo de mer­ca­do, cuan­do el pre­cio del pro­duc­to sube, es habi­tual apre­ciar no un des­cen­so, sino un aumen­to de la deman­da, dado que es indi­ca­dor de una alta ren­ta­bi­li­dad que dis­pa­ra el “Efec­to lla­ma­da” atra­yen­do sobre si a más com­pra­do­res ansio­sos por hacer­se con el Poto­sí del momen­to, has­ta que de bue­nas a pri­me­ras, se invier­te la ten­den­cia y a todos les entran unas ganas terri­bles de des­ha­cer­se de sus títu­los, sien­do enton­ces, cuan­do enfer­ma la galli­na de los hue­vos de oro, cuya cícli­ca pre­sen­cia con­ta­gia al res­to de pro­ce­sos incu­ba­dos en el galli­ne­ro eco­nó­mi­co-pro­duc­ti­vos de las socie­da­des capi­ta­lis­tas arras­tra­das has­ta el abis­mo de su pre­ci­pi­ta­ción. Para redu­cir la inefi­cien­cia e ines­ta­bi­li­dad del mer­ca­do finan­cie­ro se pro­po­ne, pri­me­ro sepa­rar­lo del res­to de la acti­vi­dad eco­nó­mi­ca prohi­bien­do a la ban­ca dedi­car­se a la espe­cu­la­ción para evi­tar el con­ta­gio de las bur­bu­jas y los cracks y segun­do, gra­var los movi­mien­tos de capi­ta­les al obje­to de reba­jar su poten­cia des­es­ta­bi­li­za­do­ra has­ta recu­pe­rar los nive­les reque­ri­dos por la eco­no­mía real​.La segun­da fal­sa evi­den­cia con­sis­te en cali­fi­car al mer­ca­do finan­cie­ro, como favo­re­ce­dor del cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co: En prin­ci­pio se nos ven­dió la idea de que los mer­ca­dos finan­cie­ros sus­ti­tui­rían en mate­ria de inver­sio­nes a la ban­ca. Pero ya hemos vis­to a dón­de nos ha lle­va­do esta línea de actua­ción; En la actua­li­dad, por para­dó­ji­co que parez­ca, son las empre­sas las que finan­cian a sus accio­nis­tas, supues­tos inver­so­res y no al revés como es lógi­co espe­rar. Los altos eje­cu­ti­vos miem­bros de la direc­ción de las gran­des empre­sas que coti­zan en bol­sa, tie­nen como prio­ri­dad, satis­fa­cer el voraz enri­que­ci­mien­to de su accio­na­ria­do a toda cos­ta, sin preo­cu­par­se del Bien Común de la empre­sa y mucho menos de las reper­cu­sio­nes socia­les a que dicha ges­tión pue­da abo­car. Para mayor éxi­to de dicha estra­te­gia, las empre­sas han de mate­ria­li­zar­se lo menos posi­ble, sea en infra­es­truc­tu­ras, mate­rias pri­mas, bie­nes de equi­po, inmue­bles o per­so­nal, pre­sen­tan­do un per­fil escu­rri­di­zo al dis­po­ner en todo momen­to la liqui­dez de su capi­tal, con la fina­li­dad de poder­se tras­la­dar a la pri­me­ra de cam­bio, allí don­de el mar­co se plie­gue a sus dra­co­nia­nas exi­gen­cias. Ante este esce­na­rio, poca capa­ci­dad de manio­bra les que­da a Gobier­nos y sin­di­ca­tos para hacer valer los dere­chos socia­les y defen­der el Esta­do del Bien­es­tar den­tro del actual mar­co legal. Para corre­gir sus efec­tos, se pro­po­ne de una par­te, demo­cra­ti­zar los órga­nos de ges­tión empre­sa­rial e incre­men­tar la fis­ca­li­dad a las ren­tas más altas para des­alen­tar la carre­ra hacia cre­ci­mien­tos insos​te​ni​bles​.La ter­ce­ra fal­sa evi­den­cia, nos habla de los mer­ca­dos finan­cie­ros como bue­nos jue­ces de la sol­ven­cia de los Esta­dos al eva­luar sus finan­zas antes de deci­dir­se por adqui­rir la deu­da que emi­ten: Nada más lejos de la reali­dad. En el mejor de los casos, los inver­so­res finan­cie­ros se guían por impul­sos y cora­zo­na­das, cuan­do no espe­cu­lan con posi­bi­li­da­des mez­qui­nas muy liga­das a los infor­mes nada desin­te­re­sa­dos de las agen­cias de cali­fi­ca­ción basa­dos en rumo­res some­ti­dos a la libre inter­pre­ta­ción de quie­nes tie­nen pues­to todo su afán e inte­rés en sacar el mayor pro­ve­cho par­ti­cu­lar a su apues­ta mone­ta­ria. Con el fin de redu­cir la nefas­ta influen­cia de estas sos­pe­cho­sas Agen­cias des­me­re­ce­do­ras de todo cré­di­to como bien seña­la Sti­glitz en su “Caí­da libre” por no haber pre­vis­to nun­ca cri­sis algu­na a tiem­po, el BCE ha de garan­ti­zar la com­pra de los títu­los emi­ti­dos por sus Esta­dos miem­bros y dotar­se de una pro­pia Agen­cia Euro­pea de Cali­fi­ca­ción que vele por la obje­ti­vi­dad de sus infor​mes​.La cuar­ta fal­sa evi­den­cia, es la que iden­ti­fi­ca un alza exce­si­va de la Deu­da Públi­ca como con­se­cuen­cia de un gas­to des­me­su­ra­do: sin embar­go, la recien­te ele­va­ción exa­ge­ra­da de la Deu­da Públi­ca euro­pea, es más debi­da a los pla­nes de res­ca­te por par­te de los Gobier­nos a las enti­da­des finan­cie­ras a cuya inter­ven­ción no duda­ron en ape­lar, mien­tras no ceja­ban en repe­tir el monó­tono man­tra neo­li­be­ral del no inter­ven­cio­nis­mo, que a un aumen­to de las pres­ta­cio­nes socia­les en el mis­mo perio­do en que se dice ha hecho apa­ri­ción la cri­sis. Es más, la con­tra­rre­vo­lu­ción fis­cal empren­di­da en todo Occi­den­te por los “La escue­la de Chica­go” ha con­tri­bui­do deci­di­da­men­te en esta direc­ción al pri­var a los Esta­dos de sus ingre­sos públi­cos habi­tua­les que en vez de armo­ni­zar entre si sus dis­tin­tas polí­ti­cas fis­ca­les, se apre­su­ra­ron des­de la caí­da del muro de Ber­lín tam­bién ellos a la com­pe­ten­cia fis­cal para arre­ba­tar­se mutua­men­te la inver­sión, bajan­do los impues­tos a las socie­da­des, a las ren­tas más altas y sobre el patri­mo­nio, plan­tea­mien­to que se ha demos­tra­do pan para hoy y ham­bre para maña­na. Poner reme­dio a la situa­ción, requie­re audi­tar por par­te de la ciu­da­da­nía, en manos de quie­nes está la Deu­da Públi­ca, para de este modo, ave­ri­guar quién la ha fomen­ta­do, pro­ce­di­mien­to que sigue la obser­va­ción de Mao “Quien más se bene­fi­cia del pro­ble­ma, resul­ta ser nor­mal­men­te quién lo crea o mantiene”.Una quin­ta fal­sa evi­den­cia, con­se­cuen­cia de la ante­rior, esta­ble­ce que es pre­ci­so redu­cir gas­tos para redu­cir la Deu­da: La macro­eco­no­mía de un país, no se rige por los mis­mos pará­me­tros cau­sa-efec­to de la micro­eco­no­mía, pon­ga­mos por caso fami­liar, en don­de un méto­do efec­ti­vo de bajar drás­ti­ca­men­te la deu­da acu­mu­la­da, pue­de con­sis­tir sen­ci­lla­men­te en fre­nar el gas­to men­sual. En el caso de la Deu­da Públi­ca, su diná­mi­ca pue­de obe­de­cer a varios fac­to­res inter­re­la­cio­na­dos, entre otros, el dife­ren­cial entre el tipo de inte­rés y la tasa de cre­ci­mien­to nomi­nal de la eco­no­mía. – No ten­go ni pajo­le­ra idea de lo que aca­bo de decir, pero sue­na bien y con­vin­cen­te – pues si la últi­ma es más débil, la Deu­da cre­ce­rá mecá­ni­ca­men­te al dis­pa­rar­se el mon­tan­te de los intere­ses. Por con­si­guien­te, para evi­tar que el sanea­mien­to de las cuen­tas públi­cas reper­cu­ta nega­ti­va­men­te en la ciu­da­da­nía, se pro­po­ne man­te­ner e inclu­so poten­ciar las pres­ta­cio­nes esta­ta­les en cuan­to a paro, nata­li­dad, vivien­da, etc, e incre­men­tar las par­ti­das pre­su­pues­ta­rias para edu­ca­ción, for­ma­ción, inves­ti­ga­ción, eco­lo­gía, ener­gías reno­va­bles y nue­vas tec­no­lo­gías, con el fir­me pro­pó­si­to de impul­sar un rena­ci­mien­to eco­nó­mi­co inte­gral más equi­li­bra­do, res­pe­tuo­so y armo­nio­so con las gen­tes y el medio ambien­te don­de apa​re​ce​.La sex­ta fal­sa evi­den­cia que se nos cue­la a menu­do, es que, la reduc­ción de impues­tos esti­mu­la el cre­ci­mien­to y en con­se­cuen­cia incre­men­ta la recau­da­ción por par­te del Esta­do: Evi­den­te­men­te, la Deu­da Públi­ca, es un meca­nis­mo de trans­fe­ren­cia de rique­za, pero de los con­tri­bu­yen­tes hacia los ren­tis­tas. La polí­ti­ca fis­cal neo­li­be­ral ante­di­cha, no sólo con­tri­bu­yó a vaciar sis­te­má­ti­ca­men­te las mal­tre­chas Arcas Públi­cas obli­gan­do a los Esta­dos a emi­tir Deu­da, que tam­bién per­mi­tió a una mino­ría acu­mu­lar un exce­den­te con el cual poder adqui­rir esa mis­ma Deu­da con el mis­mo dine­ro que se habían aho­rra­do de la con­tri­bu­ción al fis­co. El resul­ta­do, es que se ha lle­ga­do a un meca­nis­mo de redis­tri­bu­ción al revés, de las cla­ses des­fa­vo­re­ci­das hacia las cla­ses pudien­tes, cuyo canal de trans­mi­sión no es otro que la Deu­da Públi­ca. Para rec­ti­fi­car este frau­de colec­ti­vo, se pro­po­ne un nue­vo régi­men fis­cal que gra­ve las for­tu­nas y la reti­ra­da inme­dia­ta de sub­ven­cio­nes y exen­cio­nes a los capi­ta­les no pro­duc­ti­vos, aun­que lo que nos pide el cuer­po es algo así como lo que se hicie­ra con la des­amor­ti­za­ción de las tie­rras no labra­das de los siglos XVIII y XIX, solo que bien hecho.Una sép­ti­ma fal­sa evi­den­cia, es la que empla­za a tran­qui­li­zar a los mer­ca­dos finan­cie­ros si desea­mos ver reba­jar­se la Deu­da: Des­de Maas­tricht, los Ban­cos Cen­tra­les tie­nen prohi­bi­do finan­ciar a los Esta­dos y los Esta­dos finan­ciar a las empre­sas que han de apa­ñár­se­las en los mer­ca­dos finan­cie­ros, so pre­tex­to de que, los pri­me­ros mal­gas­tan sus recur­sos mien­tras los segun­dos son eficientes…precisamente lo con­tra­rio a las polí­ti­cas key­ne­sia­nas que saca­ron a todo Occi­den­te de la rece­sión duran­te la post­gue­rra. Esta polí­ti­ca res­tric­ti­va dog­má­ti­ca y doc­tri­na­ria, es la cau­sa de los ata­ques espe­cu­la­ti­vos sobre las eco­no­mías de paí­ses como Gra­cia, Irlan­da, Por­tu­gal y Espa­ña a los que ya sigue de cer­ca Ita­lia y en bre­ve todos los demás miem­bros de la UE, Ale­ma­nia inclui­da, al no poder gozar del res­pal­do del BCE. Para ata­jar de raíz el asun­to, se pro­po­ne devol­ver al BCE la capa­ci­dad de finan­ciar a los Esta­dos ali­vian­do su expo­si­ción a la especulación.La octa­va fal­sa evi­den­cia, inci­de en la unión Euro­pea como garan­te del mode­lo social euro­peo: La UE, lejos de afian­zar el alma social-soli­da­ria que la alum­bra­ra en pos del Esta­do del Bien­es­tar, pare­ce abne­gar de su ori­gen, per­mi­tien­do la pre­emi­nen­cia de la com­pe­ten­cia de bie­nes ser­vi­cios y mano de obra, sobre toda año­ran­te pre­ten­sión regu­la­do­ra inter­na de los dis­tin­tos paí­ses en mate­ria de dere­chos labo­ra­les o de cual­quier otra índo­le que pon­ga tra­bas a la mis­ma, sin tomar en con­si­de­ra­ción las dife­ren­cias entre los dis­tin­tos Esta­dos miem­bros de la Unión, por lo que, limi­ta­das las liber­ta­des a la libre cir­cu­la­ción de per­so­nas, mer­can­cías y capi­ta­les, la Euro­pa social se ha que­da­do en papel moja­do, mien­tras la del super­mer­ca­do finan­cie­ro se ha con­so­li­da­do por com­ple­to. Para que la ciu­da­da­nía euro­pea recu­pe­re dicho pro­yec­to social con el que se nos ven­dió el euro­peís­mo, pri­me­ro se ha de poner en cues­tión el actual des­con­trol de mer­can­cías y capi­ta­les y des­pués, sus­ti­tuir la com­pe­ten­cia por la armo­ni­za­ción en el pro­gre­so de la cons­truc­ción euro​pea​.La nove­na evi­den­cia fal­sa, es la que apun­ta al Euro como escu­do ante la cri­sis: Al prin­ci­pio esa era la idea. Pero la reali­dad es que Euro­pa ente­ra se está vien­do afec­ta­da de modo más agu­do y pro­lon­ga­do que cual­quier otra par­te del mun­do. Para que el Euro pue­da hacer dicha labor defen­si­va, debe haber una ver­da­de­ra coor­di­na­ción macro­eco­nó­mi­ca que reduz­ca los des­equi­li­brios comer­cia­les y la balan­za de pagos entre los miem­bros de la Unión.Y por últi­mo, la déci­ma fal­sa evi­den­cia que se nos pre­ten­de hacer creer, es que, la cri­sis, ha per­mi­ti­do avan­zar hacia un gobierno eco­nó­mi­co euro­peo y la soli­da­ri­dad entre los 27. A estas altu­ras del Mani­fies­to, la supues­ta evi­den­cia cae por su pro­pio peso para cuan­tos hayan pres­ta­do algo de aten­ción a su lec­tu­ra. Para hacer reali­dad esta meta de impe­rio­sa nece­si­dad, se ha de desa­rro­llar una fis­ca­li­dad y pre­su­pues­to euro­peo, que ayu­den a su con­ver­gen­cia y homogenización.

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