Pre­gun­tas ante la tum­ba de José Díaz- Manuel M. Navarrete

Una nego­cia­ción es como una par­ti­da de póker. Se desa­rro­lla en un con­tex­to de rela­ción de fuer­zas, en el que tie­ne gran impor­tan­cia la mayor o menor vero­si­mi­li­tud de las ame­na­zas que se esgri­men para apla­car a la otra par­te. Des­de esta pers­pec­ti­va, las decla­ra­cio­nes de Cayo Lara sobre la polí­ti­ca de alian­zas de IU, más allá de su evi­den­te lla­ma­za­ris­mo, sor­pren­den por su sal­va­je ineptitud.

Si, tras las elec­cio­nes muni­ci­pa­les, los con­ce­ja­les de IU se enfren­tan a un arduo pro­ce­so de nego­cia­ción, en el que tra­ta­rán de extraer las máxi­mas cuo­tas de poder den­tro de cada ayun­ta­mien­to, decla­rar, como hizo Cayo Lara, que el Con­se­jo Polí­ti­co Fede­ral de la coa­li­ción ha deci­di­do no faci­li­tar “ni por acti­va ni por pasi­va” gobier­nos del PP, impli­ca ense­ñar­le al rival las car­tas y, enci­ma, chi­var­le que íba­mos de farol.

Tras el chi­va­ta­zo, el PSOE cap­ta­rá el men­sa­je. “A los chi­cos de IU, como mucho, la Con­ce­ja­lía de Depor­tes. Total, de todos modos nos apo­ya­rán en la inves­ti­du­ra”, dirán, enfun­da­dos en su hipo­cre­sía y su cha­que­ta de pana. IU será la lla­ve del PSOE y el bipar­ti­dis­mo segui­rá sien­do ese sis­te­ma tan sinies­tra­men­te perfecto.

Es de ser inú­ti­les. Pero es que en este país es tan extra­ño todo… Cuan­do uno ve que el PP no con­de­na un régi­men auto­ri­ta­rio de 40 años, el PSOE lo pri­va­ti­za todo mien­tras recor­ta dere­chos socia­les e IU se limi­ta (al menos en sus pro­gra­mas elec­to­ra­les y en las decla­ra­cio­nes de sus líde­res) a una teme­ro­sa defen­sa del “Esta­do del bien­es­tar”, enton­ces uno se da cuen­ta de que nues­tra reali­dad polí­ti­ca es una gran mas­ca­ra­da, en la que nadie desem­pe­ña el papel que teó­ri­ca­men­te le esta­ba asignado.

IU hace lo que debe­ría hacer el PSOE. El PSOE hace lo que debe­ría hacer el PP. El PP hace lo que debe­ría hacer la Falan­ge. Por otro lado, en muchas oca­sio­nes CC OO hace lo que debe­ría hacer la CEOE, y la CEOE hace lo que debe­rían hacer los tra­fi­can­tes de escla­vos del XVI. Pero, ¿quién hace lo que debe­rían hacer los marxistas?

¿Quién pro­po­ne rom­per con el sis­te­ma y colec­ti­vi­zar los medios fun­da­men­ta­les de pro­duc­ción? ¿Quién denun­cia que las polí­ti­cas social­de­mó­cra­tas (ade­más de ser impo­si­bles en una épo­ca en la que el capi­tal está glo­ba­li­za­do y es, por tan­to, capaz de des­lo­ca­li­zar­se al menor obs­tácu­lo) no impli­can el fin de un orden basa­do en el saqueo del Ter­cer Mun­do y en la sobre­ex­plo­ta­ción de un pla­ne­ta fini­to, en el cual vivir por enci­ma de deter­mi­na­dos están­da­res (como demues­tra la hue­lla eco­ló­gi­ca) es lite­ral­men­te un pri­vi­le­gio impo­si­ble de gene­ra­li­zar? ¿Quién denun­cia que eso que lla­ma­mos “demo­cra­cia bur­gue­sa” es un mero parén­te­sis entre dos gol­pes de Esta­do, que es a lo que recu­rren los pode­res fác­ti­cos en cuan­to falla su inmen­so apa­ra­to pro­pa­gan­dís­ti­co-elec­to­ral y sur­ge un gobierno dís­co­lo que pone en peli­gro sus intere­ses? ¿Quién pro­cla­ma que con cla­ses socia­les (es decir, sin demo­cra­cia eco­nó­mi­ca) la demo­cra­cia polí­ti­ca es una vul­gar pantomima?

¿Por qué Cayo Lara, que se dice líder comu­nis­ta, no dice una sola pala­bra de todo esto? ¿Por qué se resig­na a ser una mario­ne­ta indi­rec­ta­men­te útil para el PSOE, que ha sido, en la prác­ti­ca (eso que a Marx tan­to preo­cu­pa­ba), el par­ti­do más agre­si­vo con­tra la cla­se tra­ba­ja­do­ra en la his­to­ria del actual régi­men, rea­li­zán­do­se, bajo la égi­da de Feli­pe y Zapa­te­ro, los recor­tes socia­les y labo­ra­les más drás­ti­cos del perio­do? ¿Por qué Cayo Lara, emu­lan­do a los enemi­gos de Angui­ta, acu­sa de hacer “la pin­za” y ame­na­za con expe­dien­tar a quie­nes no se some­ten a la direc­triz absur­da y lla­ma­za­ris­ta de apo­yar al PSOE fren­te al PP? ¿Por qué hay que apo­yar en todos los ayun­ta­mien­tos las inves­ti­du­ras del PSOE, trans­mi­tién­do­le a la ciu­da­da­nía el men­sa­je de que, pese a todo, el PSOE es pre­fe­ri­ble al PP, e inci­tán­do­la por tan­to al voto útil y for­ta­le­cien­do el bipar­ti­dis­mo? Si los ayun­ta­mien­tos, toma­dos así, glo­bal­men­te, deben pac­tar con el PSOE, ¿dón­de que­da enton­ces el “pro­gra­ma, pro­gra­ma, pro­gra­ma” de Angui­ta, que sos­te­nía que no se deben hacer pac­tos glo­ba­les ni pre­elec­to­ra­les con nadie, sino siem­pre pac­tos pun­tua­les en torno a un programa?

En fin. Dicho en pocas pala­bras, lo que aho­ra suce­de en tan­tos pue­blos de Extre­ma­du­ra y Anda­lu­cía es que las bases revo­lu­cio­na­rias de un par­ti­do se enfren­tan a sus direc­cio­nes refor­mis­tas. No es la pri­me­ra vez que eso ocu­rre en la his­to­ria del movi­mien­to socia­lis­ta. Sin embar­go, en mi opi­nión estas bases debe­rían replan­tear­se más cosas y hacer­se nue­vas pre­gun­tas: ¿por qué los ayun­ta­mien­tos de IU no emu­lan a Mari­na­le­da, pro­yec­to que no se basa en el empleo de los recur­sos muni­ci­pa­les para hacer inú­ti­les y res­trin­gi­das refor­mas des­de el gobierno local, sino en la orga­ni­za­ción de la des­obe­dien­cia civil des­de el mis­mo? ¿Por qué no com­pren­den que Mari­na­le­da no lle­gó a ser lo que es a tra­vés de una acción muni­ci­pal de sillón, ceñi­da a lo que mar­ca la ley, sino median­te huel­gas, ocu­pa­cio­nes de fin­cas, mar­chas jornaleras…?

Es más, ¿por qué se apo­ya cie­ga­men­te a un sin­di­ca­to del PSOE como CC OO, que ven­dió a toda la cla­se tra­ba­ja­do­ra (y en espe­cial a la juven­tud) pac­tan­do una reduc­ción de las pen­sio­nes, teó­ri­ca­men­te a cam­bio de sal­var la nego­cia­ción colec­ti­va, que sin embar­go aho­ra el PSOE ha recor­ta­do como si nada, lo que impli­ca que o bien dicho sin­di­ca­to min­tió, o bien es estú­pi­do (o las dos cosas), cosa que da igual, por­que en nin­guno de los tres casos esta­ría­mos ante un sin­di­ca­to digno ni útil para los tra­ba­ja­do­res? ¿Por qué los dig­nos sin­di­ca­lis­tas de las bases del PCE, que en su inmen­sa mayo­ría desa­rro­llan su acti­vi­dad sin­di­cal en los Crí­ti­cos de CC OO, no dan un paso ade­lan­te, con­for­man­do un Fren­te Sin­di­cal en la línea del PAME grie­go, median­te el cual (jun­to a otras orga­ni­za­cio­nes obre­ras como CGT, CNT, SAT, LAB, CIG y etcé­te­ra) den pasos hacia la orga­ni­za­ción de una huel­ga gene­ral, al mar­gen de la buro­cra­cia ama­ri­lla que man­tie­ne secues­tra­da la capa­ci­dad de lucha de la cla­se trabajadora?

Todo esto (aun­que algo más emba­ru­lla­do) lo pen­sé el domin­go ante la tum­ba de José Díaz, con cier­ta emo­ción y la sen­sa­ción de que, ahí aba­jo, alguien debía de estar retor­cién­do­se en su tumba…

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