Los con­se­gui­do­res y la pól­vo­ra del rey- Nines Maes­tro

El pasa­do 12 de abril, el pre­si­den­te de SEOPAN remi­tió una car­ta al Con­se­je­ro de Sani­dad de la Comu­ni­dad de Madrid en la que soli­ci­ta una entre­vis­ta urgen­te para recla­mar el pago de 80 millo­nes de euros adi­cio­na­les y un aumen­to del canon anual que se les paga a las empre­sas con­ce­sio­na­rias de los 7 nue­vos hos­pi­ta­les de ges­tión pri­va­da de Madrid.

Vale la pena tener en cuen­ta qué es y cuan­do sur­ge SEOPAN. Es la Aso­cia­ción de Empre­sas Cons­truc­to­ras de Ámbi­to Nacio­nal de Espa­ña, crea­da en 1956 para defen­der los intere­ses de las cor­po­ra­cio­nes que cons­tru­ye­ron las bases mili­ta­res para el Ejér­ci­to de los EE.UU. En la actua­li­dad es el prin­ci­pal gru­po de pre­sión de las gran­des empre­sas cons­truc­to­ras (ACS, FCC, Accio­na, Ferro­vial, OHL, Sacyr-Valleher­mo­so, etc) adju­di­ca­ta­rias de dos de cada cin­co gran­des obras públi­cas que se eje­cu­tan en el mun­do, de la inmen­sa mayo­ría de las del esta­do espa­ñol y, para lo que nos ocu­pa, de las con­ce­sio­nes admi­nis­tra­ti­vas para la cons­truc­ción y ges­tión de los nue­vos hos­pi­ta­les de Madrid.

La lar­ga his­to­ria de la pri­va­ti­za­ción de la sani­dad en el Esta­do es tam­bién la de la cons­ta­ta­ción de la coin­ci­den­cia de intere­ses entre PP, PSOE y dere­chas nacio­na­lis­tas – la Ley 1597 de Nue­vas For­mas de Ges­tión es el para­dig­ma – y de la sim­bio­sis cada vez más escan­da­lo­sa entre poder polí­ti­co y empre­sa pri­va­da. Son ya innu­me­ra­bles los casos de car­gos públi­cos que pasan a reci­bir astro­nó­mi­cos ingre­sos de mul­ti­na­cio­na­les, que agra­de­cen así los ser­vi­cios pres­ta­dos y que espe­ran seguir con­tan­do con la labor “faci­li­ta­do­ra” del ex polí­ti­co de turno en las admi­nis­tra­cio­nes públi­cas. Un ejem­plo con reper­cu­sio­nes en la sani­dad es el nom­bra­mien­to en 2008 de Nico­lás Redon­do Terre­ros como Con­se­je­ro de FCC, empre­sa pro­pie­ta­ria del hos­pi­tal de Argan­da, tras aban­do­nar sus car­gos en el Par­ti­do Socia­lis­ta de Eus­ka­di.

Otro caso indi­ca­ti­vo es el del pre­si­den­te de SEOPAN, David Taguas. El fir­man­te de la car­ta más arri­ba cita­da diri­gi­da al Con­se­je­ro de Sani­dad, pasó direc­ta­men­te en mayo de 2008 de ser Direc­tor de la Ofi­ci­na Eco­nó­mi­ca del Pre­si­den­te Zapa­te­ro y miem­bro de la Comi­sión Del­ga­da para Asun­tos Eco­nó­mi­cos del Gobierno, con cate­go­ría de Secre­ta­rio de Esta­do, a pre­si­den­te del lobby más impor­tan­te de la pode­ro­sa patro­nal de la cons­truc­ción. Es el mis­mo que no se can­sa de repe­tir alto y cla­ro que la crea­ción de empleo pasa por aumen­tar la jor­na­da labo­ral y dis­mi­nuir los sala­rios.

El desas­tre eco­nó­mi­co para las arcas públi­cas inhe­ren­te al mode­lo de pri­va­ti­za­ción de la sani­dad en gene­ral, y en par­ti­cu­lar al cono­ci­do como Ini­cia­ti­va de Finan­cia­ción Pri­va­da, ocu­rri­do en todos los luga­res en los que se ha pues­to en mar­cha y anun­cia­do en repe­ti­das oca­sio­nes por las Pla­ta­for­mas Cas­ma­drid y Matusalén[1], ya lle­gó. Lo suce­di­do en Gran Bre­ta­ña, Alzi­ra y en las Fun­da­cio­nes sani­ta­rias galle­gas, el fra­ca­so eco­nó­mi­co y, sobre todo, la dis­mi­nu­ción abis­mal de la cali­dad en la aten­ción sani­ta­ria para ase­gu­rar el nego­cio, se ha pro­du­ci­do en Madrid antes de lo pre­vis­to.

La ame­na­za de colap­sar los nue­vos hos­pi­ta­les es la gran baza de las con­ce­sio­na­rias para obte­ner un incre­men­to sus­tan­cial de ingre­sos, tan­to en con­cep­to de deu­da acu­mu­la­da no satis­fe­cha, 80 millo­nes de euros, como por incre­men­tos anua­les de cer­ca de 10 millo­nes de euros, jus­ti­fi­ca­dos en fun­ción de aumen­tos en las inver­sio­nes y en la acti­vi­dad. El ins­tru­men­to de chan­ta­je que se ha pues­to en sus manos es pode­ro­so: la sus­pen­sión de la pres­ta­ción de un ser­vi­cio públi­co tan esen­cial como la sani­dad.

En la car­ta de David Taguas apa­re­ce ade­más como pri­mer ele­men­to de recla­ma­ción, amplia­men­te desa­rro­lla­do en el Ane­xo I y sin embar­go no cuan­ti­fi­ca­do, el siguien­te: “los efec­tos pro­vo­ca­dos por la entra­da en vigor del nue­vo Plan Con­ta­ble que pro­vo­can una reduc­ción de la ren­ta­bi­li­dad del accio­nis­ta del 11,2% al 7,61%”.

Mere­ce la pena dete­ner la aten­ción en este aspec­to por­que reve­la, no sólo el expo­lio de las arcas públi­cas que pro­du­ce la pri­va­ti­za­ción, sino el autén­ti­co frau­de de ley sobre el que se asien­tan las Con­ce­sio­nes Admi­nis­tra­ti­vas en la sani­dad públi­ca.

Dice David Taguas que la apro­ba­ción de las nue­vas nor­mas del Plan Gene­ral de Con­ta­bi­li­dad en diciem­bre de 2010, por tras­po­si­ción de la nor­ma­ti­va euro­pea, apli­ca­bles a las empre­sas con­ce­sio­na­rias de infra­es­truc­tu­ras públi­cas, supo­ne para las empre­sas adju­di­ca­ta­rias de los 7 hos­pi­ta­les de Madrid pasar de ser con­si­de­ra­das “acti­vo inmo­vi­li­za­do mate­rial” a “acti­vo finan­cie­ro”. Las con­se­cuen­cias de este cam­bio son las siguien­tes:

* Deben empe­zar a pagar impues­tos des­de el año 2 de la Con­ce­sión, cuan­do antes no debían hacer­lo has­ta el año 17. El incre­men­to del valor de los impues­tos a pagar duran­te todo el perio­do de con­ce­sión es del 43,6%.

* Este ade­lan­to en la tri­bu­ta­ción con­lle­va una reduc­ción del flu­jo de caja libre, que es a su vez el indi­ca­dor en fun­ción del cual se cal­cu­la la Tasa Inter­na de Retorno (TIR), es decir, los bene­fi­cios del accio­nis­ta.

* Los cam­bios con­ta­bles pue­den deri­var en incum­pli­mien­tos de los con­tra­tos sus­cri­tos por las empre­sas con los ban­cos que podrían lle­var a la pér­di­da de la finan­cia­ción, el colap­so de las Con­ce­sio­nes y “la eje­cu­ción de la res­pon­sa­bi­li­dad Patri­mo­nial de la Admi­nis­tra­ción Públi­ca”. Es decir, el pago de la deu­da no satis­fe­cha y el rein­te­gro de los hos­pi­ta­les a la sani­dad públi­ca.

Estos cam­bios con­ta­bles, que tan­tas des­gra­cias dice Taguas que han oca­sio­na­do a sus repre­sen­ta­dos, tie­nen una base mate­rial impor­tan­te. Son dos con­di­cio­nes las que han hecho pasar a las empre­sas con­ce­sio­na­rias de los nue­vos hos­pi­ta­les de “acti­vo inmo­vi­li­za­do mate­rial” a “acti­vo finan­cie­ro”, con las con­se­cuen­cias tri­bu­ta­rias y con­ta­bles des­cri­tas:

* La ausen­cia total de ries­go de deman­da por el hecho de tener la “clien­te­la” ase­gu­ra­da en la pobla­ción que tie­ne asig­na­do el hos­pi­tal corres­pon­dien­te para reci­bir la asis­ten­cia sani­ta­ria públi­ca.

* El tener el dere­cho incon­di­cio­nal a reci­bir un canon de la Admi­nis­tra­ción, inde­pen­dien­te­men­te del mayor o menor uso de la infra­es­truc­tu­ra.

Las Con­ce­sio­nes Admi­nis­tra­ti­vas para la pres­ta­ción de un ser­vi­cio públi­co cum­plen el sue­ño dora­do de cual­quier empre­sa­rio: finan­cia­ción públi­ca ase­gu­ra­da, sin con­di­cio­nes, y clien­te­la cau­ti­va. Esto se pro­du­ce a cos­ta de per­ver­tir la sus­tan­cia mis­ma de de la figu­ra jurí­di­ca de la Con­ce­sión que con­sis­te pre­ci­sa­men­te en que el empre­sa­rio con­ce­sio­na­rio asu­me el ries­go del con­tra­to. De hecho la doc­tri­na jurí­di­ca de la UE esta­ble­ce que si tal asun­ción de ries­gos no exis­te, no pue­de exis­tir Con­ce­sión.

Como pue­de dedu­cir­se, lo que David Taguas plan­tea en nom­bre de la patro­nal de las cons­truc­to­ras es que sea la admi­nis­tra­ción sani­ta­ria la que pague “el lucro cesan­te” deri­va­do del cam­bio de tra­ta­mien­to tri­bu­ta­rio y con­ta­ble apli­ca­ble por el hecho de no asu­mir ries­gos. ¿Alguien da más? Eso se lla­ma, no ya “dis­pa­rar con la pól­vo­ra del rey”, sino que el dine­ro no del rey, sino públi­co, pague tam­bién el trans­por­te de los arti­lle­ros.

No es fácil que SEOPAN con­si­ga sus obje­ti­vos, no por fal­ta de volun­tad por par­te de la Admi­nis­tra­ción, sino por­que no hay dine­ro en las arcas públi­cas y no se va a tocar un pelo a quie­nes lo tie­nen. No obs­tan­te todo es posi­ble cuan­do, como ocu­rre en este caso y en la inmen­sa mayo­ría de los con­tra­tos públi­cos que mue­ven impor­tan­tes can­ti­da­des de dine­ro, se cuen­ta con “con­se­gui­do­res” de la talla de David Taguas que se saben bien los veri­cue­tos de la Admi­nis­tra­ción y las “debi­li­da­des” de sus ges­to­res.

Esta reduc­ción de los bene­fi­cios pre­vis­tos, que ni siquie­ra cuan­ti­fi­can, es la que pue­de repro­du­cir lo suce­di­do en Alzi­ra (pro­pie­dad de Ribe­ra Salud, prin­ci­pal gru­po empre­sa­rial de la sani­dad) a mayor glo­ria del capi­tal pri­va­do: la vuel­ta tem­po­ral a pro­pie­dad públi­ca del hos­pi­tal para des­pués devol­ver­lo a la mis­ma UTE que lo que­bró, incre­men­tan­do la can­ti­dad paga­da “per cápi­ta” por la admi­nis­tra­ción sani­ta­ria.

Lo que recla­man la sen­sa­tez y los más ele­men­ta­les intere­ses públi­cos, es que vuel­va a manos públi­cas para ser ges­tio­na­do con la par­ti­ci­pa­ción de usua­rios y tra­ba­ja­do­res y con todos los meca­nis­mos de con­trol de la cali­dad y del gas­to que requie­re un ser­vi­cio públi­co, lo que nun­ca debió poner­se en manos de quie­nes inde­fec­ti­ble­men­te – por­que es su natu­ra­le­za – bus­can el bene­fi­cio por enci­ma de cual­quier otra con­si­de­ra­ción.


[1] Al res­pec­to, con­súl­te­se el Comu­ni­ca­do de las cita­das Pla­ta­for­mas en http://​www​.cas​ma​drid​.org

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