De Nobel a Nobel Car­ta abier­ta a Barack Oba­ma, pre­si­den­te de EEUU – Adol­fo Pérez Esquibel

Indig­na­ción por la acti­tud de sec­to­res de la pobla­ción de los EEUU, de jefes de Esta­do euro­peos y de otros paí­ses que salie­ron a apo­yar el ase­si­na­to de Ben Laden, orde­na­do por tu gobierno y tu com­pla­cen­cia en nom­bre de una supues­ta justicia.

No bus­ca­ron dete­ner­lo y juz­gar­lo por los crí­me­nes supues­ta­men­te come­ti­dos, lo que gene­ra mayor duda, el obje­ti­vo fue ase­si­nar­lo. Los muer­tos no hablan y el mie­do al ajus­ti­cia­do que, podría decir cosas no con­ve­nien­tes para los EEUU; fue el ase­si­na­to y ase­gu­rar que «muer­to el perro se ter­mi­nó la rabia», sin tener en cuen­ta que no hacen otra cosa que incrementarla.

Cuan­do te otor­ga­ron el Pre­mio Nobel de la Paz, del cual somos depo­si­ta­rios, te envié una car­ta que decía: «Barack me sor­pren­dió mucho que te hayan otor­ga­do el Nobel de la Paz, pero aho­ra que lo tie­nes debes poner­lo al ser­vi­cio de la Paz entre los pue­blos, tie­nes toda la posi­bi­li­dad de hacer­lo, de ter­mi­nar las gue­rras y comen­zar a rever­tir la gra­ve situa­ción que vive tu país y el mundo.»

Sin embar­go, has incre­men­ta­do el odio y trai­cio­na­do los prin­ci­pios asu­mi­dos en la cam­pa­ña elec­to­ral ante tu pue­blo, como poner fin a las gue­rras en Afga­nis­tán e Irak y cerrar las cár­ce­les en Guan­tá­na­mo y Abu Graib en Irak, nada de eso has logra­do hacer, por el con­tra­rio, deci­des comen­zar otra gue­rra con­tra Libia, apo­ya­da por la NATO y la ver­gon­zo­sa reso­lu­ción de las Nacio­nes Uni­das de apo­yar­la; cuan­do ese alto orga­nis­mo, empe­que­ñe­ci­do y sin pen­sa­mien­to pro­pio, ha per­di­do el rum­bo y esta some­ti­do a las velei­da­des e intere­ses de las poten­cias dominantes.

La base fun­da­cio­nal de la ONU es la defen­sa y pro­mo­ción de la Paz y dig­ni­dad de entre los pue­blos. Su preám­bu­lo dice «Noso­tros los pue­blos del mun­do…» hoy ausen­tes de ese alto organismo.

Quie­ro recor­dar a un mís­ti­co y maes­tro que tie­ne en mi vida una gran influen­cia, el mon­je tra­pen­se de la Aba­día de Getse­ma­ní en Ken­tucky, Tomás Mer­ton, que dice «la mayor nece­si­dad de nues­tro tiem­po es lim­piar la enor­me masa de basu­ra men­tal y emo­cio­nal que atas­ca nues­tras men­tes y con­vier­te toda vida polí­ti­ca y social en una enfer­me­dad de masas. Sin esa lim­pie­za domés­ti­ca no pode­mos comen­zar a ver. Si no vemos no pode­mos pensar».

Eras muy joven Barack duran­te la gue­rra de Viet­nam, tal vez no recuer­des la lucha del pue­blo nor­te­ame­ri­cano por opo­ner­se a la gue­rra. Los muer­tos, heri­dos y muti­la­dos en Viet­nam has­ta el día de hoy sufren sus consecuencias.

Tomás Mer­ton decía, fren­te a un mata­se­llos del correo que aca­ba­ba de lle­gar «The U.S. Army, key to pea­ce», «El ejer­ci­to U.S., cla­ve de la paz». «Nin­gún ejér­ci­to es cla­ve de la paz. Nin­gu­na nación tie­ne la cla­ve de nada que no sea la gue­rra. El poder no tie­ne nada que ver con la paz. Cuan­do más aumen­tan los hom­bres el poder mili­tar, más vio­lan la paz y la destruyen».

He com­par­ti­do y acom­pa­ña­do a los vete­ra­nos de gue­rra de Viet­nam, en par­ti­cu­lar a Brian Wil­son y sus com­pa­ñe­ros quie­nes fue­ron víc­ti­mas de esa gue­rra y de todas las guerras.

La vida tie­ne ese no se qué de lo impre­vis­to y sor­pren­den­te de fra­gan­cia y belle­za que Dios nos dio para toda la huma­ni­dad y que debe­mos pro­te­ger para dejar a las gene­ra­cio­nes futu­ras una vida más jus­ta y fra­ter­na, res­ta­ble­cer el equi­li­brio con la Madre Tierra.

Si no reac­cio­na­mos para cam­biar la situa­ción actual de la sober­bia sui­ci­da a que están arras­tran­do a los pue­blos a reco­ve­cos pro­fun­dos don­de mue­re la espe­ran­za, será difí­cil salir y ver la luz; la huma­ni­dad mere­ce un des­tino mejor.

Sabes que la espe­ran­za es como el loto, que cre­ce en el fan­go y flo­re­ce en todo su esplen­dor mos­tran­do su belle­za. Leo­pol­do Mare­chal, ese gran escri­tor argen­tino, decía que «del labe­rin­to se sale por arriba».

Y creo, Barack, que des­pués de seguir tu ruta equi­vo­can­do cami­nos, te encuen­tras en un labe­rin­to sin poder encon­trar la sali­da y te entie­rras más y más en la vio­len­cia, en la incer­ti­dum­bre, devo­ra­do por el poder, la domi­na­ción, arras­tra­do por las gran­des cor­po­ra­cio­nes, el com­ple­jo indus­trial mili­tar y crees tener el poder que todo lo pue­de y que el mun­do está a los píes de los EEUU por­que impo­ne la fuer­za de las armas e inva­de paí­ses con total impu­ni­dad. Es una reali­dad dolo­ro­sa, pero tam­bién exis­te la resis­ten­cia de los pue­blos que no clau­di­can fren­te a los poderosos.

Son tan lar­gas las atro­ci­da­des come­ti­das por tu país en el mun­do que daría tema para lar­go, es un desa­fío para los his­to­ria­do­res que ten­drán que inves­ti­gar y saber de los com­por­ta­mien­tos, polí­ti­ca, gran­de­za y peque­ñe­ces que han lle­va­do a EEUU al mono­cul­ti­vo de las men­tes que no le per­mi­te ver otras realidades.

A Ben Laden, supues­to autor ideo­ló­gi­co del ata­que a las torres geme­las, lo iden­ti­fi­can como el Satán encar­na­do que ate­rro­ri­za­ba al mun­do y la pro­pa­gan­da de tu gobierno lo seña­la­ba como el «eje del mal», y eso les ha ser­vi­do para decla­rar las gue­rras que el com­ple­jo indus­trial mili­tar nece­si­ta para colo­car su pro­duc­tos de muerte.

Sabes que inves­ti­ga­do­res del trá­gi­co 11 de sep­tiem­bre seña­lan que el aten­ta­do tie­ne mucho de «auto­gol­pe», como el avión con­tra el Pen­tá­gono y el vacia­mien­to ante­rior de las ofi­ci­nas de las torres; aten­ta­do que dio moti­vo para des­atar la gue­rra con­tra Irak y Afga­nis­tán y aho­ra con­tra Libia; argu­men­tan­do en la men­ti­ra y la sober­bia del poder que todo lo hacen para sal­var al pue­blo, en nom­bre de «la liber­tad y defen­sa de la demo­cra­cia», como el cinis­mo de decir que la muer­te de muje­res y niños son «daños cola­te­ra­les». Eso lo viví en Irak, en Bag­dad, con los bom­bar­deos en la ciu­dad y el hos­pi­tal pediá­tri­co y en el refu­gio de niños que fue­ron víc­ti­mas de esos «daños colaterales».

La pala­bra vacia­da de valo­res y con­te­ni­do, don­de al ase­si­na­to lo lla­mas muer­te y que por fin EEUU ha «muer­to» a Bin Laden. No tra­to de jus­ti­fi­car­lo bajo nin­gún con­cep­to, estoy en con­tra de todo terro­ris­mo tan­to de esos gru­pos arma­dos, como del terro­ris­mo de Esta­do que tu país ejer­ce en diver­sas par­tes del mun­do apo­yan­do a dic­ta­do­res, impo­nien­do bases mili­ta­res e inter­ven­ción arma­da, ejer­cien­do la vio­len­cia para man­te­ner­se por el terror en el eje del poder mun­dial. ¿Hay un solo «eje del mal»?. ¿cómo lo llamarías?

¿Será por ese moti­vo que el pue­blo de EEUU vive con tan­to mie­do a las repre­sa­lias de quie­nes lla­man el «eje del mal»? El sim­plis­mo e hipo­cre­sía de jus­ti­fi­car lo injustificable.

La Paz es una diná­mi­ca de vida en las rela­cio­nes entre las per­so­nas y los pue­blos; es un desa­fío a la con­cien­cia de la huma­ni­dad, su camino es tra­ba­jo­so, coti­diano y espe­ran­za­dor, don­de los pue­blos son cons­truc­to­res de su pro­pia vida y de su pro­pia his­to­ria. La Paz no se rega­la, se cons­tru­ye y eso es lo que te fal­ta mucha­cho, cora­je para asu­mir la res­pon­sa­bi­li­dad his­tó­ri­ca con tu pue­blo y la humanidad.

No pue­des vivir en el labe­rin­to del mie­do y la domi­na­ción de quie­nes gobier­nan los EEUU, des­co­no­cien­do los Tra­ta­dos Inter­na­cio­na­les, los Pac­tos y Pro­to­co­los, de gobier­nos que fir­man pero no rati­fi­can nada y no cum­plen nin­guno de los acuer­dos, pero hablan en nom­bre de la liber­tad y el derecho.

¿Cómo pue­des hablar de la Paz si no quie­res cum­plir con nada, sal­vo los intere­ses de tu país? ¿Cómo pue­des hablar de la liber­tad cuan­do tie­nes en las cár­ce­les a pri­sio­ne­ros ino­cen­tes en Guan­tá­na­mo, en los EEUU, en las cár­ce­les de Irak, como la de Abu Graib, y en Afga­nis­tán? ¿Cómo pue­des envías fuer­zas mili­ta­res a Hai­tí des­pués del devas­ta­dor terre­mo­to y no ayu­da huma­ni­ta­ria a ese sufri­do pue­blo? ¿Cómo pue­des hablar de liber­tad cuan­do masa­cras a los pue­blos de Orien­te Medio y pro­pa­gas gue­rras y tor­tu­ras, en con­flic­tos inter­mi­na­bles que desan­gra a los pales­ti­nos e israelitas?

Barack mira para arri­ba de tu labe­rin­to, pue­des encon­trar la estre­lla que te guíe, aun­que sepas que nun­ca podrás alcan­zar­la, como bien lo dice Eduar­do Galeano. Bus­ca ser cohe­ren­te entre lo que dices y haces, es la úni­ca for­ma de no per­der el rum­bo. Es un desa­fío de la vida.

El Nobel de la Paz es un ins­tru­men­to al ser­vi­cio de los pue­blos, nun­ca para la vani­dad personal.

Te deseo mucha fuer­za y espe­ran­za y espe­ra­mos que ten­gas el cora­je de corre­gir el camino y encon­trar la sabi­du­ría de la Paz.

P. D.: Un día como hoy, hace 34 años vol­ví a la vida, tuve un vue­lo de la muer­te duran­te la dic­ta­du­ra mili­tar argen­ti­na apo­ya­da por los EEUU, gra­cias a Dios sobre­vi­ví y tuve que salir del labe­rin­to por arri­ba de la deses­pe­ra­ción y des­cu­brir en las estre­llas el camino para poder decir como el pro­fe­ta: «la hora más oscu­ra es cuan­do comien­za el amanecer»

.* Pre­mioNó­bel de la paz

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