Occi­den­te alien­ta a Al Que­da en Gaza y Vit­to­rio Arri­go­ni apa­re­ce ase­si­na­do por el sala­fis­mo mercenario

Sare Anti­fa­xis­ta

El acti­vis­ta ita­liano Vit­to­rio Arri­go­ni de 36 años y miem­bro del Movi­mien­to de Soli­da­ri­dad Inter­na­cio­nal, una orga­ni­za­cion pro­pa­les­ti­na, quien per­ma­ne­cía secues­tra­do des­de la maña­na de ayer en Gaza en manos de un gru­po de bas­tar­dos y des­ce­re­bra­dos isla­mis­tas sala­fis­ta «Bri­ga­da de los com­pa­ñe­ros del caba­lle­ro del pro­fe­ta Maho­ma», ha sido halla­do muer­to esta madrugada.

La Orga­ni­za­ción para la Libe­ra­ción Pales­ti­na (OLP) con­deno hoy en duros tér­mi­nos, el ase­si­na­to del activista.
Hamás tachó el ase­si­na­to de «cri­men ver­gon­zo­so con­tra un hom­bre que vino de su país a apo­yar a nues­tro pue­blo y con­tar al mun­do el sufri­mien­to que resul­ta de la ocu­pa­ción nazi-sio­nis­ta de israel».
Los com­pa­ñe­ros pales­ti­nos del acti­vis­ta orga­ni­za­ron hoy un acto de due­lo en Gaza y Rama­llah. Nume­ro­sas per­so­nas acu­die­ron para expre­sar su rabia por la muer­te del italiano.
Hamás, que gobier­na la fran­ja des­de 2006, se enfren­ta a otro desa­fío interno repre­sen­ta­do por los gru­pos incon­tro­la­dos de bas­tar­dos sala­fis­tas, un movi­mien­to inte­gris­ta musul­mán que supues­ta­men­te esta­ria vin­cu­la­do con la red de Al Qaeda.
Actual­men­te hay tres gru­pos prin­ci­pa­les del movi­mien­to sala­fis­ta que ope­ran en Gaza. Se tra­ta de Jund Ánsar Alá, el Jaish al-Islam y Jaish al Umma.

Gogoan Zai­tu­gu!!! (Boltxe Kolektiboa)

Se tra­ta de un movi­mien­to estra­té­gi­co para crear terror con­tra las per­so­nas soli­da­rias con Pales­ti­na. Algo pare­ci­do hicie­ron con Fatah al – Islam, gru­púscu­lo cri­mi­nal pales­tino liga­do a Al Qae­da y a la CIA en Bei­rut, allí sus pro­vo­ca­cio­nes fue­ron exter­mi­na­das por el ejér­ci­to liba­nés con el apo­yo táci­to del Blo­que Anti Sio­nis­ta del Libano.

Las casua­li­da­des no exis­ten y tras los tiro­teos a poli­cias sirios en Siria por gru­pos arma­dos aho­ra es Gaza el pun­to de pro­vo­ca­ción de los mer­ce­na­rios sala­fis­tas a suel­do de Ara­bia Sau­di­ta que se cubren tras las siglas de con­ve­nien­cia de cada momento.

Los soli­da­rios y soli­da­rias están en el pun­to de mira jus­to cuan­do una nue­va ope­ra­ción inter­na­cio­nal con­tra el blo­queo se está ponien­do en mar­cha, igual que hicie­ron en Sha­ti­la y Sha­bra, el sio­nis­mo enton­cés se cubrió detrás de las Falan­ge Liba­ne­sas del Kataeb y aho­ra bajo la sigla Al Qae­da.. La mano sio­nis­ta y nor­te­ame­ri­ca­na ata­ca a tra­vés de su mar­ca «musul­ma­na inte­gris­ta» jus­to don­de la resis­ten­cia pales­ti­na es más fir­me. No exis­ten las casua­li­da­des en la polí­ti­ca, que nadie lo olvi­de. Ase­si­nos imperialistas.

En Eus­kal Herria serían miem­bros de los GAL sin duda alguna.

Vit­to­rio Arri­go­ni, gogoan zaitugu

Te recor­da­mos, com­pa­ñe­ro anti imperialista!!!

Este es el per­fil de la víc­ti­ma . Cró­ni­cas de Vit­to­rio Arri­go­ni, ase­si­na­do por EEUU, Israel y Al Qae­da en la Fran­ja de Gaza – Glo­bal Voices

Vit­to­rio Arri­go­ni es un acti­vis­ta ita­liano de dere­chos huma­nos que está actual­men­te en Gaza, uno de un núme­ro de acti­vis­tas que lle­ga­ron con el movi­mien­to Free Gaza. Vit­to­rio (Vik) blo­guea en Gue­rri­lla Radio [it], y tam­bién escri­be para el perió­di­co ita­liano Il Mani­fes­to. Sus posts des­cri­ben vívi­da­men­te lo que la gen­te de Gaza está vivien­do aho­ra mis­mo. En uno, un doc­tor des­cri­be los efec­tos de los pro­yec­ti­les de fós­fo­ro blan­co de los que se acu­sa a Israel de usar: “El dijo que lo que era total­men­te inex­pli­ca­ble era la fal­ta total de los gló­bu­los ocu­la­res, los cua­les inclu­so en el caso de un trau­ma­tis­mo de esa mag­ni­tud debe­rían man­te­ner­se en su lugar, o al menos ras­tros de ellos.”

En un post del 8 de enero, tam­bién publi­ca­do en Il Mani­fes­to, Vit­to­rio escri­be:

“Toma algu­nos gati­tos, algu­nos sua­ves y peque­ños gati­tos, y pon­los en una caja”, dice Jamal, un ciru­jano del Hos­pi­tal Al Shi­fa, el prin­ci­pal en Gaza, mien­tras una enfer­me­ra pone un par de cajas de car­tón jus­to fren­te nues­tro, cubier­ta con man­chas de san­gre. “Cie­rra la caja y, y con todo tu peso y tu fuer­za sal­ta sobre ella has­ta que escu­ches los hue­sos rom­per­se, y el últi­mo miau sea estran­gu­la­do.” Mien­tras miro las cajas estu­pe­fac­to, el doc­tor con­ti­núa, “Aho­ra tra­ta de ima­gi­nar qué pasa­ría inme­dia­ta­men­te des­pués que un esce­na­rio como ese se hicie­ra públi­co: el jus­ti­fi­ca­do escán­da­lo del mun­do, que­jas por par­te de las orga­ni­za­ción de pro­tec­ción ani­mal…” El doc­tor con­ti­núa su his­to­ria, y no pue­do qui­tar mis ojos por un minu­to de esas cajas pues­tas a mis pies. “Israel ha ence­rra­do a miles de civi­les en una escue­la como si fue­ra en una caja, doce­nas de niños, y des­pués la aplas­ta­ron con todo lo peor de sus bom­bas. ¿Y cuá­les fue­ron las reac­cio­nes del mun­do? Casi nada. Hubie­ra sido mejor nacer ani­ma­les, antes que pales­ti­nos; hubié­ra­mos esta­do mejor protegidos.”

A este pun­to, el doc­tor se aga­cha hacia una de las cajas, y la abre enfren­te mío. Den­tro hay miem­bros muti­la­dos, bra­zos y pier­nas des­de la rodi­lla para aba­jo o fému­res ente­ros, ampu­tados de los heri­dos que han veni­do de UN Fakhu­ra School [Escue­la Faku­ra de la ONU] en Jaba­lia, más de 50 víc­ti­mas has­ta aho­ra. Fin­gien­do que tenía una lla­ma­da tele­fó­ni­ca urgen­te me des­pe­dí de Jamal; de hecho, me diri­gí al baño, me doblé y vomité.

Jus­to antes de eso yo esta­ba ocu­pa­do en una dis­cu­sión con el Dr. Abdel, un oftal­mó­lo­go, sobre los rumo­res, los repor­tes no con­tro­la­dos que por días se habían esta­do movien­do arri­ba y aba­jo de la Fran­ja, según los cua­les los mili­ta­res israe­líes han esta­do usan­do una llu­via de armas no con­ven­cio­na­les, prohi­bi­das por la Con­ven­ción de Gine­bra. Bom­bas en raci­mo y bom­bas de fós­fo­ro blan­co. Exac­ta­men­te lo mis­mo que el Tsahal [IDF] usa­do en la últi­ma gue­rra en Líbano, y lo que la Fuer­za Aérea de E.U. usó en Fallu­jah, en infrac­ción de las leyes inter­na­cio­na­les. Fren­te al Hos­pi­tal Al Awda fui­mos tes­ti­gos y fil­ma­mos el uso de bom­bas de fós­fo­ro blan­co, alre­de­dor de cin­co metros de don­de está­ba­mos, bien ale­ja­dos para estar segu­ros que deba­jo de los Apa­ches israe­líes habían civi­les, pero dema­sia­do cer­ca de nosotros.

El Tra­ta­do de Gine­bra de 1980 esti­pu­la que el fós­fo­ro blan­co no debe ser usa­do direc­ta­men­te como un arma de gue­rra en áreas civi­les, sólo como pan­ta­lla de humo o para ilu­mi­nar. No hay duda que el usar esta arma sobre Gaza, una fran­ja de tie­rra que tie­ne la mayor den­si­dad de pobla­ción en el mun­do, es ya un cri­men. El Dr. Abdel me dijo que el hos­pi­tal Al Shi­fa no tenía la com­pe­ten­cia mili­tar y médi­ca para ver si algu­nas de las heri­das de los cuer­pos que habían exa­mi­na­do esta­ban en reali­dad pro­du­ci­das por pro­yec­ti­les de fós­fo­ro blan­co. Pero según él, en vein­te años de tra­ba­jo, no había vis­to nun­ca casos de muer­te como aque­llas trai­das al hos­pi­tal en las horas recien­tes. El des­cri­bió trau­ma­tis­mos de crá­neo, con frac­tu­ras del hue­so vómer, man­dí­bu­la, hue­so lacri­mal, hue­so nasal, y hue­so pala­tal que indi­ca­ría el impac­to de una fuer­za inmen­sa en la cara de la víc­ti­mas. El dijo que lo que era total­men­te inex­pli­ca­ble era la total ausen­cia de gló­bu­los ocu­la­res, los cua­les en el caso de un trau­ma­tis­mo de esa mag­ni­tud debe­rían man­te­ner­se en su lugar, o al menos ras­tros de ellos, den­tro del crá­neo. Sin embar­go, en los hos­pi­ta­les pales­ti­nos cuer­pos sin ojos están lle­gan­do, como si alguien los hubie­ra remo­vi­do qui­rúr­gi­ca­men­te antes de entre­gar­los al forense.

Al final del post él dice:

Me diri­gí de regre­so al hos­pi­tal Al Quds don­de esta­ría con el ser­vi­cio de ambu­lan­cia duran­te toda la noche. Con­du­cien­do uno los pocos taxis impru­den­tes que toda­vía zig­za­guean, desa­fian­do los obje­ti­vos de los dis­pa­ros de las bom­bas, vi un gru­po de chi­cos mugrien­tos con ropa par­cha­da para­dos en la esqui­na de una calle, jus­to como los niños lus­tra­bo­tas en la Ita­lia de pos­gue­rra, que con gome­ras esta­ban tiran­do pie­dras al cie­lo en la direc­ción de un lejano e inal­can­za­ble enemi­go que está jugan­do un jue­go con sus vidas. Una loca metá­fo­ra que cap­tu­ró lo absur­do de este tiem­po y lugar.

En un post del 10 de enero, tam­bién publi­ca­do en Il Mani­fes­to, Vit­to­rio escri­be sobre visi­tar el hos­pi­talde nue­vo:

Ayer en el hos­pi­tal Al Shi­fa fui a visi­tar a Tamim, un repor­te­ro que sobre­vi­vió un bom­bar­deo aéreo. Me dijo que pien­sa que Israel ha adop­ta­do las mis­mas téc­ni­cas terro­ris­tas que Al Qae­da, al bom­bar­dear un edi­fi­cio, aguar­dar la lle­ga­da de los perio­dis­tas y ser­vi­cios de res­ca­te, y lue­go tirar otra bom­ba que los mate sal­va­je­men­te. En su opi­nión es por eso que han habi­do tan­tas víc­ti­mas entre los para­mé­di­cos y repor­te­ros; las enfer­me­ras asin­tie­ron en acuer­do. Son­rien­do, me mos­tró sus muño­nes. El per­dió su pier­na, pero está con­ten­to de haber sali­do de eso vivo; su cole­ga Moham­med murió sos­te­nien­do su cáma­ra. La segun­da explo­sión lo mató.

En un post publi­ca­do el 9 de enero, el expli­ca la impor­tan­cia de los túne­les Rafah:

Mi pas­ta den­tal, cepi­llo de dien­tes, hojas de afei­tar y espu­ma de afei­tar. La ropa que estoy vis­tien­do, el jara­be para tra­tar una fuer­te tos que me afli­je des­de hace sema­nas, los ciga­rri­llos com­pra­dos para Ahmed, el taba­co para mi arghi­le. Mi telé­fono celu­lar, la compu­tado­ra lap­top en la cual lucho esqui­zo­fré­ni­ca­men­te para sacar un tes­ti­mo­nio del infierno que me rodea. Todo lo nece­sa­rio para una humil­de y dig­na vida en Gaza vino de Egip­to, y lle­gó has­ta las gón­do­las de los nego­cios pasan­do por los túne­les. Los mis­mos túne­les que los cazas F16 israe­líes han con­ti­nua­do bom­bar­dean­do dura­men­te en las últi­mas 12 horas, resul­tan­do en la des­truc­ción de miles de hoga­res cer­ca de la fron­te­ra de Rafah. Un par de meses atrás tuve tres dien­tes malos arre­gla­dos. Al final de la ope­ra­ción recuer­do que le pre­gun­té a mi den­tis­ta pales­tino dón­de obte­nía todo el equi­pa­mien­to den­tal, anes­te­sia, jerin­ga, coro­nas de cerá­mi­ca, y los ins­tru­men­tos del ofi­cio. Disi­mu­la­da­men­te, el den­tis­ta hizo un ges­to con sus manos: de deba­jo de la tie­rra. No hay duda que los explo­si­vos y armas tam­bién pasa­ron por los túne­les de Rafah, el mis­mo que la resis­ten­cia está usan­do hoy para tra­tar de dete­ner el temi­do avan­ce de los mor­ta­les vehícu­los blin­da­dos israe­líes; pero esto es peque­ño com­pa­ra­do con las tone­la­das de bie­nes de con­su­mo que cir­cu­la­ron has­ta una Gaza redu­ci­da al ham­bre por un ase­dio criminal.

Con­clu­ye el post diciendo:

Gaza ha esta­do tris­te­men­te envuel­ta en la oscu­ri­dad por 10 años; sólo en los hos­pi­ta­les es posi­ble recar­gar las compu­tado­ras y telé­fo­nos celu­la­res, y ver tele­vi­sión con los doc­to­res y para­mé­di­cos aguar­dan­do por una lla­ma­da de emer­gen­cia. Oímos los estruen­dos en la dis­tan­cia, y lue­go de unos minu­tos la redes sate­li­ta­les ára­bes infor­man exac­ta­men­te dón­de ocu­rrió la explo­sión. A menu­do mira­mos como sacan los cuer­pos de los escom­bros en la pan­ta­lla, como si no fue­ra sufi­cien­te haber­lo vis­to en direc­to. Ano­che, bus­can­do con el con­trol remo­to me encon­tré con un canal israe­lí. Esta­ban mos­tran­do un fes­ti­val de músi­ca tra­di­cio­nal, con muchas mucha­chas en ves­ti­dos cor­tos, y fue­gos arti­fi­cia­les al final. Vol­vi­mos a nues­tro horror, no en la pan­ta­lla, sino en las ambu­lan­cias. Israel tie­ne todo el dere­cho de reir­se y can­tar, inclu­so cuan­do masa­cra a sus veci­nos. Los pales­ti­nos sólo están pidien­do tener una muer­te dife­ren­te, una por vejez.

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