Car­ta a las Mada­mes del Che­que en Blan­co – Car­los Tena

Des­ca­ra­das Mada­mes* del Che­que en Blan­co: No sé si van a enten­der­me, por­que entre los gri­tos his­té­ri­cos que acos­tum­bran a lan­zar en su Mani­fes­ta­cio­nes de Cáma­ras (lo digo por­que uste­des son siem­pre menos que las cáma­ras que les gra­ban, sin que a nin­gún perio­dis­ta se le haya moles­ta­do en su tra­ba­jo).

Y las sofla­mas que bro­tan de sus fau­ces, mucho me temo que sean inca­pa­ces de leer sere­na­men­te esta car­ta, que les dedi­co con todo mi des­dén (el des­pre­cio es para quie­nes les pagan, que son mil veces más peli­gro­sos para la demo­cra­cia), como ciu­da­dano, como demó­cra­ta y como perio­dis­ta, pero no de esos que les entre­gan euros para seguir orga­ni­zan­do su cir­co mediá­ti­co, ofen­dien­do la memo­ria y la dig­ni­dad de todos los paya­sos del mun­do, sino de los que jamás hemos reci­bi­do otro pago, que el del afec­to y el cari­ño de muchos hon­ra­dos y hones­tos com­pa­trio­tas suyos. En ese sen­ti­do, me con­si­de­ro mul­ti­mi­llo­na­rio.

En mis casi seis años de tra­ba­jo en Cuba, en un cen­tro depen­dien­te del Minis­te­rio de Cul­tu­ra, supe cali­brar con todo deta­lle, de cer­ca e in situ, las difi­cul­ta­des eco­nó­mi­cas que vive su pue­blo (duras y a veces muy seve­ras), pero tam­bién me preo­cu­pé por acom­pa­ñar a la bode­ga* a varios/​as de mis compañeros/​as de tra­ba­jo, por lo que conoz­co per­fec­ta­men­te la can­ti­dad de ali­men­tos que el gobierno les entre­ga cada mes con la libre­ta, que nun­ca alcan­za pero que nadie posee en otros paí­ses del mun­do, miti­gan­do en bue­na par­te el infa­me blo­queo que uste­des, en el col­mo de la vesa­nia, defien­den, apo­yan y alien­tan.

Pero tam­bién, Mada­mes del Che­que en Blan­co, he cons­ta­ta­do la sub­ven­ción de que gozan los ser­vi­cios de ener­gía eléc­tri­ca, telé­fono, gas, agua, etc., como tam­bién he podi­do pre­sen­ciar el derro­che osten­to­so (por­que lo tie­nen) de aire acon­di­cio­na­do de sus hoga­res, por cier­to cada vez mejor per­tre­cha­dos gra­cias al dine­ro que la mis­ma Martha Bea­triz Roque reco­no­ce reci­ben de la SINA (el enemi­go más bru­tal de Cuba).

Sus visi­tas a los comer­cios don­de se sur­ten los diplo­má­ti­cos extran­je­ros (Gale­rías Pal­co y Paseo), y otras ven­ta­jas que coad­yu­van a algo muy curio­so, aun­que pare­ci­do a lo que acon­te­ce hoy en la Vene­zue­la boli­va­ria­na: Quie­nes más dura­men­te cri­ti­can el socia­lis­mo, quie­nes más mien­ten, quie­nes más alzan la voz, quie­nes más insul­tan a la ver­dad y a la demo­cra­cia, son los que más dine­ro y medios poseen.

Las argen­ti­nas Abue­las de la Pla­za de Mayo, a las que uste­des ofen­den des­de hace años, pade­cie­ron y sufren aún, el recuer­do de las tor­tu­ras, el ase­si­na­to y la des­apa­ri­ción de cien­tos, miles de sus espo­sos, hijos, her­ma­nos, nie­tos, man­te­nien­do incó­lu­me su gri­to en medio de la agre­sión y el des­pre­cio de la poli­cía de la dic­ta­du­ra, sin que el gobierno USA mos­tra­ra jamás su cons­ter­na­ción, no sólo por los crí­me­nes come­ti­dos en su país (resul­ta­do de las acti­vi­da­des de un Pre­mio Nobel de la Paz como el geno­ci­da Henry Kis­sin­ger), sino por los de Pino­chet en Chi­le (con la cola­bo­ra­ción del ante­rior­men­te cita­do), más la de John Dimi­tri Negro­pon­te, otro cons­ter­na­do ciu­da­dano yan­qui, que úni­ca­men­te es res­pon­sa­ble de cen­te­na­res de miles de ase­si­na­tos en El Sal­va­dor, Cos­ta Rica, Hon­du­ras, Nica­ra­gua, Pana­má, Gua­te­ma­la, Méxi­co, Perú, Colom­bia, Ecua­dor, Vene­zue­la, etc.

Mada­mes del Che­que en Blan­co, uste­des debe­rían medi­tar su baje­za y mise­ria moral, cuan­do reci­ben los che­ques que, por medio de las empre­sas de Juan Luís Cebrián y Car­los Slim, pro­ce­den­tes a su vez de agen­cias yan­quis como la USAID, don­de cola­bo­ran cri­mi­na­les con­fe­sos (que nun­ca pro­ce­sa­dos, por que en USA no se abren autos con­tra los terro­ris­tas bue­nos), o con la ines­ti­ma­ble ayu­da de todo tipo que les pro­por­cio­nan diplo­má­ti­cos inde­pen­dien­tes que viven en La Haba­na como repre­sen­tan­tes de sus gobier­nos (USA, Ale­ma­nia, Che­quia, Polo­nia, Dina­mar­ca), polí­ti­cos babean­tes, inte­lec­tua­les pese­bre­ros, perio­dis­tas corrom­pi­dos o actri­ces com­pra­das a lo Judas, como Pilar Bar­dem, que ya no dis­tin­guen un nabo de una alpar­ga­ta.

En Mar­zo de 2010, debo afir­mar que José Manuel Mar­tín Medem fue el corres­pon­sal del medio públi­co (hoy pro­pie­dad de una empre­sa pri­va­da) más obje­ti­vo y veraz, crí­ti­co pero res­pe­tuo­so, que nun­ca hubo en la isla, al que los direc­ti­vos del PP, y lue­go del PSOE, impi­die­ron emi­tir un repor­ta­je sereno y obje­ti­vo, rea­li­za­do en las pri­sio­nes cuba­nas, por­que (según esos cen­so­res) el docu­men­tal era muy bene­fi­cio­so para la Revo­lu­ción, docu­men­to que el pro­pio cole­ga me mos­tró en la dele­ga­ción de RTVE en La Haba­na, y en el que se demos­tra­ba que el tra­to dado a los reclu­sos, cum­plía amplia­men­te lo escri­to en la Ley Peni­ten­cia­ria de cual­quier demo­cra­cia euro­pea, con una sola pero sutil dife­ren­cia: que en Espa­ña esa Ley se la pasa el minis­tro del ramo por deba­jo de los orí­ge­nes. Los dere­chos huma­nos se res­pe­tan en el esta­do espa­ñol, tan­to como el Ku Klux Klan a la comu­ni­dad afro ame­ri­ca­na.

En Espa­ña, Mada­mes del Che­que en Blan­co, todas uste­des esta­rían en pri­sión, apli­cán­do­les un sen­ci­llo artícu­lo del Códi­go Penal, tan ele­men­tal como el que sigue:

Artícu­lo 592. (Man­te­ner inte­li­gen­cia u otra rela­ción con Gobier­nos extran­je­ros)
1. Serán cas­ti­ga­dos con la pena de pri­sión de cua­tro a ocho años los que, con el fin de per­ju­di­car la auto­ri­dad del Esta­do o com­pro­me­ter la dig­ni­dad o los intere­ses vita­les de Espa­ña, man­tu­vie­ran inte­li­gen­cia o rela­ción de cual­quier géne­ro con Gobier­nos extran­je­ros, con sus agen­tes o con gru­pos, Orga­nis­mos o Aso­cia­cio­nes inter­na­cio­na­les o extran­je­ras.

Uste­des, Mada­mes del Che­que en Blan­co, desa­rro­llan todas esas ile­ga­les acti­vi­da­des des­cri­tas en el párra­fo ante­rior; no tie­nen el menor remor­di­mien­to a la hora de poner en peli­gro la vida de sus com­pa­trio­tas, la de sus fami­lia­res (no todos los de su cas­ta son de esa cata­du­ra), y segu­ra­men­te bai­la­rían de ale­gría si, de nue­vo, un ami­go suyo como Luis Posa­da Carri­les, vola­ra un apa­ra­to de Cuba­na de Avia­ción, con dece­nas de pasa­je­ros a bor­do, o derra­ma­rían en el Puer­to de La Haba­na, o en el río Cau­to, o en la Cié­na­ga de Zapa­ta, lar­vas del mos­qui­to Aedes Aegy­pti para pro­vo­car una epi­de­mia de den­gue hemo­rrá­gi­co, como ya hizo la CIA en el pasa­do. Y son irres­pon­sa­ble­men­te cul­pa­bles de los ata­ques injus­tos que reci­be el sis­te­ma más equi­ta­ti­vo de Amé­ri­ca Lati­na, ya que sus pre­sun­tas crí­ti­cas no son tales, sino alha­ra­ca his­té­ri­ca y tea­tral, mon­ta­da gra­cias al dine­ro man­cha­do de san­gre, e impul­sa­da por el deseo de sus mam­po­rre­ros por impo­ner en el país un capi­ta­lis­mo sal­va­je, que Batis­ta y sus gángs­ters tra­ta­ron en vano de per­pe­tuar en la Mayor de las Anti­llas.

En cier­ta oca­sión, decla­ré en una entre­vis­ta que eran esca­sos los cuba­nos que no cri­ti­ca­ban las medi­das que toma el gobierno, para paliar las nece­si­da­des de la socie­dad. For­ma par­te del carác­ter rebel­de que carac­te­ri­za al ciu­da­dano. Pero esa insa­tis­fac­ción per­ma­nen­te, se debe tam­bién a la infan­til creen­cia de que en el lla­ma­do pri­mer mun­do ata­mos los perros con lon­ga­ni­za.

Al pare­cer, quie­nes ejer­cen su inalie­na­ble dere­cho a la crí­ti­ca, no quie­ren reco­no­cer que el sis­te­ma no pue­de dar más de lo que rega­la; se nie­gan a jus­ti­pre­ciar los inmen­sos esfuer­zos nece­sa­rios (en los que toda la socie­dad ha par­ti­ci­pa­do de una u otra for­ma), para haber logra­do que Cuba sea el pri­mer país del con­ti­nen­te en espe­ran­za de vida, en menor por­cen­ta­je de mor­ta­li­dad infan­til, en una total aten­ción médi­ca gra­tui­ta, en ínfi­mo núme­ro de víc­ti­mas por desas­tres natu­ra­les, en apa­bu­llan­te can­ti­dad de gra­dua­dos, etc.

Eso lo con­si­de­ran ya como algo natu­ral. Hace tan­tos años que dis­fru­tan de ello, que algu­nos ya no cali­bran la impor­tan­cia real que tie­ne man­te­ner todos esos dere­chos mien­tras se sufre un ase­dio mili­tar y eco­nó­mi­co, cul­tu­ral y téc­ni­co de más de medio siglo.

Cuan­do se le pre­gun­ta a un espa­ñol, sue­co, danés, o bel­ga: ¿De dón­de cree que sale el dine­ro de que dis­po­ne la isla?

¿Cono­ce las cifras que se gas­ta el Esta­do cubano para que todos sus ciu­da­da­nos, sin excep­ción, ten­gan dere­cho a gozar de esos logros cita­dos?

¿Sabe lo que le cues­ta pro­por­cio­nar estu­dios uni­ver­si­ta­rios a todo el que lo desee?

¿Se hace una lige­ra idea de los miles de millo­nes de dóla­res que todo ello supo­ne, en medio de un esta­do de sitio, que jamás en la his­to­ria recien­te ha reci­bi­do un peque­ño país, por par­te de la pri­me­ra poten­cia mili­tar del orbe?

Enton­ces pone cara de póker. Hay que refres­car su memo­ria. Cuba no es una poten­cia indus­trial, per­te­ne­ce al ámbi­to agrí­co­la, al turís­ti­co, y el poco dine­ro que lle­ga, insis­to, con­di­cio­na­do por ese blo­queo eco­nó­mi­co bru­tal, se repar­te de mane­ra inte­li­gen­te, equi­ta­ti­va, lo que no sig­ni­fi­ca que en cier­tas oca­sio­nes no exis­tan erro­res huma­nos, fallos, corrup­te­las, des­or­ga­ni­za­ción, mala ges­tión, etc. Como en todo sis­te­ma, por­que nin­guno es per­fec­to.

Mada­mes del Che­que en Blan­co: Lo más her­mo­so de la socie­dad cuba­na es la ausen­cia de agre­si­vi­dad, de vio­len­cia, de cris­pa­ción social, típi­cas lacras en Esta­dos Uni­dos o Euro­pa, en las que resul­ta nor­mal el ase­si­na­to dia­rio, la vio­len­cia poli­cial, las mani­pu­la­cio­nes en pren­sa-radio-TV, la esta­fa, la corrup­ción mul­ti­mi­llo­na­ria, el paro labo­ral, la vio­la­ción sis­te­má­ti­ca de los dere­chos más ele­men­ta­les, la tor­tu­ra, la tele­vi­sión al ser­vi­cio de la incul­tu­ra, los malos tra­tos y las monar­quías. Son uste­des una excep­ción a ese esta­do, don­de la paz social es el inmen­so teso­ro que quie­ren rom­per de cua­jo.

Me limi­to a esbo­zar una son­ri­sa, cuan­do me dicen que la crí­ti­ca en Cuba no exis­te, por­que es dia­ria y cons­tan­te. Un cubano no está jamás satis­fe­cho y lo pro­cla­ma en las habi­tua­les reunio­nes en el cen­tro labo­ral, en los comi­tés de veci­nos, en los núcleos de tra­ba­jo y demás órga­nos de repre­sen­ta­ción socia­les, de don­de salen las solu­cio­nes per­ti­nen­tes.

Pero hay otro cubano/​a, el que se pasa el día hablan­do mier­da, sin apor­tar su grano de are­na, su aná­li­sis cons­truc­ti­vo, que no quie­re mirar a El Sal­va­dor, ni a Hon­du­ras, ni a Gua­te­ma­la, ni a la Repu­bli­ca Domi­ni­ca­na, y menos a Hai­tí, paí­ses que deben ser sus refe­ren­cias más cer­ca­nas, don­de ade­más hay demo­cra­cia a la espa­ño­la.

El sar­cas­mo más tre­men­do es que Cuba, pri­me­ra poten­cia cul­tu­ral de Lati­noa­mé­ri­ca, está obli­ga­da por sus enemi­gos a vivir como ter­cer­mun­dis­ta en el plano eco­nó­mi­co.

Y aún así, su patria no ata­ca a nin­gu­na otra nación, sino que sus pro­fe­sio­na­les se repar­ten por el mun­do sal­van­do vidas huma­nas y edu­can­do en zonas mucho más pobres y ale­ja­das del Cari­be. ¿Quién pue­de negar esa mara­vi­llo­sa evi­den­cia?

Mada­mes del Che­que en Blan­co, sigan pro­vo­can­do a sus pai­sa­nos, con­ti­núen por la sen­da de la igno­mi­nia y la trai­ción, que quien siem­bra vien­tos, reco­ge­rá tem­pes­ta­des.

Nota. – Una Mada­me es una pro­fe­sio­nal que deten­ta la direc­ción de un pros­tí­bu­lo, o sea, una mujer de la ralea de las Mada­mes

Nota. – Esta­ble­ci­mien­to en el que los ciu­da­da­nos cuba­nos reci­ben bue­na par­te de sus ali­men­tos bási­cos, de for­ma gra­tui­ta, cada mes

Car­los Tena

Vie­jo­blues

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