La repre­sen­ta­ción posi­ti­va de la ima­gen de las muje­res en los medios – Webis­lam

Crean y ela­bo­ran con­te­ni­dos que son difí­ci­les de valo­rar des­de la pers­pec­ti­va de las audien­cias, de las per­so­nas que leen, escu­chan, ven y, en defi­ni­ti­va, las con­su­men. Tene­mos al alcan­ce datos que nos per­mi­ten acer­car­nos a las cifras reales de los suje­tos que leen un deter­mi­na­do dia­rio, pode­mos saber el núme­ro de indi­vi­duos que hacen uso del man­do a dis­tan­cia para ele­gir una cade­na u otra y has­ta cono­ce­mos la can­ti­dad de per­so­nas que sue­len ir al cine. Por el con­tra­rio, sabe­mos poco de la opi­nión, la acep­ta­ción, y la valo­ra­ción de las per­so­nas con­su­mi­do­ras res­pec­to a los con­te­ni­dos mediá­ti­cos. En este sen­ti­do, la pre­sen­te refle­xión des­ta­ca la impor­tan­cia de los estu­dios de los este­reo­ti­pos feme­ni­nos difun­di­dos por los medios de comu­ni­ca­ción. Este cono­ci­mien­to social es impres­cin­di­ble, no sólo para acer­car­nos al con­tex­to coti­diano, sino para esta­ble­cer rela­cio­nes entre las for­mas de vivir y sen­tir de las per­so­nas y las repre­sen­ta­cio­nes que hacen de ellas en los medios.

Dedu­ci­mos que una vez que se hayan iden­ti­fi­ca­do los ele­men­tos del ima­gi­na­rio social de géne­ro, prin­ci­pal­men­te los que gene­ran défi­cit en la ima­gen de las muje­res, como pue­den ser los este­reo­ti­pos sexis­tas, el siguien­te paso será esta­ble­cer las pau­tas para una reedu­ca­ción de la mira­da que per­mi­ta valo­rar a la mujer des­de otros esce­na­rios y sig­ni­fi­ca­cio­nes que sean acor­des al con­tex­to social impe­ran­te.

La dis­cu­sión en este tex­to se plan­tea des­de la valo­ra­ción de algu­nos con­te­ni­dos mediá­ti­cos rea­li­za­da por la ciu­da­da­nía de Cata­lu­ña a tra­vés del ser­vi­cio de que­jas y prác­ti­cas posi­ti­vas del Ins­ti­tu­to Cata­lán de las Muje­res (ICD) en el perio­do 2005071. El ICD aco­ge las mani­fes­ta­cio­nes de las per­so­nas con­su­mi­do­ras so bre pro­duc­tos mediá­ti­cos que con­tie­nen repre­sen­ta­cio­nes sexis­tas y sobre men­sa­jes que no pre­sen­tan dis­cri­mi­na­cio­nes de géne­ro. Son estas últi­mas valo­ra­cio­nes, a las que hemos deno­mi­na­do «prác­ti­cas posit­vas» sobre las que se foca­li­za esta refle­xión. Nues­tro obje­ti­vo pri­mor­dial es com­pren­der la valo­ra­ción de la ciu­da­da­nía sobre deter­mi­na­dos con­te­ni­dos mediá­ti­cos res­pec­to a la cate­go­ría de géne­ro, espe­cí­fi­ca­men­te del feme­nino, y des­cri­bir los ele­men­tos que iden­ti­fi­can como prác­ti­cas posi­ti­vas con el obje­ti­vo de orien­tar algu­nas pau­tas peda­gó­gi­cas que pue­dan inci­dir en una pro­pues­ta para la refor­mu­la­ción de la repre­sen­ta­ción de las muje­res en los medios de comu­ni­ca­ción y en la socie­dad.

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