Medio­cri­dad poli­ti­ca y el follo­ne­ro de la sex­ta- David Garcia

Hace unos días, salía en algu­nos medios de “infor­ma­ción” las decla­ra­cio­nes de Feli­pe Gon­zá­lez sobre los “mer­ca­dos”. El nue­vo con­se­je­ro de Gas Natu­ral afir­ma­ba que los esta­dos no están para correr detrás de los mer­ca­dos sino que es deber de los esta­dos con­tro­lar los mercados.

No tar­dé mucho en rela­cio­nar esta “apa­ren­te con­tra­dic­ción” del Señor X (sí, ese mis­mo, el que se dedi­ca a rea­li­zar decla­ra­cio­nes sobre cómo y cuán­do pudo volar a las cúpu­las de ETA o a algu­nos de sus voluntarios…ya saben, aho­ra pue­de hacer apo­lo­gía del terro­ris­mo), con lo que suce­de cada vez que ETA se hace pre­sen­te con un nue­vo comu­ni­ca­do. Las reac­cio­nes de gran can­ti­dad de medios, polí­ti­cos inclu­so jue­ces de todos los pela­jes, son de una natu­ra­le­za difí­cil de explicar.

Toda­vía no me des­ani­mo, ya que­da poco para que reapa­rez­ca, una vez más, la estre­lla de este gobierno, en pri­me­ra línea, sacan­do pecho, el íncli­to Rubal­ca­ba, la lie­bre de Can­ta­bria y minis­tro de inte­rior, el que más nos gus­ta. Mien­tras pre­gun­ta el «cómo están uste­des» se fro­ta las manos, hablan­do en nom­bre de la socie­dad, advier­te a la Izquier­da Aber­tza­le sobre lo que tie­ne qué hacer para ser acep­ta­da en el mun­do de la demo­cra­cia. Un tipo que ni se son­ro­ja cuan­do se publi­ca que el Gobierno de Espa­ña sabía de las acti­vi­da­des de la CIA por terri­to­rio impe­rial, unos tras­la­di­tos de nada a Guan­tá­na­mo dicen las malas len­guas. La sober­bia y la doble moral cam­pan a sus anchas.

A reglón segui­do, en un acto social de la patro­nal CEOE, un ex-minis­tro de eco­no­mía lla­ma­ba la aten­ción a los patro­nos y ban­que­ros allí reu­ni­dos para “recri­mi­nar­les” las risas que se esta­ban echan­do cuan­do “supues­ta­men­te” los núme­ros de la eco­no­mía de Espa­ña no acom­pa­ña­ban. Pero lo más alu­ci­nan­te se ha pro­du­ci­do con la veni­da a nues­tra que­ri­da Espa­ña del repre­sen­tan­te Chino para ofre­cer al país de la piel de toro, las mara­vi­llo­sas ven­ta­jas de acep­tar las inver­sio­nes del gigan­te asiá­ti­co. Tan­tas con­de­nas a Chi­na por la situa­ción del Pre­mio Nobel, Liu Xiao­bo, se han debi­do de eva­po­rar. Es lo que tie­ne la demo­cra­cia a la tur­ca, nun­ca pasa nada.

Todos estos men­cio­na­dos, son los que nos dan la pali­za con­ti­nua­men­te de que la vio­len­cia no con­du­ce a nin­gún lado. Cla­ro que, de pron­to en pan­ta­lla, otra estre­lla del medio tele­vi­si­vo, alguien que pre­su­me de des-dra­ma­ti­za­dor de pro­ble­mas; un tipo sala­do al que un ser­vi­dor le sue­le seguir en sus andan­zas gra­cio­sas pero que, en mul­ti­tud de oca­sio­nes, pare­ce no enca­jar los gol­pes que le pro­pi­na algún per­so­na­je más gra­cio­so que él. Se auto­de­no­mi­na “El follo­ne­ro” del canal La sex­ta (el mis­mo que entre­vis­tó a Arnal­do Ote­gi, al que le inten­tó dar cla­ses de éti­ca y moral sobre vio­len­cia, ¿recuer­dan?) y es tan pro­gre y tan guay que cuan­do un pales­tino de Hamas le con­tes­ta a la pre­gun­ta de qué opi­na sobre los aten­ta­dos de Madrid en los tre­nes, la res­pues­ta del diri­gen­te de Hamas le hace reso­plar, fru­to de su posi­ble y visi­ble des­acuer­do al res­pec­to. Un des­acuer­do sus­ten­ta­do en la éti­ca y la moral del per­so­na­je entre­vis­ta­dor, inca­paz de refle­xio­nar inte­rior­men­te acer­ca de la res­pues­ta dada. Su hipo­cre­sía y medio­cri­dad de cri­te­rio es tan pro­fun­da que no acep­ta, no visua­li­za que una socie­dad que se jac­ta de ele­gir a sus diri­gen­tes polí­ti­cos por medios “demo­crá­ti­cos” tie­ne que ser con­se­cuen­te y saber, que toda acción tie­ne una reac­ción y que los sucios actos que un gobierno “demo­crá­ti­co” rea­li­za no sue­len caer en el “olvi­do”.

Pero cla­ro, ese no es el deba­te, el deba­te pre­ci­sa­men­te sobre el papel del Impe­rio espa­ñol en otros luga­res del mun­do y si me dejan, el papel del Esta­do, el mun­di­llo empre­sa­rial, su ejér­ci­to y su vio­len­cia en el ámbi­to eco­nó­mi­co y polí­ti­co de Espa­ña (que le pre­gun­ten a los con­tro­la­do­res), un plan­tea­mien­to peli­gro­so ya que nos lle­va­ría otra vez a la cues­tión de la vio­len­cia en esta reali­dad que nos ha toca­do vivir. No deben de saber que las coyun­tu­ras y las situa­cio­nes están en con­tí­nuo cam­bio y que las tor­nas, en mul­ti­tud de oca­sio­nes, se dan la vuel­ta. Es enton­ces cuan­do muchos se per­ca­tan de la chu­la­ría con la que actua­ron en el pasado
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