Piden 10 años de cár­cel por hacer política

La fis­ca­lía de la Audien­cia Nacio­nal ha rea­li­za­do una peti­ción de 10 años de cár­cel para varios mili­tan­tes inde­pen­den­tis­tas vas­cos, entre los cua­les se haya Rafa Díaz o Arnal­do Ote­gi, por el hecho de orga­ni­zar­se polí­ti­ca­men­te, un hecho al pare­cer meri­to­rio de tal peti­ción fis­cal en el esta­do espa­ñol. Para este fis­cal, el rea­li­zar estas acti­vi­da­des polí­ti­cas es “inte­gra­ción en ban­da arma­da”, literalmente.

La Fis­ca­lía del tri­bu­nal espa­ñol acu­sa de «inte­gra­ción en orga­ni­za­ción terro­ris­ta» a Arnal­do Ote­gi, Rafa Díez, Arkaitz Rodrí­guez, Miren Zaba­le­ta, Sonia Jacin­to, Amaia Esnal, Txe­lui Moreno y Mañel Serra, [email protected] [email protected] dete­ni­dos el 13 de octu­bre de 2009.

Les impu­ta impul­sar una «alian­za inde­pen­den­tis­ta» que tenía por fina­li­dad «lla­mar a la incor­po­ra­ción de for­ma­cio­nes polí­ti­cas como Eus­ko Alkar­ta­su­na (EA), Ara­lar, Aber­tza­leen Bata­su­na (AB) y ELA al espa­cio de lucha en la con­fron­ta­ción entre Eus­kal Herria y el Estado».

En defi­ni­ti­va, como veni­mos dicien­do, por rea­li­zar tareas polí­ti­cas, y por mas que se mire, no se acier­ta a ver don­de esta la inte­gra­ción en ban­da arma­da algu­na, de la que habla la fis­ca­lía española.
En el pro­ce­sa­mien­to que dic­to Gar­zon se afir­ma­ba que actua­ban a las órde­nes de ETA, «par­tien­do de la posi­ción jerár­qui­ca­men­te supe­rior de ETA que pri­va de auto­no­mía al Bateragune».

Sin embar­go, en el pro­pio auto reco­ge los ele­men­tos sufi­cien­tes para refu­tar esas afir­ma­cio­nes. En los hechos que se deta­llan como acu­sa­to­rios hay dos hitos impor­tan­tes: las elec­cio­nes al Par­la­men­to euro­peo y el deba­te sobre el pro­ce­so demo­crá­ti­co. Y, en ambos casos, según escri­be Gar­zón, los impu­tados con­tra­di­je­ron a ETA y se aca­bó hacien­do lo que ellos pre­vie­ron y no lo dic­ta­do por la orga­ni­za­ción armada.

En cual­quier caso, un ata­que a la acti­vi­dad polí­ti­ca en Eus­kal Herria, en cla­ve inde­pen­den­tis­ta que pare­ce no entu­sias­mar a los pode­res espa­ño­les. Ocu­rre que en una auten­ti­ca demo­cra­cia, todas las opcio­nes debe­rían ser legí­ti­mas y posi­bles, no pare­ce el caso el esta­do español.

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