Ote­gi: el tiem­po de la inde­pen­den­cia- Manuel F. Tri­llo

La cár­cel no es un reduc­to estre­cho y ani­qui­la­dor de las con­cien­cias, por­que el pen­sa­mien­to no se pue­de encar­ce­lar. Mucho menos se encar­ce­la el pen­sa­mien­to de 183.000 vas­cos que en su momen­to apo­ya­ron con sus votos-no con las armas– las pro­pues­tas polí­ti­cas que que­da­ron cla­ras en el año 2004. Dis­cre­po abso­lu­ta­men­te de los plan­tea­mien­tos de Brian Currin, por más que sea un inter­lo­cu­tor que no des­co­no­ce el Gobierno espa­ñol, cuan­do dice que la “izquier­da aberz­ta­le” debe rea­li­zar “movi­mien­tos” para que pue­da ser lega­li­za­da. Olvi­da este buen hom­bre –en el sen­ti­do macha­diano- que la ile­ga­li­za­ción de orga­ni­za­cio­nes polí­ti­cas y de agru­pa­cio­nes elec­to­ra­les se debe a la Ley de Par­ti­dos Polí­ti­cos de 2002. Ley que ha sido denos­ta­da por una par­te del Con­gre­so de los Dipu­tados, y muy espe­cial­men­te por los par­ti­dos demó­cra­tas –sean de dere­cha, como el PNV, o de la izquier­da- y apo­ya­da por los par­ti­dos here­de­ros del fran­quis­mo. (Acla­ro que son here­de­ros del fran­quis­mo todos aque­llos que asu­men la Cons­ti­tu­ción monár­qui­ca de 1978 y no la com­ba­ten fron­tal­men­te).

La Ley de Par­ti­dos Polí­ti­cos está con­ce­bi­da des­de una posi­ción jurí­di­ca muy acor­de con la pro­pues­ta de de Gun­ter Jacobs –el dere­cho penal del enemi­go- y ello supo­ne la eli­mi­na­ción de los pre­su­pues­tos bási­cos de un Esta­do de Dere­cho. Esta legis­la­ción es posi­ble por­que la mayo­ría orgá­ni­ca –PSOE y PP– deci­de qué es lo bueno y lo con­ve­nien­te a sus intere­ses. No quie­ro en este momen­to bana­li­zar el tema que nos trae, pero ima­gi­ne­mos que esa mis­ma mayo­ría orgá­ni­ca deci­die­ra que es un deli­to que las madres en los par­ques “den la teta” a su bebé, o que apro­ba­ran por ley que no se pue­den “cam­biar los paña­les en el par­que”. Lo con­si­de­ra­mos una abe­rra­ción que no pue­de dar­se por­que los legis­la­do­res son per­so­nas razo­na­bles. Pero vea­mos que por ley se ha apro­ba­do que se vaya fuman­do taba­co cuan­do se pasa por delan­te de un cole­gio. Esta es una digre­sión nece­sa­ria. Pero no es absur­da, pues son hechos que pue­den dar­se o se darán a par­tir del 1 de enero de 2011. Esto es lo que ocu­rre con la Ley de Par­ti­dos Polí­ti­cos. En un momen­to con­cre­to se deci­de quié­nes son los enemi­gos y se le prohí­be actuar sean cua­les sean sus inten­cio­nes –las cua­les jamás se pue­den juz­gar dado que per­te­ne­cen a la inti­mi­dad del suje­to y no se mani­fies­ta obje­ti­va­men­te- por el sen­ci­llo hecho de con­si­de­rar­le enemi­go.

¿Qué es un enemi­go para el Esta­do Espa­ñol en 2010?. Todo aquel que no acep­ta los pre­su­pues­tos ideo­ló­gi­cos sobre los que se sopor­ta el sis­te­ma eco­nó­mi­co y su tra­sun­to en el sis­te­ma polí­ti­co. Así que hay menos dis­tan­cia entre el “neo­fas­cis­mo espa­ño­lis­ta” de Rosa Díez y la Ley de Par­ti­dos apro­ba­da por el PP-PSOE, que la que media entre dos naran­jas del mis­mo árbol. Un enemi­go son los tra­ba­ja­do­res que el 29‑S se vol­vie­ron y revol­vie­ron con­tra quie­nes pre­ten­dían hacer de aque­lla huel­ga un jue­go de nai­pes. Enemi­gos son los sin­di­ca­lis­tas del Sin­di­ca­to Anda­luz de Tra­ba­ja­do­res –Die­go Caña­me­ro entre otros- por­que no tole­ran que se les tra­te como si fue­ran los parias de la tie­rra. Enemi­gos son los jóve­nes que ocu­pan inmue­bles aban­do­na­dos. Enemi­gos son artícu­lo 504 del Códi­go Penal- los tra­ba­ja­do­res que actúen en la defen­sa de los intere­ses de cla­se. Enemi­gos son los que deter­mi­ne la Ley “ad hoc” apro­ba­da por la mayo­ría orgá­ni­ca en el Con­gre­so de los Dipu­tados. Maña­na –dicho que­da- serán todos cuan­tos com­ba­tan la Monar­quía, por­que a la pos­tre –seño­res- quie­nes lo hagan irán con­tra la Cons­ti­tu­ción de 1978 (bas­ta oír al “sona­je­ro de la Man­cha” –Pepe Bono- para ver qué es lo que se pro­po­ne en fechas pró­xi­mas).

Ote­gi está en la cár­cel sin deli­to. Pues no lo era al día siguien­te, ni cua­tro años des­pués. Hoy es juz­ga­do por una con­duc­ta ino­cua en su momen­to (magis­tra­do: “sic res stan­ti­bus”, pri­me­ro de Dere­cho), y sea o no sea con­de­na­do la bur­la al Dere­cho sea hecho cuan­do se le juz­ga. Nadie pue­de supo­ner que sea juz­ga­do por una con­duc­ta seme­jan­te –ino­cua, y ade­más ala­ba­da por el Pre­si­den­te del Gobierno de España‑, por­que si esto die­ra –y se está dan­do en este momen­to- todos sería­mos jus­ti­cia­bles, des­de el anciano de 96 años al joven de 16 años, por el sim­ple hecho de enca­si­llar­le en la cate­go­ría de los enemi­gos.

Señor magis­tra­do, yo soy su enemi­go.

Ote­gi, en la cár­cel se com­ba­te con tan­ta fuer­za como en la calle, pues los com­pa­ñe­ros que han caí­do en esa des­gra­cia de ver coar­ta­da su liber­tad –des­de los tiem­pos de Fer­nan­do VII- pusie­ron los cimien­tos de una socie­dad que no se calla jamás ante la agre­sión de quie­nes creen que no van morir nun­ca. Ellos –el tri­bu­nal juz­ga­dor, en este caso- mori­rán sin pena ni glo­ria, y como indig­nos ser­vi­do­res de un Esta­do –del Esta­do- y quie­nes com­ba­ten deja­rán una hue­lla que no se olvi­da­rá duran­te siglos. Hoy es 11de noviem­bre de 2010, el 11 de noviem­bre de 1887 los Cin­co de Chica­go cami­na­ron sere­nos hacia la hor­ca. Nadie recuer­da quié­nes los con­de­na­ron y sobre ellos cae el repu­dio de toda la huma­ni­dad. Se les acu­sa­ron de crí­me­nes que no habían come­ti­do. Nadie recor­da­rá al suje­to que orde­na callar las razo­nes por las que estáis en el ban­qui­llo, no quie­ren expli­ca­cio­nes, razo­na­mien­tos, argu­men­ta­cio­nes. A los cafres del Dere­cho les bas­ta con cum­plir el trá­mi­te –como ocu­rría con los “pique­tes de ver­du­gos” del fran­quis­mo– y des­pa­char el asun­to cuan­to antes.

Tres en el ban­qui­llo. En aque­lla oca­sión fue­ron cin­co en la hor­ca. Honor a quie­nes siguen la sen­da de los hom­bres de Chica­go.

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