Elec­cio­nes 2010 en EEUU: El Tea Party emer­gió y los repu­bli­ca­nos asal­tan la Cáma­ra de Repre­sen­tan­tes

Movimiento conservador "Tea Party". Estados Unidos. Foto de archivo

El movi­mien­to ultra­con­ser­va­dor Tea Party emer­gió de las elec­cio­nes inter­me­dias esta­du­ni­den­ses con un pano­ra­ma mix­to, que inclu­yó varias vic­to­rias en esta­dos cla­ve y la derro­ta de dos de sus can­di­da­tos más polé­mi­cos.

La vic­to­ria más reso­nan­te fue la de su can­di­da­to al Sena­do por el esta­do de Flo­ri­da, Mar­co Rubio, quien derro­tó al inde­pen­dien­te Char­lie Christ y al demó­cra­ta Ken­drick Meek.

Sin embar­go, Rubio no men­cio­nó al Par­ti­do del Té en su dis­cur­so de gana­dor y dijo que los resul­ta­dos son para el Par­ti­do Repu­bli­cano “una segun­da opor­tu­ni­dad” para posi­cio­nar­se en el lugar que los repu­bli­ca­nos no hace mucho habrían pro­nos­ti­ca­do tener.

Con un triun­fo fácil para refren­dar su asien­to en el Sena­do por Caro­li­na del Sur, Jim DeMint, figu­ra cen­tral del Par­ti­do del Té, ya es cono­ci­do como el “hace­dor de reyes” por su papel en la desig­na­ción de los can­di­da­tos que apo­ya­ría el movi­mien­to con­ser­va­dor.

DeMint for­ta­le­ció su ima­gen entre los con­ser­va­do­res por sus pos­tu­ras anti­in­mi­gran­tes y por su lla­ma­do a “refor­mar el Par­ti­do Repu­bli­cano”.

En Ken­tucky, Rand Paul for­ta­le­ció la posi­ción del Par­ti­do del Té den­tro del par­ti­do al derro­tar al pro­cu­ra­dor esta­tal demó­cra­ta, Jack Con­way.

“Hay una olea­da del Par­ti­do del Té y le esta­mos envian­do ese men­sa­je a Washing­ton”, seña­ló Paul en su pri­mer dis­cur­so como triun­fa­dor.

Sub­ra­yó los prin­ci­pios eco­nó­mi­cos que defien­de el movi­mien­to con­ser­va­dor, “gobierno limi­ta­do y pre­su­pues­tos balan­cea­dos” que, dijo, los repu­bli­ca­nos irían a Washing­ton a balan­cear.

En tan­to, la derro­ta de la can­di­da­ta para ocu­par el esca­ño sena­to­rial en Dela­wa­re, la con­tro­ver­sial Chris­ti­ne O’Donnell, repre­sen­ta un revés para el movi­mien­to con­ser­va­dor.

Si bien las encues­tas nun­ca posi­cio­na­ron a O’Donnell como gana­do­ra, su derro­ta pre­vis­ta fue seña­la­da por el estra­te­ga repu­bli­cano, Karl Rove, como “res­pon­sa­ble” por­que impe­di­rá al Pari­do Repu­bli­cano el con­trol del Sena­do.

O’Donnell tam­po­co hizo men­ción al Par­ti­do del Té en su men­sa­je de con­ce­sión de la vic­to­ria a su opo­nen­te, el demó­cra­ta Chris Coons.

Otra pér­di­da impor­tan­te para el movi­mien­to fue la del tam­bién con­tro­ver­sial Carl Pala­dino, ven­ci­do por el demó­cra­ta Andrew Cuo­mo en la elec­ción a gober­na­dor de Nue­va York.

Ana­lis­tas polí­ti­cos con­si­de­ran que el éxi­to del movi­mien­to con­ser­va­dor como insur­gen­te se expli­ca en que casi cada cua­tro de cada diez esta­du­ni­den­ses vota­ron “en con­tra” de alguien o de algu­na polí­ti­ca.

LOS REPUBLICANOS DOMINAN LA CÁMARA DE REPRESENTANTES

El Par­ti­do Repu­bli­cano ha alcan­za­do ya, según las pro­yec­cio­nes de las cade­nas de tele­vi­sión, los esca­ños sufi­cien­tes para garan­ti­zar su mayo­ría en la Cáma­ra de Repre­sen­tan­tes, has­ta aho­ra en manos del Par­ti­do Demó­cra­ta. La opo­si­ción repu­bli­ca­na pare­ce, sin embar­go, lejos de poder alcan­zar el con­trol del Sena­do, en don­de los demó­cra­tas tie­nen ase­gu­ra­dos ‑o están cer­ca de ase­gu­rar­se- los pues­tos nece­sa­rios para con­ser­var su mayo­ría.

Los cálcu­los ela­bo­ra­dos, de acuer­do a los resul­ta­dos faci­li­ta­dos has­ta aho­ra, per­mi­ten anti­ci­par que los repu­bli­ca­nos obten­drán en torno a los 50 esca­ños de ven­ta­ja, más de los que reque­rían para el con­trol de la Cáma­ra. Los repu­bli­ca­nos ven­cie­ron en algu­nos dis­tri­tos que se fue­ron a los demó­cra­tas en 2008 y retu­vie­ron casi la tota­li­dad de los que ya tenían en su poder.

En el Sena­do, en cam­bio, las vic­to­rias de los demó­cra­tas en Vir­gi­nia Occi­den­tal, Dela­wa­re y Con­nec­ti­cut, uni­das a las ven­ta­jas que man­tie­nen en Pennsyl­va­nia e Illi­nois, hacen prác­ti­ca­men­te impo­si­ble, a espe­ra de cono­cer­se los resul­ta­dos en la cos­ta Oes­te, que los repu­bli­ca­nos con­si­gan la mayo­ría, lo que per­mi­te al par­ti­do del Gobierno evi­tar en cier­ta medi­da el ven­da­val con­ser­va­dor que se temía.

Aun­que los demó­cra­tas pare­cen haber evi­ta­do el desas­tre elec­to­ral que se temían, una gran movi­li­za­ción con­ser­va­do­ra y la des­com­po­si­ción de la alian­za que lle­vó a Barack Oba­ma en 2008 al poder se jun­ta­ron ayer en las urnas para cas­ti­gar al Gobierno y dar­le a la opo­si­ción repu­bli­ca­na un poder deci­so­rio en el Con­gre­so. Los nor­te­ame­ri­ca­nos vota­ron en unas elec­cio­nes que obli­ga­rán a una con­si­de­ra­ble rec­ti­fi­ca­ción del rum­bo polí­ti­co y que abren una gran incer­ti­dum­bre sobre la gober­na­bi­li­dad de la pri­me­ra poten­cia mun­dial duran­te los dos pró­xi­mos años.

Estas elec­cio­nes, mar­ca­das por la cri­sis eco­nó­mi­ca, deja­ron en evi­den­cia la vola­ti­li­dad de la situa­ción polí­ti­ca en Esta­dos Uni­dos, que pasó de Geor­ge Bush a Barack Oba­ma para devol­ver dos años des­pués par­te del poder al par­ti­do del ante­rior pre­si­den­te, así como la com­ple­ji­dad del pano­ra­ma que se abre a par­tir de aho­ra, en el que uno de los pre­si­den­tes más pro­gre­sis­tas se verá obli­ga­do a nego­ciar su pro­yec­to con el Con­gre­so más con­ser­va­dor de la his­to­ria del país.

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