Aste Nagu­sia y los pará­si­tos – Mikel Arizaleta

La Aste Nagu­sia o las fies­tas de Bil­bao, que comen­za­ron el 21, ter­mi­na­ron el 29 de agos­to. Una sema­na lar­ga de músi­ca, calle, fies­ta, con­ver­sa­ción y dis­fru­te. A jui­cio de Bil­bo­ko Kon­par­sak “unas bue­nas fies­tas, muchí­si­ma par­ti­ci­pa­ción, muchí­si­mos actos…, ésta ha sido la Aste Nagu­sia más lim­pia de la his­to­ria. Y espe­cial­men­te gra­cias a la implan­ta­ción de los vasos reuti­li­za­bles de las comparsas”.

La ver­dad es que las gran­des fies­tas entre noso­tros, san Fer­mín, la Blan­ca, Aste Nagu­sia, los san Anto­li­nes, la sema­na gran­de donos­tia­rra… rebo­san ale­gría y buen rollo, hay par­ti­ci­pa­ción popu­lar, en gran par­te los pro­pios gru­pos loca­les lle­van la mani­ja y el timón de la fies­ta. Son fies­tas ensu­da­das, pro­pias. Pero tam­bién aquí se obser­va ese dis­tan­cia­mien­to social pro­vo­ca­do: el que se hace con unos ele­gi­dos, el equi­po diri­gen­te a tiem­po, la direc­ti­va con una misión, en defi­ni­ti­va los ilu­mi­na­ti del ordeno, man­do y cobro. Uno no sabe de dón­de han sali­do por­que antes no esta­ban y de pron­to son todo. Lue­go muchos des­apa­re­cen en nichos eco­nó­mi­cos bus­ca­dos y muy pocos, tras su expo­lio, ter­mi­nan ence­rra­dos. Son los fan­tas­mas de la socie­dad actual, los dic­ta­do­res impermea­bles, a veces has­ta refi­na­dos. Les due­le a menu­do el híga­do y alum­bran mala leche cuan­do no se aca­ta o se dis­cu­te su pro­yec­to y su orden. No admi­ten la rebel­día ni el que se levan­te la mano o el dedo acu­sa­dor. Les gus­ta man­dar, no par­ti­ci­par y coope­rar en la fies­ta y para la fiesta.

En este nagu­sia les he vis­to en su sal­sa, que a menu­do es la tele­vi­sión con perio­dis­ta ama­ña­do a su lado, que les ríe las gra­cias, les da coba y les pone pea­na a su baba. Son ese gru­pi­to de ilus­tres, polí­ti­cos y sumi­sos al poder, que for­man bola pega­jo­sa ante los medios, exten­dien­do con­sig­nas vie­jas, de aca­ta­mien­to, sumi­sión y mez­co­lan­za. Un tut­ti fru­ti caducado.

Nada extra­ño que Kon­par­sak en esta Aste Nagusia:

1.- Se “lamen­te del papel que jue­gan algu­nos polí­ti­cos, pre­ci­sa­men­te aque­llos que debe­rían ser los cola­bo­ra­do­res de que la fies­ta trans­cu­rrie­ra en paz. Algu­nos, como por ejem­plo el pepe­ro Car­los David Gar­cia, que sien­do miem­bro de la Comi­sión Mix­ta de Fies­tas, tra­tan de des­vir­tuar cons­tan­te­men­te la ima­gen de la Aste Nagu­sia, y otros, por el con­tra­rio, cuan­do sur­gen los pro­ble­mas, cuan­do hay que dar la cara y currar, o des­apa­re­cen en estam­pi­da o sufren sor­de­ras tem­po­ra­les, de esas que solo se curan una vez pasa­do el vendaval”.

2.- Nada raro que la Comi­sión de Com­par­sas, en su aná­li­sis post­fes­ti­vo, afir­me que: “tan gra­ve como lo ante­rior resul­ta el papel de algu­nos medios de comu­ni­ca­ción (des­ta­ca­do El Correo) bajo sala­rio de los cita­dos polí­ti­cos, que en vez de poten­ciar la fies­ta, de defen­der­la, se dedi­can a torpedearla”.

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