Mate­ria­lis­mo His­tó­ri­co- Qui­bian Gay­tan

Has­ta aho­ra los seres huma­nos han hecho su his­to­ria incons­cien­te­men­te, no siem­pre esco­gien­do el mejor camino y logran­do al final lo con­tra­rio de lo que se han pro­pues­to. Así, actua­ron y reco­gie­ron los fru­tos de su acción los pro­hom­bres que van­guar­di­za­ron nues­tra sepa­ra­ción de Colom­bia en 1903. Bus­can­do eri­gir en el Ist­mo un Esta­do nacio­nal inde­pen­dien­te, así narra la his­to­ria ofi­cial de los domi­nan­tes, colo­ca­ron su des­tino y el de nues­tro pue­blo en manos de quien según ellos era “nues­tro her­mano mayor”. En reali­dad, el peor enemi­go de esa mis­ma liber­tad e inde­pen­den­cia, el impe­ria­lis­mo esta­dou­ni­den­se. En vez de Esta­do nacio­nal, libre y sobe­rano, logra­ron un Esta­do neo­co­lo­nial y una esmi­rria­da Repú­bli­ca cana­le­ra y bana­ne­ra.
Para expli­car los cam­bios ocu­rri­dos en los diver­sos tipos de socie­dad que se han suce­di­do a lo lar­go de la his­to­ria de la huma­ni­dad, se ha recu­rri­do o bien a la inter­ven­ción de un Dios que ha mar­ca­do de ante­mano los mis­mos o bien a la actua­ción deem­pe­ra­do­res, de reyes, cau­di­llos mili­ta­res, de los gobier­nos o de la deci­sión de unas cuan­tas fami­lias lina­ju­das, en fin de los jefes, héroes o gran­des­per­so­na­li­da­des. Así, la his­to­ria es pro­duc­to del azar, con lo cual dichos acon­te­ci­mien­tos esca­pan de las manos de los hom­bres, o de la volun­tad de los indi­vi­duos.
Así expli­ca­da la his­to­ria de la socie­dad huma­na, resul­ta que hemos esta­do cami­nan­do “de cabe­za” y no con los pies. Car­los Marx y Fede­ri­co Engels, con el des­cu­bri­mien­to del mate­ria­lis­mo his­tó­ri­co, han pues­to las cosas en su lugar. Ellos han dado un vira­je radi­cal en la for­ma de ana­li­zar y estu­diar la his­to­ria. De lo que se tra­ta es de des­cu­brir las leyes gene­ra­les y las moti­va­cio­nes que han impul­sa­do a los seres huma­nos a rea­li­zar tales vira­jeshis­tó­ri­cos en la socie­dad. El mate­ria­lis­mo his­tó­ri­co, exten­sión de la dia­léc­ti­ca mate­ria­lis­taal estu­dio de la vida social y de las leyes obje­ti­vas que rigen toda­for­ma­ción eco­nó­mi­co-social, ha per­mi­ti­do al hom­bre des­cu­brir y domi­nar dichas leyes gene­ra­les y el rea­li­zar su his­to­ria cons­cien­te­men­te.
De ahí, el mate­ria­lis­mo his­tó­ri­co, al con­tra­rio de la con­cep­ción idea­lis­ta, es la con­cep­ción mate­ria­lis­ta de la his­to­ria y, a la vez, la expli­ca­ción dia­léc­ti­ca de los fenó­me­nos y pro­ce­sos his­tó­ri­co-socia­les obje­ti­va­men­te dia­léc­ti­cos ellos mis­mos. Colo­can­do al hom­bre, no indi­vi­dual sino que colec­ti­va­men­te con­si­de­ra­do, al cen­tro de los pro­ce­so en la que ha veni­do actuan­do. Una con­cep­ción y una res­pues­ta mili­tan­te y no con­tem­pla­ti­va, acti­va y no pasi­va, colec­ti­va y no indi­vi­dua­lis­ta, con el obje­to fun­da­men­tal de trans­for­mar el mun­do que nos ha toca­do vivir, pro­du­cir y luchar. “Los filó­so­fos -dice Marx- han sólo inter­pre­ta­do al mun­do de modo diver­sos, se tra­ta empe­ro de cam­biar­lo”.
Vea­mos, bre­ve­men­te, cua­les son los ele­men­tos cons­ti­tu­ti­vos del mate­ria­lis­mo his­tó­ri­co.
Pri­mo. En 1847, Car­los Marx al sen­tar la base del mate­ria­lis­mo his­tó­ri­co esta­ble­ce que la his­to­ria de todas las socie­da­des que han exis­ti­do has­ta aho­ra, se ha basa­do en la lucha de cla­ses. Aun­que Fede­ri­co Engels, ulte­rior­men­te, ajus­ta­rá: “Es decir, la his­to­ria escri­ta”. Con ello die­ron un gol­pe de muer­te a la vie­ja expli­ca­ción idea­lis­ta de la his­to­ria, que par­te­del papel de las gran­des per­so­na­li­da­des o de la inter­ven­ción divi­na. Mao remar­ca­rá cien años des­pués, “El pue­blo, y sólo el pue­blo, es la fuer­za motriz de la his­to­ria del mun­do”.
Secun­do. El mate­ria­lis­mo his­tó­ri­co deja por sen­ta­do que la pro­duc­ción social y la repro­duc­ción de la vida huma­na es la base y fina­li­dad de toda socie­dad sobre la cual se cons­tru­ye una sobre­es­truc­tu­ra polí­ti­ca y esta­tal, o sea el orden ins­ti­tu­cio­nal, mili­tar, jurí­di­co y admi­nis­tra­ti­vo, y, más arri­ba las diver­sas for­mas de la con­cien­cia social (la cul­tu­ra, la moral, las ideas socia­les, las cien­cias natu­ra­les, etc.). Por lo que, la expli­ca­ción de los cam­bios socia­les y polí­ti­cos, la his­to­ria mis­ma, no deben ser bus­ca­dos en el mun­do de las ideas, sino en la eco­no­mía de la socie­dad dada.
Ter­tio. El mate­ria­lis­mo his­tó­ri­co sub­ra­ya que no es la con­cien­cia de los hom­bres la que deter­mi­na el ser social, sino que es, al con­tra­rio, su ser social la que deter­mi­na su con­cien­cia. Esto quie­re decir, pri­me­ro es el ser, el modo de pro­du­cir y de vivir, lue­go las ideas, el pen­sa­mien­to y la con­cien­cia. El ser humano antes de poner­se a filo­so­far o reci­tar la Biblia, tie­ne que comer, cobi­jar­se, ves­tir­se y repro­du­cir­se, para ello debe pro­du­cir los bie­nes mate­ria­les nece­sa­rios. Satis­fe­chas estas nece­si­da­des mate­ria­les, cons­tru­ye y recons­tru­ye su mun­do espi­ri­tual, pro­du­cien­do los bie­nes idea­les nece­sa­rios En fin, las con­di­cio­nes de la vida mate­rial y no la sobre­es­truc­tu­ra están al ori­gen de las ideas y las teo­rías socia­les.
Mao de con­for­mi­dad con sus pre­de­ce­so­res mar­xis­tas de que, en gene­ral, las fuer­zas pro­duc­ti­vas son pri­ma­rias con res­pec­to a las rela­cio­nes de pro­duc­ción y que el modo de pro­duc­ción es pri­ma­rio con res­pec­to a la sobre­es­truc­tu­ra. Esta­ble­ce que en el pro­ce­so con­ti­nuo de cam­bios revo­lu­cio­na­rios las nue­vas rela­cio­nes de pro­duc­ción y las nue­va sobre­es­truc­tu­ra pue­den desem­pe­ñar un papel pri­ma­rio. Las pri­me­ras­li­be­ran a las fuer­zas pro­duc­ti­vas de sus vie­jas cade­nas, la últi­ma fomen­ta el modo de pro­duc­ción.
Cuar­ta. El mate­ria­lis­mo his­tó­ri­co seña­la que al ori­gen de la explo­ta­ción capi­ta­lis­ta y de la escla­vi­tud asa­la­ria­da de los tra­ba­ja­do­res está la plus­va­lía, es decir, el robo del tiem­po de tra­ba­jo no paga­do. Así Car­los Marx ha pues­to al des­nu­do lo que tie­ne más escon­di­do el capi­tal, el meca­nis­mo recón­di­to de la pro­duc­ción capi­ta­lis­ta y de la repro­duc­ción del capi­tal,. Con esto Marx ha cor­ta­do radi­cal­men­te a los opor­tu­nis­tas de dere­cha y a los refor­mis­tas toda argu­men­ta­ción seria para hacer acep­tar a los obre­ros la con­cer­ta­ción y la cola­bo­ra­ción con los capi­ta­lis­tas.
Quin­ta. El mate­ria­lis­mo his­tó­ri­co remar­ca que en un cier­to pun­to de su desa­rro­llo, las fuer­zas pro­duc­ti­vas (los obje­tos de tra­ba­jo + los medios de tra­ba­jo + la fuer­za de tra­ba­jo de los pro­duc­to­res direc­tos), entran inevi­ta­ble­men­te en con­tra­dic­ción con las rela­cio­nes de pro­duc­ción exis­ten­tes (de pro­pie­dad, de inter­cam­bio y de distribución),abriéndose una serie de con­flic­tos socia­les que, tar­de o tem­prano, desem­bo­can en un perío­do de revo­lu­ción social. Las revo­lu­cio­nes socia­les son la loco­mo­to­ra de la his­to­ria, del desa­rro­llo eco­nó­mi­co y del pro­gre­soha­cia for­mas de con­vi­ven­cia huma­na más jus­tas, pla­ni­fi­ca­das y racio­na­les.
El cama­ra­da Mao apun­ta­rá: “Los cam­bios en la socie­dad son debi­do prin­ci­pal­men­te al desa­rro­llo de las con­tra­dic­cio­nes inter­nas de la socie­dad, esto es de las con­tra­dic­cio­nes entre las fuer­zas pro­duc­ti­vas y las rela­cio­nes de pro­duc­ción, entre las cla­ses, entre los nue­vo y lo vie­jo. Es el desa­rro­llo de estas con­tra­dic­cio­nes lo que hace avan­za­ra la socie­dad, que lle­va a la sus­ti­tu­ción de la vie­ja socie­dad a la nue­va”.
Sex­ta. El mate­ria­lis­mo his­tó­ri­co seña­la que las rela­cio­nes de pro­duc­ción capi­ta­lis­tas, como la mis­ma socie­dad bur­gue­sa moder­na, son la últi­ma for­ma anta­gó­ni­ca del pro­ce­so de la pro­duc­ción social y de la explo­ta­ción del hom­bre por el hom­bre. Que un tal anta­go­nis­mo sólo pue­de ser resuel­to a tra­vés de la revo­lu­ción socia­lis­ta del pro­le­ta­ria­do y sus alia­dos socia­les y polí­ti­cos (los cam­pe­si­nos pobres y cam­pe­si­nos tra­ba­ja­do­res, las nacio­na­li­da­des indí­ge­nas, los arte­sa­nos y el ala izquier­da de la peque­ño bur­gue­sía urba­na). Con la des­truc­ción del poder polí­ti­co de la bur­gue­sía y la implan­ta­ción del poder polí­ti­co de los tra­ba­ja­do­res coali­ga­dos será eli­mi­na­da la explo­ta­ción de la mayo­ría de la pobla­ción por una mino­ría de rica­cho­nes enso­ber­be­ci­dos, los tra­ba­ja­do­res podrán gozar enton­ces ente­ra­men­te, en for­ma direc­ta e indi­rec­ta de los fru­tos de su tra­ba­jo en la pro­duc­ción social y se hará posi­ble crear las con­di­cio­nes para la abo­li­ción de las cla­ses socia­les y para la eman­ci­pa­ción social de toda la huma­ni­dad.
Sép­ti­ma. El mate­ria­lis­mo his­tó­ri­co indi­ca que el carác­ter de cla­se no sólo se deter­mi­na por la pro­pie­dad de los medios de pro­duc­ción, por el rol en el pro­ce­so de pro­duc­ción y en la dis­tri­bu­ción del pro­duc­to social, sino que tam­bién por el modo de pen­sar con el que se rea­li­za la pro­duc­ción social.
De ahí la idea apor­ta­ti­va de Mao al fon­do común del Mar­xis­mo-Leni­nis­mo y al for­ta­le­ci­mien­to­de la cons­truc­ción socia­lis­ta, de la nece­si­dad de la con­ti­nui­dad de la revo­lu­cio­na­ri­za­ción de la con­cien­cia y del pro­ce­so de revo­lu­cio­na­ri­za­ción inin­te­rrum­pi­da de la cul­tu­ra socia­lis­ta.
Octa­va. El mate­ria­lis­mo his­tó­ri­co defi­ne la cul­tu­ra como un refle­jo de la eco­no­mía y de la polí­ti­ca. En ella se refle­ja la lucha de cla­ses y está al ser­vi­cio de la polí­ti­ca de cada cla­se por afir­mar el pro­pio modo de pen­sar.
Nona. El mate­ria­lis­mo his­tó­ri­co afir­ma yla prác­ti­ca social revo­lu­cio­na­ria con­fir­ma­do que la cla­se obre­ra debe diri­gir la lucha de cla­se, la revo­lu­ción y la toma del poder polí­ti­co y eri­gir el Esta­do socia­lis­ta como dic­ta­du­ra de cla­se del pro­le­ta­ria­do con­tra la bur­gue­sía, como for­ma de tran­si­ción a la socie­dad comu­nis­ta.
Déci­ma. El mate­ria­lis­mo his­tó­ri­co esta­ble­ce que para hacer la revo­lu­ción y lle­var­la a ven­cer, en el trans­cu­rrir inin­te­rrum­pi­do de sus diver­sas eta­pas por la que pasa para alcan­zar la socie­dad comu­nis­ta, es nece­sa­rio que la cla­se obre­ra se dote de un par­ti­do revo­lu­cio­na­rio pro­le­ta­rio, mar­xis­ta-leni­nis­ta, hoy maoís­ta, y basa­do en el cen­tra­lis­mo demo­crá­ti­co. Un tal par­ti­do, esta­do mayor comu­nis­ta de la cla­se pro­le­ta­ria, debe diri­gir­lo todo, tan­to en la revo­lu­ción como en el perío­do de la dic­ta­du­ra del pro­le­ta­ria­do.
El sur­gi­mien­to y desa­rro­llo con­ti­núo del mate­ria­lis­mo his­tó­ri­co, brin­dan­do una Orien­ta­ción Gene­ral y un Méto­do de aná­li­sis y enfoque,ofrece una guía de enri­que­ci­mien­to con­ti­núo a las cienciasnaturales,a las cien­cias socia­les y cla­ri­fi­ca­ción a la lucha de cla­se de los opri­mi­dos. Esto cla­ra­men­te lo esta­ble­ce el Pre­si­den­te Mao: “La his­to­ria de la huma­ni­dad es un desa­rro­llo cons­tan­te del rei­no de la nece­si­dad al rei­no de la liber­tad. Este pro­ce­so es sin fin. En una socie­dad don­de exis­ten las cla­ses, la lucha de cla­ses con­ti­nua­rá has­ta el infi­ni­to. En una socie­dad sin cla­ses, la lucha entre lo nue­vo y lo vie­jo, y los jus­to y lo erra­do, nun­ca ten­drá fin. En el cam­po de la lucha por la pro­duc­ción y la expe­ri­men­ta­ción cien­tí­fi­ca la huma­ni­dad pro­gre­sa ince­san­te­men­te y la Natu­ra­le­za se desa­rro­lla de con­ti­nuo; ella no se deten­drá jamás a un cier­to nivel. Por eso el hom­bre debe hacer cons­tan­te balan­ce de su expe­rien­cia y con­ti­nuar en des­cu­brir, inven­tar, crear y pro­gre­sar. Todas las ideas que se basan en el inmo­vi­lis­mo, el pesi­mis­mo, la iner­cia y la pre­sun­ción son erró­neas. Son erró­neas por que no corres­pon­den a la reali­dad his­tó­ri­ca del desa­rro­llo de la socie­dad huma­na des­de hace un millón de años a esta par­te, ni a la reali­dad his­tó­ri­ca de la Natu­ra­le­za por aque­llo que de ella cono­ce­mos has­ta aho­ra (por ejem­plo, la natu­ra­le­za como apa­re­ce en la his­to­ria de los cuer­pos celes­te, de la tie­rra, de la vida y de las otras cien­cias natu­ra­les).

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