Digno de estu­dio- Mar­tin Garitano

La polí­ti­ca vas­ca ha dado espe­cí­me­nes dig­nos de estu­dio. Ha habi­do y hay, por supues­to, gen­tes dig­nas, entre­ga­das, pre­pa­ra­das y has­ta ejem­plos de dig­ni­dad en los peo­res tran­ces. Que cada cual redac­te su lista.

Pero es sabi­do que lo negro des­ta­ca siem­pre sobre lo blan­co y así bri­llan con luz pro­pia per­so­na­jes como el cho­ri­zo Rol­dán, el tram­po­si­llo Itur­gaiz, Urral­bu­ru ‑que, según sen­ten­cia, robó con fre­ne­sí de las arcas navarras‑, el inimi­ta­ble Pablo Mos­que­ra, que un buen día hizo las male­tas y vol­vió a su Gali­cia natal dejan­do empan­ta­na­dos y endeu­da­dos a todos los que embar­có en su arti­fi­cio­sa Uni­dad Ala­ve­sa, o Kepa Aules­tia, que pasó del inde­pen­den­tis­mo mar­xis­ta-leni­nis­ta al entre­ga­do «sí ine­quí­vo­co» a la Cons­ti­tu­ción española.

Muchos ya son his­to­ria, pero el manan­tial de la polí­ti­ca vas­ca no se agota.

Pre­si­de la lega­ción del PP en la CAV Anto­nio Basa­goi­ti, viz­caino de Negu­ri. De hon­das raí­ces fami­lia­res en la dic­ta­du­ra, un tipo tam­bién pecu­liar en su expre­sión, de ges­to afec­ta­do y ver­bo­rrea de cha­val de instituto.

Basa­goi­ti es aho­ra el encar­ga­do de mar­car­le el paso a Patxi López, el inme­re­ci­do lehen­da­ka­ri, y se sien­te tan a gus­to en el papel que se ha eri­gi­do tam­bién en el gran inqui­si­dor de la polí­ti­ca en esta par­te de Eus­kal Herria.

Mira con obse­sión a la izquier­da inde­pen­den­tis­ta, lla­ma a los medios y, sin pen­sár­se­lo mucho, pro­nun­cia sus sofla­mas: «ya no bas­ta con con­de­nar, deben pedir per­dón y acep­tar la legi­ti­mi­dad de la Cons­ti­tu­ción». Tres insen­sa­te­ces concatenadas.

Pri­me­ro, por­que en este mun­do sólo con­de­nan los jue­ces (los cre­yen­tes cree­rán que en el Jui­cio Final será su Dios quien con­de­ne o absuelva).

Segun­do, por­que si alguien debe pedir per­dón a los vas­cos es quien los ha nega­do y los nie­ga en su con­di­ción de pue­blo. Ellos son los ver­da­de­ros res­pon­sa­bles de la per­vi­ven­cia de un con­flic­to enquis­ta­do en el siglo XXI en el cora­zón de Europa.

Y ter­ce­ro, por­que la legi­ti­mi­dad de la Cons­ti­tu­ción espa­ño­la en Eus­kal Herria es, sim­ple y lla­na­men­te, inexis­ten­te. Que repa­se los resul­ta­dos de aquel refe­rén­dum de chi­cha y nabo.

No se que­dan ahí las apor­ta­cio­nes de Basa­goi­ti. Es un sur­ti­dor inagotable .

Aho­ra pro­po­ne ile­ga­li­zar las lis­tas elec­to­ra­les de par­ti­dos don­de con­cu­rran per­so­nas que «hayan per­te­ne­ci­do o teni­do rela­ción con el mun­do de Bata­su­na». Empie­ce a repa­sar Basa­goi­ti y a buen segu­ro no podrá pre­sen­tar­se ni el PP. Repa­sen, repasen.

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