¡No aprue­ben la adhe­sión de Israel!, Barghouthi a los miem­bros de la OCDE

«Estas nue­vas enmien­das mili­ta­res adop­ta­das por Israel, de una orden que se remon­ta a 1969, repre­sen­tan una medi­da muy peli­gro­sa, tan­to des­de la pers­pec­ti­va del con­te­ni­do como de la opor­tu­ni­dad en el tiempo».

Con estas pala­bras, en la rue­da de pren­sa de ayer, el Dr. Mus­ta­fá Barghouthi con­de­nó la nue­va orden mili­tar emi­ti­da por las auto­ri­da­des israe­líes que exi­ge que todos los resi­den­tes de Cis­jor­da­nia, inclu­yen­do a los naci­dos, allí obten­gan a un per­mi­so emi­ti­do por los israelíes.

«Entrar «ile­gal­men­te» en la zona sig­ni­fi­ca que alguien está en el área sin una orden del gober­na­dor mili­tar de dicha zona», sub­ra­yó el abo­ga­do Raja Shaha­deh, quien expli­có los aspec­tos lega­les vin­cu­la­dos a la defi­ni­ción de «infil­tra­do». «Bajo las nue­vas enmien­das el tér­mino impli­ca que a la per­so­na a la que se acu­sa de “infil­tra­da” auto­má­ti­ca­men­te se la con­si­de­ra cul­pa­ble y debe demos­trar su inocencia».

El Dr. Barghouthi, quien com­pa­ró las orde­nes mili­ta­res con las leyes en vigor que impi­den a los pales­ti­nos vol­ver a las tie­rras don­de vivían antes de 1948, inter­pre­tó estas nue­vas medi­das como un acto pre­pa­ra­to­rio de otra olea­da de lim­pie­za étni­ca en los Terri­to­rios Pales­ti­nos Ocu­pa­dos que afec­ta­rá a 80.000 pales­ti­nos que viven en Cis­jor­da­nia des­de hace muchos años.

«Estas medi­das tam­bién con­so­li­da­rán un sis­te­ma de apartheid, de can­to­ni­za­ción de las regio­nes y ciu­da­des pales­ti­nas que trans­for­ma­rán la pre­sen­cia pales­ti­na en una serie de ban­tus­ta­nes ais­la­dos unos de otros», dijo. Aña­dió que esta ley inten­si­fi­ca­rá la sepa­ra­ción entre Cis­jor­da­nia y Gaza y entre Jeru­sa­lén Este y el res­to de los Terri­to­rios Ocupados.

Des­pués, a lo lar­go de la con­fe­ren­cia, habló sobre el siguien­te asunto:

Al defi­nir a cual­quier pales­tino como un «infil­tra­do» y con­se­cuen­te­men­te hacer posi­ble una depor­ta­ción masi­va des­de Cis­jor­da­nia, Israel actúa en con­tra­dic­ción con la Con­ven­ción de Gine­bra y los dere­chos huma­nos, tra­tan­do a los resi­den­tes de la Fran­ja de Gaza o a aqué­llos que tie­nen a sus des­cen­dien­tes en la Fran­ja de Gaza como si come­tie­ran un cri­men aun­que sim­ple­men­te estén vivien­do en su pro­pio país.

Este acto tam­bién repre­sen­ta una vio­la­ción de los acuer­dos de Oslo al con­so­li­dar la idea de que Israel toda­vía gobier­na mili­tar­men­te todo el terri­to­rio ocu­pa­do, inclu­yen­do las áreas A, B y C. Israel decla­ra de fac­to que la admi­nis­tra­ción de la de Auto­ri­dad Pales­ti­na no tie­nen nin­gu­na vali­dez sobre el terreno.

Un sis­te­ma de apartheid

«Esta orden mili­tar es un acto des­ti­na­do a obs­truir el tra­ba­jo dia­rio de muchas per­so­nas cuya pre­sen­cia es impor­tan­te para Cis­jor­da­nia, no sólo los acti­vis­tas inter­na­cio­na­les de soli­da­ri­dad, sino tam­bién exper­tos, pro­fe­sio­na­les y coope­ran­tes de varias orga­ni­za­cio­nes no guber­na­men­ta­les que ope­ran en terri­to­rio palestino.

Israel uti­li­za­rá esta ley para dete­ner a los pales­ti­nos que estén acti­vos en la resis­ten­cia pací­fi­ca no vio­len­ta que par­ti­ci­pan en pro­tes­tas popu­la­res con­tra el muro de sepa­ra­ción y con­tra la amplia­ción de las colo­nias: si entran en las áreas que han sido decla­ra­das zonas cerra­das mili­ta­res, el ejér­ci­to israe­lí ten­drán poder para dete­ner a los mani­fes­tan­tes. Si esto ocu­rre, los acti­vis­tas pue­den ser con­de­na­dos y encar­ce­la­dos has­ta sie­te años o depor­ta­dos de Cis­jor­da­nia. Cual­quier pales­tino que via­je al valle del Jor­dán o a la deno­mi­na­da área C, que abar­ca el 60% de toda Cis­jor­da­nia, pue­de ser decla­ra­do «infil­tra­do» y podría ser detenido.

Israel sigue per­pe­tran­do una vio­la­ción tras otra e imple­men­tan­do un com­ple­jo plan de con­fis­ca­ción de tie­rras que impo­ne de hecho un sis­te­ma de apartheid inde­pen­dien­te­men­te de las nego­cia­cio­nes. Esto for­ma par­te del esta­ble­ci­mien­to de un entra­ma­do de polí­ti­cas des­ti­na­das a liqui­dar la legi­ti­mi­dad pales­ti­na sobre Jeru­sa­lén Este, a igno­rar el dere­cho de los refu­gia­dos pales­ti­nos a vol­ver y a negar el dere­cho de los pales­ti­nos a esco­ger dón­de vivir, ais­lan­do la pre­sen­cia pales­ti­na en el 60% de Cisjordania.

Se tra­ta de una estra­te­gia colo­ni­za­do­ra que suce­de a dia­rio median­te la amplia­ción de las colo­nias, la cons­truc­ción del muro y pues­tos mili­ta­res de con­trol, la sepa­ra­ción y segre­ga­ción por medio de un sis­te­ma de carre­te­ras y la uti­li­za­ción de una serie de leyes injustas.

Iró­ni­ca­men­te esta nue­va medi­da apa­re­ce mien­tras la comu­ni­dad inter­na­cio­nal tra­ta de reani­mar el supues­to pro­ce­so de paz, lo que repre­sen­ta un insul­to a toda la comu­ni­dad inter­na­cio­nal, a la Unión Euro­pea y a la admi­nis­tra­ción estadounidense.

Una estra­te­gia de resistencia

En nues­tra opi­nión, la Auto­ri­dad Pales­ti­na debe­ría recon­si­de­rar com­ple­ta­men­te la polí­ti­ca de segu­ri­dad acor­da­da con la coor­di­na­ción de Israel y con­si­de­rar la posi­bi­li­dad de emi­tir docu­men­tos de iden­ti­dad sin el con­trol de las auto­ri­da­des israe­líes. En segun­do lugar hace­mos un lla­ma­mien­to a la Auto­ri­dad Pales­ti­na y a todas las fac­cio­nes, par­ti­dos y repre­sen­tan­tes de los Terri­to­rios Pales­ti­nos a adop­tar la estra­te­gia y los prin­ci­pios del boi­cot, des­in­ver­sio­nes y san­cio­nes y a tra­tar al gobierno israe­lí como se tra­tó en su momen­to al gobierno sudafricano.

La res­pues­ta a esta polí­ti­ca adi­cio­nal rea­li­za­da por Israel requie­re el desa­rro­llo de una movi­li­za­ción con­jun­ta por par­te de la comu­ni­dad inter­na­cio­nal, una acción colec­ti­va para pro­te­ger a los 80.000 pales­ti­nos y sus fami­lias que aho­ra esta­rán some­ti­dos a esta medi­da adi­cio­nal de lim­pie­za étni­ca y deportación.

La pre­sión eco­nó­mi­ca como una herra­mien­ta poderosa

Final­men­te ins­ta­mos a los 30 Esta­dos miem­bros de la OCDE a no garan­ti­zar la admi­sión de Israel en la orga­ni­za­ción. Dar la bien­ve­ni­da a Israel como miem­bro de la OCDE sig­ni­fi­ca no sólo la con­ce­sión de ven­ta­jas prác­ti­cas eco­nó­mi­cas, sino tam­bién la demos­tra­ción de que la comu­ni­dad inter­na­cio­nal acep­ta su con­duc­ta, cues­tio­na­ble y repren­si­ble, que vio­la los prin­ci­pios de la OCDE.

Como par­te de su soli­ci­tud de adhe­sión, Israel remi­tió infor­ma­ción a la OCDE que pro­por­cio­na datos que inclu­yen cifras esta­dís­ti­cas rela­cio­na­das con áreas ocu­pa­das como los Altos del Golán, Jeru­sa­lén Este y todas las colo­nias ile­ga­les en Cis­jor­da­nia: Esto quie­re decir que la decla­ra­ción de su terri­to­rio eco­nó­mi­co inclu­ye todas estas áreas ane­xio­na­das y ocu­pa­das ile­gal­men­te con­tra­vi­nien­do las polí­ti­cas y prin­ci­pios de la OCDE. Exi­gi­mos que los miem­bros de la OCDE no aprue­ben la adhe­sión de Israel, que mina­rá la cre­di­bi­li­dad de la Unión Euro­pea y de la comu­ni­dad inter­na­cio­nal a la vez que alen­ta­rá la impu­ni­dad de Israel.

Tra­du­ci­do del inglés por Car­los San­chis y revi­sa­do por Caty R.

Fuen­te: Rebelion

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