Algu­nas lec­cio­nes de la lucha Comu­ne­ra- IZCA

En unos días se cele­bra­rá la con­me­mo­ra­ción de los acon­te­ci­mien­tos de la que­ma de Medi­na duran­te la Revo­lu­ción Comu­ne­ra, en espe­cial se home­na­jea­rá la soli­da­ri­dad y el com­pro­mi­so que aquellas/​os cas­te­lla­nos prac­ti­ca­ron, y pocos días des­pués ten­drá lugar Villa­lar de los Comuneros.

De aque­lla expe­rien­cia his­tó­ri­ca, como de tan­tas otras de resis­ten­cia popu­lar, de lucha común fren­te a opre­sio­nes y explo­ta­ción, pode­mos extraer impor­tan­tes lec­cio­nes para el pre­sen­te, para el tra­ba­jo de futu­ro. Encon­tra­mos en la his­to­ria entre­ga, lucha, com­pro­mi­so, esfuer­zos, impor­tan­tes ges­tas que gene­ra­cio­nes y gene­ra­cio­nes, antes que nosotras/​os, empren­die­ron en defen­sa de la Jus­ti­cia Social, de la Sobe­ra­nía, de un pro­yec­to al ser­vi­cio de las nece­si­da­des del común…..elementos pre­sen­tes en la his­to­ria de todos los pue­blos, tam­bién en la del nuestro.

La his­to­ria pue­de ser un ins­tru­men­to en el camino de la eman­ci­pa­ción, en ella pode­mos hallar cla­ves, sacar lec­cio­nes, para la lucha que debe­mos con­ti­nuar las gene­ra­cio­nes de hoy y maña­na. Del con­jun­to de la Revo­lu­ción Comu­ne­ra y del hecho con­cre­to de la defen­sa de Sego­via, a raíz de lo cual “los impe­ria­les” que­ma­ron la ciu­dad de Medi­na, plan­teo a con­ti­nua­ción algu­nas lec­tu­ras que pue­den ser de uti­li­dad para la actual tarea.

“Ayer jue­ves que se con­ta­ron 23 del pre­sen­te mes de Agos­to, supi­mos lo que no qui­sié­ra­mos saber y oímos lo que no qui­sié­ra­mos oír; con­vie­ne a saber, que Anto­nio de Fon­se­ca ha que­ma­do toda esa muy leal villa de Medi­na, y tam­bién sabe­mos que no fue otra la oca­sión de su que­ma, sino por­que no qui­so dar la arti­lle­ría para des­truir a Sego­via.” Car­ta de Comu­ne­ros de Sego­via al pue­blo de Medi­na, en la que agra­de­cen su soli­da­ri­dad y lealtad.

Adriano se consulta
en Con­se­jo de Regencia,
por ven­cer los segovianos
no sabe lo que no diera.
Hacia Medi­na del Campo
vuel­ve sus ojos de presa,
que es Medi­na a la sazón
una ciu­dad artillera.
Los caño­nes de Medina
con­tra Sego­via sirvieran.
Mas los veci­nos reunidos
deci­den negar las piezas.

El car­de­nal se propone
cas­ti­gar­les su insolencia
y envía con­tra Medina
al gene­ral de Fonseca.
Medi­na, cara, muy cara,
paga­rá tan­ta nobleza:
son peo­res que el tirano
los que al tirano sustentan.
Los sol­da­dos del Consejo
de la ciu­dad se apoderan
y derra­man­do alquitrán,
pren­den fue­go con sus teas.
Las casas desaparecen,
las lla­mas ya se las llevan.

Poe­ma de “Los Comu­ne­ros” Luís López Álvarez

1.La soli­da­ri­dad un requisito.

El apo­yo mutuo entre [email protected] será indis­pen­sa­ble en el camino de la Jus­ti­cia Social y la Sobe­ra­nía para Cas­ti­lla. El futu­ro de los terri­to­rios cas­te­lla­nos pasa por su inter­re­la­ción. En otro plano, la soli­da­ri­dad inter­na­cio­na­lis­ta, tam­bién juga­rá ese impor­tan­te papel, refor­zan­do y ampli­fi­can­do las luchas popu­la­res que en cada mar­co nacio­nal se desarrollan.

“Ya pue­de que­dar Ron­qui­llo /​a la ori­lla del Eresma
que Sego­via no se rin­de /​Sego­via no se doblega “

Se expre­sa la fir­me­za y valen­tía de la Sego­via comu­ne­ra fren­te al Poder Real, los Gran­des y el Impe­rio. Sin embar­go, sin la soli­da­ri­dad del res­to de comu­ne­ras y comu­ne­ros, sin un movi­mien­to popu­lar en el con­jun­to de Cas­ti­lla, se hace muy difí­cil pen­sar en la vic­to­ria de Sego­via e impo­si­ble ima­gi­nar el éxi­to de las aspi­ra­cio­nes comuneras.

Un día se ve en los montes
mover­se una polvareda:
“Sego­via­nos, segovianos,
somos gen­te comunera,
Juan Bra­vo había pedido
ayu­da de nues­tra fuerza.
Veni­mos des­de Madrid,
Juan de Zapa­ta en cabeza.”
Ape­nas si han acabado
de acla­mar a los que llegan,
que otras tro­pas aparecen
bajan­do des­de la sierra:
“Sego­via­nos, segovianos,
abrid­nos todas las puertas,
somos hom­bres de Toledo
con Padi­lla a la cabeza,
sepa aquél que os atacare
que con noso­tros se enfrenta.
Mal­do­na­do Pimentel
con sus sal­man­ti­nos llega,
des­pués de haber expulsado
a los nobles de sus haciendas.

Ron­qui­llo levan­ta el sitio,
Sego­via guar­dó entereza.”

¡Qué albo­ro­zo por las calles!
Los pen­do­nes se despliegan,
mora­dos pen­do­nes viejos,
vio­la­dos de tan­ta espera.

Sego­via reci­be así la soli­da­ri­dad de Madrid, Tole­do, Salamanca…..y muy espe­cial­men­te de la ciu­dad de Medi­na, que como ya hemos con­ta­do, se nie­ga a que los impe­ria­les tomen la arti­lle­ría que allí había, para aca­bar con Sego­via y el levan­ta­mien­to comu­ne­ro. Y se nega­ron has­ta sus últi­mas con­se­cuen­cias, que fue­ron que varias casas de la Villa fue­sen quemadas.

La otra cara de la soli­da­ri­dad es la reciprocidad.

Las y los sego­via­nos de ayer comu­ni­ca­ron a las y los vecino de Medi­na “que todos noso­tros por cada uno de voso­tros, pone­mos las hacien­das e aven­tu­ra­re­mos las vidas, y lo que menos es de todos los veci­nos de Medi­na libre­men­te se apro­ve­chen de los pina­res de Sego­via, cor­tan­do para hacer sus casas made­ra. Por­que no pue­de ser cosa más jus­ta que pues Medi­na fue oca­sión que no se des­tru­ye­se con la arti­lle­ría Sego­via, que Sego­via de sus pina­res con que se repa­re Medi­na” (Car­ta de Comu­ne­ros de Sego­via al pue­blo de Medi­na). Y las y los sego­via­nos de hoy, con­me­mo­ran en un acto de agra­de­ci­mien­to, home­na­je y her­ma­na­mien­to, lo que Medi­na hizo.

El futu­ro digno de cada uno de los pue­blos, ciu­da­des y comar­cas de Cas­ti­lla pasa por la soli­da­ri­dad entre ellas, por su rela­ción cons­tan­te y organizada.

2. Cons­tru­yen­do el movi­mien­to popu­lar cas­te­llano. “Lo local, lo nacio­nal, lo global”

No sola­men­te el apo­yo mutuo será indis­pen­sa­ble, en el camino de la jus­ti­cia social y la sobe­ra­nía para Cas­ti­lla; el futu­ro digno, el éxi­to de la trans­for­ma­ción social a una socie­dad jus­ta, pasa por tener un pro­yec­to como pue­blo castellano.

De las revuel­tas y moti­nes, del amplio males­tar social que había en la Cas­ti­lla de prin­ci­pios de 1500, se logró un sal­to cua­li­ta­ti­vo hacia una revo­lu­ción orga­ni­za­da , estruc­tu­ra­da a nivel nacio­nal y con un pro­yec­to polí­ti­co, tam­bién eco­nó­mi­co y social, así comen­zó a ser una autén­ti­ca ame­na­za, así comen­za­ron sus posi­bi­li­da­des de éxito.

De las dife­ren­tes pro­tes­tas e insu­rrec­cio­nes loca­les, no conec­ta­das entre si, y a las que les fal­ta­ba una visión mas amplia, un pro­yec­to más glo­bal, se logró pasar a una toma de con­cien­cia de cual era el pro­ble­ma común, y de que común debía ser la res­pues­ta. Eran una Comu­ni­dad, que com­par­tían una for­ma con­cre­ta de expo­lio y opre­sión. Los pro­yec­tos y el mode­lo que se tenía para el con­jun­to de terri­to­rios cas­te­lla­nos, no esta­ban al ser­vi­cio de su mayo­ría social, de sus cla­ses popu­la­res. Empe­za­ron a visua­li­zar y ver­ba­li­zar las funes­tas con­se­cuen­cias del pro­yec­to impe­rial para el pue­blo cas­te­llano, y la nece­si­dad de arti­cu­lar una alter­na­ti­va al ser­vi­cio del Común des­de la pro­pia base de la comu­ni­dad castellana.

Cons­tru­ya­mos Cas­ti­lla, des­de la soli­da­ri­dad, pue­blo a pue­blo, barrio a barrio, comar­ca a comar­ca, des­de un pro­yec­to que con­tem­ple a todos como tota­li­dad y atien­da las espe­ci­fi­ci­da­des y nece­si­da­des pro­pias de cada localidad.

3. Cons­tru­yen­do una Cas­ti­lla Comu­ne­ra (soli­da­ria y des­de la base)

En la Revo­lu­ción de las Comu­ni­da­des, fue fun­da­men­tal y una de sus aportaciones/​reivindicaciones polí­ti­cas cla­ves, la impor­tan­cia de la base, de una base orga­ni­za­da y par­ti­ci­pa­ti­va, impli­ca­da en el pro­yec­to polí­ti­co para la Comu­ni­dad (el pue­blo castellano)

Así, un ele­men­to ori­gi­nal y que carac­te­ri­za el pro­yec­to polí­ti­co comu­ne­ro es la par­ti­ci­pa­ción, la demo­cra­cia direc­ta. Recla­mar la sobe­ra­nía para el pue­blo, y éste como la uni­dad que debe ejer­cer el poder.

“La comu­ni­dad es…la repre­sen­ta­ción del común, de la masa y no de una peque­ña mino­ría rec­to­ra, pero con espe­cial refe­ren­cia a los pobres, a los des­am­pa­ra­dos, a la masa del pue­blo; comu­ne­ro se opo­ne así a caba­lle­ro, en el voca­bu­la­rio de la época.

”La Comu­ni­dad, el pue­blo inter­ve­nía, se le pedía su opi­nión, y el inte­rés pri­mor­dial radi­ca­ba en su par­ti­ci­pa­ción, espe­cial­men­te en el plano local. Las asam­bleas de barrio dis­cu­tían tan­to los pro­ble­mas meno­res como las gran­des cues­tio­nes y rati­fi­ca­ban o recha­za­ban las deci­sio­nes toma­das por las jerar­quías superiores.

Se fue­ron crean­do orga­nis­mos de dis­cu­sión, de ges­tión, de direc­ción ori­gi­na­les, de estruc­tu­ra fle­xi­ble, que podían variar de una a otra loca­li­dad…… Lo esen­cial es que el poder resi­die­ra en la base, en la comunidad”

Joseph Pérez “Los Comuneros”

“Pero la Comu­ni­dad es tam­bién y sobre todo, algo más incon­cre­to, infor­mu­la­do, pero no por eso menos alen­ta­dor: el anhe­lo de sen­tir­se uni­do con los demás, par­ti­ci­par en los deba­tes públi­cos , en la vida publi­ca, de no ver­se exclui­do, ni arrin­co­na­do, des­pre­cia­do o maltratado.”

Joseph Pérez “Los Comuneros”.

Este pro­ta­go­nis­mo, este requi­si­to de par­ti­ci­pa­ción y arti­cu­la­ción des­de la base, des­de lo local, debe ver­se enri­que­ci­do y estruc­tu­ra­do en el con­jun­to de la for­ma­ción social en que se desa­rro­lla. Cada barrio, cada comar­ca, son nece­sa­rias, pero no sufi­cien­tes por sepa­ra­do. Es nece­sa­rio que se inte­gren en un pro­yec­to más amplio, que a su vez, es lo que per­mi­ti­rá el desa­rro­llo y man­te­ni­mien­to de esos otros pro­yec­tos loca­les que lo componen.

4. Saber que hay que hacer en cada momen­to. Hacer lo que hay que hacer en cada momento.

Una habi­li­dad y un requi­si­to para la lucha revo­lu­cio­na­ria es saber leer en la reali­dad, hacer un aná­li­sis correc­to de ella, inter­pre­tar ade­cua­da­men­te el momen­to en que nos haya­mos, las fuer­zas y recur­sos con que disponemos….

Por un lado, para plan­tear unos obje­ti­vos estra­té­gi­cos correc­tos, a los que diri­gir­se fir­me­men­te, pero tam­bién para dise­ñar ade­cua­da­men­te las dis­tin­tas tác­ti­cas y luchas pun­tua­les, que reque­ri­rán de esa hábil mira­da y de fle­xi­bi­li­dad en la táctica.

En la Revo­lu­ción Comu­ne­ra, se ve el paso de revuel­ta a revo­lu­ción, como se prio­ri­zan unos obje­ti­vos, como comien­za a defi­nir­se un pro­yec­to polí­ti­co, como se entien­de que había dife­ren­tes intere­ses y gru­pos en jue­go y que mane­jar estos ele­men­tos era nece­sa­rio, por­que la reali­dad es siem­pre com­ple­ja y hay múl­ti­ples con­tra­dic­cio­nes a resolver.

Pero, como bien dice el refra­ne­ro popu­lar cas­te­llano “Del dicho al hecho, hay un buen tre­cho”, y si es impor­tan­te saber que es lo que hay hacer, indis­pen­sa­ble es lle­var­lo a cabo. La lucha requie­re de orga­ni­za­ción y compromiso.

La ciu­dad de Medi­na era cons­cien­te de lo que se juga­ban. Reque­ría valen­tía, coherencia.

El movi­mien­to comu­ne­ro dio voz, cuer­po de pro­yec­to, de alter­na­ti­va, puso en prác­ti­ca las aspi­ra­cio­nes y que­jas que había en el Común. La sobe­ra­nía y la fuer­za del pue­blo vol­vió a este, y este comen­zó a emplearla.

Deci­die­ron no seguir aguan­tan­do. Deci­die­ron cons­truir poder popu­lar. Delan­te suyo un ejer­ci­to impe­rial, gue­rra, muer­te, exi­lio, cár­cel… Jun­to a ellas/​os, el con­jun­to de la Comunidad.

5. “Y en la razón de los otros, nue­vas razo­nes encuentran”

La sin­ce­ri­dad y la cohe­ren­cia, “decir lo que se pien­sa, hacer lo que se dice”, si esto es acer­ta­do, si hay una correc­ta tác­ti­ca y estra­te­gia, son des­en­ca­de­nan­tes de la acu­mu­la­ción de fuer­zas, del desa­rro­llo del movi­mien­to popular.

La soli­da­ri­dad, valen­tía y entre­ga de Madrid, Tole­do, Sala­man­ca, Medi­na, jun­to con la tor­pe actua­ción del poder real, tra­je­ron un cam­bio en la balan­za que resul­tó muy favo­ra­ble para los y las Comu­ne­ros. Un pun­to de infle­xión que hizo, que al igual que ellas y ellos habían dado el paso, otros siguie­ran su ejem­plo, y así mas ciu­da­des se alza­ron y entra­ron en Comunidad.

Actual­men­te, hay tam­bién un cre­cien­te males­tar social, una exten­sión y agu­di­za­ción de las con­se­cuen­cias del mode­lo neo­li­be­ral, de la vio­len­cia patriar­cal y de las caren­cia demo­crá­ti­cas que se viven bajo el Esta­do espa­ñol. Des­con­fian­za en las ins­ti­tu­cio­nes, recha­zo a las medi­das capi­ta­lis­tas…. La res­pon­sa­bi­li­dad de las orga­ni­za­cio­nes revo­lu­cio­na­rias impli­ca dar los pasos ade­cua­dos en los momen­tos adecuados.

Esto trae con­se­cuen­cias, el blo­que domi­nan­te move­rá ficha. Pero, tam­bién lo harán “las gen­tes del Común”.

Este “con­ta­gio” de razo­nes pro­ce­de­rá den­tro de la Comu­ni­dad, en el movi­mien­to popular.

Pero, como el Almi­ran­te de Cas­ti­lla defi­nió la situa­ción en 1520 “en este rei­no hubo dos par­tes, la una fue de comu­ni­dad; la otra de gran­des y caba­lle­ros”. Así, la acu­mu­la­ción de fuer­zas que gene­re movi­mien­to popu­lar se topa­rá con la otra par­te: “los Gran­des y caba­lle­ros” de ayer y hoy, don­de las razo­nes se cam­bian por los intere­ses con­tra­pues­tos que cada lado encar­na y defiende.

6. Dere­cho y deber a la rebeldía:

“Todo lo que se toma con­tra jus­ti­cia, líci­ta­men­te se pue­de tomar por fuerza”

“Hemos sido infor­ma­dos que peleas­te con­tra Fon­se­ca, no como mer­ca­de­res, sino como capi­ta­nes; no como des­aper­ci­bi­dos, sino como desa­fia­dos: no como hom­bres fla­cos, sino como leo­nes fuertes”

(La inter­pre­ta­ción comu­ne­ra era que) “Los trai­do­res no eran los que se nega­ban a obe­de­cer cie­ga­men­te al rey, sino quie­nes se ple­ga­ban a todos sus capri­chos sin tener en cuen­ta los intere­ses del rei­no y del bien común” (….)

“liber­tad otor­ga­da no era liber­tad, la liber­tad tenia que ser decla­ra­da y man­te­ni­da por la pro­pia Comunidad”

“Regir el rei­no tenien­do en cuen­ta el bien común, los intere­ses de la comunidad….el rey que no cum­plie­ra con estas obli­ga­cio­nes, que abu­sa­ra de su poder, que sacri­fi­ca­ra el bien común y el inte­rés gene­ral, seria un tirano y no un sobe­rano legitimo….los súb­di­tos ten­drían enton­ces dere­cho a rebe­lar­se con­tra el….”

“¿Y a quién le corres­pon­de apre­ciar el inte­rés gene­ral del rei­no en caso de con­flic­to entre rey y rei­no? Los comu­ne­ros lo tenían cla­ro: el rei­no es el que debe tener la ulti­ma pala­bra, el rei­no deci­de, esta por enci­ma del rey, la sobe­ra­nía le pertenece”

Joseph Pérez “Los Comuneros”

7. ¿y qué lec­ción sacar del com­por­ta­mien­to de los Gran­des, del Poder Real, del Imperio?

“y si vues­tras seño­rías qui­sie­ran ver lo que toca a esta hacien­da, verán cla­ro que los pue­blos son los que al rey enri­que­cen y los Gran­des los que empo­bre­cen todo el reino”

Car­ta de la Comu­ni­dad de Valla­do­lid al car­de­nal Adriano, 1521

Fren­te al pro­yec­to comu­ne­ro se levan­ta­ron los Gran­des, el poder real, la aris­to­cra­cia, la bur­gue­sía mer­can­til, el Impe­rio. ¿Qué intere­ses sos­te­nían éstos, qué pro­yec­to pre­ten­dían para Cas­ti­lla? Vea­mos algu­nas de sus características:

*Inca­pa­ci­dad polí­ti­ca para el pue­blo castellano.

La reor­ga­ni­za­ción que habían impues­to los Reyes Cató­li­cos, y que seguía defen­dien­do la aris­to­cra­cia, con­sis­tía en que la polí­ti­ca era cosa de la coro­na y los pue­blos no tenían por­que inter­ve­nir en ella.

Fren­te a esto ya hemos vis­to que las y los comu­ne­ros ponían el acen­to en la base, en la par­ti­ci­pa­ción de la Comu­ni­dad, que era para ellas/​os el auten­ti­co suje­to de la sobe­ra­nía. Esto impli­ca­ba varios cam­bios de fon­do como, por ejem­plo, apar­te de lo ya vis­to has­ta aho­ra, limi­tar las pre­rro­ga­ti­vas de la coro­na, arre­ba­tar al rey la reali­dad del poder para entre­gár­se­la al reino…ya que el rei­no no es del rey sino de la comu­ni­dad. El Pre­si­den­te de la Chan­ci­lle­ría de Valla­do­lid infor­ma a Car­los V que los comuneros/​as “ellos decían que eran sobre el rey y no el rey sobre ellos”. Asi­mis­mo, exi­gían que el rey estu­vie­ra some­ti­do a la ley. En el pro­gra­ma ela­bo­ra­do por la Jun­ta de Tor­de­si­llas encon­tra­mos: “las leyes de estos vues­tros reinos,..que así obli­gan a los prín­ci­pes como a súb­di­tos”. En cuan­to a los pro­cu­ra­do­res, debían ser inde­pen­dien­tes res­pec­to al sobe­rano. Y por ejem­plo, les que­da­ba prohi­bi­do reci­bir gra­ti­fi­ca­cio­nes y mer­ce­des del rey. Ade­más estos, tenían obli­ga­ción de dar cuen­ta de su man­da­to a sus elec­to­res en un pla­zo no supe­rior a 40 días des­pués de cele­bra­da la sesión.

*Cas­ti­lla como sus­ten­to, lugar de extrac­ción de recur­sos (huma­nos, eco­nó­mi­cos) para la polí­ti­ca impe­rial, opues­ta al inte­rés de la Comunidad.

Si la defen­sa de la sobe­ra­nía popu­lar, es una de las carac­te­rís­ti­cas del Movi­mien­to Comu­ne­ro, el recha­zo al Impe­rio es otra fundamental.

Cas­ti­lla ser­vía de sopor­te eco­nó­mi­co y humano para las ansias impe­ria­les, pero a cos­ta de sacri­fi­car­se a si mis­ma y sus intere­ses y necesidades.

La Revo­lu­ción Comu­ne­ra exi­gía la sobe­ra­nía sobre los pro­pios recur­sos y el poner estos al ser­vi­cio del Común, no del rey, ni del Imperio.

Al prin­ci­pio del movi­mien­to se dió una fuer­te revuel­ta anti­fis­cal, se par­tía de una situa­ción de cri­sis y males­tar, con­tra los abu­sos, la corrup­ción, la mala admi­nis­tra­ción… pero que lle­va­ba en el fon­do refle­xio­nes sobre quien debía ejer­cer el poder polí­ti­co, quien debía deci­dir sobe­ra­na­men­te sobre los recur­sos y el pro­yec­to de Cas­ti­lla para Castilla.

“¿Qué tipo de polí­ti­ca es la que tie­nen que sufra­gar los súb­di­tos con los impues­tos que pagan? ¿Por qué y para que se piden nue­vos ser­vi­cios y se suben las alcabalas?”

*Ausen­cia de un pro­yec­to social y eco­nó­mi­co jus­to, digno.

Por ejem­plo, había mate­rias pri­mas que eran todas expor­ta­das, y si los manu­fac­tu­re­ros, arte­sa­nos, indus­tria­les cas­te­lla­nos, que­rían acce­der a ellas sólo podían a las de peor cali­dad o com­pran­do las mate­rias pri­mas pro­pias, que ya esta­ban en manos de extran­je­ros, espe­cial­men­te de otros pun­tos del Imperio.

Así, no había posi­bi­li­dad de un desa­rro­llo pro­duc­ti­vo para Cas­ti­lla, situán­do­la en una situa­ción de depen­den­cia, de fal­ta de tra­ba­jo, de for­ma­ción profesional.….Al ausen­te pro­yec­to eco­nó­mi­co de desa­rro­llo, hay que sumar­le la situa­ción de aho­go en que se encon­tra­ba el cam­pe­si­na­do. Quie­nes, cada vez más apre­ta­dos por los Seño­res, lle­va­ron a cabo revuel­tas anti­se­ño­ria­les que habían pre­ce­di­do a la Revo­lu­ción Comu­ne­ra y que de nue­vo se des­en­ca­de­nan al ampa­ro de la cri­sis pro­du­ci­da por las Comunidades.

Aun­que hay que dife­ren­ciar­las, no podrán sepa­rar­se, al auge comu­ne­ro a media­dos de 1520, se suma un fuer­te movi­mien­to de hos­ti­li­dad con­tra el régi­men seño­rial, que hace que nobles y comu­ne­ros ter­mi­nen de posi­cio­nar­se. Los nobles jun­to al poder real, las y los comu­ne­ros jun­to al cam­pe­si­na­do insur­gen­te. Al pro­yec­to polí­ti­co comu­ne­ro hay que sumar­le su carác­ter social

*Endeu­da­mien­to del común al ser­vi­cio de unos pocos privilegiados.

Fren­te al uso para bene­fi­cio pri­va­do o al ser­vi­cio del rey, aris­to­cra­cia e Impe­rio, la Revo­lu­ción Comu­ne­ra exi­gía el con­trol sobre lo colectivo.

A la sobe­ra­nía polí­ti­ca y sobre los recur­sos, había que sumar el con­trol colec­ti­vo sobre el patri­mo­nio común, del rei­no, que había en Castilla…ya que todo esto per­te­ne­ce a la Comu­ni­dad: “Cas­ti­lla se per­te­ne­ce, a nadie ha de pertenecer”

“Ade­más el monar­ca no podría dis­po­ner a su anto­jo de los bie­nes de la Coro­na. (Las y los comuneros)…así pues defen­de­rían el patri­mo­nio real inclu­so con­tra el mis­mo sobe­rano si fue­se nece­sa­rio” Joseph Pérez, “Los Comuneros”

“Común es el sol y el vien­to, común ha de ser la tie­rra, que común vuel­va al pue­blo, lo que del pue­blo salie­ra” Poe­ma de Los comu­ne­ros, Luís López Álvarez

*Tra­ta­mien­to de colonia.

El pro­pio monar­ca no cono­cía Cas­ti­lla, y pre­ten­día gober­nar­la des­de el extran­je­ro. Sólo acu­día a ella para recau­dar, dine­ro y per­so­nas, para su polí­ti­ca exte­rior imperial.

Así mis­mo, muchos car­gos rele­van­tes fue­ron con­ce­di­dos a extran­je­ros que no cono­cían la reali­dad cas­te­lla­na, ni mos­tra­ban res­pe­to por ella, algu­nos ni cono­cían el idioma.

«Tú, tie­rra de Cas­ti­lla, muy des­gra­cia­da y mal­di­ta eres al sufrir que un tan noble rei­no como eres, sea gober­na­do por quie­nes no te tie­nen amor»

*Polí­ti­ca repre­si­va, de muer­te y cas­ti­go, para quie­nes se rebelasen.

Gue­rra, muer­te, cár­cel, exilio,….incluso lle­gar a que­mar una Villa, como fue el caso de Medi­na, es el tra­ta­mien­to que se daba des­de la noble­za, bur­gue­sía mer­can­til y poder real, al pue­blo cas­te­llano, a aquellas/​os que exi­gían soberanía.

Este es el pro­yec­to que se tenía, des­de el Poder Real y la bur­gue­sia mer­can­til, para el pue­blo castellano:

Un lugar don­de ejer­cer la tira­nía, el mal gobierno, la corrup­ción, el saqueo, la represión.

¿Y qué pro­yec­to hay hoy para Castilla?

Segui­mos vien­do como se des­ti­na dine­ro públi­co de todos y todas, para bene­fi­cio pri­va­do; segui­mos asis­tien­do a corrup­ción, a unas gra­ves caren­cias demo­crá­ti­cas, don­de Cas­ti­lla sigue sin ser sobe­ra­na, con­ti­nua sin tener la voz pro­pia que como suje­to polí­ti­co le corres­pon­de; segui­mos con un pobre teji­do indus­trial que ade­más se ve ame­na­za­do por eres, des­lo­ca­li­za­cio­nes y des­pi­dos; segui­mos con una agri­cul­tu­ra y gana­de­ría arrui­na­da; segui­mos con un Rey, no some­ti­do a ley e impues­to sobre el rei­no, dila­pi­dan­do bie­nes colec­ti­vos; segui­mos con una polí­ti­ca “impe­rial” den­tro del mar­co del Esta­do que pre­ten­de que Cas­ti­lla sea su sus­ten­to, sin más pro­yec­to para ella que ese; segui­mos con ayun­ta­mien­tos y gobier­nos con una alta deu­da publi­ca, que en qué han gas­ta­do? Segui­mos sin ser sobe­ra­nos sobre nues­tros recur­sos; segui­mos sufrien­do la represión….no les tem­bló la mano para que­mar a un pue­blo, tam­po­co les tiem­bla para cri­mi­na­li­zar o torturar

Seguimos…y así segui­re­mos? Qué otros pro­yec­tos hay para Castilla?

Las y los comu­ne­ros del sXXI segui­mos rei­vin­di­can­do la Jus­ti­cia Social y la Sobe­ra­nía para Castilla.

Las y los comu­ne­ros del sXXI segui­mos cons­tru­yen­do un pro­yec­to polí­ti­co para Castilla

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