Yemen y el pre­tex­to Al Qai­da: Una apro­xi­ma­ción a la gue­rra con­tra el terro­ris­mo de Nue­va Frontera

No lo olvi­den, la Al Qai­da que esta­ba pre­sen­te en muy pocos paí­ses ?y, más espe­cí­fi­ca­men­te, en Afga­nis­tán, allá por 2001- es aho­ra la Al Qai­da que cuen­ta con pre­sen­cia en unos 58, 59 Esta­dos, ¿quién pue­de saber­lo con pre­ci­sión? No obs­tan­te, pode­mos decir que están en unos 60 paí­ses. Aho­ra es una red glo­bal y antes no lo era?. John F. Kerry, 7 de octu­bre de 2009.

A juz­gar por expe­rien­cias recien­tes, la mera men­ción de cual­quier ?ame­na­za de Al Qai­da? es sufi­cien­te para pro­pi­ciar un rápi­do aban­dono del pen­sa­mien­to racio­nal y/​o pasar a pres­tar aten­ción a la defi­ni­ción de Washing­ton. El equi­po mili­tar supre­mo de la his­to­ria, ese a cuyo pode­río total nadie podría aspi­rar siquie­ra ?a igua­lar y mucho menos a supe­rar?, se ha pues­to enlo­que­ci­do del sus­to ?como se nos ha lle­va­do lógi­ca­men­te a infe­rir- ante una ban­da de anti­guos habi­tan­tes de las caver­nas, una chus­ma bar­bu­da trans­for­ma­da aho­ra en ?red global?.

El esce­na­rio de los medios de comu­ni­ca­ción está albo­ro­ta­do y, una vez más, como maes­tros de la mani­pu­la­ción que son, no paran de pul­sar teclas a des­ta­jo para diri­gir la aten­ción del mun­do a la fron­te­ra más recien­te de la supues­ta Gue­rra Glo­bal con­tra el Terro­ris­mo: Yemen.

Podría decir­se que tras el aten­ta­do falli­do del cómi­ca­men­te deno­mi­na­do ?terro­ris­ta de la ropa inte­rior? y con su des­tino sella­do el Día de Navi­dad, el Esta­do menos desa­rro­lla­do del Gol­fo reúne todas las pape­le­tas nece­sa­rias para que una nación se bene­fi­cie de una inje­ren­cia esta­dou­ni­den­se aún mayor: pobre­za galo­pan­te, frac­tu­ra inter­na, impor­tan­cia vital geo­po­lí­ti­ca y, fatal­men­te, es una nación a la que se pue­de aso­ciar con una ame­na­za terro­ris­ta glo­bal. Al pare­cer, tan sólo unas sema­nas antes, en las inves­ti­ga­cio­nes lle­va­das a cabo con moti­vo del tiro­teo de Fort Hood, se saca­ron a la luz deter­mi­na­das cone­xio­nes con el Yemen.

Entre los dos inci­den­tes, el ejér­ci­to de EEUU lle­vó a cabo una serie de leta­les ata­ques aéreos que habían reci­bi­do luz ver­de de Oba­ma, el gana­dor del Nobel de la Paz. El obje­ti­vo de los ata­ques (al igual que en el caso de los mor­tí­fe­ros ata­ques con avio­nes tele­di­ri­gi­dos en el noroes­te de Pakis­tán) fue un alto y eté­reo diri­gen­te de Al Qai­da, quien, como era de espe­rar, ha esca­pa­do ile­so [1].

Tras meses de con­ver­sa­cio­nes polí­ti­cas inter­nas, per­so­na­li­da­des de alto nivel de la admi­nis­tra­ción esta­dou­ni­den­se han aña­di­do sus voces a todo ese bati­bu­rri­llo al sub­ra­yar la nece­si­dad de enfren­tar en la con­vul­sio­na­da nación la ame­na­za plan­tea­da por Al Qai­da. Con el esce­na­rio apa­ren­te­men­te enca­ja­do y una impli­ca­ción mucho mayor por par­te de EEUU en los oleo­duc­tos, se hizo nece­sa­rio son­dear, en la situa­ción actual, algún terri­to­rio inex­plo­ra­do e inten­tar inte­grar­lo en la región como un todo.

Midien­do el pre­tex­to de Al Qaida

La estra­te­gia de Oba­ma en AfPak saca a la super­fi­cie la deli­ca­da cues­tión de defi­nir tér­mi­nos ante­rior­men­te asu­mi­dos como evi­den­tes, como son los de ?Al Qai­da? y ?tali­bán?. A pesar de la valo­ra­ción de esos tér­mi­nos duran­te la era Bush como una espe­cie de arque­ti­pos pla­tó­ni­cos ina­mo­vi­bles, obser­va­do­res y ana­lis­tas plan­tea­ron siem­pre pro­ble­mas de defi­ni­ción citan­do el abu­so del pre­tex­to de Al Qai­da para jus­ti­fi­car la expan­sión del pro­yec­to impe­rial, así como para refor­zar la auto­ri­dad y segu­ri­dad de los ins­tru­men­tos de Esta­do en una serie de paí­ses. A este res­pec­to, el víncu­lo fic­ti­cio que unía Iraq con Al Qai­da en el pre­lu­dio de la gue­rra con­tra Iraq repre­sen­ta uno de los ejem­plos más obvios. Pero hay otros casos en los que de for­ma fal­sa se ha emplea­do el mis­mo pre­tex­to para que sir­vie­ra de señal de ¡bien­ve­ni­da! de la impli­ca­ción direc­ta de EEUU.

En su libro ?The Dark Saha­ra: America?s War on Terror in Afri­ca?, el pro­fe­sor Jeremy Kee­nan des­ve­la­ba cómo el gobierno arge­lino puso tea­tral­men­te en mar­cha una serie de ope­ra­cio­nes que empe­za­ron en 2003 (de las que se cul­pó a Al Qai­da), para ase­gu­rar­se el apo­yo mili­tar esta­dou­ni­den­se. El hom­bre que puso en mar­cha el ?show terro­ris­ta?, cuyo gru­po final­men­te se renom­bró a sí mis­mo como ?Al Qai­da en el Magreb Islá­mi­co? (AQIM, por sus siglas en inglés) era en reali­dad un agen­te del ser­vi­cio de la inte­li­gen­cia mili­tar secre­ta arge­li­na (DRS); un hom­bre que actua­ba con el seu­dó­ni­mo de El Para. Como era de espe­rar, la admi­nis­tra­ción Bush se obli­gó a entrar en un matri­mo­nio de con­ve­nien­cia con el gobierno arge­lino; una rela­ción en la que ambas par­tes, en pala­bras del pro­fe­sor Kee­nan, ?esta­ban empe­ña­das en que en esa zona hubie­ra terro­ris­mo? [2].

La región del Sahel, tan rica en recur­sos, se con­vir­tió con­si­guien­te­men­te en una ?cié­na­ga terro­ris­ta? y El Para, aun­que era aún un agen­te de la DRS, se con­vir­tió en ?la mano dere­cha de Bin Laden en el Sahel?. Pro­gra­mas simi­la­res tuvie­ron su répli­ca en los cer­ca­nos Niger y Mali, den­tro del con­tex­to de un pro­yec­to de mili­ta­ri­za­ción más amplio en Áfri­ca [3]. Inven­ta­ron ame­na­zas de una Al Qai­da supues­ta­men­te acti­va en la ?cié­na­ga terro­ris­ta?, lo que fun­cio­nó de for­ma con­ve­nien­te para sem­brar ?las pri­me­ras semi­llas? del AFRICOM.

Yemen, direc­ta­men­te bajo el ámbi­to del AFRICOM, pare­ce ser el siguien­te país en la fila; silen­cio­sa­men­te inque­bran­ta­ble para no per­der una opor­tu­ni­dad his­tó­ri­ca de apun­ta­lar su for­ta­le­za y silen­ciar todo disen­ti­mien­to interno lan­zan­do sen­ci­lla­men­te la car­ta de Al Qaida.

Amplian­do definiciones

En una entre­vis­ta rea­li­za­da en la BBC en ára­be, los comen­ta­rios del Jefe del Esta­do Mayor yeme­ní en las Fuer­zas Cen­tra­les de Segu­ri­dad, el bri­ga­dier Yehia Moham­med Abda­llah Saleh, reve­la­ban, en la medi­da de lo posi­ble, la for­ma que eli­gió para defi­nir la natu­ra­le­za de la ame­na­za: ?El pro­ble­ma que Yemen enfren­ta tie­ne más que ver con los sim­pa­ti­zan­tes de Al Qai­da que con la mis­ma Al Qai­da?. Siguió dicien­do: ?Al Qai­da está inten­tan­do debi­li­tar el Yemen pen­san­do que, si coope­ra con los houthis y soca­va el país, podrá actuar de for­ma incon­tro­la­ble? [4].

La impor­tan­cia de los comen­ta­rios del bri­ga­dier resul­ta ins­truc­ti­va; ade­más de ser extre­ma­da­men­te vaga, esa his­to­ria de enfren­tar­se a los ?sim­pa­ti­zan­tes? requie­re inhe­ren­te­men­te algu­na for­ma de com­pro­mi­so amplia­do. Sin embar­go, como el bri­ga­dier no duda en insis­tir, esto no debe­ría ser cau­sa de com­pla­cen­cia a cor­to pla­zo, por lo que inme­dia­ta­men­te pro­ce­de a san­ti­fi­car la gue­rra en cur­so con­tra los houthis zay­díes aso­cián­do­les fal­sa­men­te con la más amplia gue­rra con­tra el terror, una tác­ti­ca que está en pro­ce­so de reci­cla­do con­ti­nuo para poder ade­cuar­la a nue­vos obje­ti­vos por todo el mundo.

Como era de pre­ver, una bre­ve ojea­da a los hechos nos ofre­ce un cua­dro total­men­te dife­ren­te. Con el paso del tiem­po, el gobierno en Yemen ha inten­ta­do jugar ambas vías con Al Qai­da. Al adop­tar una estra­te­gia de acuer­do, el gobierno yeme­ní soli­ci­tó el apo­yo de Al Qai­da en su lucha con­tra los houthis, como con­fir­mó el exper­to en con­tra­te­rro­ris­mo Michael Scheuer.

En un recien­te artícu­lo apa­re­ci­do en la BBC en ára­be, un ofi­cial houthi, hablan­do con el corres­pon­sal Bob Tre­vel­yan, decla­ró que la estra­te­gia del gobierno de com­ba­tir a Al Qai­da esta­ba des­ti­na­da al fra­ca­so por­que era res­pon­sa­ble de haber ?patro­ci­na­do ese movi­mien­to en el pasa­do? [5]. No es sor­pren­den­te que esas his­to­rias o inclu­so los mati­ces implí­ci­tos en las mis­mas se pier­dan por lo gene­ral en la cober­tu­ra que del Yemen hace la BBC en inglés; en cam­bio, los aná­li­sis rebo­san de una pala­bre­ría que esta­ble­ce una rela­ción sim­bió­ti­ca entre los ?rebel­des? houthi y Al Qaida.

Para un gobierno que no sien­te escrú­pu­los ante la maquia­vé­li­ca real­po­li­tik ni ante el más rotun­do de los enga­ños, uno pue­de segu­ra­men­te asu­mir que el ensor­de­ce­dor resur­gi­mien­to sece­sio­nis­ta del sur será asi­mis­mo com­ba­ti­do en nom­bre del con­tra­te­rro­ris­mo. Cuan­to más impli­ca­das estén en el sur per­so­na­li­da­des como Tariq al-Fadh­li ?anti­guo miem­bro del alto con­se­jo del pre­si­den­te yeme­ní que tam­bién com­ba­tió con­tra los sovié­ti­cos en Afga­nis­tán- [6], el cri­te­rio de los ?sim­pa­ti­zan­tes de Al Qai­da? vol­ve­rá a con­ver­tir­se en una muy útil herra­mien­ta para jus­ti­fi­car más polí­ti­cas de puño de hie­rro hacia la región.

A otro nivel, el tra­ta­mien­to ten­ta­ti­vo del gobierno de la ame­na­za de Al Qai­da es indi­ca­ti­vo tan­to de la com­ple­ja diná­mi­ca social en el país, como de la inca­pa­ci­dad del gobierno cen­trar de ejer­cer de for­ma efi­caz un con­trol esta­tal. Aun­que una cifra con­si­de­ra­ble de yeme­níes se ads­cri­ben a la ver­sión waha­bí-sala­fis­ta del Islam, no abo­gan cier­ta­men­te por la visión mili­ta­ris­ta que es sin­to­má­ti­ca de Al Qaida.

Sin embar­go, al aumen­tar la impli­ca­ción esta­dou­ni­den­se o la per­cep­ción del Yemen con un sta­tus de clien­te­lis­mo res­pec­to a EEUU (como el que dis­fru­ta Ara­bia Sau­dí, el vecino de la puer­ta de al lado), ser­vi­rá real­men­te para inten­si­fi­car la natu­ra­le­za de la ame­na­za del país. Muy cons­cien­te de esta dimen­sión, el minis­tro de asun­tos exte­rio­res, Abu Bakr Al-Qir­bi, hizo hin­ca­pié en que cual­quier con­fron­ta­ción direc­ta con Al Qai­da den­tro del Yemen sería estric­ta­men­te un asun­to yeme­ní, aña­dien­do que ni ?a EEUU ni a los paí­ses occi­den­ta­les les intere­sa enviar fuer­zas de segu­ri­dad al Yemen?.

La cone­xión saudí

Es impo­si­ble hablar de una ame­na­za de Al Qai­da en el Yemen sin expli­car el papel juga­do por el Rei­no de Ara­bia Sau­dí a la hora de engen­drar tal ame­na­za, así como deter­mi­nar cómo se ve, a su vez, afec­ta­do por ella. En un tes­ti­mo­nio del pasa­do mes de julio ante el Comi­té de Rela­cio­nes Exte­rio­res del Sena­do de EEUU, el Bri­ga­dier Gene­ral James Smith ?actual emba­ja­dor de EEUU en Ara­bia Saudí‑, sub­ra­yó la nece­si­dad de ?refor­zar la capa­ci­dad de Yemen para derro­tar al extre­mis­mo vio­len­to?; de for­ma elo­cuen­te, men­cio­nó al Yemen antes de refe­rir­se de algu­na for­ma a Iraq o Siria [7].

Duran­te las déca­das de los ochen­ta y los noven­ta, Ara­bia Sau­dí se embar­có en un pro­yec­to para pro­pa­gar una fuer­te corrien­te waha­bí para poder esta­ble­cer­se como poder supre­mo en los mun­dos ára­be y musul­mán. A tal tarea se dedi­ca­ron miles y miles de millo­nes de petro­dó­la­res, y en el cur­so de la mis­ma, Yemen, una nación uni­da al rei­no sau­dí ?a tra­vés de lazos his­tó­ri­cos, étni­cos y tri­ba­les?, no fue des­de lue­go igno­ra­da. En Yemen, el rei­no creó ?una fuer­te corrien­te waha­bí que era polí­ti­ca e ideo­ló­gi­ca­men­te leal a las cla­ses diri­gen­tes sau­díes?, como seña­ló el Dr. Mai Yama­ni, un exper­to en Ara­bia Sau­dí. Ante­rior­men­te, en mayo del pasa­do año, el Dr. Yama­ni resu­mió el actual dile­ma en la siguien­te valoración:

?Los dos paí­ses más gran­des de la penín­su­la Ará­bi­ga, Ara­bia Sau­dí, el mayor en tér­mi­nos de masa terres­tre y rique­zas petro­lí­fe­ras, y el Yemen, en tér­mi­nos de pobla­ción, están aho­ra enzar­za­dos en luchas de a vida o muer­te con enemi­gos inter­nos. La para­do­ja es que, aun­que la ame­na­za es la mis­ma en ambos paí­ses, cada uno está empeo­ran­do las pers­pec­ti­vas del otro por las polí­ti­cas que está siguien­do? [8].

Como el con­trol del Pre­si­den­te Ali Abda­llah Saleh sobre el Yemen se tam­ba­lea al ir ganan­do terreno los movi­mien­tos popu­la­res en el nor­te y en el sur, la reale­za de los al-Saud es muy cons­cien­te de que será la pri­me­ra en sen­tir los efec­tos pos­te­rio­res de su con­tra­pro­du­cen­te polí­ti­ca, a la vez que se incre­men­ta cada vez más la ame­na­za que lle­ga des­de los mis­mos cuar­te­les que una vez finan­ció y uti­li­zó para apun­ta­lar su posi­ción glo­bal. EEUU es asi­mis­mo muy cons­cien­te de esta ame­na­za y sabe que cual­quier des­es­ta­bi­li­za­ción del rei­no dis­mi­nui­ría de inme­dia­to el alcan­ce regio­nal del imperio.

En con­clu­sión, el recien­te enfo­que en el Yemen está fun­da­men­tal­men­te moti­va­do por impe­ra­ti­vos geo­es­tra­té­gi­cos que tra­tan de pre­ser­var una con­fi­gu­ra­ción del Orien­te Medio favo­ra­ble a EEUU. El des­plie­gue a bom­bo y pla­ti­llo en los medios y los aná­li­sis sen­sa­cio­na­lis­tas tapan las diná­mi­cas sub­ya­cen­tes que, de hecho impli­can y apun­tan de for­ma nota­ble hacia el más estre­cho clien­te regio­nal de EEUU, el rei­no de Ara­bia Sau­dí, en la ges­ta­ción de la ame­na­za de Al Qaida.

Ade­más, no hay duda de lo que está en jue­go para el gobierno de Ali Abda­llah Saleh: la mera super­vi­ven­cia al vie­jo esti­lo. Con una dis­tin­gui­da tra­yec­to­ria en su voca­ción, EEUU está así siguien­do la tra­di­ción al refor­zar un régi­men opre­sor e impo­pu­lar en el Yemen. En efec­to, Sanaa esta­rá espe­ran­do mayor ayu­da y más amplio com­pro­mi­so por par­te de EEUU (bajo la cober­tu­ra de la comu­ni­dad inter­na­cio­nal), para salir vic­to­rio­so de la con­fe­ren­cia de Lon­dres con­vo­ca­da por el Pri­mer Minis­tro bri­tá­ni­co Gor­don Brown.

Mien­tras los fun­cio­na­rios del gobierno yeme­ní can­tan el ?dad­nos más ayu­da, y nos ocu­pa­re­mos de sin­to­ni­zar la melo­día de Al Qai­da?, el men­sa­je es cla­ro: for­ta­le­cer dis­cre­ta­men­te nues­tra capa­ci­dad con­tra­te­rro­ris­ta arma­da. No resul­ta en abso­lu­to sor­pren­den­te que el Coman­dan­te de las Ope­ra­cio­nes Espe­cia­les ?la orga­ni­za­ción que es res­pon­sa­ble del contraterrorismo‑, Ahmed Ali Abda­llah Saleh, sea el hijo del pre­si­den­te yeme­ní. En rela­ción con esto, cual­quier reco­no­ci­mien­to inter­na­cio­nal de una ame­na­za vaga­men­te defi­ni­da de Al Qai­da en Yemen pro­por­cio­na­rá gran par­te de la muni­ción que el gobierno yeme­ní nece­si­ta para silen­ciar a sus enemi­gos internos.

Para EEUU, el obje­ti­vo supre­mo es ase­gu­rar las barria­das de los alre­de­do­res de su clien­te más impor­tan­te del Gol­fo y cons­truir de for­ma gra­dual una pre­sen­cia más fuer­te en el Yemen. Los pre­mios geo­po­lí­ti­cos en ofer­ta son impor­tan­tes: ade­más de ser veci­nos de Ara­bia Sau­dí, el Yemen es el úni­co país por el que el petró­leo pue­de poten­cial­men­te lle­gar a mares abier­tos sin pasar por el Estre­cho de Ormuz ni por el Canal de Suez. Si el Yemen caye­ra den­tro de la órbi­ta de la influen­cia direc­ta de EEUU, el fac­tor ante­rior redu­ci­ría inquie­tan­te­men­te la impor­tan­cia geo­es­tra­té­gi­ca del Estre­cho de Ormuz a la hora de for­mu­lar cálcu­los sobre cual­quier ata­que tipo ?terror y pavor? con­tra Irán. Ade­más, EEUU, con una mayor pre­sen­cia en el Yemen, se habrá casi ase­gu­ra­do el paso de Bab el-Man­deb, ya que Dji­bou­ti alber­ga una base de AFRICOM que cuen­ta con dos mil efec­ti­vos. El úni­co dile­ma que le que­da a EEUU en la gue­rra de acce­so al cen­tro neu­rál­gi­co de los sumi­nis­tros ener­gé­ti­cos glo­ba­les será dejar el Estre­cho de Ormuz e Irán.

Sin embar­go, a cor­to pla­zo, depen­de­rá mucho de cómo EEUU actúe en res­pues­ta a la ?ame­na­za de Al Qai­da? en el Yemen. En efec­to, podría decir­se que el des­tino de Ali Abda­llah Saled está fir­me­men­te enca­de­na­do a las deci­sio­nes de Washing­ton en los meses veni­de­ros. Qui­zá eso sea en sí mis­mo reve­la­dor del actual sta­tus de las ecua­cio­nes regio­na­les y de cómo pue­den aca­bar resul­tan­do a su vez.

Para los indi­vi­duos y los gru­pos preo­cu­pa­dos por las cues­tio­nes rela­ti­vas a los dere­chos huma­nos, la tarea más inme­dia­ta es pre­sio­nar con fir­me­za para que en la pró­xi­ma con­fe­ren­cia de Lon­dres se defi­na de for­ma cla­ra, rígi­da y medi­ble lo que es ?Al Qai­da? y los tér­mi­nos rela­cio­na­dos como ?terro­ris­mo? ?espe­cial­men­te impor­tan­tes en el esce­na­rio yemení‑, ade­más de un cla­ro lla­ma­mien­to a un alto el fue­go vin­cu­lan­te en la actual gue­rra con­tra los houthis yeme­níes. Ade­más, cual­quier com­pro­mi­so de ayu­da al Yemen (cual­quie­ra que sea la natu­ra­le­za de la mis­ma) debe res­pe­tar nive­les rigu­ro­sos de trans­pa­ren­cia, inclu­yen­do, a ese res­pec­to, la capa­ci­dad para exa­mi­nar estre­cha­men­te cómo esa ayu­da es (o será) uti­li­za­da por el gobierno yemení.


Notas:

1. Awla­ki: ?I?m Ali­ve?, ABC News, 31 diciem­bre 2009: http://​abcnews​.go​.com/​B​l​o​t​t​e​r​/​a​w​l​a​k​i​-​a​l​i​v​e​/​s​t​o​r​y​?​i​d​=​9​4​5​5​144

2. Jeremy Kee­nan, antro­pó­lo­go bri­tá­ni­co, en ?The Dark Saha­ra: America?s War on Terror in Afri­ca?, Demo­cracy Now, 6 agos­to 2009: http://​www​.demo​cracy​now​.org/​2​0​0​9​/​8​/​6​/​k​e​e​nan Tam­bién se refie­re a: ?America?s New Frontli­ne: A Self-Ful­fi­lling Prophecy?, Al Jazee­ra English (ace­si­ble en You­Tu­be): http://​www​.you​tu​be​.com/​w​a​t​c​h​?​v​=​M​Y​o​R​i​C​L​X​6Tk

3. ?AFRICOM and Ame­ri­ca’s Glo­bal Mili­tary Agen­da: Taking The Helm Of The Enti­re World?, Glo­bal Research, 22 octu­bre 2009: http://​www​.glo​bal​re​search​.ca/​i​n​d​e​x​.​p​h​p​?​c​o​n​t​e​x​t​=​v​a​&​a​i​d​=​1​5​788

4. ?Yemen faces Al-Qae­da sym­pathi­zers not the group itself?, Glo­bal Arab Net­work, 21 diciem­bre 2009: http://​www​.english​.glo​ba​la​rab​net​work​.com/​2​0​0​9​1​2​2​1​4​1​0​7​/​Y​e​m​e​n​-​P​o​l​i​t​i​c​s​/​y​e​m​e​n​-​f​a​c​e​s​-​a​l​-​q​a​e​d​a​-​s​y​m​p​a​t​h​i​z​e​r​s​-​n​o​t​-​t​h​e​-​g​r​o​u​p​-​i​t​s​e​l​f​-​s​a​y​s​-​o​f​f​i​c​i​a​l​.​h​tml

5. ?Houthis: Stra­tegy to fight Al Qae­da in Yemen will fail?, BBC Ara­bic, 6 enero 2009: http://​www​.bbc​.co​.uk/​a​r​a​b​i​c​/​m​i​d​d​l​e​e​a​s​t​/​2​0​1​0​/​0​1​/​1​0​0​1​0​6​_​a​q​_​y​e​m​e​n​r​e​b​e​l​s​_​t​c​2​.​s​h​tml

6. ?The Yemen Hid­den Agen­da: Behind the Al-Qae­da Sce­na­rios, A Stra­te­gic Oil Transit Cho­ke­point?, Glo­bal Research, 5 enero 2010: http://​www​.glo​bal​re​search​.ca/​i​n​d​e​x​.​p​h​p​?​c​o​n​t​e​x​t​=​v​a​&​a​i​d​=​1​6​786

7. Véa­se decla­ra­ción de James B. Smith, Emba­ja­dor ante el Rei­no de Ara­bia Sau­dí en el Comi­té de Rela­cio­nes Exte­rio­res del Sena­do de EEUU el 22 de Julio de 2009: http://​foreign​.sena​te​.gov/​t​e​s​t​i​m​o​n​y​/​2​0​0​9​/​S​m​i​t​h​T​e​s​t​i​m​o​n​y​0​9​0​7​2​2​a​.​pdf

8. ?Yemen, haven for Jiha­dis, Guar­dian Onli­ne?, 25 mayo 2009: http://​www​.guar​dian​.co​.uk/​c​o​m​m​e​n​t​i​s​f​r​e​e​/​2​0​0​9​/​m​a​y​/​2​5​/​y​e​m​e​n​-​j​i​h​a​d​i​-​g​u​a​n​t​a​n​a​m​o​-​s​a​u​d​i​-​a​r​a​bia Tam­bién: ?Sau­di Ara­bia goes to war?, Guar­dian Onli­ne, 23 noviem­bre 2009: http://​www​.guar​dian​.co​.uk/​c​o​m​m​e​n​t​i​s​f​r​e​e​/​2​0​0​9​/​n​o​v​/​2​3​/​s​a​u​d​i​-​a​r​a​b​i​a​-​y​e​m​e​n​-​h​o​u​t​h​i​-​war

9. Entre­vis­ta: Abu Bakr Al-Qir­bi, Finan­cial Times, 6 enero 2010 http://​www​.ft​.com/​c​m​s​/​s​/​0​/​5​f​0​3​5​6​f​8​-​f​a​e​1​-​1​1​d​e​-​9​4​d​8​-​0​0​1​4​4​f​e​a​b​4​9​a​.​h​tml

* Ali Jawad es un acti­vis­ta polí­ti­co y miem­bro de Ahlul­Bayt Isla­mic Mis­sion (AIM).

Glo­bal Research. Tra­du­ci­do del inglés para Rebe­lión por Sin­fo Fernández

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