«Nun­ca ha habi­do una pro­fun­da con­cien­cia anti­fas­cis­ta en la socie­dad ale­ma­na» por Àngel Ferre­ro y Daniel Escribano

¿Cuán­do sur­ge la Anti­fas­chis­tis­che Aktion (Acción Anti­fas­cis­ta) ori­gi­nal y cuán­do se recu­pe­ra la idea? ¿Qué dife­ren­cia a la AA ori­gi­nal de la actual? 

Anti­fas­chis­tis­che Aktion sur­ge el 26 de Junio 1932, cuan­do el Par­ti­do comu­nis­ta de Ale­ma­nia (KPD, por sus siglas ori­gi­na­les) pro­cla­mó la acción anti­fas­cis­ta como últi­mo inten­to para dete­ner el fas­cis­mo en ascen­so. Era una reac­ción inme­dia­ta al asal­to de los dipu­tados nazis a los dipu­tados comu­nis­tas en el Par­la­men­to jus­to un día antes. La decla­ra­ción de la Anti­fas­chis­tis­che Aktion tam­bién supu­so el pun­to cul­mi­nan­te del desa­rro­llo de los acti­vis­tas de base de los par­ti­dos comu­nis­ta y social­de­mó­cra­ta, así como de anti­fas­cis­tas des­or­ga­ni­za­dos (en su mayo­ría, pro­ce­den­tes de la cla­se obre­ra) para com­ba­tir jun­tos los ata­ques de la SA a los loca­les y barrios obre­ros, que venían pro­du­cién­do­se des­de hacía más de 2 años. El fas­cis­mo ya esta­ba en camino. La idea de la Anti­fas­chis­tis­che Aktion ori­gi­nal no era la de una orga­ni­za­ción si no la de un movi­mien­to, de una corrien­te fun­da­da por ini­cia­ti­va del KPD pero que fue­se inclu­si­va: venía de la idea for­mar un fren­te uni­do con­tra el fascismo.

Esta idea, y tam­bién el sím­bo­lo, fue­ron recu­pe­ra­dos a comien­zos de los seten­ta. Des­pués de la revuel­ta del 68 en Ale­ma­nia el movi­mien­to estu­dian­til y obre­ro se escin­dió en varios gru­pos y par­ti­dos comu­nis­tas (los lla­ma­dos K‑Gruppen) con dife­ren­tes ideo­lo­gías de aque­lla épo­ca (mar­xis­tas-leni­nis­tas, esta­li­nis­tas, maoís­tas, par­ti­da­rios del socia­lis­mo albano, etcé­te­ra) como refe­ren­cia. Para tomar accio­nes con­cre­tas con­tra los encuen­tros de vie­jos y nue­vos nazis se for­ma­ron coa­li­cio­nes bajo el anti­guo sím­bo­lo de Anti­fas­chis­tis­che Aktion . Por una par­te tenía la fun­ción de unir fuer­zas y por la otra –a un nivel ideo­ló­gi­co– dejar las dife­ren­cias polí­ti­cas momen­tá­nea­men­te. Sur­gió nue­va­men­te la idea de un fren­te uni­do y amplio.

Lo que per­ma­ne­ce de la Anti­fas­chis­tis­che Aktion ori­gi­nal es su idea de ser un movi­mien­to, que en Ale­ma­nia suma más de 300 gru­pos inde­pen­dien­tes que per­te­ne­cen en su mayo­ría a los así lla­ma­dos autó­no­mos (izquier­da radi­cal). En los últi­mos diez años el sím­bo­lo (dos ban­de­ras cir­cuns­cri­tas en un flo­ta­dor sal­va­vi­das) se ha con­ver­ti­do en toda Euro­pa en el icono de la juven­tud anti­fas­cis­ta y rebel­de. La prác­ti­ca polí­ti­ca de coa­li­cio­nes con dis­tin­tas fuer­zas polí­ti­cas del espec­tro de la izquier­da para tomar par­te en la acción (direc­ta) con­tra los nazis es fre­cuen­te. Aquí pode­mos encon­trar de nue­vo la idea de un fren­te uni­do, y a veces, amplio. Pero en gene­ral no tie­ne sen­ti­do com­pa­rar la Anti­fas­chis­tis­che Aktion his­tó­ri­ca con la de hoy por­que no hay una con­ti­nui­dad y las cir­cuns­tan­cias polí­ti­cas son otras. No exis­te ni aquel Par­ti­do comu­nis­ta ni aque­lla cla­se obre­ra que se defi­nía a sí mis­ma como agen­te del pro­ce­so histórico.

¿Qué pre­sen­cia tie­ne AA en la socie­dad ale­ma­na y qué tipo de accio­nes y tra­ba­jos polí­ti­cos realiza? 

Hay más de 300 gru­pos de acti­vis­tas en Ale­ma­nia, pero la pre­sen­cia a nivel polí­ti­co o, diga­mos, en la opi­nión publi­ca, no tie­ne fuer­za. Las posi­cio­nes cla­ras con­tra el fas­cis­mo, con­tra el racis­mo, con­tra el sexis­mo y con­tra el capi­ta­lis­mo son has­ta hoy una posi­ción de la mino­ría. Aun­que en 1998 el gobierno roji-ver­de (SPD-Ver­des) decla­ró que el anti­fas­cis­mo ten­dría que ser par­te de toda demo­cra­cia, no hay nin­gu­na estra­te­gia públi­ca para un deba­te sobre el anti­fas­cis­mo y tam­po­co hay una volun­tad real de com­ba­tir la dere­cha. Los gru­pos anti­fas­cis­tas reci­ben en el mejor de los casos el ape­la­ti­vo de «juven­tud alter­na­ti­va» y en el peor los de «extre­mis­tas» o inclu­so «terro­ris­tas».

Una pro­fun­da con­cien­cia anti­fas­cis­ta en la socie­dad ale­ma­na nun­ca la ha habi­do, y has­ta hoy el nivel de los deba­tes en las accio­nes con­tra los fas­cis­tas por par­te de los par­ti­dos bur­gue­ses y de una gran par­te de los medios de la comu­ni­ca­ción sigue sien­do muy pobre. El tras­fon­do ideo­ló­gi­co es el de siem­pre: tra­tar de mos­trar que la izquier­da y la dere­cha son simi­la­res y que el Esta­do es una víc­ti­ma de ambos extre­mis­mos. Este plan­tea­mien­to ni se pre­gun­ta por el con­te­ni­do social ni por la his­to­ria de los sis­te­mas fas­cis­tas y, por supues­to, es cie­go al racis­mo inma­nen­te al sis­te­ma capitalista.

El tra­ba­jo del movi­mien­to Anti­fa es tan diver­so como los plan­tea­mien­tos que hay en Ale­ma­nia. Evi­den­te­men­te se basa en un tra­ba­jo de inves­ti­ga­ción exhaus­ti­vo sobre los neo­na­zis, par­ti­dos fas­cis­tas, estruc­tu­ras de la músi­ca dere­chis­ta, etcé­te­ra. Tam­bién, por des­con­ta­do, en mani­fes­ta­cio­nes, con­cen­tra­cio­nes, artícu­los con­tra la dere­cha y su ideo­lo­gía. En la prác­ti­ca coti­dia­na son comu­nes coa­li­cio­nes con par­ti­dos, sin­di­ca­tos e ini­cia­ti­vas de base, a veces con pro­gre­sis­tas de la igle­sia. Par­te del movi­mien­to tam­bién rea­li­za sabo­ta­jes con­tra las infra­es­truc­tu­ras, auto­mó­vi­les, cen­tros polí­ti­cos y, en algu­nas oca­sio­nes, tam­bién con­tra fun­cio­na­rios de la extre­ma derecha.

Un gran par­te del movi­mien­to par­ti­ci­pa en el movi­mien­to anti­glo­ba­li­za­ción y tomó par­te por ejem­plo en las pro­tes­tas en Pra­ga en el 2000, en Géno­va en el 2001, en Gothen­burg en el 2001… En 2007 gru­pos del movi­mien­to Anti­fa par­ti­ci­pa­ron en los pre­pa­ra­ti­vos y en las accio­nes con­tra la cum­bre de G8 en Hei­li­gen­damm, al nor­te de Ale­ma­nia. En los últi­mos años cues­tio­nes de tipo socia­les, como las nue­vas leyes labo­ra­les, tam­bién han caí­do en el cam­po de acción de varios gru­pos anti­fas­cis­tas. Aquí en Ber­lín lucha­mos con­tra el incre­men­to de los alqui­le­res y la gen­tri­fi­ca­ción de nues­tro barrio de Kreuzberg.

¿Qué la rela­ción con otras ini­cia­ti­vas de izquier­da, en espe­cial sin­di­ca­tos y par­ti­dos políticos? 

Como movi­mien­to anti­fas­cis­ta hay varias for­mas rela­cio­nar­se con sin­di­ca­tos o par­ti­dos polí­ti­cos. Nues­tra res­pues­ta ha de con­tem­plar­se como un ejem­plo de cómo lo valo­ra y actúa –según lo enten­de­mos– la mayo­ría de los colec­ti­vos de Antifa.

En cuan­to a los par­ti­dos polí­ti­cos, cola­bo­ra­mos con los que tie­nen una his­to­ria y una base social de izquier­das en cam­pa­ñas polí­ti­cas, pla­ta­for­mas o lo que sea. No cree­mos que se pue­da trans­for­mar una socie­dad exclu­si­va­men­te a tra­vés de un Par­la­men­to capi­ta­lis­ta. En nues­tro caso, cola­bo­ra­mos con DIE LINKE, algu­nos sec­to­res de los Ver­des y algu­nos sec­to­res del Par­ti­do social­de­mó­cra­ta. Depen­de, siem­pre, de cada caso, así como de los miem­bros de cada par­ti­do y sus decla­ra­cio­nes. Por poner tres ejemplos:

En las cam­pa­ñas anti­fas­cis­tas –sobre todo con­tra las mar­chas fas­cis­tas que reúnen a unos cua­tro o cin­co mil nazis– favo­re­ce­mos sin duda los con­tac­tos con par­ti­dos polí­ti­cos. Par­tien­do de una base anti­na­zi, en esta situa­ción a veces esta­mos en pla­ta­for­mas o redes en las que tam­bién par­ti­ci­pa el SPD, los Ver­des o DIE LINKE. Lo hace­mos por tres razo­nes: pri­me­ro, por la expe­rien­cia del fra­ca­so de la cla­se obre­ra a la hora de dete­ner el fas­cis­mo en el siglo pasa­do. Sabe­mos, ade­más, que todos noso­tros sali­mos per­dien­do por igual con su avan­ce. Segun­do, por cues­tio­nes lega­les y de segu­ri­dad. La situa­ción es muy dis­tin­ta cuan­do esta­mos en un “blo­que negro anti­fas­cis­ta” den­tro de una mani­fes­ta­ción uni­ta­ria o solos, per­di­dos enfren­tán­do­nos con los anti­dis­tur­bios. Ter­ce­ro, cree­mos que a base de estas rela­cio­nes y expe­rien­cias pode­mos con­ven­cer algu­nos sec­to­res mas pro­gre­sis­tas de nues­tras ideas anti­ca­pi­ta­lis­tas. Si hablas del fas­cis­mo y del racis­mo rápi­da­men­te aca­bas hablan­do sobre el capitalismo.

En las cam­pa­ñas con­tra cum­bres como las del G8 en el 2007 o la de la cum­bre de la OTAN en la pri­ma­ve­ra de 2009 en Estras­bur­go, tene­mos más una rela­ción prác­ti­ca. Las cam­pa­ñas nece­si­tan mucho dine­ro, y ellos lo tie­nen. Tie­nen mejo­res con­tac­tos admi­nis­tra­ti­vos y una mejor infra­es­truc­tu­ra. Par­ti­ci­pa­mos en una pla­ta­for­ma y que­re­mos que ellos hagan todo lo posi­ble. A veces va bien, a veces va mal. Pelear­se en Ber­lín en una asam­blea con­tra el G8 por temas loca­les no vale la pena.

En nues­tras cam­pa­ñas de lucha social con­tra deter­mi­na­dos pro­yec­tos urba­nís­ti­cos o con­tra la gen­tri­fi­ca­ción de nues­tras barrios en Ber­lín o Ham­bur­go, con­tra la vio­len­cia poli­cial o la repre­sión, tene­mos algu­nas dife­ren­cias. El gobierno rojo-rojo de Ber­lín (SPD-DIE LINKE) pasa a ser enton­ces adver­sa­rio, al per­mi­tir a las inmo­bi­lia­rias actuar y des­truir nues­tros espa­cios socia­les, des­alo­jar las casas ocu­pa­das, depor­tar inmi­gran­tes y no fre­nar la vio­len­cia poli­cial. Lo mis­mo ocu­rre con la gue­rra en Afga­nis­tán, que empe­zó con el gobierno roji-ver­de. Gen­te de Anti­fa fue a sus actos a boi­co­tear­los. Tam­bién fui­mos al con­gre­so fede­ral de los Ver­des en 1999 para pro­tes­tar con­tra la par­ti­ci­pa­ción del gobierno de Schrö­der en la gue­rra en Yugoslavia.

Una ven­ta­ja de tener bue­nas rela­cio­nes con polí­ti­cos tie­ne que ver con nues­tras acti­vi­da­des soli­da­rias con la situa­ción polí­ti­ca en Eus­kal Herria. Este año vino una dele­ga­ción vas­ca a Ale­ma­nia del movi­mien­to juve­nil, que tam­bién está ile­ga­li­za­do. Hici­mos char­las en las uni­ver­si­da­des de Ber­lín y tam­bién orga­ni­za­mos encuen­tros con dipu­tados de DIE LINKE en el Bun­des­tag para expli­car­les la situa­ción en el Esta­do español.

Nues­tra posi­ción con res­pec­to a los sin­di­ca­tos se pare­ce a la de los par­ti­dos, aun­que nues­tras pos­tu­ras son más diver­gen­tes. Por una par­te son orga­ni­za­cio­nes de cla­se, pero a veces actúan con­tra los tra­ba­ja­do­res, los para­dos o los estu­dian­tes. En Ale­ma­nia care­ce­mos de cen­tra­les sin­di­ca­les: tene­mos sin­di­ca­tos de rama. En el sec­tor del metal sólo hay un sin­di­ca­to. En el sec­tor ser­vi­cios, edu­ca­ción, cons­truc­ción… siem­pre hay sola­men­te un sin­di­ca­to. Nadie pone en duda que tene­mos que estar en los sin­di­ca­tos. Peor, en una situa­ción de huel­ga o en una lucha labo­ral en la que hay varios sin­di­ca­tos y una cla­se obre­ra divi­di­da una gen­te nego­cia, otros apues­tan por el cie­rre de la empre­sa, otros hacen lo que les da la gana y a todo esto el patrón se mue­re de risa. Este situa­ción tam­bién es resul­ta­do com­pren­si­ble del fra­ca­so de las sin­di­ca­tos comu­nis­tas, socia­lis­tas, anar­quis­tas y social­de­mó­cra­tas en Ale­ma­nia antes del fas­cis­mo. Hoy todo depen­de de tus con­tac­tos den­tro de los sin­di­ca­tos y de la gen­te en los pues­tos del sin­di­ca­to. Hay per­so­nas, algu­nos revo­lu­cio­na­rios y otros demo­cris­tia­nos, que ni siquie­ra quie­ren hablar con noso­tros. En varias de nues­tras cam­pa­ñas par­ti­ci­pan afi­lia­dos sin­di­ca­les, sobre todo el sin­di­ca­to de ser­vi­cios ver.di y del sin­di­ca­to de metal y elec­tri­ci­dad IG Metall. Estos sin­di­ca­tos son par­te de la aso­cia­ción euro­pea sin­di­cal don­de tam­bién par­ti­ci­pan los espa­ño­les CC.OO., UGT y el sin­di­ca­to vas­co ELA.

La extre­ma dere­cha está expe­ri­men­tan­do un ascen­so en Fran­cia, Holan­da, el Rei­no Uni­do y tam­bién en Ale­ma­nia, aun­que en las últi­mas elec­cio­nes el NPD (Par­ti­do nacio­nal­de­mó­cra­ta ale­mán) ha reci­bi­do menos votos que en la ante­rior. ¿Cuál es la implan­ta­ción de los gru­pos neo­na­zis en Ale­ma­nia? ¿Qué fuer­za tie­nen?

El par­ti­do neo­na­zi NPD tie­ne pre­sen­cia en dos par­la­men­tos fede­ra­les: en Sajo­nia des­de 2004 con un 5’6 % de los votos (100.000 votos) y cua­tro dipu­tados y en Mec­klem­bur­go-Pome­ra­nia des­de 2006 con un 7’3 % de los votos (60.000 votos) y seis dipu­tados. En las elec­cio­nes de 2004 el NPD obtu­vo un 9’2%, unos 190.000 votos. Estas cifras ates­ti­guan que el NPD tie­ne una base social arrai­ga­da en algu­nas zonas en Ale­ma­nia. En las elec­cio­nes fede­ra­les al 27 de sep­tiem­bre 2009 los dife­ren­tes par­ti­dos fas­cis­tas siguen man­te­nien­do un nivel rela­ti­va­men­te ele­va­do, con 884.000 votos, un 2%. Entre ellos el par­ti­do mas radi­cal ‑los nacio­nal­de­mó­cra­tas del NPD- ganó unos 635.00 de votos (1’5%). El par­ti­do DVU (Unión del Pue­blo Ale­mán) ganó unos 193.000 de votos (0’4%) y REP (“Los Repu­bli­ca­nos”) unos 46.000 de votos (0’1%). La cúpu­la de NPD dijo un días des­pués los elec­cio­nes a sus «cama­ra­das» de DVU y REP que debían de unir­se al NPD, «la úni­ca fuer­za nacio­nal» en Alemania.

En total el por­cen­ta­je de los par­ti­dos extre­ma dere­cha sigue sien­do prác­ti­ca­men­te el mis­mo de las últi­mas elec­cio­nes en el 2005. El NPD tie­ne, empe­ro, en varias zonas una con­si­de­ra­ble base social. En Sajo­nia sigue obte­nien­do un 4%, el doble que al nivel nacio­nal. En algu­nos pue­blos de Sajo­nia ‑los prin­ci­pa­les cen­tros de NPD- sigue obte­nien­do con éxi­to unos resul­ta­dos de entre el 12’9% y 13’5% de los votos como en luga­res como Pir­na, Bad Schaun­dau, Ban­ne­witz, Frei­tal, Hei­de­nau, Königs­tein o Sch­mie­de­berg. Allí el NPD cuen­ta con una base social des­de hace varios años. Ade­más, el NPD, y un poco tam­bién la DVU y REP, tie­nen en todo el país pre­sen­cia par­la­men­ta­ria en pue­blos y comar­cas. Una de las estra­te­gias de los neo­na­zis del NPD es entrar en orga­ni­za­cio­nes y aso­cia­cio­nes loca­les en las zonas rura­les. Depor­ti­vas, cul­tu­ra­les, de lo que sea. Hacen su tra­ba­jo volun­ta­rio y un día se pre­sen­tan en las elec­cio­nes loca­les en las lis­tas del NPD.

Duran­te los últi­mos años, espe­cial­men­te des­de los aten­ta­dos del 11‑S, los esta­dos lla­ma­dos demo­crá­ti­cos están lle­van­do a cabo una ofen­si­va en toda regla con­tra las liber­ta­des públi­cas con el lla­ma­do “terro­ris­mo”, la segu­ri­dad ciu­da­da­na, etc., como pre­tex­tos. En Eus­ka­di se ha con­ver­ti­do en prác­ti­ca habi­tual la anu­la­ción de can­di­da­tu­ras elec­to­ra­les. Ade­más de la arbi­tra­rie­dad y vul­ne­ra­ción de la sepa­ra­ción de pode­res que supo­ne la ile­ga­li­za­ción de par­ti­dos por otros par­ti­dos, se ha recu­rri­do a cri­te­rios de todo pun­to polí­ti­cos que vul­ne­ran la liber­tad de expre­sión y garan­tías pro­ce­sa­les ele­men­ta­les; prin­ci­pio de irre­tro­ac­ti­vi­dad, indi­vi­dua­li­za­ción del deli­to, etc., que supo­nen la cri­mi­na­li­za­ción de deter­mi­na­das ideas y la judi­cia­li­za­ción del pen­sa­mien­to, así como con­cul­can el dere­cho al sufra­gio pasi­vo y ena­je­nan del jue­go polí­ti­co a una par­te de la socie­dad. Al fin y al cabo, la ile­ga­li­za­ción de par­ti­dos es siem­pre en últi­ma ins­tan­cia un pro­ce­so polí­ti­co y no penal, don­de lo que se diri­me son cues­tio­nes polí­ti­cas y no deli­tos pena­les. ¿Por qué pues algu­nos gru­pos anti­fas­cis­tas pro­po­nen medi­das seme­jan­tes? ¿No creéis que quien debe expul­sar a la extre­ma dere­cha de las ins­ti­tu­cio­nes es la pobla­ción con su voto (y lo que hay que evi­tar, por lo tan­to, es que los voten)? Por lo demás, ¿no os preo­cu­pa que la dere­cha pue­da ser­vir­se de tales leyes, en caso de apro­bar­se, para uti­li­zar­las con­tra par­ti­dos y orga­ni­za­cio­nes de izquier­da, tan­to por con­duc­tas pre­sen­tes o futu­ras como pasadas? 

¿Habla­mos de la exi­gen­cia al esta­do de prohi­bir el NPD, ver­dad? Bueno, cree­mos que ya os habéis res­pon­di­do voso­tros mis­mos. Sobre todo si con­si­de­ra­mos la idea a la luz de la doc­tri­na por la cual el Esta­do tie­ne que defen­der­se con­tra fun­da­men­ta­lis­tas reli­gio­sos, la extre­ma dere­cha y la izquier­da radi­cal. Y, sí, tenéis razón que las leyes tam­bién se apli­ca­rían con­tra la izquier­da en el caso que el ley sólo defi­nie­ra el NPD como un ries­go para el orden públi­co. Esta doblez siem­pre la usan para prohi­bir por igual mani­fes­ta­cio­nes de la extre­ma dere­cha y de la izquier­da radi­cal. Como hemos dicho antes, nun­ca tra­tan el racis­mo o el con­te­ni­do de las actua­cio­nes de la dere­cha como algo con­tra­rio a la dig­ni­dad huma­na. El pro­ble­ma de la jus­ti­cia es que care­ce de un razo­na­mien­to con­se­cuen­te sobre el tema del racis­mo. Ten­dría, por ejem­plo, que enca­rar­lo lo más direc­ta­men­te posi­ble con una defi­ni­ción legal del racis­mo, leyes a nivel fede­ral y euro­peo, leyes labo­ra­les, la crea­ción de un esta­tu­to del refu­gia­do. En eso el dis­cur­so de la prohi­bi­ción del NPD podría ser intere­san­te. Y tene­mos cla­ro que es real­men­te una con­tra­dic­ción exi­gir a esta­dos euro­cén­tri­cos leyes con­tra el racis­mo cuan­do se mues­tran a favor de una nue­va Euro­pa de muros o zonas de muer­te, como ocu­rre en Meli­lla o Ceuta.

La cam­pa­ña «No al NPD!» vie­ne de Víc­ti­mas y Per­se­gui­dos del Nacio­nal­so­cia­lis­mo (VVN, por sus siglas ale­ma­nas), la úni­ca orga­ni­za­ción anti­na­zi que sur­ge des­pués de la Segun­da Gue­rra Mun­dial. Como habla­mos sobre los dis­tin­tos plan­tea­mien­tos de los gru­pos anti­fas­cis­tas en Ale­ma­nia, supo­ne­mos que los gru­pos que están a favor de prohi­bir el NPD pre­ten­den con ello arre­ba­tar­les el dine­ro que reci­ben a tra­vés de las elec­cio­nes, que pue­de alcan­zar los millo­nes de euros. Cues­tio­nes ideo­ló­gi­cas y jurí­di­cas a par­te, el dine­ro tie­ne su importancia.

Con res­pec­to a vues­tra obser­va­ción de que la exis­ten­cia de un par­ti­do de la extre­ma dere­cha es cues­tión de volun­tad poli­ti­ca, es, por supues­to, así. El gobierno roji-ver­de tra­tó a prohi­bir el NPD con mucha pro­pa­gan­da en todos los medios de comu­ni­ca­ción. ¡Y vol­vie­ron con la mis­ma can­ti­ne­la! Y resul­tó un fra­ca­so abso­lu­to, por­que muchos de los líde­res no tan rele­van­tes, y tam­bién supues­ta­men­te algu­nos detrás del nume­ro uno Udo Voigt, son per­so­nas con víncu­los con la poli­cía, y los ser­vi­cios secre­tos tam­po­co que­rían com­pro­me­ter a sus ove­jas [agen­tes infil­tra­dos] por­que la estra­te­gia del esta­do es la de con­tro­lar y vigi­lar el NPD des­de den­tro: la ile­ga­li­za­ción lo haría más difí­cil. El hecho de que el NPD fue­se inves­ti­ga­do defi­ni­ti­va­men­te por los ser­vi­cios secre­tos sugi­rió que a un nivel jurí­di­co la deman­da de prohi­bir­lo no había fun­cio­na­do. Nues­tro gru­po, por ejem­plo, no está a favor ni en con­tra de la cam­pa­ña. Nues­tra tarea es com­ba­tir al fas­cis­mo y sus raí­ces. Eso es algo más que exi­gir la ile­ga­li­za­ción del NPD.

Si hay algo que ha dado fama a AA es la con­fron­ta­ción direc­ta para rom­per los cor­do­nes poli­cia­les y dete­ner las mar­chas fas­cis­tas. Mien­tras algu­nos mar­xis­tas des­ta­ca­dos como Tony Cliff res­pal­da­ron este tipo de tác­ti­cas fren­te a la pasi­vi­dad de orga­ni­za­cio­nes como la fran­ce­sa SOS Racis­mo, otros se han posi­cio­na­do en con­tra. ¿No pue­de ser la tác­ti­ca de con­fron­ta­ción direc­ta con­tra­pro­du­cen­te, gene­ran­do una res­pues­ta poli­cial que recae sobre el con­jun­to de las fuer­zas de izquierda?

Como anti­fas­cis­tas y anti­ca­pi­ta­lis­tas, la con­fron­ta­ción direc­ta con­tra neo­na­zis y sus actos siem­pre será una de las bases de nues­tra lucha. Con­vie­ne sub­ra­yar­lo: una base. Tene­mos varias bases: infor­mar a la ciu­da­da­nía, orga­ni­zar char­las y con­fe­ren­cias, asam­bleas abier­tas con veci­nos de un barrio que tie­ne pre­sen­cia fas­cis­ta en sus calles… La dife­ren­cia entre SOS Racis­mo ‑que tam­bién exis­te en Ale­ma­nia- y Anti­fas­chis­tis­che Aktion es su obje­ti­vo revo­lu­cio­na­rio de aca­bar con la mise­ria capi­ta­lis­ta. Tene­mos una ven­ta­ja impor­tan­te con res­pec­to a nues­tros alia­dos de sin­di­ca­tos, par­ti­dos… En la calle, casi siem­pre la mayo­ría de la gen­te que par­ti­ci­pa es gen­te nues­tra. Ni pode­mos ni que­re­mos con­tro­lar toda la gen­te que actúa con­tra los nazis. No es nues­tro obje­ti­vo dete­ner a la gen­te que actúa con­tra los nazis, ni debe ser ése nun­ca el obje­ti­vo de una pla­ta­for­ma anti­fas­cis­ta. Tam­po­co cri­ti­ca­mos a nadie que no actúe según la con­fron­ta­ción direc­ta con­tra los nazis. Cada uno par­ti­ci­pa como quie­re y como pue­de, con todo el res­pe­to a gen­te que sólo gri­ta “Nazis Raus” (fue­ra nazis) en nues­tras manifestaciones.

Nues­tro obje­ti­vo es que toda el mun­do mues­tre res­pe­to a todas las acti­vi­da­des anti­fas­cis­tas. Con ello que­re­mos decir que pedi­mos con sin­ce­ri­dad que las pla­ta­for­mas res­pal­den las accio­nes direc­tas anti­fas­cis­tas. Los paci­fis­tas nos piden que tam­bién les res­pe­te­mos. Hace­mos todo lo posi­ble para que todo sal­ga bien. Esta­mos a favor de hacer una barri­ca­da en una calle para cerrar­la antes de que pase una mani­fes­ta­ción fas­cis­ta. Pero si en esa zona hay gen­te pací­fi­ca rea­li­zan­do sus acti­vi­da­des, nos vamos sin dudar­lo un momen­to a otro lado de la calle.

Aun­que los anar­quis­tas esta­dou­ni­den­ses lo hicie­ron famo­so en Seattle, poca gen­te sabe que el Black Bloc (Sch­war­zer Block) es una inven­ción de los autó­no­mos de Ham­bur­go y Ber­lín. Con más de trein­ta años de his­to­ria, ¿qué expe­rien­cias se extraen de esta tác­ti­ca de los mani­fes­tan­tes? ¿Sigue rete­nien­do su vali­dez, aún cuan­do los Auto­no­me Natio­na­lis­ten (autó­no­mos nacio­na­lis­tas, de extre­ma dere­cha) lo adop­ta­ron a fina­les de los 2000 y en el 2007 la poli­cía cana­dien­se reco­no­ció lo fácil que era infil­trar en él a agen­tes provocadores? 

El Black Bloc de hoy no tie­ne que ver nada con el Black Bloc de los ochen­ta del ulti­mo siglo apar­te del color y la fun­ción de tapar­se. El Black Bloc en Ale­ma­nia occi­den­tal sur­gió como res­pues­ta a la vigi­lan­cia de la poli­cía secre­ta que obser­va­ba a los acti­vis­tas fren­te a los valla­dos de los gran­des pro­yec­tos como la «Star­bahn West» (Aero­puer­to) en Frank­furt am Main o en «Wac­kers­dorf» (cen­tral nuclear) y den­tro el movi­mien­to de las casas ocu­pa­das en Ham­bur­go y Ber­lín. Fue un desa­rro­llo lógi­co debi­do a la vigi­lan­cia y fis­ca­li­za­ción del Esta­do con­tra los movi­mien­tos de base. A par­tir de 1989 tapar­se la cara en mani­fes­ta­cio­nes, con­cen­tra­cio­nes y accio­nes se con­vir­tió en deli­to, antes era vis­to sen­ci­lla­men­te como algo inco­rrec­to. Resul­ta­do de ello fue el estre­cha­mien­to de la cul­tu­ra de pro­tes­ta ante las gra­ves con­se­cuen­cias que podía aca­rrear ante un juez, al tiem­po que se amplia­ban los dere­chos de los cuer­pos espe­cia­les de la poli­cía, y su arma­men­to se incre­men­ta­ba. Hoy en las con­cen­tra­cio­nes y mani­fes­ta­cio­nes pue­den ver­se situa­cio­nes absur­das, con poli­cías arma­dos has­ta los dien­tes que pare­cen «Robo­cop» y acti­vis­tas casi desnudos.

Regre­se­mos al Black Bloc. Con el enve­je­ci­mien­to de la pri­me­ra gene­ra­ción de autó­no­mos (los de los ochen­ta), en los noven­ta el Black Bloc se con­vir­tió en el movi­mien­to Anti­fa en sím­bo­lo anti­ca­pi­ta­lis­ta o, por lo menos, en un medio para que anti­fas­cis­tas mili­tan­tes sean encua­dra­dos auto­má­ti­ca­men­te en los medios de comu­ni­ca­ción en el espec­tro paci­fis­ta. La razón de orga­ni­zar un Black Bloc (ade­más de su fun­cio­na­li­dad) era para usar­lo cons­cien­te­men­te en las amplias alian­zas anti­fas­cis­tas para que noso­tros, como izquier­da radi­cal, no des­apa­re­cié­ra­mos ante el públi­co. Hay que tener en cuen­ta que nues­tras pos­tu­ras son siem­pre mino­ría, pero en las accio­nes, en la polí­ti­ca prác­ti­ca anti­fas­cis­ta, somos la mayo­ría aquí en Ale­ma­nia. Es cues­tión de tác­ti­ca, a veces sólo lo hemos usa­do como sím­bo­lo (sin hacer ata­ques o cami­nar por el filo de lo legal).

Con el movi­mien­to anti­glo­ba­li­za­ción, con Seattle, el Black Bloc rena­ció por­que a fina­les de los noven­ta la repre­sión con­tra el movi­mien­to Anti­fa, y espe­cial­men­te con­tra el Black Bloc, fue muy fuer­te. Enton­ces, en Seattle en el 1999 y en Géno­va en el 2001, otra gene­ra­ción recu­pe­ró por sí mis­ma el Black Bloc. A cada oca­sión ha toma­do otra for­ma, otros aspec­tos se han hecho más rele­van­tes. En Seattle y Géno­va tuvo el mis­mo sim­bo­lis­mo que en los noven­ta en Ale­ma­nia: des­mar­car­se de los gru­pos refor­mis­tas que que­rían nego­ciar con el poder y hacer pro­pues­tas a las ins­ti­tu­cio­nes des­de den­tro el G8, por ejem­plo. Black Bloc sig­ni­fi­ca­ba «¡Ya bas­ta!». Recha­zo a comu­ni­car­se con los pode­ro­sos, recha­zo al inten­to de con­ven­cer a esa par­te de la opi­nión públi­ca que siem­pre está del lado de las reglas polí­ti­cas del sis­te­ma capi­ta­lis­ta: recha­zo total.

Los nazis de los «Auto­no­me Natio­na­lis­ten» son quie­nes han deja­do apa­re­cer en la mayo­ría de mani­fes­ta­cio­nes como skinheads. Según la opi­nión públi­ca los skinheads son malos y la «cul­tu­ra» de sus mani­fes­ta­cio­nes en las que se los iden­ti­fi­ca­ba como nazis no tenía mucha fuer­za de atrac­ción. Con el movi­mien­to anti­glo­ba­li­za­ción, retor­nó el tér­mino «capi­ta­lis­mo» a los dis­cur­sos públi­cos. Enton­ces una gran par­te de los nazis más jóve­nes des­cu­brie­ron que una orien­ta­ción a la esté­ti­ca de la sub­cul­tu­ra de la izquier­da radi­cal abre más posi­bi­li­da­des para la co-opta­ción de los más jóvenes.

Tam­po­co olvi­de­mos que el mer­ca­do capi­ta­lis­ta abra­za cada fenó­meno sub­cul­tu­ral con el obje­ti­vo de crear un plus­va­lor y sacar una sub­cul­tu­ra hacia la super­fi­cie para deter­mi­nar su direc­ción de desa­rro­llo según la reglas de con­su­mo. A fin de cuen­tas pode­mos decir que la sub­cul­tu­ra izquier­dis­ta, con su expre­sión esté­ti­ca, resul­ta más atrac­ti­va para la cir­cu­la­ción de mer­can­cías de una socie­dad con­su­mis­ta debi­do a su crea­ti­vi­dad per­ma­nen­te, y des­de lue­go mucho más que la estre­cha cul­tu­ra de la dere­cha. Por eso los nazis tam­bién se orien­tan a esta esté­ti­ca y la cul­tu­ra de pro­tes­ta del Black Bloc que es par­te de aque­lla for­ma de expre­sión. Y cla­ro, en unas socie­da­des más preo­cu­pa­das por las for­mas que los con­te­ni­dos, los perio­dis­tas a veces tie­nen pro­ble­mas para dis­tin­guir las mani­fes­ta­cio­nes por su apa­rien­cia. Lo curio­so es que en las mani­fes­ta­cio­nes sin­di­ca­les hay muchas ban­de­ras rojas y los medios de comu­ni­ca­ción saben dife­ren­ciar rojo de rojo entre orga­ni­za­cio­nes, posi­cio­nes etc. Por lo demás, los fas­cis­tas han roba­do tra­di­cio­nal­men­te códi­gos y sím­bo­los de la izquier­da como estra­te­gia de con­fu­sión. Pero, ¿a quién sir­ve esta con­fu­sión? El pro­ble­ma a lar­go pla­zo para los fas­cis­tas es el siguien­te: ¿cómo crear una iden­ti­dad pro­pia con códi­gos y esté­ti­ca –des­de su pun­to de vis­ta– del enemi­go? Por nues­tra par­te, se tra­ta más de una decla­ra­ción de su derro­ta que de una estra­te­gia para crear una iden­ti­dad para difun­dir en la opi­nión pública.

En los noven­ta una fac­ción de AA se escin­dió para pre­sen­tar­se como anti­deuts­che (anti­ale­ma­nes), apro­pián­do­se del logo­ti­po y otros sig­nos de iden­ti­dad. Este gru­po defien­de el esta­do de Israel, el bom­bar­deo alia­do sobre Ham­bur­go y Dres­de en la Segun­da Gue­rra Mun­dial (que hoy sabe­mos que fue injus­ti­fi­ca­do), y se pre­sen­ta a las mani­fes­ta­cio­nes con ban­de­ras israe­lís y esta­dou­ni­den­ses, gene­ran­do con­fu­sión en la opi­nión públi­ca. ¿Cuál es la posi­ción de AA res­pec­to a los anti­deuts­che?

Los «anti­deuts­che» son hijos de su tiem­po: sur­gie­ron de la corrien­te de los «anti­na­tio­na­le» en la fase de frag­men­ta­ción de estruc­tu­ras orga­ni­za­ti­vas del movi­mien­to Anti­fa en los noven­ta. Hoy los anti­deuts­che son una mino­ría en la izquier­da radi­cal, sin embar­go, hay varios nue­vos gru­pos anti­fas que tie­nen ele­men­tos ideo­ló­gi­cos de los antideutsche.

Des­de mi pun­to de vis­ta, los anti­deuts­che tie­nen dife­ren­tes raí­ces. Alre­de­dor de 1992 –con la des­apa­ri­ción de la lucha arma­da en Ale­ma­nia– gen­te del espec­tro anti­ra­cis­ta y gen­te del espec­tro anti­im­pe­ria­lis­ta for­mu­ló una fuer­te crí­ti­ca a algu­nas accio­nes de la izquier­da radi­cal rela­ti­vas a su posi­ción a la cues­tión del anti­se­mi­tis­mo. Su refe­ren­te ideo­ló­gi­co fue “Anti­se­mi­tis­mo y nacio­nal­so­cia­lis­mo”, un ensa­yo del año 1979 de Mois­che Postone, un mar­xis­ta israe­lí que tra­ta­ba de expli­car con el ejem­plo del anti­se­mi­tis­mo qué estruc­tu­ras psi­co­ló­gi­cas de pen­sa­mien­to pro­du­ce el capi­ta­lis­mo y cómo se inte­rio­ri­zan. Es un ensa­yo muy intere­san­te y una crí­ti­ca a la Nue­va Izquier­da ale­ma­na de aque­lla épo­ca con nue­vos plan­tea­mien­to en el aná­li­sis del fas­cis­mo his­tó­ri­co en Ale­ma­nia. Por des­gra­cia, no dis­pon­go aquí del espa­cio espa­cio para hablar con deta­lle del plan­tea­mien­to de Postone. La bue­na crí­ti­ca de Postone ha dege­ne­ra­do en las for­mas absur­das que encon­tra­mos hoy en los anti­deuts­che. Como habéis dicho dicho, des­de ban­de­ras de los EE.UU. a una fal­ta total de con­cien­cia sobre la polí­ti­ca cruel del esta­do de Israel con­tra la pobla­ción de Cis­jor­da­nia y la Fran­ja de Gaza. Pero lo que resul­ta más más dañino es su posi­ción a favor de la gue­rra con­tra Irak o su jus­ti­fi­ca­ción de los ata­ques mediá­ti­cos con­tra Irán y Pakis­tán. Con esta posi­ción polí­ti­ca a favor de la gue­rra se da la espal­da a posi­cio­nes irre­nun­cia­bles de la izquierda.

En el fon­do de esta acti­tud tan cie­ga res­pec­to a la polí­ti­ca del esta­do de Israel, en la que cada cri­ti­ca des­de Ale­ma­nia reci­be la acu­sa­ción de anti­se­mi­tis­mo, se encuen­tra, cla­ro, en la his­to­ria espe­cial de Ale­ma­nia, y da como resul­ta­do posi­cio­nes de dere­chas o dere­chi­zan­tes. Por ejem­plo: un pre­jui­cio típi­co del anti­se­mi­tis­mo es que el capi­tal finan­cie­ro judío se con­cen­tra en la cos­ta orien­tal de los EE.UU. Según los anti­deuts­che, una crí­ti­ca a los EE.UU. está tru­fa­da, por aso­cia­ción, de pre­jui­cios anti­se­mi­tas (al menos en la opi­nión públi­ca de Ale­ma­nia). El paso siguien­te es acu­dir a las mani­fes­ta­cio­nes enar­bo­lan­do la ban­de­ra esta­dou­ni­den­se. Una locura.

Yo sólo pue­do expli­car­me el fenó­meno psi­co­ló­gi­ca­men­te y por una cues­tión de cla­se, por dón­de viven la mayo­ría de los anti­deuts­che, esto es, en Euro­pa, sobre todo en Ale­ma­nia, una zona rica y pri­vi­le­gia­da del pla­ne­ta. Para quien, como ellos, ha cre­ci­do en Ale­ma­nia (o en Euro­pa) par­te de su iden­ti­dad es que se es el ombli­go del mun­do, se tie­ne muchos pri­vi­le­gios y tra­tar a la his­to­ria y ser de izquier­das es enfren­tar­se a la his­to­ria del Holo­caus­to. Pero de una for­ma cul­pa­ble (como lo haría el pro­tes­tan­tis­mo) en vez de res­pon­sa­ble polí­ti­ca­men­te. Con ello se odia la his­to­ria Ale­ma­nia (y a los ale­ma­nes por su cul­tu­ra con­ser­va­do­ra) y se limi­ta con­tra todo lo que pro­vie­ne de don­de, por otra par­te, son socia­li­za­dos, y exi­gen al mis­mo tiem­po que cada per­so­na y movi­mien­to ten­gan su mis­mo plan­tea­mien­to –pri­mar la expli­ca­ción del anti­se­mi­tis­mo– por enci­ma de cual­quier otra argu­men­ta­ción. Es otra for­ma de euro­cen­tris­mo y esta exclu­si­vi­dad es la nota ale­ma­na. Les fal­ta énfa­sis polí­ti­co para ver otros movi­mien­tos en otros paí­ses y, sobre todo, cono­ci­mien­to sobre los hechos históricos.

¿Qué rela­ción man­tie­ne AA con las coor­di­na­do­ras anti­fas­cis­tas de otros paí­ses? ¿Y con otros gru­pos anti­fas­cis­tas como la Anti-Nazi Lea­gue (ANL) británica? 

En Euro­pa del nor­te con­ta­mos con una red colec­ti­vos, orga­ni­za­cio­nes y movi­mien­tos anti­fas­cis­tas, sobre todo en Dina­mar­ca, Sue­cia, Aus­tria y Sui­za, pero tam­bién en la Repú­bli­ca Che­ca, Bél­gi­ca, Norue­ga y Fin­lan­dia. Tene­mos socie­da­des y movi­mien­tos socia­les muy pare­ci­dos. Con nues­tros com­pa­ñe­ros en Copenha­gue, Vie­na, Pra­ga Esto­col­mo par­ti­ci­pa­mos en acti­vi­da­des con­jun­tas y vice­ver­sa, gen­te de estas ciu­da­des vien­te a nues­tras mani­fes­ta­cio­nes, con­fe­ren­cias y accio­nes en Ber­lín. Lucha­mos jun­tos no sólo en cues­tio­nes anti­fas­cis­tas sino tam­bién en luchas anti­ca­pi­ta­lis­tas, luchas con­tra macro­pro­yec­tos… En 2006 fui­mos todos a Copenha­gue a defen­der el cen­tro social ocu­pa­do «Ung­domshu­set», a Salem ‑en el sur de Sue­cia- a mani­fes­ta­cio­nes anti­fas­cis­tas con­tra un acto nazi, a Zúrich a acti­vi­da­des con­tra un encuen­tro capi­ta­lis­ta… Bue­nas rela­cio­nes tam­bién las tene­mos con Ita­lia, Eus­kal Herria, los Paï­sos Cata­lans y en Espa­ña sobre todo con Madrid. A veces pare­ce que en Espa­ña el nivel de vio­len­cia de la extre­ma dere­cha es más alto que en Ale­ma­nia. Cier­to que par­ti­dos fas­cis­tas como Demo­cra­cia Nacio­nal, Alian­za Nacio­nal o las varias Falan­ges exis­ten­tes tie­nen poca o nin­gu­na pre­sen­cia elec­to­ral, pero Espa­ña 2000 tie­ne una fuer­te base social en la zona de Valen­cia y no se debe olvi­dar que den­tro del Par­ti­do Popu­lar hay sec­to­res que flir­tean con la extre­ma dere­cha. Nos preo­cu­pa el nivel de agre­sio­nes fas­cis­tas, el racis­mo del esta­do hacia los inmi­gran­tes y las cam­pa­ñas con­tra la izquier­da radi­cal vas­ca. En el recien­te deba­te sobre la reti­ra­da de foto­gra­fías de pre­sos polí­ti­cos vas­cos decía un polí­ti­co del PP que era igual que “qui­tar una ima­gen de un vio­la­dor o una ima­gen de Adolf Hitler”. ¡Pare­ce que este señor no ha leí­do ni un libro sobre el con­flic­to vas­co ni sobre el régi­men nazi y el Holo­caus­to en Alemania!

Como orga­ni­za­ción anti­ca­pi­ta­lis­ta tam­bién tene­mos bue­nas rela­cio­nes con los movi­mien­tos socia­les y tam­bién con los movi­mien­tos de la libe­ra­ción nacio­nal cata­la­nes y vas­cos. Aun­que noso­tros no apo­ya­mos la idea de “nacio­na­lis­mo” (cree­mos que las nacio­nes son una fic­ción que divi­de las cla­ses y son el pro­duc­to de las monar­quías de los siglos pasa­dos) somos soli­da­rios con la gen­te que lucha por sus dere­chos, por el socia­lis­mo y el dere­cho a la auto­de­ter­mi­na­ción. Por eso, por la repre­sión con­tra la izquier­da aber­tza­le en Eus­kal Herria y con la ile­ga­li­za­ción de Bata­su­na o Aska­ta­su­na, man­te­ne­mos con­tac­tos sobre todo con la for­ma­ción juve­nil SEGI. Rea­li­za­mos actos en Ber­lín, habla­mos con polí­ti­cos en Ale­ma­nia o a nivel euro­peo y vamos con dele­ga­cio­nes a encuen­tros en Eus­kal Herria.

(A Vic­tor Neuss) Este año se cele­bra el vein­te ani­ver­sa­rio de la caí­da del Muro de Ber­lín, pero tam­bién ‑con­vie­ne recor­dar­lo- de la muer­te de Conny Wess­mann en Göt­tin­gen el 17 de noviem­bre de 1989, atro­pe­lla­da por un auto­mó­vil mien­tras huía de la poli­cía tras una bata­lla cam­pal entre anti­fas­cis­tas y neo­na­zis. Enton­ces eras orga­ni­za­dor de AA en aque­lla ciu­dad, ¿qué recuer­dos guar­das de enton­ces? ¿se pre­pa­ra algún acto conmemorativo? 

Vic­tor Neuss: Ten­go muchos recuer­dos. Conny era ami­ga y com­pa­ñe­ra mía y estu­vi­mos jun­tos en la calle en aque­lla acción cuan­do murió. Unos de los momen­tos más tris­tes en mi vida. Supon­go que nadie no podría olvi­dar cuan­do una per­so­na pró­xi­ma a su cora­zón se está murien­do a su lado, sobre todo bajo cir­cuns­tan­cias como las del 17 de noviem­bre de 1989. Habla­mos de ase­si­na­to polí­ti­co, por­que la poli­cía tenía ple­na res­pon­sa­bi­li­dad por aque­lla esca­la­da de la situa­ción. En la situa­ción polí­ti­ca de esta épo­ca en Göt­tin­gen, la polí­ti­ca era des­de hacía más de 10 años pro­vin­cia­na y de odio con­tra la izquier­da radi­cal. El ase­si­na­to polí­ti­co de Conny era un pun­to final, según pen­sá­ba­mos en 1989, y un resul­ta­do lógi­co de las estra­te­gias poli­cia­les con­tra la esce­na autó­no­ma. Des­gra­cia­da­men­te, jus­to un año más tar­de se pro­du­jo otra vic­ti­ma cer­ca de Göt­tin­gen. Bajo la mira­da de la poli­cía secre­ta (esta­ban a unos metros vigi­lan­do a los nazis) Ale­xan­der Sel­chow (una per­so­na de la esce­na “góti­ca”) fue ase­si­na­do con 11 nava­ja­zos ases­ta­dos por un cono­ci­do nazi. En el pla­zo de un año hubo dos muer­tos a manos de los nazis y con res­pon­sa­bi­li­dad de la poli­cía. Des­pués de aque­llos suce­sos el pai­sa­je polí­ti­co ha cam­bia­do mucho y tam­bién la poli­cía tuvo que cam­biar (al menos ofi­cial­men­te) su acti­tud. Otro de los resul­ta­dos fue que en Göt­tin­gen se ha desa­rro­lla­do unos de los mayo­res núcleos de la resis­ten­cia anti­fas­cis­ta en Ale­ma­nia en los noventa.

En la sema­na alre­de­dor el 17 de noviem­bre 2009 habrá accio­nes, mani­fes­ta­cio­nes y char­las en Göt­tin­gen y –has­ta dón­de yo sé– en Ham­bur­go para man­te­ner viva la memo­ria del ase­si­na­to polí­ti­co de Conny. Supon­go que el carác­ter de las dis­tin­tas accio­nes será por una par­te un poco más tran­qui­lo y refle­xi­vo, y por otro un poco más com­ba­ti­vo por la cues­tión de la vigi­lan­cia poli­cial a acti­vis­tas de la izquier­da radi­cal y anti­fas­cis­tas y por­que los nazis que toda­vía cam­pan a sus anchas por nues­tras socie­da­des. Yo per­so­nal­men­te voy a rea­li­zar una char­la en Ham­bur­go y Göt­tin­gen y voy par­ti­ci­par en la mani­fes­ta­ción, que ten­drá lugar en Göt­tin­gen el 14 de noviem­bre 2009. Como deci­mos habi­tual­men­te: ¡No olvi­da­mos a nadie, no per­do­na­mos nada! ¡La lucha sigue!

Ver­sión ínte­gra de la entre­vis­ta a dos miem­bros de ALB (Anti­fas­chis­tis­che Lin­ke Ber­lin /​Izquier­da Anti­fas­cis­ta de Ber­lín) para EL VIEJO TOPO, N. 263, diciem­bre 2009. 

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