Ale­ma­nia. Los social­de­mó­cra­tas fue­ron los más vota­dos en las elec­cio­nes y ten­drán la prio­ri­dad para for­mar gobierno

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 26 de sep­tiem­bre de 2021

Los cris­tia­no­de­mó­cra­tas que­da­ron segun­dos y pre­ten­den for­jar un blo­que para evi­tar que la izquier­da lle­gue al poder.

Más pare­jas que lo pre­vi­si­ble resul­ta­ron las elec­cio­nes gene­ra­les rea­li­za­das este domin­go en Alemania.

De acuer­do a las pri­me­ras pro­yec­cio­nes, el Par­ti­do Social­de­mó­cra­ta de Ale­ma­nia (SPD, por sus siglas en ale­mán) fue la fuer­za más vota­da, con 25,8% de los votos; la Unión Demó­cra­ta Cris­tia­na (CDU) y sus socios de Bavie­ra, la Unión Social Cris­tia­na (CSU), que­da­ron segun­dos, con 24,1% de las adhe­sio­nes; ter­ce­ros se ubi­ca­ron Los Ver­des, con 14,6%; los libe­ra­les del Par­ti­do Demo­crá­ti­co Libre reco­gie­ron 11,6% de los apo­yos; los ultra­de­re­chis­tas de Alter­na­ti­va para Ale­ma­nia (AfD), 10,5%; y La Izquier­da que­dó en sex­to lugar, con ape­nas 5%.

Ante este pano­ra­ma, sin un cla­ro gana­dor, el suce­sor de la can­ci­ller Ange­la Mer­kel, ya sea el pos­tu­lan­te del SPD, Olaf Scholz, o el de la CDU, Armin Las­chet, ten­drá que salir a nego­ciar con los líde­res de otros par­ti­dos para poder con­for­mar un gobierno, tarea que se espe­ra que lle­ve varias sema­nas. Los social­de­mó­cra­tas del SPD, sin duda, son los que mejor para­dos salie­ron de los comi­cios. Subie­ron casi cin­co pun­tos por­cen­tua­les res­pec­to de las elec­cio­nes de 2017 y su líder, Scholz, quien actual­men­te es el núme­ro dos en el gobierno de Mer­kel y su minis­tro de Finan­zas, tie­ne el núme­ro uno para ser el nue­vo can­ci­ller ale­mán. Tras cono­cer­se los resul­ta­dos, el secre­ta­rio gene­ral social­de­mó­cra­ta, Lars Kling­beil, dijo que su par­ti­do, al ser el más vota­do, se sien­te legi­ti­ma­do para for­mar una coa­li­ción de gobierno.

“El SPD tie­ne el man­da­to de gober­nar. Que­re­mos que Olaf Scholz sea can­ci­ller”, ase­gu­ró el diri­gen­te. Por su par­te, Las­chet con­vo­có duran­te un dis­cur­so ante votan­tes de su par­ti­do en Ber­lín a otros sec­to­res polí­ti­cos para poder for­jar una coa­li­ción “con­tra un gobierno de izquier­da”. Pero si bien no que­da­ron muy por detrás de sus riva­les social­de­mó­cra­tas, el gol­pe elec­to­ral para los demo­cra­ta­cris­tia­nos fue fuer­te, ya que per­die­ron casi nue­ve pun­tos toman­do como refe­ren­cia las ante­rio­res elecciones.

Ante el esce­na­rio de pari­dad plan­tea­do las opcio­nes son varias, pero des­de todos los sec­to­res se apun­tó a la nece­si­dad de for­mar un gobierno antes de Navi­dad. En esa fecha es habi­tual que los can­ci­lle­res bri­den un men­sa­je a la pobla­ción y se esti­ma que sería posi­ti­vo que sea el rem­pla­zan­te de Mer­kel quien dé ese salu­do, como sím­bo­lo del comien­zo de una nue­va era polí­ti­ca en el país, la eco­no­mía más gran­de de Euro­pa Occi­den­tal y la loco­mo­to­ra de la Unión Europea.

Has­ta enton­ces, Mer­kel segui­rá al fren­te del Eje­cu­ti­vo del país, como lo ha esta­do duran­te los últi­mos 16 años. Pero el pro­ce­so pue­de lle­var tiem­po. En 2017, cuan­do fue ele­gi­da la actual man­da­ta­ria por últi­ma vez, las con­ver­sa­cio­nes se pro­lon­ga­ron por casi tres meses, has­ta que final­men­te los dos gran­des par­ti­dos, la CDU y el SPD, ter­mi­na­ron acor­dan­do un gobierno con­jun­to, algo que en el actual esce­na­rio no pare­ce ser una posi­bi­li­dad cercana.

El úni­co par­ti­do que no será con­vo­ca­do para nego­ciar ni por Scholz ni por Las­chet es la AfD, for­ma­ción de extre­ma dere­cha que, si bien bajó su cau­dal de votos res­pec­to de 2017 –pasó de 12,6% a 10,5% – , nue­va­men­te acce­de­rá al Par­la­men­to y se con­vir­tió en la fuer­za polí­ti­ca mayo­ri­ta­ria en el esta­do fede­ral de Turin­gia, ubi­ca­do en el cen­tro-este del país y que anti­gua­men­te for­mó par­te de la des­apa­re­ci­da Repú­bli­ca Demo­crá­ti­ca Ale­ma­na. Su agre­si­vo dis­cur­so nacio­na­lis­ta, anti­eu­ro­peo, isla­mó­fo­bo y con­tra­rio a la inmi­gra­ción en gene­ral ha cap­ta­do una par­te de los votos, pero tam­bién los dejó como parias den­tro del sis­te­ma polí­ti­co ger­mano, en cuyo gobierno es inad­mi­si­ble que ingre­se un sec­tor con esta ideología.

Pero sí están abier­tas las opcio­nes de una coa­li­ción semá­fo­ro, como se deno­mi­na en Ale­ma­nia a la unión del SPD, cuyo color emble­má­ti­co es el rojo, los libe­ra­les (ama­ri­llo) y Los Ver­des. Tam­bién está abier­ta, aun­que con menos chan­ces, la coa­li­ción Jamai­ca, en refe­ren­cia a los colo­res de la ban­de­ra del país cari­be­ño. Esta opción agru­pa a la CDU, iden­ti­fi­ca­do con el color negro, a los libe­ra­les y a Los Ver­des. Estos dos últi­mos par­ti­dos serán la lla­ve de un nue­vo gobierno y ahí entra­rá el jue­go polí­ti­co en el cual los poten­cia­les can­ci­lle­res ten­drán que nego­ciar y acer­car posiciones.

El SPD even­tual­men­te podría ape­lar a algún con­tac­to con La Izquier­da, pero el decep­cio­nan­te desem­pe­ño en las urnas de ese sec­tor, que pasó de 9,25% al 5%, lo con­vir­tió en una opción bas­tan­te poco seduc­to­ra para estar en el gobierno.

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