Femi­nis­mos. Méxi­co, el cuer­po de las muje­res, el cuer­po de todas las batallas

Por Argen­ti­na Casa­no­va Men­do­za, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 10 de sep­tiem­bre de 2021.

CIMAC­Fo­to: Hazel Zamo­ra Mendieta

Cele­bra­mos la lucha de las orga­ni­za­cio­nes femi­nis­tas en las enti­da­des, el tra­ba­jo de las acti­vis­tas de ayer y de hoy, de las defen­so­ras de los dere­chos sexua­les y repro­duc­ti­vos, quie­nes son las que han impul­sa­do des­de sus regio­nes y terri­to­rios, has­ta hacer posi­ble que la volun­tad polí­ti­ca se con­cre­ta­ra para lle­gar al posi­cio­na­mien­to y pro­nun­cia­mien­tos para dar cer­te­za de que es incons­ti­tu­cio­nal la cri­mi­na­li­za­ción total del abor­to y que no es com­pe­ten­cia de los con­gre­sos defi­nir el ori­gen de la vida.

Sin embar­go, es evi­den­te la res­pues­ta de los gru­pos anti­de­re­chos, foto­gra­fías y notas en las que hablan los repre­sen­tan­tes de Igle­sias, los repre­sen­tan­tes de gru­pos, y los médi­cos dicien­do y opi­nan­do. Y no, no es casual que enfa­ti­ce “los”, por­que por extra­or­di­na­rio que parez­ca la dico­tó­mi­ca posi­ción evi­den­te en los medios es de “las femi­nis­tas cele­bran”, los (…) ‑lo que sea‑, condenan.

Y esto evi­den­cia su posi­ción de salir y opi­nar sobre un tema en el cual sien­ten com­pe­ten­cia y facul­tad para decir quié­nes pue­den ele­gir o no ejer­cer el dere­cho a la mater­ni­dad. Es por­que repre­sen­tan ese sis­te­ma social patriar­cal del que tan­to habla­mos ‑apa­ren­te­men­te- en abs­trac­to en el movi­mien­to femi­nis­ta. Ahí está, exis­te, está tan vivo que habla y opi­na sobre el cuer­po de las muje­res del cual se sien­te pro­pie­ta­rio y que aún pue­de tute­lar y decidir.

Para noso­tras, las muje­res, resul­ta incom­pren­si­ble cómo una per­so­na que no pue­de ni sabe cómo y en qué con­sis­te el emba­ra­zo, que jamás podrá has­ta don­de nos cons­ta, emba­ra­zar­se, pue­de sen­tir­se con la facul­tad de opi­nar acer­ca del tema cuan­do se tra­ta del cuer­po de las muje­res; si es vio­len­cia no les impor­ta, si es rela­ti­vo a la mens­trua­ción o los pade­ci­mien­tos como mio­mas y otros en el úte­ro y los ova­rios, o en las mamas, tam­po­co saben. ¡Ah! pero si se tra­ta de la ges­ta­ción y el emba­ra­zo, ahí sí sien­ten que pue­den opi­nar y deci­dir, tomar una posi­ción sobre la capa­ci­dad repro­duc­ti­va de las muje­res y deci­dir que ellas no pue­den tomar la deci­sión por sí mismas.

No deja de sor­pren­der­nos por­que las muje­res, las femi­nis­tas, jamás nos hemos sen­ti­do facul­ta­das para opi­nar si los hom­bres aban­do­nan a sus hijos al obli­gar­los a la vasectomía.

Eso no sig­ni­fi­ca tam­po­co que las muje­res que per­te­ne­cen a gru­pos pro­vi­da pue­dan opi­nar libre­men­te sobre algo que es una deci­sión per­so­nal, un acto de con­cien­cia pro­pio de quien se encuen­tra en la circunstancia.

Es impen­sa­ble que se crea que por el fallo de la Supre­ma Cor­te de Jus­ti­cia de la Nación res­pec­to a que no debe cri­mi­na­li­zar­se a las muje­res por el abor­to, todas las muje­res que se emba­ra­cen irán a abor­tar, pero que sí ofre­ce con­di­cio­nes para que las que vivan un abor­to espon­tá­neo-natu­ral o indu­ci­do, ten­gan que vivir la vio­len­cia que rodea a este even­to por per­so­nas que se creen con la facul­tad de juz­gar y vio­len­tar­las por este hecho.

Por­que lo que está de por medio no sólo es la deci­sión que toma el per­so­nal de ins­ti­tu­cio­nes de salud de “denun­ciar a una mujer” o gene­rar­le sufri­mien­tos y cues­tio­nar­la cas­ti­gán­do­la por­que des­de una posi­ción per­so­nal asu­men que pue­den juz­gar­la, no hay una defen­sa de la vida o de la niñez por­que de ser así se ocu­pa­rían de las infan­cias y sus dere­chos, lo que real­men­te se escon­de es el deseo de con­ti­nuar tute­lan­do los cuer­pos de las mujeres.

Este momen­to his­tó­ri­co no es sólo un avan­ce en los dere­chos de las muje­res y las niñas, es tam­bién la evi­den­cia sóli­da de que ese sis­te­ma social patriar­cal insis­te en que­rer tomar el cuer­po de las muje­res como botín y con­ti­nuar explo­tán­do­lo y obte­nien­do ganan­cias con abor­tos ile­ga­les o ganan­cias polí­ti­co-par­ti­dis­tas anti dere­chos y que no esta­mos dis­pues­tas a permitir.

No pode­mos per­mi­tir que el cuer­po de las muje­res, nues­tros cuer­pos, pue­dan ser muti­la­dos impu­ne­men­te por médi­cos dis­pues­tos a hacer cesá­reas que no son nece­sa­rias, his­te­rec­to­mías hechas por médi­cas y médi­cos que fácil­men­te se embol­san el dine­ro que obtie­nen y que nos ven­den vio­len­tas solu­cio­nes pero que lue­go se “asu­men” públi­ca­men­te defen­so­res de la vida.

Nun­ca más el cuer­po, nues­tro cuer­po botín de la medi­ci­na moder­na, nun­ca más el cam­po de las bata­llas de sus intere­ses económicos.

Fuen­te: cimac​no​ti​cias​.com​.mx

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