Gua­te­ma­la. Despierta

Por Car­los Mau­ri­cio Fero­lla, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 31 de agos­to de 2021. 

A casi un mes de las movi­li­za­cio­nes en el país cen­tro­ame­ri­cano, se agu­di­zan las ten­sio­nes socia­les y toma fuer­za la deman­da de una asam­blea cons­ti­tu­yen­te plurinacional.

El 29 de julio pasa­do, se lle­vó a cabo el Paro Nacio­nal en Gua­te­ma­la. La jor­na­da de lucha se exten­dió a lo lar­go y ancho del país, y fue impul­sa­da por las auto­ri­da­des de los pue­blos indí­ge­nas, don­de ade­más con­flu­ye­ron orga­ni­za­cio­nes cam­pe­si­nas, estu­dian­tes, sin­di­ca­tos, orga­ni­za­cio­nes femi­nis­tas y gru­pos reli­gio­sos. Las prin­ci­pa­les deman­das que arti­cu­la­ron el paro estu­vie­ron cen­tra­das en la renun­cia del pre­si­den­te, Ale­jan­dro Giam­mat­tei, de la Fis­cal Gene­ral, Con­sue­lo Porras, y la con­vo­ca­to­ria a una Asam­blea Plu­ri­na­cio­nal Constituyente.

Cri­sis social y pac­to de corruptos

El pro­ce­so de lucha abier­to con el 29‑J es expre­sión de la agu­di­za­ción de las ten­sio­nes socia­les que se pro­fun­di­za­ron con la pan­de­mia de la COVID-19 y rom­pie­ron la ten­sa cal­ma que vivía la socie­dad gua­te­mal­te­ca. En los últi­mos años, se ha incre­men­ta­do el dete­rio­ro de las con­di­cio­nes de vida de la pobla­ción, en un país con 60 por cien­to de pobre­za y 22 por cien­to de pobre­za extre­ma, cifras que se incre­men­tan en la zona rural y en comu­ni­da­des indí­ge­nas, don­de el por­cen­ta­je alcan­za el 80 por ciento.

A esto, se suma las con­se­cuen­cias que deja­ron a su pasar los hura­ca­nes Eta e Iota, en 2020, y el cli­ma de hos­ti­li­dad social pro­duc­to de la polí­ti­ca repre­si­va y vio­la­to­ria de los dere­chos huma­nos por par­te del gobierno. Esta cri­sis estruc­tu­ral lle­vó a que muchas per­so­nas se vean for­za­das a migrar, tenien­do como des­tino Esta­dos Uni­dos, pro­du­cién­do­se así una cri­sis migra­to­ria en la fron­te­ra de Esta­dos Uni­dos con Méxi­co y en los lími­tes fron­te­ri­zos con El Sal­va­dor, Gua­te­ma­la y Hon­du­ras, des­de el mes de enero a esta parte.

Guatemala paro nacional 29 de julio la-tinta

Las pro­ble­má­ti­cas socia­les y eco­nó­mi­cas se recru­de­cie­ron duran­te la pan­de­mia a par­tir de la desidia del gobierno gua­te­mal­te­co en la ges­tión de la polí­ti­ca sani­ta­ria y la fal­ta de vacu­nas. Gua­te­ma­la es uno de los paí­ses con índi­ce más bajo de vacu­na­ción por per­so­na en Lati­noa­mé­ri­ca, al mis­mo tiem­po que enfren­ta la ter­ce­ra ola de con­ta­gios, con la cir­cu­la­ción de nue­vas cepas y un sis­te­ma sani­ta­rio colapsado.

El des­man­te­la­mien­to del sis­te­ma sani­ta­rio y de segu­ri­dad social por par­te de los gobier­nos neo­li­be­ra­les y de la actual ges­tión del pre­si­den­te Giam­mat­tei han deja­do al des­am­pa­ro a millo­nes de gua­te­mal­te­cos y gua­te­mal­te­cas. A fines del año pasa­do, en medio de movi­li­za­cio­nes y repre­sión por par­te de las fuer­zas de segu­ri­dad, el Con­gre­so apro­bó un pre­su­pues­to de ajus­te sobre varias áreas impor­tan­tes para el abor­da­je de la situa­ción pandémica.


La denun­cia sobre casos de corrup­ción con­tra fun­cio­na­rios del actual gobierno y del pre­si­den­te han ido en aumen­to. Las irre­gu­la­ri­da­des en el mane­jo de los fon­dos des­ti­na­dos para la ges­tión sani­ta­ria y las inves­ti­ga­cio­nes en torno a coimas y sobor­nos son la expre­sión de una red de intere­ses y nego­cios que vin­cu­la a polí­ti­cos, jue­ces, empre­sa­rios, ex mili­ta­res y ban­das cri­mi­na­les. A estos víncu­los espu­rios incrus­ta­dos en las ins­ti­tu­cio­nes, se las deno­mi­na “pac­to de corrup­tos”, que sos­tie­ne un sis­te­ma polí­ti­co eli­tis­ta y un mode­lo eco­nó­mi­co exclu­yen­te. Es con­tra esta red de intere­ses que las dis­tin­tas orga­ni­za­cio­nes socia­les, cam­pe­si­nas e indí­ge­nas vie­nen luchando.


La lucha con­tra la corrup­ción y la impu­ni­dad es una rei­vin­di­ca­ción his­tó­ri­ca del pue­blo gua­te­mal­te­co, sella­do en el acuer­do de paz de 1996. Han habi­do avan­ces en inves­ti­ga­cio­nes y encar­ce­la­mien­tos a par­tir de la crea­ción, en 2007, de la Comi­sión Inter­na­cio­nal Con­tra la Impu­ni­dad en Gua­te­ma­la (CICIG) y de la Fis­ca­lía Espe­cial con­tra la Impu­ni­dad (FECI), per­te­ne­cien­te al Minis­te­rio Públi­co, en 2010. Los casos más emble­má­ti­cos fue­ron la deten­ción del ex pre­si­den­te Otto Pérez Moli­na, que renun­ció tras las masi­vas movi­li­za­cio­nes en su con­tra en 2015, y el juz­ga­mien­to al ex mili­tar y repre­sor Efraín Ríos Montt.

Pero los obs­tácu­los pues­tos por el gobierno de Jimmy Mora­les y la recon­fi­gu­ra­ción del “pac­to de corrup­tos”, ante el temor de empre­sa­rios, polí­ti­cos y ex mili­ta­res de que avan­cen las cau­sas inves­ti­ga­das, pusie­ron freno a los logros obte­ni­dos. Car­los Barrien­tos, del Comi­té de Uni­dad Cam­pe­si­na (CUC), con­si­de­ra que “des­de la lle­ga­da a la pre­si­den­cia de Giam­mat­tei en 2020, asis­ti­mos a una res­tau­ra­ción con­ser­va­do­ra, ya que el pac­to de corrup­tos no solo bus­ca fre­nar los logros obte­ni­dos con­tra la corrup­ción e impu­ni­dad, sino tam­bién bus­ca que retro­ce­da­mos en esas con­quis­tas. Es por esto que han veni­do avan­zan­do en coop­tar las dis­tin­tas ins­ti­tu­cio­nes del Estado”.

La gota que rebal­só el vaso del des­con­ten­to social fue la des­ti­tu­ción, por par­te de la Fis­cal Gene­ral Con­sue­lo Porras, del aho­ra ex Fis­cal anti­co­rrup­ción, Juan Fran­cis­co San­do­val, que esta­ba a car­go de la FECI. Tras el final de la CICIG, en 2019, duran­te el gobierno de Mora­les, la FECI era el últi­mo bas­tión de la lucha con­tra la corrup­ción. Duran­te los meses de mar­zo y abril, se había con­su­ma­do la coop­ta­ción de la Cor­te de Cons­ti­tu­cio­na­li­dad, que se suma al Con­gre­so Legis­la­ti­vo, al Poder Eje­cu­ti­vo y los órga­nos del Poder Judicial.

Por un Esta­do plu­ri­na­cio­nal, popu­lar y antipatriarcal

Al igual que las masi­vas movi­li­za­cio­nes de 2015, las con­sig­nas del paro del 29 de julio tuvie­ron un fuer­te acen­to pues­to en la corrup­ción. Pero el ele­men­to dis­tin­ti­vo y más rele­van­te con res­pec­to a las mani­fes­ta­cio­nes de seis años atrás es el carác­ter plu­ri­na­cio­nal de la jor­na­da de lucha. Lina Valen­zue­la, de Alian­za Polí­ti­ca ‑sec­tor de mujeres‑, seña­la que “lla­ma­mos plu­ri­na­cio­nal al paro por­que fue con­vo­ca­da por las auto­ri­da­des de los pue­blos indí­ge­nas, es des­de sus terri­to­rios que se ini­ció el lla­ma­do a las movi­li­za­cio­nes y cor­te de carre­te­ra, y se expan­dió hacia todo el país, y sobre todo hacia las ciu­da­des, tenien­do como sím­bo­lo el blo­queo de la calle Mar­tí de la ciu­dad de Guatemala”.

El 29‑J fue impul­sa­do por las auto­ri­da­des ances­tra­les de los 48 can­to­nes de Toto­ni­ca­pán, de la alcal­día de gobierno de Solo­lá y del Par­la­men­to del pue­blo Xin­ka, al cual con­flu­ye­ron las demás comu­ni­da­des indí­ge­nas y orga­ni­za­cio­nes cam­pe­si­nas, socia­les, estu­dian­ti­les, femi­nis­tas y religiosas.

A dife­ren­cia de 2015, el pro­ce­so de lucha ini­cia­do con el Paro Plu­ri­na­cio­nal bus­ca ir más allá de las deman­das des­ti­tu­yen­tes de renun­cia del pre­si­den­te, sino tam­bién cobra fuer­za la con­vo­ca­to­ria a una Asam­blea Plu­ri­na­cio­nal Cons­ti­tu­yen­te por un Esta­do plu­ri­na­cio­nal, popu­lar y anti­pa­triar­cal, que reco­noz­ca la diver­si­dad que habi­ta en el terri­to­rio de Gua­te­ma­la, que res­pe­te las for­mas de auto­de­ter­mi­na­ción de los pue­blos, la for­ma de admi­nis­tra­ción de sus terri­to­rios, de la admi­nis­tra­ción de su jus­ti­cia y arti­cu­la­ción política.

Guatemala paro nacional fiscal Sandoval la-tinta

Otras de las deman­das que se hicie­ron pre­sen­tes en las mani­fes­ta­cio­nes fue­ron el acce­so a vacu­nas, la reduc­ción del cos­to de la canas­ta bási­ca y de la ener­gía eléc­tri­ca, y el recha­zo a las empre­sas mine­ras e hidroeléctricas.

El 29‑J abrió un ciclo de movi­li­za­cio­nes cuyo des­en­la­ce es impre­de­ci­ble. Las movi­li­za­cio­nes se dan en un con­tex­to de suba de casos de con­ta­gio, de incre­men­to de las medi­das res­tric­ti­vas y auto­ri­ta­rias del gobierno, y con las ins­ti­tu­cio­nes del Esta­do coop­ta­das por la corrup­ción. Las auto­ri­da­des de las pobla­cio­nes ori­gi­na­rias se encuen­tran en con­sul­ta y ana­li­zan­do los pasos a seguir, con la cer­te­za de que la sali­da al con­flic­to no pue­de ser como la de 2015, don­de lo que cam­bió fue la cara de quien pre­si­de el país, pero no el sis­te­ma corrup­to. Es por esto que uno de los desa­fíos que se abre es la uni­dad polí­ti­ca plu­ri­na­cio­nal entre quie­nes vie­nen con­flu­yen­do en las pro­tes­tas socia­les y la repre­sen­ta­ción polí­ti­ca en las instituciones.

Hay un hilo rojo que reco­rre Amé­ri­ca Lati­na, des­de la Cor­di­lle­ra de los Andes suben las movi­li­za­cio­nes y deman­das cons­ti­tu­yen­tes y de plu­ri­na­cio­na­li­dad ‑tal como veni­mos ana­li­zan­do en el mar­co de OBSAL (Obser­va­to­rio de coyun­tu­ra de Amé­ri­ca Lati­na y el Cari­be)- has­ta Cen­troa­mé­ri­ca. En una región atra­ve­sa­da por cri­sis estruc­tu­ra­les e ines­ta­bi­li­dad polí­ti­ca, la Gua­te­ma­la pro­fun­da y plu­ri­na­cio­nal abre un esce­na­rio de lucha don­de todo está por decirse.

Fuen­te: La Tin­ta *Por Car­los Mau­ri­cio Fero­lla (inte­gran­te del OBSAL) para ARG­Me­dios /​Foto de por­ta­da: Luis Echeverría

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