Colom­bia. Otro sím­bo­lo de resis­ten­cia: la «calle del Aguan­te» en Bogotá

Resu­men lati­no­ame­ri­cano /​Colombia Infor­ma, 7 de junio de 2021.

*Foto de Javier Jimé­nez

Cer­ca del Por­tal Resis­ten­cia, anti­guo Por­tal Amé­ri­cas, ubi­ca­do en el barrio Chi­ca­lá, la direc­ción dia­go­nal 49 sur con carre­ra 89 duran­te varias noches se ha con­ver­ti­do un esce­na­rio de bru­tal repre­sión poli­cial en el mar­co del Paro Nacio­nal. La pri­me­ra línea, la juven­tud, los veci­nos, habi­tan­tes de los barrios ale­da­ños y la gen­te que habi­ta los sures de Bogo­tá ha resig­ni­fi­ca­do esta calle, con­vir­tién­do­la en un sitio de lucha con­tra la bru­ta­li­dad poli­cial y la des­igual­dad his­tó­ri­ca de las zonas peri­fé­ri­cas en las gran­des ciu­da­des. ‘La calle del Aguan­te’ hoy se es un sím­bo­lo de resistencia.

El mar­tes 1 de junio se reali­zó una toma cul­tu­ral duran­te la cual fue bau­ti­za­da con este nue­vo nom­bre. La pin­tu­ra y el arte se toma­ron el mis­mo lugar que duran­te más de vein­te noches ha sido atra­ve­sa­do por los gri­tos de las per­so­nas heri­das por la fuer­za públi­ca. Así, los bogo­ta­nos renom­bra­ron un lugar que antes no tenía un sig­ni­fi­ca­do tan impor­tan­te, pero que aho­ra es barri­ca­da de quie­nes habi­tan el barrio y quie­nes hacen fren­te a la bru­ta­li­dad policial.

Aun­que la coyun­tu­ra ha pro­pi­cia­do este espa­cio, la resis­ten­cia y dig­na rabia ha sido tra­za­da des­de años por la comu­ni­dad que vive en esta zona al sur de la ciu­dad. De hecho, el sig­ni­fi­ca­do tex­tual de la pala­bra “aguan­te” se ase­me­ja al sufri­mien­to, la tole­ran­cia y la pacien­cia. Al vigor de resis­tir el peso, el tra­ba­jo y el impul­so para hacer fren­te a las cir­cuns­tan­cias. El aguan­te ha sido un ele­men­to his­tó­ri­co en los barrios popu­la­res y peri­fé­ri­cos de las gran­des ciu­da­des y, en el caso de los sures de Bogo­tá, se tra­du­ce en exi­gir una vida dig­na para hacer­le el qui­te al empobrecimiento.

Colom­bia Infor­ma con­ver­só con uno de los artis­tas que inter­vi­nie­ron el lugar. Este es un frag­men­to de su entrevista.

Le pue­de inte­re­sar: Resig­ni­fi­car espa­cios: el «Par­que de la Resis­ten­cia» en Medellín

CI: ¿Qué sig­ni­fi­ca escri­bir “Calle del Aguan­te” en este lugar?

Para noso­tros escri­bir “Calle del Aguan­te” cobra sen­ti­do si tene­mos en cuen­ta la cons­tan­te repre­sión que se ha vivi­do en esta calle duran­te el Paro Nacio­nal. Pero adi­cio­nal­men­te nos refe­ri­mos a ese sen­ti­mien­to de aguan­te, a lo que tene­mos que vivir las cla­ses popu­la­res en los barrios de la ciu­dad y del país.

Cuan­do deci­mos aguan­te es tener que aguan­tar el lle­gar a fin de mes con sala­rios pau­pé­rri­mos. Cuan­do habla­mos de aguan­te es que los jóve­nes ten­ga­mos que deci­dir entre estu­diar o comer, es tener que sopor­tar subir­nos a un trans­por­te cada vez más cos­to­so y malo, es tener empleos con con­di­cio­nes nefas­tas, tener que pasar cada vez más tiem­po en nues­tro tra­ba­jo y menos tiem­po con nues­tras familias.

Lle­ga­rá el día en que no ten­ga­mos que aguan­tar sino vivir dig­na­men­te, que es el sue­ño de todos los que lucha­mos en las calles en estos momentos.

CI: ¿Cómo reci­be la comu­ni­dad este ejercicio?

La apro­pia­ción del espa­cio está atra­ve­sa­da por el habi­tar y cons­truir en ese terri­to­rio; esto se evi­den­cia en la for­ma en la que las per­so­nas nos reci­bie­ron y se apro­pia­ron de este lugar. Es muy boni­to ver cómo los veci­nos salie­ron con pin­tu­ra, rodi­llos, comi­da. así como a pro­po­ner y par­ti­ci­par acti­va­men­te en la cla­se a la calle que tra­ji­mos des­de el Colec­ti­vo La Mur­ga. Esto solo es un ejer­ci­cio, pero con­ti­nua­re­mos con un tra­ba­jo que cons­tru­ya his­to­rias y reco­ja las memo­rias de la “Calle del Aguan­te”, recor­dan­do siem­pre que el apo­yo mutuo es el arma más pode­ro­sa con­tra el capitalismo.

Des­de el mar­tes 1 de junio este lugar cobra un sig­ni­fi­ca­do dis­tin­to para quie­nes lo habi­tan. Allí se tejen his­to­rias de la movi­li­za­ción y orga­ni­za­ción actual pero, sin duda, será un lugar de memo­ria, un sitio que habla­rá y gri­ta­rá por quie­nes han caí­do ahí, por las noches de resis­ten­cia, y por todas las per­so­nas que hoy han deci­di­do salir a las calles a cons­truir un país más jus­to, que no aguan­te sufrimientos.



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