Cuba. El sig­ni­fi­ca­do real del blo­queo para la Educación

Por Kari­na Marrón Gon­zá­lez, Resu­men lati­no­ame­ri­cano, 5 de mayo de 2021.

El 23 de enero de 2019 el Ban­co Socie­té Gene­ral de París, Fran­cia, retu­vo una trans­fe­ren­cia con des­tino a Cuba que obe­de­cía al pago de ser­vi­cios pro­fe­sio­na­les de la edu­ca­ción en Gui­nea Ecua­to­rial.
A pesar de estar ampa­ra­da en los con­ve­nios de cola­bo­ra­ción entre ambos paí­ses, la ins­ti­tu­ción finan­cie­ra con­si­de­ró dudo­sa la ope­ra­ción, un ardid que ocul­ta la ver­da­de­ra razón tras esa con­duc­ta: el blo­queo eco­nó­mi­co, comer­cial y finan­cie­ro de Esta­dos Uni­dos con­tra la nación caribeña.

Al cie­rre de 2020 con­ti­nua­ba sin efec­tuar­se la trans­fe­ren­cia y tam­po­co se había encon­tra­do el medio para enviar des­de la nación afri­ca­na la retri­bu­ción por los ser­vi­cios, ascen­den­te a más de 190 mil euros (alre­de­dor de 214 mil dólares).

Mien­tras, en La Haba­na, pro­ba­ble­men­te hicie­ran cálcu­los para traer des­de un mer­ca­do lejano las máqui­nas Per­kins que nece­si­tan los alum­nos con dis­ca­pa­ci­dad visual para el aprendizaje.

Tal es el sig­ni­fi­ca­do real del cer­co nor­te­ame­ri­cano para la Edu­ca­ción en la isla anti­lla­na, del cual estos ejem­plos son solo par­te de una his­to­ria colec­ti­va que refle­ja la cruel­dad de esa polí­ti­ca, con casi seis déca­das de aplicación.

De acuer­do con el infor­me que reco­ge los per­jui­cios oca­sio­na­dos en el perio­do de abril de 2019 a mar­zo de 2020, y que Cuba pre­sen­ta­rá el 23 de junio ante la Asam­blea Gene­ral de las Nacio­nes Uni­das, solo en este sec­tor las pér­di­das alcan­za­ron los 21 millo­nes 226 mil dólares.

A ello se suman los daños corres­pon­dien­tes al res­to de los meses de 2020, cuan­do en medio de la pan­de­mia de Covid-19 la admi­nis­tra­ción esta­dou­ni­den­se imple­men­tó nue­vas medi­das coercitivas.

El Minis­te­rio de Edu­ca­ción cubano (Mined) publi­có la vís­pe­ra un repor­te que com­pren­de del 1 de abril al 31 de diciem­bre del pasa­do año, y refle­ja cómo incre­men­tan en más de 49 mil dóla­res, con res­pec­to a 2019, las pér­di­das por traer recur­sos des­de mer­ca­dos distantes.

De for­ma gene­ral, el blo­queo esta­dou­ni­den­se difi­cul­ta la obten­ción de la base mate­rial de estu­dio y de vida nece­sa­ria, el mobi­lia­rio, el equi­pa­mien­to impres­cin­di­ble para una mayor cali­dad del pro­ce­so docen­te edu­ca­ti­vo y has­ta los recur­sos para las repa­ra­cio­nes en los cen­tros educacionales.

Ello inclu­ye el com­ple­ta­mien­to de los módu­los para los labo­ra­to­rios de Físi­ca, Quí­mi­ca y Bio­lo­gía; la com­pra de imple­men­tos depor­ti­vos, y el défi­cit de ins­tru­men­tos musicales.

En la ense­ñan­za espe­cial el cer­co es sinó­ni­mo de ausen­cia de sillas de rue­das eléc­tri­cas para niños que no pue­den usar una con­ven­cio­nal, o de bate­rías para las pró­te­sis audi­ti­vas que nece­si­tan los edu­can­dos con ese tipo de discapacidad.

Tam­bién impli­ca difi­cul­ta­des para com­prar una amplia gama de recur­sos que requie­re la aten­ción inte­gral a quie­nes tie­nen nece­si­da­des edu­ca­ti­vas especiales.

En el cam­po de las ope­ra­cio­nes comer­cia­les y los pro­yec­tos para la inver­sión extran­je­ra en este sec­tor, en el que Cuba cuen­ta con el reco­no­ci­mien­to de la comu­ni­dad inter­na­cio­nal y en par­ti­cu­lar de la Unes­co, el blo­queo es el mayor obstáculo.

De acuer­do con el Mined, su impac­to se extien­de a la pro­duc­ción de mul­ti­me­dias edu­ca­ti­vas, pues exis­ten res­tric­cio­nes para el pago de las licen­cias y la actua­li­za­ción de las ver­sio­nes de pro­gra­mas infor­má­ti­cos nece­sa­rios, que a pesar de estar gra­tui­ta­men­te en la red, para la nación cari­be­ña no están permitidos.

Algo simi­lar ocu­rre con el acce­so limi­ta­do a la infor­ma­ción cien­tí­fi­ca, ade­más de que la polí­ti­ca nor­te­ame­ri­ca­na inci­de en la fal­ta o insu­fi­cien­cia de algu­nos medios y recur­sos de ense­ñan­za para la docen­cia y la investigación.

Cuba se ve obli­ga­da, cuan­do fir­ma con­ve­nios y con­tra­tos, a decla­rar que los pagos por los ser­vi­cios pro­fe­sio­na­les que ofre­ce se hagan en euros o dóla­res cana­dien­ses, debi­do a que no pue­de emplear el dólar estadounidense.

Tam­po­co pue­de rea­li­zar trans­fe­ren­cias en esa mone­da en los ban­cos nor­te­ame­ri­ca­nos ni en sus sub­si­dia­rias, pues de hacer­lo le sería incau­ta­do su dinero.

Pero el sig­ni­fi­ca­do real del blo­queo va mucho más allá, es tam­bién la duda que pesa e impi­de una tran­sac­ción en un ban­co de Francia.

Fuen­te: Pren­sa Latina

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