Perú. En febre­ro se deci­de la segun­da vuelta

Nico­lás Lynch /​Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 4 de febre­ro de 2021

Esta­mos ante un pano­ra­ma elec­to­ral tupi­do, con nume­ro­sos can­di­da­tos, casi todos defen­so­res del orden esta­ble­ci­do y con una pobre dis­cu­sión programática.

La situa­ción, sin embar­go, no es la de los últi­mos vein­te años, cuan­do los can­di­da­tos tenían que dar examen de neo­li­be­ra­lis­mo en los prin­ci­pa­les medios de comu­ni­ca­ción y los que no pasa­ban la prue­ba eran des­car­ta­dos o some­ti­dos a una gue­rra total. Aho­ra no, hay espa­cio para el deba­te, aun­que las ame­na­zas de pros­crip­ción con­ti­núen, y las nue­vas pro­pues­tas, has­ta me atre­ve­ría a decir que el públi­co las quie­re escu­char, pero fal­tan ideas dichas en voz alta, muy alta.

¡Ojo! Hablo de ideas y del tono y el volu­men con el que son pre­sen­ta­das. Por­que ante la tri­ple tra­ge­dia que vivi­mos de cri­sis de régi­men, pan­de­mia y ham­bre, hay que pro­po­ner sali­das de fon­do y decir­las cla­ro y fuerte.

Tene­mos a un pun­te­ro en todas las encues­tas, Geor­ge Forsyth que no dice nada y cuan­do abre la boca dice cada cosa que tie­nen que salir a corre­gir­lo. Una can­di­da­ta que decan­ta en el segun­do lugar, Veró­ni­ca Men­do­za, lle­na de ideas, mejor toda­vía de ideas de cam­bio, pero que habla baji­to o pare­ce que habla baji­to y, peor toda­vía, los medios hacen todo lo posi­ble por­que no se le escu­che. Y lue­go un pelo­tón de can­di­da­tos que sube y baja en las pre­fe­ren­cias de las encues­ta­do­ras que están deses­pe­ra­das por­que des­pun­te alguien que, even­tual­men­te, reem­pla­ce a Forsyth cuan­do se cai­ga defi­ni­ti­va­men­te e impi­da que la izquier­dis­ta Men­do­za se pon­ga a la cabe­za de los sondeos.

En esta situa­ción lle­ga­mos a febre­ro, mes cla­ve en nues­tras elec­cio­nes gene­ra­les. Los que dan un sal­to en este mes cruel para la mayor par­te de los can­di­da­tos, se ponen a tiro de pie­dra de la segun­da vuel­ta, los que por el con­tra­rio repi­tan sus cifras o crez­can muy poco mejor se des­pi­den de sus ambi­cio­nes electorales. 

Como izquier­dis­ta que soy me intere­sa el por­ve­nir de Veró­ni­ca Men­do­za. Has­ta aho­ra la veo bien plan­ta­da en el segun­do lugar y con casi todos los méri­tos para ganar la elec­ción. Pero tie­ne febre­ro al fren­te, el mes cruel con todos los can­di­da­tos. El 8.2% de las pre­fe­ren­cias que le da algu­na encues­ta­do­ra se tie­ne que con­ver­tir en 15% o más a fin de mes si quie­re ten­tar la segun­da vuel­ta. ¿Qué hacer para lograr­lo? Muy sen­ci­llo, pola­ri­zar al país en torno a la nece­si­dad de una Nue­va Cons­ti­tu­ción, hoy más que nun­ca para supe­rar la tri­ple tra­ge­dia que nos aque­ja. En otras pala­bras, con­ver­tir la ban­de­ra cons­ti­tu­yen­te en el pan que fal­ta todos los días.

Nadie ha levan­ta­do el tema como ella en estos años, nin­gún can­di­da­to cono­ce el tema como ella, nadie ha reco­rri­do más el Perú con la ban­de­ra del cam­bio cons­ti­tu­cio­nal. Pues hoy este debe con­ver­tir­se en el par­tea­guas del actual pro­ce­so elec­to­ral y polí­ti­co del Perú. No me refie­ro a ajus­tes, afei­tes, refor­mas, no. Me refie­ro a la nece­si­dad de una Nue­va Cons­ti­tu­ción. A ver, ¿quién se atre­ve? Entre los can­di­da­tos que cuen­tan solo Veró­ni­ca está dis­pues­ta y eso sig­ni­fi­ca pola­ri­zar el país entre los demás can­di­da­tos con algún arras­tre y Verónica. 

¿Es arro­ja­do pola­ri­zar? Sí. Hay que atre­ver­se y ser a los ojos del orden esta­ble­ci­do, en espe­cial de los gran­des medios de comu­ni­ca­ción, irres­pon­sa­ble. En efec­to, irres­pon­sa­ble fren­te a esta podre­dum­bre que no vale la pena defen­der. ¿Se atre­ve­rá Veró­ni­ca Men­do­za? Con­fío en que sí, por­que de lo con­tra­rio el mes cruel que tene­mos por delan­te le pasa­rá factura.

Qui­zás sue­ne duro lo que digo, pero ¿cuál es la alter­na­ti­va? A la luz de lo que vimos en las elec­cio­nes de enero de 2020, que la cri­sis de régi­men, sin un lide­raz­go que le de una sali­da de fon­do, siga pro­du­cien­do frag­men­ta­ción polí­ti­ca. La frag­men­ta­ción, como sue­le ocu­rrir, pone a quien le toca en suer­te en los pues­tos de repre­sen­ta­ción polí­ti­ca y nos daría de nue­vo un Con­gre­so sin orien­ta­ción y un gobierno divi­di­do entre Eje­cu­ti­vo y Legis­la­ti­vo. La cri­sis, cier­ta­men­te, no sería igual sino mucho peor que la actual y con todo tipo de ten­ta­cio­nes auto­ri­ta­rias de por medio. ¿Resis­ti­rá esto el Perú sin res­que­bra­jar nues­tra ya pre­ca­ria democracia?

FUENTE: Otra Mirada

Itu­rria /​Fuen­te

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