Bra­sil. El «rega­ñó a Dios» por la pan­de­mia, en el dis­cur­so de fin de año de Bolsonaro

Por Car­los Wag­ner. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 29 de diciem­bre de 2020.

El perio­dis­ta Car­los Wag­ner comen­ta la trans­mi­sión del dis­cur­so de fin de año del pre­si­den­te Jair Bolsonaro.

Me doy un lujo por­que estoy fue­ra de la redac­ción y no ten­go un edi­tor que me dé alien­to en la nuca para ter­mi­nar una his­to­ria. De vez en cuan­do camino por la ciu­dad de Por­to Ale­gre, don­de vivo, escu­chan­do lo que habla la gen­te en las colas.

Tam­bién me gus­ta lla­mar a fuen­tes que he exten­di­do por Bra­sil y paí­ses veci­nos, espe­cial­men­te Para­guay, solo para tener una peque­ña char­la. Y a veces paso por una comi­sa­ría para hablar con el res­pon­sa­ble o el jefe de investigación.

El día des­pués de Navi­dad, des­cu­brí que un poli­cía de la vie­ja guar­dia y ami­go de toda la vida esta­ba de ser­vi­cio. Como lle­va­ba dos días con­du­cien­do con el indi­ca­dor de gaso­li­na encen­di­do, fui a repos­tar y apro­ve­ché para pasar por la comi­sa­ría y salu­dar a mi amigo.

Tie­ne un voca­bu­la­rio anti­guo, lla­ma matón a un matón. No pre­gun­té. Fue él quien habló en medio de la con­ver­sa­ción. Me pre­gun­tó si había escu­cha­do el men­sa­je de fin de año del pre­si­den­te Bol­so­na­ro. Dije si. Él, sin cam­biar su tono de voz, dijo: «Diri­gió el rega­ño por lo del covid a Dios». Res­pon­dí con «sí, ¿ver­dad?» Nos hemos embar­ca­do en cues­tio­nes futbolísticas.

Nues­tra con­ver­sa­ción duró media hora. Si no hubie­ra pan­de­mia pro­vo­ca­da por el covid-19, no dura­ría más de cin­co minu­tos, por­que en épo­cas nor­ma­les, en esta épo­ca del año, los tur­nos en las comi­sa­rías están lle­nos de gen­te, sobre todo borra­cha. Antes de seguir la con­ver­sa­ción, una expli­ca­ción para los que no son perio­dis­tas. Has­ta la déca­da de los 80 era muy común escu­char en las comi­sa­rías la pala­bra «rega­ño» como sinó­ni­mo de auto­ría de un delito.

El poli­cía habló de «empu­jar la repri­men­da» para esca­par de la auto­ría. Como dije, vi el men­sa­je de fin de año del pre­si­den­te Jair Bol­so­na­ro y la pri­me­ra dama Miche­lle. Des­pués de la con­ver­sa­ción con el poli­cía, vol­ví a ver el men­sa­je. En nin­gún momen­to escu­ché al pre­si­den­te o a la pri­me­ra dama men­cio­nar algo rela­cio­na­do con el covid-19 con Dios.

Bra­sil no se encuen­tra entre los paí­ses que están vacu­nan­do a la pobla­ción por la con­fu­sión que gene­ra en el área de salud públi­ca y la nega­ción del virus por par­te del presidente.

A dife­ren­cia de los men­sa­jes de fin de año de otros pre­si­den­tes, como Fer­nan­do Hen­ri­que Car­do­so (PSDB-SP) y Luiz Inácio Lula da Sil­va (PT-SP), Bol­so­na­ro pro­nun­cia el nom­bre de Dios en abun­dan­cia. Así fue en el men­sa­je del año pasa­do (2019). Res­pec­to a la pan­de­mia, Bol­so­na­ro habló de mane­ra buro­crá­ti­ca de los desa­fíos que tra­jo a Bra­sil y de las solu­cio­nes adop­ta­das por su gobierno para solu­cio­nar el pro­ble­ma. ¿Dón­de vio el poli­cía «rega­ños» en la con­ver­sa­ción del presidente?

Lla­mé a un ami­go en común que tene­mos, ambos son socios de pes­ca. Y le pre­gun­té qué le preo­cu­pa­ba nues­tro cono­ci­do. Me dijo que últi­ma­men­te seguía hablan­do de la vacu­na para el covid-19. Enton­ces, cuan­do el dipu­tado habló sobre el “rega­ño”, me esta­ba guian­do. Para quie­nes no son perio­dis­tas, en la jer­ga de los repor­te­ros, “guiar” sig­ni­fi­ca suge­rir que se haga una his­to­ria sobre ese tema.

La idea que me trans­mi­tía, sin embar­go, no se tra­ta­ba de lo que dijo el pre­si­den­te. Al con­tra­rio, era sobre lo que no dijo en el men­sa­je. Y que los perio­dis­tas no cobra­mos con la vehe­men­cia que mere­ce el tema. Por la for­ma en que Bol­so­na­ro habló del virus, pare­ce que es pre­si­den­te de otro Bra­sil. No del Bra­sil don­de el covid mata a casi mil per­so­nas al día, cre­cien­do una lis­ta que ya suma más de 190 mil muertos.

En el que los bra­si­le­ños con­vi­ven a dia­rio con el mie­do de ser la pró­xi­ma víc­ti­ma del virus, mien­tras obser­van a la pobla­ción de varios paí­ses, como Gran Bre­ta­ña, Esta­dos Uni­dos, Cana­dá, Méxi­co, Argen­ti­na y Ecua­dor, sien­do vacunada.

La fal­ta de un plan de vacu­na­ción pobla­cio­nal no solo estre­sa a los bra­si­le­ños sino que tam­bién cau­sa un daño enor­me en la reanu­da­ción de la economía.

Y espe­ran noti­cias con­cre­tas sobre cuán­do tam­bién se vacu­na­rán. Bra­sil no se encuen­tra entre los paí­ses que están vacu­nan­do a la pobla­ción debi­do a la con­fu­sión cau­sa­da en el área de salud públi­ca y la nega­ción del pre­si­den­te sobre el virus, hay muchos artícu­los sobre el tema en Internet. 

Lo he escri­to y lo repetiré.

Los repor­te­ros, espe­cial­men­te los jóve­nes que viven en las pri­sas de las salas de redac­ción que cubren los even­tos dia­rios, nece­si­tan encon­trar tiem­po para deam­bu­lar por la ciu­dad escu­chan­do las con­ver­sa­cio­nes de la gen­te. Los bra­si­le­ños están ner­vio­sos por el retra­so de la vacuna.

Cada vez que el pre­si­den­te o su minis­tro de salud, el gene­ral del ejér­ci­to acti­vo Eduar­do Pazue­llo, hablan del tema, no dicen nada. No son obje­ti­vos, se pier­den en medio del lío que se trans­for­mó el caso de la vacuna.

Con­clu­yen­do nues­tra con­ver­sa­ción. La fal­ta de un plan de vacu­na­ción para la pobla­ción no solo estre­sa a los bra­si­le­ños sino que tam­bién cau­sa un daño enor­me en la reanu­da­ción de la eco­no­mía. Lo que sig­ni­fi­ca pro­fun­di­zar el desempleo. 

He dicho en mis con­ver­sa­cio­nes en línea con cole­gas y pro­fe­so­res de las facul­ta­des de perio­dis­mo que es nece­sa­rio que este tipo de aná­li­sis comien­ce a apa­re­cer en las noti­cias dia­rias, espe­cial­men­te en radio y tele­vi­sión abierta.

Sé que el repor­te­ro escri­be un tex­to de cin­co o seis líneas sobre los hechos. Pero es posi­ble inser­tar una fra­se que advier­ta al lec­tor de la gra­ve­dad del pro­ble­ma, espe­cial­men­te la cues­tión de la vacu­na. La pacien­cia de la gen­te con el lío del pre­si­den­te Bol­so­na­ro en el caso de la vacu­na covid-19 se está agotando.

Cual­quie­ra que dude está salien­do a la ciu­dad con sue­las de zapa­tos y sali­va para hablar con la gen­te. La gen­te común nece­si­ta ser escu­cha­da sobre lo que está suce­dien­do, para decir lo que pien­sa al res­pec­to. Es importante.

Car­los Wag­ner es repor­te­ro, gra­dua­do en Comu­ni­ca­ción Social – titu­la­ción en Perio­dis­mo, de la Uni­ver­si­dad Fede­ral de Rio Gran­de do Sul – Ufrgs. Tra­ba­jó como repor­te­ro de inves­ti­ga­ción para el dia­rio Zero Hora (RS, Bra­sil) de 1983 a 2014. Reci­bió 38 pre­mios de Perio­dis­mo, inclui­dos sie­te pre­mios regio­na­les Esso. Tie­ne 17 libros publi­ca­dos, como «País Ban­di­do». A los 67 años, fue home­na­jea­do en la 12a reu­nión de la Aso­cia­ción Bra­si­le­ña de Perio­dis­mo de Inves­ti­ga­ción (ABRAJI), en 2017, SP.

Fuen­te: Bra­sil de Fato

Fuen­te ori­gi­nal: His­tó­rias Mal Contadas

Tra­duc­ción: Resu­men Latinoamericano

Itu­rria /​Fuen­te

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