Argen­ti­na. Vol­vió al país des­pués de un año de injus­ta pri­sión, el foto­pe­rio­dis­ta Facun­do Molares

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 4 de diciem­bre de 2020.

Facun­do ya está otra vez en Argen­ti­na des­pués de sufrir todo tipo de apre­mios duran­te el gobierno de la dic­ta­du­ra boli­via­na. Su regre­so es pro­duc­to de la lucha de un gru­po impor­tan­te de orga­ni­za­cio­nes popu­la­res y lucha­do­res y lucha­do­ras indi­vi­dua­les, que siem­pre pusie­ron el cuer­po ante las injus­ti­cias y por los DD.HH.

Des­de Resu­men Lati­no­ame­ri­cano nos aso­cia­mos a la ale­gría de lxs com­pa­ñerxs de la Coor­di­na­do­ra que enca­be­zó la pelea por la liber­tad de Facun­do y hace­mos lle­gar un abra­zo soli­da­rio a su padre Hugo Mola­res, que hizo lo posi­ble y lo impo­si­ble para res­ca­tar a su hijo del infierno vivido.

Bien­ve­ni­do com­pa­ñe­ro Facun­do. La lucha sigue.

Facun­do Mola­res Schoen­feld, el foto­pe­rio­dis­ta argen­tino dete­ni­do en Boli­via duran­te el gol­pe a Evo Mora­les, via­jó este miér­co­les a la Argen­ti­na lue­go de que un tri­bu­nal de sen­ten­cia le otor­ga­ra su liber­tad provisional.

Mola­res había esta­do pre­so con deten­ción pre­ven­ti­va más de un año, duran­te todo el gobierno de fac­to de Jea­ni­ne Añez, acu­sa­do por la pre­sun­ta coau­to­ría de un homi­ci­dio supues­ta­men­te come­ti­do jun­to con un gru­po de acti­vis­tas de MAS duran­te los con­flic­tos post­elec­to­res del 2019.

El miér­co­les el Tri­bu­nal de Sen­ten­cia de Mon­te­ro de la ciu­dad de La Paz, Boli­via, emi­tió una orden de liber­tad pro­vi­sio­nal para Mola­res, quien se encon­tra­ba inter­na­do en un hos­pi­tal de La Paz con coro­na­vi­rus y pro­ble­mas renales.

Tan­to orga­nis­mos de dere­chos huma­nos como la Can­ci­lle­ría argen­ti­na habían pedi­do al gobierno boli­viano la libe­ra­ción de Mola­res por razo­nes huma­ni­ta­rias. Fuen­tes cer­ca­nas a foto­pe­rio­dis­ta seña­la­ron que Mola­res per­ma­ne­ce­rá inter­na­do en un cen­tro médi­co de Bue­nos Aires para com­ple­tar su recu­pe­ra­ción y lue­go via­ja­rá a la pata­go­nia para reu­nir­se con su fami­lia. Su padre, Hugo Mola­res, juez de Paz de Tre­ve­lin, pro­vin­cia de Chu­but. La Can­ci­lle­ría argen­ti­na infor­mó que ade­más de aten­der su salud, Mola­res, que sigue bajo pro­ce­so, ten­drá que pre­sen­tar­se perió­di­ca­men­te ante el Con­su­la­do boliviano.

LUCHAR SIRVE, CARAJO

Edi­to­rial de la Revis­ta Cen­te­na­rio, para la que cola­bo­ra Facundo.

Facun­do ya está libre

Cla­ro que sir­ve. Por supues­to que sí.
Y si alguien duda que sir­ve, bas­ta­ría con pen­sar dón­de esta­ba cada uno de noso­tros, cuan­do hace poco más de un año (más exac­ta­men­te un 11 de noviem­bre) nos desa­yu­ná­ba­mos con la pesa­da noti­cia que Facun­do Mola­res, nues­tro foto­rre­por­te­ro, caía en las garras de una dic­ta­du­ra que, como resul­ta­do de un gol­pe, se ins­ta­la­ba en el poder en Boli­via.
Vale recor­dar tam­bién, a modo de bre­ví­si­mo resu­men, que el cal­va­rio de Facun­do comen­zó en el Hos­pi­tal Japo­nés de San­ta Cruz de la Sie­rra, cuan­do estan­do inter­na­do de urgen­cia por una insu­fi­cien­cia renal cró­ni­ca, fue arran­ca­do lite­ral­men­te de la cama por un gru­po de mili­ta­res para ser lle­va­do pri­me­ro, a la cár­cel de Pal­ma­so­la, y lue­go, a la temi­da pri­sión de Chon­cho­co­ro. Allí, y como coro­la­rio de todos los mal­tra­tos y la fal­ta abso­lu­ta de aten­ción médi­ca que pade­ció pro­duc­to de sus reite­ra­dos pro­ble­mas de salud, Facun­do con­tra­jo el COVID-19.
Aquel 11 de noviem­bre de 2019, el puña­do de cama­ra­das que inte­gra­mos el staff de redac­ción de la Revis­ta Cen­te­na­rio, supi­mos des­de el minu­to uno de cono­cer la noti­cia, que si algo no podía­mos acep­tar, era que­dar­nos cru­za­dos de bra­zos espe­ran­do a que los gol­pis­tas se car­ga­ran así por­que sí a uno de los nues­tros. Es inacep­ta­ble e indigno de quien se pre­cie a sí mis­mo de revo­lu­cio­na­rio, sol­tar­le la mano a un cama­ra­da. En ese sen­ti­do, que­re­mos apro­ve­char la opor­tu­ni­dad para agra­de­cer y resal­tar el apo­yo de las dis­tin­tas orga­ni­za­cio­nes polí­ti­cas (en su gran mayo­ría las del espec­tro que com­po­nen la lla­ma­da “izquier­da”), orga­ni­za­cio­nes terri­to­ria­les y socia­les, que pres­ta­ron sus pro­pios medios de comu­ni­ca­ción, e inclu­so en algu­nos casos, tam­bién sus espa­cios físi­cos para divul­gar y ampliar la red de soli­da­ri­dad local e inter­na­cio­nal para con el pedi­do de libe­ra­ción de Facun­do.
Este es el triun­fo rotun­do, no sola­men­te de Hugo Mola­res, su fami­lia, más este peque­ño gru­po de cama­ra­das que ini­cia­mos la cam­pa­ña por la libe­ra­ción de Facu, sino de todo el espí­ri­tu de coope­ra­ción y fra­ter­ni­dad que se esta­ble­ció a par­tir del gene­ro­so espa­cio que en los hechos con­cre­tos, se con­for­mó para soli­da­ri­zar­se con él. Como con­tra­ca­ra de eso, hoy y en los días suce­si­vos, vere­mos pasar, aun­que nos cau­se asom­bro, a muchos de los que en su momen­to mira­ron para otro lado, o recién salie­ron a pedir “por la liber­tad de un argen­tino” sólo cuan­do la pre­sión de los mili­tan­tes los deja­ba en evi­den­cia, arro­gán­do­se para sí esta vic­to­ria.
A esta altu­ra todos ya sabe­mos quién es quién. Bas­tó que un cama­ra­da caye­ra en des­gra­cia para saber has­ta dón­de pue­de lle­gar el opor­tu­nis­mo.
Pero hoy gana­mos una peque­ña gran bata­lla en esta lucha con­tra el sis­te­ma de opro­bio y explo­ta­ción, con­tra el capi­ta­lis­mo glo­bal. Y no que­re­mos que nada la empa­ñe.
Des­pués de un año de mar­chas, pro­tes­tas, recla­mos, peti­to­rios y denun­cias, lo logra­mos. Des­pués de un año de haber resis­ti­do como un tigre, Facun­do está de vuel­ta. Vivo.
Eso es lo que hoy nos impor­ta.
Viva la lucha, por­que luchar sir­ve, carajo.

Itu­rria /​Fuen­te

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