Gua­te­ma­la. La mayor de las afrentas

Por Ilka Oli­va Cora­do. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 25 de noviem­bre de 2020.

El pro­ce­der y la pasi­vi­dad de la pobla­ción gua­te­mal­te­ca es intere­san­te a nivel de aná­li­sis, ve que mani­fes­tar por­que una tur­ba de cua­tre­ros se embol­só millo­na­das de quetza­les des­de el Gobierno pero vol­tear a ver a otro lado cuan­do ase­si­nan y des­po­jan de sus tie­rras a los pue­blos ori­gi­na­rios. Los Gobier­nos pue­den impo­ner esta­dos de sitio en luga­res cla­ve don­de ate­rri­zan las avio­ne­tas con dro­ga y dejar a esas comu­ni­da­des indí­ge­nas inco­mu­ni­ca­das duran­te meses, que des­de la capi­tal la inte­lec­tua­li­dad mes­ti­za no dice ni pío. 

Tam­bién estos Gobier­nos lle­van déca­das des­tru­yen­do el hábi­tat de estas comu­ni­da­des con las mine­ras, tam­po­co la dig­ni­dad capi­ta­li­na se ha sen­ti­do alu­di­da. Allá en el orien­te, colin­dan­do con Hon­du­ras y El Sal­va­dor, la gen­te se está murien­do de ham­bre, la ham­bru­na hizo mella, no de aho­ra, de años, pero que se mue­ran solos por anal­fa­be­tas, por pobres, por cam­pe­si­nos, que los capi­ta­li­nos para allá no vol­tean a ver. ¡Jodás vos!

No han sali­do a mani­fes­tar masi­va­men­te por las des­apa­ri­cio­nes y ase­si­na­tos de niñas, ado­les­cen­tes y muje­res, como si ellas no impor­ta­ran, como si no exis­tie­ran. Ni las muje­res uni­ver­si­ta­rias, ni los hom­bres inte­lec­tua­les, ni las mon­jas, ni los docen­tes de uni­ver­si­dad, ni los médi­cos, ni las orga­ni­za­cio­nes socia­les, pero sí les dolie­ron los bol­si­llos al saber que los cua­tre­ros se embol­sa­ron seme­jan­te mar­ma­ja. Ahí la diver­si­dad de ofi­cios y pro­fe­sio­nes de los mani­fes­tan­tes es colo­ri­da. ¡El poder que tie­ne el dine­ro! No Ilka, no es el dine­ro, es que es la gota que derra­mó el vaso. Vaya, está bueno, les voy a creer. 

Déca­das aca­bán­do­se la sel­va pete­ne­ra, la sel­va lacan­do­na y el hono­ra­ble pue­blo gua­te­mal­te­co ni mos­quea­do. Eco­ci­dios a cau­sa de la indus­tria de pal­ma afri­ca­na, pero como es has­ta allá a las afue­ras de la capi­tal no impor­ta. El sis­te­ma de salud colap­sa­do, en tiem­pos de pan­de­mia los que saca­ron el pecho fue­ron los pue­blos ori­gi­na­rios donan­do sus cose­chas, aho­ra que la tor­men­ta los dejó sin cose­chas y sin casas están solos, como lo han esta­do siem­pre, no hay nadie por ellos. Ni mes­ti­zos inte­lec­tua­les, ni estu­dian­tes uni­ver­si­ta­rios, ni los gran­des lucha­do­res socia­les, por­que están solo cuan­do las cloa­cas en la capi­tal se rebal­san, el res­to del país no exis­te para ellos. Sal­vo, cla­ro está, que el puña­do de pelo­nes que siem­pre está dis­pues­to a ayu­dar y a soli­da­ri­zar­se, pero no es la pobla­ción en sí. La res­pues­ta no es masi­va pues. 

Todos los días lle­gan a Esta­dos Uni­dos niños que via­jan solos des­de Gua­te­ma­la, ¡cati­zum­ba­das de cipo­tes!, ¿a qué socie­dad le ha impor­ta­do la vida de estos niños y sus padres? Una sola vida, un solo niño, pero unos mon­to­ne­ros se enga­ve­ta­ron un paque­te de unos millo­nes y les due­le como si les hubie­ran arran­ca­do la piel en car­ne viva. Pues de algo a nada, por algo se empie­za, peor fue­ra que no reac­cio­na­ran por nada, tal vez cabe decir. 

Lo cier­to es que sea chi­cha o limo­na­da, la gen­te capi­ta­li­na a las can­sa­das pero está en las pla­zas de nue­vo, aun­que por un sin­fín de cir­cuns­tan­cias (pre­tex­tos) la indig­na­ción será los sába­dos de ir a bron­cear­se, por­que entre sema­na los úni­cos que tie­nen las aga­llas son los pue­blos ori­gi­na­rios (y unos cuan­tos pelo­nes de siem­pre). Los más empo­bre­ci­dos, los que tie­nen menos posi­bi­li­da­des, los más vio­len­ta­dos sis­te­má­ti­ca­men­te, los que han aguan­ta­do ham­bre, los que cami­nan des­cal­zos kiló­me­tros y kiló­me­tros bajo la llu­via y el sol. Los que defien­den el agua como un dere­cho humano. Ellos que saben que los nom­bres de los días no exis­ten cuan­do el opre­sor vio­len­ta, cuan­do el Esta­do deci­de enviar­les metra­lla para des­apa­re­cer­los. A los capi­ta­li­nos para enten­der eso toda­vía les hace fal­ta unos cuan­tos her­vo­res, o más bien dejar de hacer­se los desentendidos. 

Tam­bién así fue con Otto Pérez Moli­na, que les valió la masa­cre de Alas­ka don­de sol­da­dos ase­si­na­ron indí­ge­nas por mani­fes­tar pací­fi­ca­men­te en occi­den­te, pero salie­ron a mani­fes­tar cuan­do se ente­ra­ron que se embol­sa­ba las mar­ma­jas, que des­pués se deja­ron meter un gol de chi­le­na cuan­do les pusie­ron en la buta­co­na a Jimmy Mora­les que man­dó a ase­si­nar a las niñas del hogar segu­ro, que­mán­do­las vivas, los majeó revés y dere­cho y ni salu­dos les dejó cuan­do salió huyen­do del país para Pana­má con las bol­sa­das. Ahí con ese femi­ni­ci­dio de Esta­do no les tocó las fibras, ni la dig­ni­dad de pura estaca. 

¿De qué esta­mos hechos los gua­te­mal­te­cos enton­ces? Bien lo dije­ron hace mucho tiem­po: de alcor­no­que. Pues será el sereno y mien­tras se ave­ri­gua las pla­zas están calen­tan­do moto­res. Pero, ¿y qué pasó que ésta pobla­ción capi­ta­li­na tan indig­na­da aho­ra no se indig­nó con el jui­cio por geno­ci­dio con­tra Ríos Montt? Les digo, el actuar y la pasi­vi­dad de la socie­dad gua­te­mal­te­ca es tema de aná­li­sis, aun­que sea al pedalazo. 

Lo cier­to es que Giam­mat­tei, por ruin, por cri­mi­nal, por inso­len­te y cua­tre­ro no mere­ce un día más en la pol­tro­na. Si el robo des­ca­ra­do de los millo­nes que reci­bió el Gobierno en ayu­da eco­nó­mi­ca por la pan­de­mia o las mar­ma­jas que se que­rían bajar des­de el Con­gre­so cier­tos corrup­tos hizo que de nue­vo en algo se indig­na­ra el pue­blo gua­te­mal­te­co pues muy bien, todo es bien­ve­ni­do cuan­do se tra­ta de defen­der los dere­chos de los ciudadanos. 

El nivel de vio­len­cia con el que la Poli­cía repri­mió la mani­fes­ta­ción pací­fi­ca debe tomar­se como la mayor de las afren­tas, por­que de ahí dos per­so­nas per­die­ron un ojo, otras resul­ta­ron gra­ve­men­te heri­das y las imá­ge­nes de las deten­cio­nes arbi­tra­rias hablan por sí mis­mas. Ya que no lo ha sido la vio­len­cia sis­te­má­ti­ca a los más vul­ne­ra­dos, el robo de tie­rras y de recur­sos natu­ra­les des­de el Esta­do, ya que no lo han sido los femi­ni­ci­dios ni el tra­to inhu­mano a la pobla­ción por par­te del Gobierno en tiem­pos de pan­de­mia y tor­men­tas tropicales. 

Ya que no lo ha sido la ham­bru­na en orien­te. Giam­mat­tei vio el ejem­plo de la vio­len­cia uti­li­za­da por los Gobier­nos neo­li­be­ra­les y corrup­tos de Chi­le, Ecua­dor, Boli­via (gol­pis­ta) y Colom­bia y dijo yo los copio. Pues que se sien­te en una esta­ca a espe­rar que la pobla­ción no se indig­ne y se que­de de manos cru­za­das. Siem­pre hay opor­tu­ni­dad para rei­vin­di­car y es hora que la socie­dad gua­te­mal­te­ca se dig­ni­fi­que a sí misma. 

Es tiem­po de cam­biar el ADN de alcor­no­que por san­gre roja e hir­vien­te que dig­ni­fi­que a la pobla­ción, pero para eso el capi­ta­lino mes­ti­zo debe des­pren­der­se del las­tre here­da­do y que ali­men­ta muy bien todos los días: el racis­mo, el cla­sis­mo y la jac­tan­cia. No se tra­ta de ver quién sabe más, quién tie­ne más estu­dios, quién habla más boni­to, quién hace el car­tel más deco­ra­do por­que estu­dió arqui­tec­tu­ra y artes no sé qué, quién es más gallo para ir a humi­llar a los poli­cías que lle­van horas sin comer, que lle­van meses sin reci­bir sala­rio, que lle­van días sin ver a sus fami­lias y que duer­men en luga­res don­de muchas veces no hay ni ser­vi­cios sanitarios. 

No se tra­ta de ir a demos­trar los pri­vi­le­gios de cla­se que han teni­do unos fren­te a ellos que son pue­blo, vul­ne­ra­do tam­bién. Para saber esto y enten­der­lo no se nece­si­tan maes­trías solo el sen­ti­do común. No se tra­ta de ir a pin­tar un cua­dro de Picas­so fren­te a ellos que has­ta ampo­llas tie­nen en los pies por los zapa­tos que usan, que no tie­nen per­mi­so para ir al baño. No se tra­ta de ir a mos­trar las habi­li­da­des depor­ti­vas en dis­ci­pli­nas de éli­te en un país saquea­do y empo­bre­ci­do, fren­te a ellos que no han teni­do mayo­res opor­tu­ni­da­des en la vida. 

No Ilka, por­que siem­pre hay opcio­nes. ¡Fal­so!, si exis­tie­ran opcio­nes en Gua­te­ma­la la gen­te no se vie­ra for­za­da a migrar sin docu­men­tos. Eso no es luchar, la revo­lu­ción cul­tu­ral es otra cosa. Eso es fan­fa­rro­ne­ría y que­rer que les tomen una foto para las redes o ganas de salir en la tele. Sí, ¿pero y los poli­cías que vio­len­tan? No es con­tra ellos que debe diri­gir­se la lucha, evi­den­ciar­se su vio­len­cia como prue­ba sí, pero es fren­te a los que mane­jan las ins­ti­tu­cio­nes de poder. Es como si nos fué­ra­mos enci­ma de alguien que robó una bille­te­ra, pero no deci­mos nada con­tra las gran­des mafias de la oli­gar­quía. Es lo mis­mo. La jus­ti­cia se apli­ca según el acto cometido. 

Los pue­blos ori­gi­na­rios lle­van des­de siem­pre luchan­do en sole­dad, oja­lá que de una vez por todas los capi­ta­li­nos mes­ti­zos ten­gan la humil­dad, el valor y la memo­ria his­tó­ri­ca para unír­se­les e ir jun­tos por una Asam­blea Cons­ti­tu­yen­te Popu­lar y Plu­ri­na­cio­nal, oja­lá que en las pri­me­ras de cam­bio no trai­cio­nen como lo hacen siem­pre, cre­yén­do­se muy sal­sas por dis­tin­ción de cla­se, esco­la­ri­dad y etnia.

Sí, Ilka, ¿pero y qué hacen los migran­tes con todo esto?, los migran­tes indo­cu­men­ta­dos son los que con sus puros hue­sos y su san­gre, con sus des­ve­los eter­nos y sus tres tur­nos al día, que envían en reme­sas man­tie­nen a flo­te a Gua­te­ma­la, tener doble cue­ro es pedir­les más. Oja­lá que no se dejen impo­ner otra mario­ne­ta en la pol­tro­na. Y oja­lá que no pase mucho tiem­po para que entien­dan que un paro nacio­nal inde­fi­ni­do es la úni­ca opción via­ble para que las cli­cas cri­mi­na­les que han infes­ta­do el Gobierno y el Con­gre­so sepan que al pue­blo no se le toca, ¡se le respeta! 

Fuen­te: TeleSUR

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