Vene­zue­la. Ernes­to Ville­gas: «el espí­ri­tu de Aqui­les Nazoa vive en la ale­gría de nues­tra revolución»

Por Geral­di­na Colot­ti, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 12 noviem­bre 2020.-

A pro­pó­si­to de la Fil­ven, que empie­za hoy en Vene­zue­la y rin­de home­na­je a Aqui­les Nazoa y Ear­le Herre­ra, hemos con­ver­sa­do con el minis­tro de Cul­tu­ra Ernes­to Villegas.

¿Qué repre­sen­ta Aqui­les Nazoa para la cul­tu­ra y la socie­dad vene­zo­la­na? ¿Qué sig­ni­fi­ca para Vene­zue­la hoy, recor­dar el cen­te­na­rio de su nacimiento?

Aqui­les es un refe­ren­te del Cos­tum­bris­mo, un géne­ro lite­ra­rio que res­tau­ra el espí­ri­tu de la épo­ca a tra­vés de la poe­sía popu­lar, la his­to­ria des­de la vida coti­dia­na. Des­de esta pers­pec­ti­va, con refi­na­mien­to e iro­nía, el escri­tor afron­ta­ba la reali­dad y el con­tex­to polí­ti­co. Recla­mó las cosas sen­ci­llas, la lucha de los humil­des con­tra los pode­ro­sos. Fue un boli­va­riano apa­sio­na­do, escri­bió pode­ro­sas obras sobre la figu­ra de El Liber­ta­dor, sobre Fidel, pues era un acé­rri­mo defen­sor de la revo­lu­ción cuba­na. A 100 años de su naci­mien­to, su pro­pues­ta artís­ti­ca sigue sien­do muy actual. Su humor sutil y nun­ca banal nos per­mi­te reco­no­cer­lo como mili­tan­te de las cau­sas más nobles de la huma­ni­dad, está más pre­sen­te que nun­ca en todas las expre­sio­nes artís­ti­cas que le dedi­ca­mos en este 2020: en el cine, la dan­za, el mura­lis­mo, la poe­sía o en la lite­ra­tu­ra infan­til. Entre su obra y la épo­ca en que vivi­mos se iden­ti­fi­ca una cla­ra línea de continuidad.

La izquier­da, cuan­do se encuen­tra en opo­si­ción, usa la sáti­ra como arma; pero a menu­do la ve como un peli­gro cuan­do está admi­nis­tran­do el poder. ¿Es este tam­bién el caso del cha­vis­mo en Venezuela?

Es posi­ble que esta pre­gun­ta sobre la sáti­ra ten­ga su pro­pia rele­van­cia en Euro­pa o en otros paí­ses lati­no­ame­ri­ca­nos, pero en nues­tro caso no lo creo. El uso de la sáti­ra, el sar­cas­mo, saber reír­nos de noso­tros mis­mos, de las difi­cul­ta­des, peli­gros, ame­na­zas; es mone­da corrien­te, es par­te de nues­tra alma cari­be­ña. El coman­dan­te Chá­vez, que era un hom­bre sen­ci­llo, jovial, his­trió­ni­co, siem­pre dis­pues­to a bro­mear y al buen humor, encar­na­ba per­fec­ta­men­te este espí­ri­tu, y al pre­si­den­te Madu­ro tam­bién le encan­ta bro­mear, nun­ca pier­de el buen humor ni siquie­ra en cir­cuns­tan­cias muy difí­ci­les. Con noso­tros la sáti­ra, inclu­so la de mal gus­to, se expre­sa libre­men­te. Vene­zue­la es un terreno fér­til para la crea­ti­vi­dad y el humor en todas sus varian­tes, como se apre­cia tan­to en las redes socia­les como en los deba­tes y tam­bién des­de la agen­da polí­ti­ca. Por supues­to, este es un terreno espi­no­so, por­que la sáti­ra o el humor a veces se con­fun­den con racis­mo, miso­gi­nia, homo­fo­bia. Esto suce­de espe­cial­men­te en la dere­cha, pero el cha­vis­mo no está exen­to, por ejem­plo, del uso de la homo­fo­bia como arma polí­ti­ca, por­que la super­es­truc­tu­ra actúa sobre los indi­vi­duos, hacién­do­los repro­du­cir los meca­nis­mos domi­nan­tes, pero afor­tu­na­da­men­te esa no es la nor­ma. Nues­tro ser cari­be­ño, nos hace mucho más tole­ran­tes con el humor y la sáti­ra en todas sus for­mas y facetas.

Par­te de las cele­bra­cio­nes por el cen­te­na­rio del naci­mien­to de Aqui­les Nazoa tuvo lugar en la Caso­na, la resi­den­cia pre­si­den­cial don­de tam­bién vivió Chá­vez, trans­for­ma­da en un cen­tro de cul­tu­ra. ¿Qué sig­ni­fi­có este ges­to para la revo­lu­ción bolivariana?

La trans­for­ma­ción de la his­tó­ri­ca resi­den­cia de los pre­si­den­tes de Vene­zue­la en un cen­tro cul­tu­ral, es una deci­sión que tomó el pre­si­den­te Madu­ro como líder de la revo­lu­ción boli­va­ria­na. Ya en su épo­ca, Chá­vez había expre­sa­do su inten­ción de trans­for­mar­lo en un espa­cio públi­co. Hoy, es un gran cen­tro cul­tu­ral dedi­ca­do al arte y al deba­te, y a la socia­bi­li­dad, un ten­so hilo entre la his­to­ria y el pre­sen­te. El lugar ade­cua­do para cele­brar a Aqui­les Nazoa y lo que él repre­sen­ta para nues­tra cul­tu­ra. Hemos recu­pe­ra­do esas hec­tá­reas, que antes esta­ban a dis­po­si­ción de la fami­lia del pre­si­den­te, para que pue­dan ser uti­li­za­das por la ciu­dad. Es un espa­cio colec­ti­vo, abier­to y sin dis­cri­mi­na­ción, como el espí­ri­tu de la revo­lu­ción boli­va­ria­na. Mien­tras el capi­ta­lis­mo pri­va­ti­za y enco­ge el espa­cio públi­co, lo con­tra­rio es cier­to para nosotros.

Hablan­do en la Caso­na, entre­vis­ta­da por usted, la her­ma­na menor de Aqui­les dijo que él era comu­nis­ta, pero que hoy hay quien tra­ta de negar­lo. ¿Por­que? ¿Cuál fue el com­pro­mi­so polí­ti­co de Aqui­les Nazoa?

Sí, Aqui­les era comu­nis­ta. Como con otros gran­des polí­ti­cos o artis­tas que han lle­na­do de con­te­ni­dos revo­lu­cio­na­rios y trans­for­ma­do­res los sím­bo­los del movi­mien­to obre­ro, ocu­rre que algu­nos inten­tan endul­zar su men­sa­je o escon­der­lo para enfriar la fuer­za de esos con­te­ni­dos. Pero la figu­ra de Aqui­les Nazoa esta­ría incom­ple­ta si no se reco­no­cie­ra su mili­tan­cia, su per­te­nen­cia a las ideas comu­nis­tas, su dedi­ca­ción a la cau­sa revolucionaria.

Aqui­les tuvo que hacer tra­ba­jos de todo tipo para man­te­ner­se en sus estu­dios. El pro­ce­so boli­va­riano, en cam­bio, brin­da a los niños de los sec­to­res popu­la­res la opor­tu­ni­dad de estu­diar gra­tis, y has­ta los nive­les más altos. ¿Hoy sigue sien­do así, cuan­do el impe­ria­lis­mo está tra­tan­do de des­truir todos los logros socia­les alcan­za­dos por el socia­lis­mo bolivariano?

El dere­cho a la edu­ca­ción es uno de los prin­ci­pa­les obje­ti­vos alcan­za­dos por la revo­lu­ción boli­va­ria­na, tan­to por vía de la edu­ca­ción for­mal como a tra­vés de las misio­nes socia­lis­tas, como la Misión Robin­son, que ha per­mi­ti­do salir del anal­fa­be­tis­mo a más de un millón de vene­zo­la­nos y vene­zo­la­nas o la Misión Ribas, que tam­bién per­mi­te a quie­nes labo­ran y median­te faci­li­da­des al pro­fe­so­ra­do obte­ner un diplo­ma de bachi­lle­ra­to, o la Misión Sucre, que acer­có las uni­ver­si­da­des a los barrios popu­la­res, per­mi­tien­do que los jóve­nes se gra­dúen. El dere­cho a la edu­ca­ción es uno de los logros que nues­tro pue­blo más defien­de con­tra los ata­ques del impe­ria­lis­mo por­que sabe que, como decía Bolí­var, un pue­blo igno­ran­te es, fácil­men­te, ins­tru­men­to cie­go de su pro­pia des­truc­ción. Un pue­blo cul­to y capa­ci­ta­do, por otro lado, es menos mani­pu­la­ble y está lis­to para con­ver­tir­se en arqui­tec­to de su pro­pio des­tino. A pesar de los ata­ques del impe­ria­lis­mo, que bus­ca for­zar la mano del gobierno boli­va­riano para inte­rrum­pir la imple­men­ta­ción del pro­gra­ma polí­ti­co de la revo­lu­ción, o neu­tra­li­zar su poten­cial, la idea de que la edu­ca­ción y los ser­vi­cios públi­cos pue­dan pri­va­ti­zar­se está lo más lejos posi­ble de nues­tro horizonte.

En los paí­ses capi­ta­lis­tas, los pri­me­ros recor­tes pre­su­pues­ta­rios son los de cul­tu­ra. En cam­bio, en Vene­zue­la ¿Cómo fun­cio­na? ¿Cuá­les son las líneas de su ministerio?

Pode­mos decir, con Aqui­les Nazoa, que hemos ape­la­do al poder crea­ti­vo del pue­blo, al pue­blo que crea su pro­pia cul­tu­ra, como dice el preám­bu­lo de nues­tra Cons­ti­tu­ción Boli­va­ria­na. Un enfo­que que lle­va­mos ade­lan­te tam­bién en el minis­te­rio, reco­gien­do y dan­do voz a las más diver­sas expre­sio­nes de nues­tro pue­blo. Para ello con­ta­mos con la Misión Cul­tu­ra, con­ce­bi­da pre­ci­sa­men­te para ani­mar la vida cul­tu­ral a par­tir de los barrios, para cap­tar el víncu­lo pro­fun­do entre iden­ti­dad, tra­di­ción y capa­ci­dad crea­ti­va de las per­so­nas. En resu­men, diría que rom­pe­mos con la noción eli­tis­ta de cul­tu­ra; obvia­men­te sin des­cui­dar ni aban­do­nar las expre­sio­nes clá­si­cas de nues­tra heren­cia cul­tu­ral e inter­na­cio­nal. Solo que le atri­bui­mos el mis­mo valor al artis­ta des­co­no­ci­do, al crea­dor anó­ni­mo, que al consagrado.

A pesar de la pan­de­mia, este año tam­bién se rea­li­za la Feria Inter­na­cio­nal del Libro en Vene­zue­la, que ren­di­rá home­na­je a Aqui­les Nazoa y al escri­tor Ear­le Herre­ra, quien es tam­bién estu­dio­so de Nazoa. ¿Cómo se arti­cu­la­rá esta Filven?

Será una feria prin­ci­pal­men­te digi­tal, con encuen­tros entre escri­to­res y lec­to­res sobre las múl­ti­ples vidas de los libros y los nue­vos esce­na­rios del pre­sen­te. Des­afor­tu­na­da­men­te, la pan­de­mia impi­de la habi­tual cele­bra­ción mul­ti­tu­di­na­ria de años ante­rio­res en torno a los libros y la lec­tu­ra. La fies­ta ten­drá lugar en las for­mas de comu­ni­ca­ción digi­tal. Hemos rea­li­za­do un gran esfuer­zo para invo­lu­crar al mayor núme­ro posi­ble de per­so­nas en la pro­gra­ma­ción, para for­ta­le­cer la capa­ci­dad tec­no­ló­gi­ca, para dar esta­bi­li­dad a los con­te­ni­dos que dis­tri­bui­mos. El home­na­je de la Fil­ven será para Aqui­les Nazoa y Ear­le Herre­ra, ten­dre­mos a Méxi­co como nues­tro país anfi­trión y pre­sen­ta­re­mos libros impre­sos y digi­ta­les. Uno de los hilos prin­ci­pa­les será el bicen­te­na­rio de la bata­lla de Cara­bo­bo, hecho de armas que, sin embar­go, fue un hecho polí­ti­co, en el sen­ti­do de que Bolí­var ya había derro­ta­do el pro­yec­to impe­ria­lis­ta espa­ñol en las con­cien­cias, ya había obte­ni­do la vic­to­ria sim­bó­li­ca del pro­yec­to inde­pen­den­tis­ta. La bata­lla que tuvo lugar el 24 de junio de 1821 fue un hecho de armas que con­fir­mó la vic­to­ria en el cam­po de la con­cien­cia. Un even­to fun­da­cio­nal que fue fuen­te de ins­pi­ra­ción para la pro­duc­ción cul­tu­ral en los meses ante­rio­res a la Fil­ven y será así duran­te la Feria, don­de habrá un espa­cio espe­cial dedi­ca­do a la bata­lla de Cara­bo­bo, a la expli­ca­ción his­tó­ri­ca del sig­ni­fi­ca­do que Bolí­var le atri­bu­yó a esta bata­lla, de la que nació la Repú­bli­ca de Colom­bia: no la actual Colom­bia, que es solo una peque­ña par­te de la Gran Colom­bia, como la lla­man los his­to­ria­do­res para dife­ren­ciar­la de la actual. Y ese pro­yec­to de Patria Gran­de de Bolí­var, a pesar de las trai­cio­nes y las mio­pías, el pro­yec­to de uni­dad lati­no­ame­ri­ca­na, y en par­ti­cu­lar de la Gran Colom­bia, sigue vigen­te. Sólo la her­man­dad de nues­tros pue­blos nos hará indes­truc­ti­bles, dis­per­sos sere­mos víc­ti­mas de inje­ren­cias extran­je­ras, que se bene­fi­cia­rán de nues­tra divi­sión. La prue­ba la da lo que suce­de en la actual Colom­bia, prác­ti­ca­men­te inter­ve­ni­da por una poten­cia extran­je­ra, uti­li­za­da como patio tra­se­ro para la pro­duc­ción de dro­gas y como tea­tro ver­gon­zo­so de subor­di­na­ción al colo­nia­lis­mo. Salir de este lodo es par­te del pro­yec­to bolivariano.

Aqui­les Nazoa tra­ba­jó en tán­dem con su her­mano Aní­bal, a quien está dedi­ca­do el Pre­mio Perio­dis­mo Nece­sa­rio. Como repor­te­ro que rela­tó el gol­pe de 2002 y defen­dió el pro­ce­so boli­va­riano en tan­tas oca­sio­nes, ¿para qué se nece­si­ta el perio­dis­mo hoy? ¿Cómo arti­cu­lar la lucha con­tra el lati­fun­dio mediá­ti­co, den­tro y fue­ra de Venezuela?

Tan­to Aní­bal como Aqui­les fue­ron mili­tan­tes revo­lu­cio­na­rios, perio­dis­tas y comu­nis­tas, y por eso los recor­da­mos en nues­tro com­pro­mi­so dia­rio, tam­bién en la pro­fe­sión. Hoy, las gran­des cor­po­ra­cio­nes mediá­ti­cas están cada vez más des­ca­ra­da­men­te al ser­vi­cio de los gran­des mono­po­lios. En el cam­po de la comu­ni­ca­ción deben sur­gir nue­vas prác­ti­cas cer­ca­nas a las nece­si­da­des de los pue­blos, que inter­pre­ten y cuen­ten la com­ple­ji­dad de los hechos con rigor pro­fe­sio­nal, apli­can­do las mejo­res téc­ni­cas perio­dís­ti­cas, ganan­do la bata­lla por la cre­di­bi­li­dad a favor del pue­blo. Si nos refu­gia­mos en la pro­pa­gan­da, deja­mos a las gran­des cor­po­ra­cio­nes en liber­tad y jue­go fácil. En cam­bio, la bata­lla de las ideas debe tener lugar en todos los ámbi­tos, en todos los terre­nos, inclui­do el de las nue­vas tec­no­lo­gías y las redes socia­les. La bata­lla por la comu­ni­ca­ción es tan impor­tan­te como la bata­lla en el terreno mili­tar. Cuan­do Bolí­var le pidió a Fer­nan­do Peñal­ver que le tra­je­ra una impre­so­ra, pen­sa­ba que la arti­lle­ría del pen­sa­mien­to es tan útil como la muni­ción. La bata­lla por la ver­dad es un arma que el pue­blo mane­ja para pre­ser­var su sobe­ra­nía y su desa­rro­llo, y para ganar­se el res­pe­to en un mun­do pre­sa de los ape­ti­tos de los más fuertes.

Itu­rria /​Fuen­te

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