Colom­bia. Entre­vis­ta al Coman­dan­te Aure­liano Car­bo­nell, del ELN: «La sali­da es la paz»

Por Gra­cie­la Ramí­rez, (Corres­pon­sa­lía Cuba), Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 14 de octu­bre de 2020.

Fotos: Yai­mi Ravelo/​Video: Sya­ra Sala­do Mas­sip/​Edi­ción web: Lau­ra V. Mor.

Afir­ma en entre­vis­ta exclu­si­va con Resu­men Lati­no­ame­ri­cano el Coman­dan­te Aure­liano Car­bo­nell, del equi­po nego­cia­dor por el Ejér­ci­to de Libe­ra­ción Nacional.

Al menos 64 masa­cres regis­tra Colom­bia en lo que va de año. Los ase­si­na­tos de líde­res socia­les, de jóve­nes, la vio­la­ción de una niña indí­ge­na por sie­te sol­da­dos del ejér­ci­to o el homi­ci­dio de un abo­ga­do, son ape­nas algu­nos de los hechos más recien­tes que con­mo­cio­nan a un país que, en opi­nión de no pocos, se desan­gra y ve ale­jar­se, cada vez más, el camino del his­tó­ri­co Acuer­do de Paz fir­ma­do en 2016 en La Habana.

Pro­tes­tas popu­la­res, una com­ple­ja situa­ción eco­nó­mi­ca, cer­ca de 862 mil con­ta­gia­dos por la el coro­na­vi­rus SARS-Cov‑2 y alre­de­dor de 26 mil muer­tos a cau­sa de la Covid-19, la enfer­me­dad que pro­vo­ca el peli­gro­so pató­geno, dan for­ma a un con­tex­to sobre el cual con­ver­sa Resu­men Lati­no­ame­ri­cano en exclu­si­va con el coman­dan­te Aure­liano Car­bo­nell, del equi­po nego­cia­dor por el Ejér­ci­to de Libe­ra­ción Nacio­nal (ELN).

– ¿Cómo ana­li­za el ELN este panorama?

Ante todo quie­ro sub­ra­yar que el núme­ro de líde­res ase­si­na­dos tras la fir­ma de la Paz ya alcan­za los 1.021, los excom­ba­tien­tes ase­si­na­dos des­pués de la fir­ma de la Paz suman 230 y cuan­do la gen­te sale a pro­tes­tar indig­na­da el 9 de sep­tiem­bre, des­pués del cri­men come­ti­do con el abo­ga­do Javier Ordó­ñez se repor­ta­ron 12 falle­ci­dos por impac­tos de bala de la poli­cía, o sea, en una sola noche ocu­rre otra masa­cre duran­te las mani­fes­ta­cio­nes y reac­cio­nes ante la bru­ta­li­dad de los agen­tes del orden.

Por eso, miran­do lo que vive Colom­bia, lo pri­me­ro es que este gobierno ha rever­ti­do todos los inten­tos que se esta­ban hacien­do para bus­car unos cami­nos de diá­lo­go y de paz, y ha avan­za­do en ese sen­ti­do. Eso expli­ca las masa­cres, los ase­si­na­tos y las muchas situa­cio­nes de mi país.

Lo segun­do es esto, a pesar de las for­mas dic­ta­to­ria­les que vie­ne asu­mien­do este gobierno, hoy hay una gran resis­ten­cia y una diná­mi­ca de lucha en el pue­blo colom­biano, mucho mayor que en otros momentos.

En noviem­bre del año pasa­do se dio un paro nacio­nal en el que par­ti­ci­pa­ron masi­va­men­te muchas per­so­nas en Bogo­tá y en otras ciu­da­des. La huel­ga se pro­lon­gó por varias jor­na­das. El hecho tuvo como ante­ce­den­te las gran­des movi­li­za­cio­nes jalo­na­das por el movi­mien­to estu­dian­til que venía en ascen­so, pero fue inte­rrum­pi­do, al igual que en Chi­le, por la pan­de­mia. Hubo un parén­te­sis que se está cerran­do y otra vez empie­za a dar­se una gran diná­mi­ca de movi­li­za­ción. Para el 21 de octu­bre está plan­tea­da la con­vo­ca­to­ria a un paro nacio­nal y para el 21 de noviem­bre una gran jor­na­da nacio­nal que espe­ra­mos sea fuer­te, masi­va, muy importante.

Este gobierno está mos­tran­do una debi­li­dad cre­cien­te que con­tras­ta con el ascen­so de las luchas de la pobla­ción y tam­bién de la lucha en otras esfe­ras que pue­de ir gene­ran­do una situa­ción un poco más crí­ti­ca en el país y unas pers­pec­ti­vas más favo­ra­bles para el desa­rro­llo de la bata­lla popular.

Den­tro de ese con­tex­to es fac­ti­ble que las posi­cio­nes en el país a favor de la paz cobren aún mucha más fuer­za y ahí esta­mos noso­tros dis­pues­tos a avan­zar por ese camino, como lo hemos hecho todos estos años. Esta­mos plan­tean­do que haya una con­ti­nui­dad del pro­ce­so que se inte­rrum­pió por par­te de este gobierno prác­ti­ca­men­te des­de que asu­mió el Pre­si­den­te Iván Duque.

– ¿Qué pien­san las y los tra­ba­ja­do­res de Colom­bia, el pue­blo, el tra­ba­ja­dor, el cam­pe­sino, el desocupado?

Yo creo que hay más con­cien­cia que en otro momen­to, más males­tar de sec­to­res de tra­ba­ja­do­res, de los cam­pe­si­nos, de los estu­dian­tes, de los jóve­nes y eso se nota en las movi­li­za­cio­nes que han ocu­rri­do. Lo del 9 de sep­tiem­bre fue algo muy fuer­te, muy gran­de, que no se veía en Colom­bia qui­zás des­de lo que se lla­mó el paro cívi­co de 1977.

Qué pasa­rá en ese con­tex­to con la situa­ción tan gra­ve que está gene­ran­do la cri­sis eco­nó­mi­ca, por­que la gen­te no tie­ne para pagar el arrien­do ni los ser­vi­cios, no tie­ne empleo, no hay cómo pagar las deu­das, y la recu­pe­ra­ción eco­nó­mi­ca van a inten­tar hacer­la sacri­fi­can­do aún más a la pobla­ción. Eso tien­de a crear un cli­ma social muy com­ple­jo y qui­zás una con­flic­ti­vi­dad mucho más amplia. Vamos a ver qué pasa, pero la ten­den­cia es a que la pro­tes­ta social vaya a ser mucho más fuer­te, igual a lo que pue­de pasar en otros paí­ses de Amé­ri­ca Lati­na y que ya se ve nue­va­men­te en casos como Ecua­dor y Chile.

¿Cómo valo­ran la pre­sen­cia de las tro­pas de Esta­dos Uni­dos en terri­to­rio colom­biano y la agre­si­vi­dad del gobierno de Donald Trump, así como la recien­te gira de Mike Pom­peo por la región?

Hace unos años se plan­teó (Pro­cla­ma de la CELAC) Amé­ri­ca Lati­na y El Cari­be como terri­to­rio de paz, pero en este momen­to ante la polí­ti­ca nor­te­ame­ri­ca­na de agre­sión hacia Cuba y en espe­cial hacia Vene­zue­la han colo­ca­do al gobierno colom­biano como la pun­ta de lan­za para esa agre­sión, lo cual es muy grave.

Una gue­rra entre Colom­bia y Vene­zue­la sería fatal, fatal para el con­ti­nen­te, fatal para Vene­zue­la, para el pue­blo de ambos paí­ses, y cuál es el pre­tex­to: la pre­sun­ta sali­da de las dro­gas hacia Esta­dos Uni­dos vía Vene­zue­la, que es el Atlán­ti­co y resul­ta que el mayor pro­duc­tor de coca en el con­ti­nen­te es Colom­bia y el 80 por cien­to de la coca sale por el Pací­fi­co. Es algo amañado.

Aho­ra plan­tean el ingre­so de tro­pas nor­te­ame­ri­ca­nas con qué pro­pó­si­to: el de com­ba­tir el nar­co­trá­fi­co, con el obje­ti­vo de afian­zar la agre­sión hacia Vene­zue­la. Pre­ten­den lo mis­mo que cuan­do habla­ron en el caso de Iraq de las armas de des­truc­ción masi­va. Fren­te a eso hay que luchar para evi­tar que haya un ambien­te de gue­rra, no pode­mos aho­ra entrar a agre­dir­nos entre los pue­blos cuan­do no es el inte­rés de Vene­zue­la ni de Colom­bia, es del inte­rés de Esta­dos Unidos.

Fíje­se usted que no le están que­dan­do las cosas fáci­les a Trump, inclu­so lo que aca­ba de pasar cuan­do en Rei­no Uni­do no rati­fi­ca­ron en segun­da ins­tan­cia que el oro de Vene­zue­la se lo entre­ga­ran al opo­si­tor Juan Guai­dó. Eso es una expre­sión que va debi­li­tan­do cada vez más esa línea que tra­za­ron de pre­sen­tar al auto­pro­cla­ma­do Guai­dó como el «pre­si­den­te legí­ti­mo de Vene­zue­la» cuan­do él no man­da abso­lu­ta­men­te sobre nada.

Se les ha caí­do el inten­to de inva­sión, de pro­vo­car un levan­ta­mien­to interno. Están enre­da­dos y lo de aho­ra es que pre­ten­den seguir apun­ta­lan­do las posi­bi­li­da­des de la invasión.

– Hay quien dice que al Ejér­ci­to de Colom­bia le cos­ta­ría mucho inva­dir a paí­ses her­ma­nos, a paí­ses lati­no­ame­ri­ca­nos. ¿Qué pasa­rá por el pen­sa­mien­to y sen­ti­mien­tos, de un sol­da­do colom­biano al que se le insi­núe o se lo quie­ra lle­var a una gue­rra de ese tipo?

El sen­ti­mien­to del pue­blo colom­biano no sería favo­ra­ble a una agre­sión, a una gue­rra con Vene­zue­la, de eso no hay duda, pese a la pro­pa­gan­da y la prensa.

Res­pec­to al com­por­ta­mien­to que pue­da tener el ejér­ci­to colom­biano, noso­tros espe­ra­mos que se recuer­de que fue fun­da­do por el Liber­ta­dor Simón Bolí­var. Sin embar­go, el ejér­ci­to colom­biano, las éli­tes del país han esta­do his­tó­ri­ca­men­te muy subor­di­na­das a los intere­ses y a la polí­ti­ca estadounidense.

En Colom­bia las cla­ses domi­nan­tes no tie­nen nin­gún halo de sobe­ra­nía, de inde­pen­den­cia y aho­ra es peor. Está man­dan­do Álva­ro Uri­be, está man­dan­do Iván Duque y su posi­ción es de un arro­di­lla­mien­to excesivo.

Por ejem­plo, Trump dijo hay que fumi­gar y ellos a pesar de toda la opo­si­ción que hay sobre la fumi­ga­ción, tra­tan de hacer­lo como se pue­da. Se hizo un acuer­do para una erra­di­ca­ción volun­ta­ria y sus­ti­tu­ción de cul­ti­vos y a Esta­dos Uni­dos no le gus­tó eso, dice, erra­di­ca­ción for­za­da y ahí está. Lo que aca­ba de pasar con la elec­ción para el BID, Colom­bia fue la que apo­yó que se nom­bra­ra a un esta­du­ni­den­se, algo que nun­ca se había dado en el Ban­co Inter­ame­ri­cano de Desarrollo.

La posi­ción de este gobierno de faci­li­tar, de ayu­dar la polí­ti­ca nor­te­ame­ri­ca­na fren­te a Vene­zue­la podría seguir dan­do ejem­plos pero serían inter­mi­na­bles que indi­can la con­duc­ta tan ser­vil de las cla­ses domi­nan­tes colom­bia­nas y de este gobierno en par­ti­cu­lar, fren­te a los intere­ses y la polí­ti­ca de la Casa Blanca.

– ¿Podría plan­tear­se que hay como un ador­me­ci­mien­to, un retar­dar en la nece­si­dad de diá­lo­go y de alcan­zar la paz tan impor­tan­te con la otra gue­rri­lla, el ELN, y que por la inser­ción social que tie­nen en Colom­bia era fun­da­men­tal sen­tar­se en una mesa de diálogo?

Duque no tie­ne la mis­ma pre­dis­po­si­ción que el gobierno de Juan Manuel San­tos para alcan­zar la paz. Hay un hecho en enero del 2019, que es toma­do como excu­sa: el ata­que a la escue­la de ofi­cia­les. Cree­mos noso­tros que ese fue el pre­tex­to del gobierno de Duque para con­ge­lar la mesa de diá­lo­go y tam­bién más ade­lan­te le sir­ve a Esta­dos Uni­dos para incluir a Cuba en una lis­ta uni­la­te­ral y absur­da, don­de supues­ta­men­te Cuba no hace todo lo que debe­ría en la lucha con­tra el terrorismo.

Tene­mos una situa­ción de con­ge­la­mien­to de los diá­lo­gos, tene­mos una mesa de diá­lo­go ins­ta­la­da en La Haba­na y una pre­sión muy gran­de por una par­te del gobierno de Duque y por otra par­te tene­mos nece­si­dad de que esos diá­lo­gos se retomen.

– Uste­des son 10 coman­dan­tes y altos man­dos del ELN que están en La Haba­na como país garan­te de estas nego­cia­cio­nes des­de el año 2018. Nos gus­ta­ría cono­cer ¿cómo ana­li­zan uste­des toda esta situación?

Noso­tros segui­mos fir­me­men­te empe­ña­dos en for­zar cami­nos de paz en Colom­bia y en ese sen­ti­do a pesar de todos los pro­ble­mas segui­mos plan­tean­do que hay que dar­le con­ti­nui­dad al pro­ce­so que se ini­ció ya de comunicación.

En eso nos man­te­ne­mos fir­mes y segui­mos res­pal­dan­do que la sali­da de Colom­bia es la paz y tene­mos ple­na dis­po­si­ción para avan­zar en esa línea. Eso es lo primero.

Lo segun­do es esto, el Gobierno colom­biano se ha que­da­do muy solo en esa agre­sión que hizo sobre Cuba, acu­sán­do­la, exi­gién­do­le el que regre­sa­ra la dele­ga­ción para dete­ner­la. Por qué se ha que­da­do solo, por­que esos son acuer­dos fir­ma­dos ante garan­tes inter­na­cio­na­les y esa es una base sin la cual no se desa­rro­lla nin­gún pro­ce­so de conversación.

Ese es un prin­ci­pio uni­ver­sal de res­pe­tar los acuer­dos que se hacen para garan­ti­zar la segu­ri­dad de los nego­cia­do­res; por eso es que Norue­ga, que es un país garan­te, y que anda muy com­pro­me­ti­do con la paz en dis­tin­tas regio­nes del mun­do, asu­mió una posi­ción muy cla­ra. Igual Cuba que se paró muy firme.

Pero qué res­pal­do inter­na­cio­nal fue­ra de Esta­dos Uni­dos está tenien­do Colom­bia para seme­jan­te bar­ba­ri­dad, ahí está vio­len­tan­do todas las reglas. El nego­cia­dor con las FARC, De la Calle, advir­tió que esos pro­to­co­los hay que res­pe­tar­los; el jefe de la dele­ga­ción cuan­do se ini­ció el pro­ce­so con el ELN Juan Cami­lo Res­tre­po se pro­nun­ció de for­ma similar.

Por otra par­te, el gobierno de Duque nun­ca se sen­tó con el ELN. Este gobierno no tie­ne una dis­po­si­ción de avan­zar en la paz y no es solo con noso­tros. Es el com­por­ta­mien­to de este gobierno en el pro­ce­so y en los acuer­dos con las FARC. No se avan­za en el cum­pli­mien­to de esos acuer­dos. ¿Qué res­pe­to hay a los acuer­dos cuan­do tene­mos 230 excom­ba­tien­tes ase­si­na­dos o cuan­do siguen los ase­si­na­tos de los líde­res socia­les o cuan­do se da el incre­men­to de las masa­cres en Colom­bia, o hechos tan bochor­no­sos como los 12 muer­tos del 9 de septiembre?

Para eso se nece­si­ta un pue­blo movi­li­za­do, se nece­si­ta un gran blo­que de posi­cio­nes popu­la­res, demo­crá­ti­cas y se nece­si­ta un gran ambien­te favo­ra­ble en el pue­blo y en sec­to­res medios y en dis­tin­tas corrien­tes polí­ti­cas hacia la paz por­que ellos no lo van a hacer por las bue­nas, es obli­ga­do, si lo hacen es obli­ga­do, ten­drán que sentarse.

Y en ese sen­ti­do está avan­zan­do el país, están avan­zan­do las fuer­zas de la opo­si­ción. En las elec­cio­nes del 2018, por pri­me­ra vez lle­gó un sec­tor que no era del esta­blish­ment que obtie­ne un 43 por cien­to de la vota­ción. Y hay un ambien­te en ese sen­ti­do que va cre­cien­do favo­ra­ble y esa es la esperanza.

– ¿Qué pien­sa el ELN del rol de los garan­tes huma­ni­ta­rios, en este caso de Cuba y Noruega?

La expe­rien­cia que nos ha deja­do este pro­ce­so es que la pre­sen­cia de los garan­tes inter­na­cio­na­les en un pro­ce­so de paz es muy impor­tan­te y en ese sen­ti­do valo­ra­mos mucho la posi­ción, la par­ti­ci­pa­ción, el res­pe­to que han teni­do Cuba, Norue­ga, en espe­cial por­que son los que han dado más con­ti­nui­dad en su per­ma­nen­cia como garan­tes. Vene­zue­la tam­bién lo ha hecho pero con las difi­cul­ta­des que tie­ne con Colom­bia le ha sido más difí­cil lograr la mis­ma fuer­za, la mis­ma par­ti­ci­pa­ción que los otros dos países.

En tan­to ellos son res­pe­tuo­sos de las leyes inter­na­cio­na­les. Han sido res­pe­tuo­sos de los acuerdos.

– Coman­dan­te, cuan­do el Secre­ta­rio Gene­ral de la ONU Antó­nio Gute­rres y el Papa Fran­cis­co lla­ma­ron, en mar­zo, a un alto al fue­go en todo el mun­do tras decla­rar­se la pan­de­mia de la Covid-19, espe­cial­men­te en las zonas de gran­des con­flic­tos. El ELN se sumó a esa ini­cia­ti­va de for­ma uni­la­te­ral de mane­ra inme­dia­ta. ¿Qué sería nece­sa­rio para que se reac­ti­ven los diá­lo­gos de paz?

Ante el lla­ma­do hici­mos el alto al fue­go, pero el gobierno colom­biano nun­ca dio una res­pues­ta. En ese momen­to el ELN dice, esta­mos de acuer­do y le plan­tea­mos al gobierno que haga­mos un cese bila­te­ral de 90 días tal como lo pedía la Reso­lu­ción del Con­se­jo de Segu­ri­dad a fin de faci­li­tar toda la situa­ción de afron­tar la pandemia.

El Papa vol­vió a pro­nun­ciar­se pero el gobierno colom­biano no dijo nada, no res­pon­dió nada y eso mues­tra el carác­ter de esta admi­nis­tra­ción y su acti­tud hacia la paz ¿Qué habría que dar­se para que pue­da hacer­se un cese al fue­go?, que el gobierno lo faci­li­te. Noso­tros esta­mos total­men­te abier­tos y cree­mos que es válido.

Ya para reini­ciar el pro­ce­so no esta­mos ponien­do nin­gu­na con­di­ción. Esta­mos dicién­do­le al gobierno sen­té­mo­nos ya. Somos dos par­tes y el pro­ce­so tie­ne que tener una bila­te­ra­li­dad, de lo con­tra­rio no será exi­to­so. Lo que nece­si­ta­mos es que ellos cam­bien y para lograr­lo hay que obligarlos.

– Coman­dan­te, ¿hay, en este pano­ra­ma tan com­pli­ca­do espe­ran­za para cons­truir la paz con jus­ti­cia y con dig­ni­dad para el pue­blo colombiano?¿Qué haría fal­ta, algu­na vez la ten­dre­mos o segui­re­mos con­tan­do masacres?

Creo que hay que man­te­ner la espe­ran­za, el futu­ro de Colom­bia tie­ne que ser la paz, noso­tros le apun­ta­mos a eso. El obje­ti­vo, cuan­do nos sen­ta­mos a la mesa, la agen­da que se pac­tó con el gobierno decía, vamos a sacar la vio­len­cia de la oli­gar­quía y en ese sen­ti­do ese es el pro­pó­si­to, pero eso lo tene­mos que hacer las dos par­tes. La oli­gar­quía no pue­de seguir masa­cran­do, con el terro­ris­mo de Esta­do o con el para­mi­li­ta­ris­mo, ase­si­nan­do a los mani­fes­tan­tes. Ella es la que ejer­ce su poder de una mane­ra vio­len­ta y yo creo que en Colom­bia eso se demues­tra más que en otros países.

Un fallo recien­te de la Cor­te Supre­ma de Jus­ti­cia, que no es nada de izquier­da, le dijo al gobierno que debe res­pe­tar la pro­tes­ta social. Ellos son los que ejer­cen la vio­len­cia. Enton­ces saque­mos la vio­len­cia de lado y lado.

Y en ese sen­ti­do no hay que per­der la espe­ran­za. Cada vez la fuer­za de los sec­to­res que quie­ren en Colom­bia un cam­bio va sien­do mayor y eso es lo que va a garan­ti­zar que tran­si­te­mos hacia otra reali­dad y por otros cami­nos. Noso­tros man­te­ne­mos la espe­ran­za y esta­mos en esa dis­po­si­ción, hay que avan­zar por ese sendero.

El Coman­dan­te Aure­liano Car­bo­nell jun­to a Gra­cie­la Ramí­rez Cruz, jefa de la corres­pon­sa­lía de Resu­men Lati­no­ame­ri­cano en Cuba

– Un men­sa­je para la izquier­da lati­no­ame­ri­ca­na, para los par­ti­dos, para las organizaciones…

Para los revo­lu­cio­na­rios y los pue­blos lati­no­ame­ri­ca­nos un abra­zo de her­ma­nos y un salu­do de espe­ran­za, en qué sen­ti­do de espe­ran­za, vol­ve­mos a tran­si­tar por momen­tos de una mayor pre­sen­cia de los pue­blos nue­va­men­te, eso se expre­sa en lo que ha pasa­do en Chi­le, el epi­cen­tro del neo­li­be­ra­lis­mo. Eso indi­ca que hay otros momen­tos en nues­tra área geo­grá­fi­ca. Las pro­tes­tas que se die­ron en Ecua­dor son cam­pa­na­zos. Lo de Argen­ti­na, hubo un gran ascen­so de la lucha y eso se cana­li­za a tra­vés del triun­fo de Alber­to Fer­nán­dez y de Cris­ti­na y la derro­ta de Mau­ri­cio Macri.

En Boli­via, hay en estos momen­tos el for­ce­jeo, vamos a ver, qui­zás muy difí­cil. Saca­ron a Evo con un gol­pe y aho­ra vamos a ver pues se habla de que van a dar otro gol­pe si lle­ga el MAS.

Decir­les tam­bién que el ELN está com­pro­me­ti­do con la paz de Colom­bia, del con­ti­nen­te pero tam­bién está com­pro­me­ti­do con la cau­sa de los pobres, está com­pro­me­ti­do con el con­ti­nen­te y su sobe­ra­nía. Está com­pro­me­ti­do con el futu­ro de Amé­ri­ca Lati­na y de Colombia.

En ese sen­ti­do damos la soli­da­ri­dad a los otros pue­blos, a los her­ma­nos de lucha y tam­bién hemos reci­bi­do soli­da­ri­dad de los revo­lu­cio­na­rios lati­no­ame­ri­ca­nos y de las fuer­zas pro­gre­sis­tas de la región.

Itu­rria /​Fuen­te

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