Esta­do Espa­ñol. Men­sa­je des­de el barrio obre­ro madri­le­ño de Valle­kas: La lucha de cla­ses no se confina

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 24 de sep­tiem­bre 2020.

Comu­ni­ca­do de la Red Roja:

La inde­pen­den­cia de cla­se, la mejor vacu­na fren­te a la pandemia.

Los acon­te­ci­mien­tos pro­du­ci­dos en la tar­de del jue­ves, cuan­do una con­cen­tra­ción ante el Cen­tro de Salud Ánge­la Uriar­te de Valle­kas reci­bió una bru­tal car­ga poli­cial sin mediar pro­vo­ca­ción algu­na, y que ha deja­do varias per­so­nas heri­das y tres dete­ni­dos, cons­ti­tu­yen una bue­na mues­tra de cómo tie­ne pre­vis­to el Gobierno esta­tal enfren­tar esta nue­va esca­la­da de la pan­de­mia y la heca­tom­be social que se ave­ci­na.
La con­cen­tra­ción pre­ten­día, como en otros barrios y pue­blos de Madrid, denun­ciar el escán­da­lo de la segre­ga­ción a la que se some­te a los barrios obre­ros para todo menos para ir a pro­du­cir rique­za para el capi­tal en trans­por­tes aba­rro­ta­dos, don­de la dis­tan­cia de segu­ri­dad es una bro­ma maca­bra.
Y se ha podi­do cons­ta­tar cómo esa segre­ga­ción, ese some­ti­mien­to coti­diano a con­di­cio­nes inhu­ma­nas en el trans­por­te, en el tra­ba­jo y en los barrios se res­pon­de con repre­sión, con car­gas poli­cia­les con­tra el vecin­da­rio inde­fen­so, con heri­dos y con deten­cio­nes. El gobierno «pro­gre­sis­ta» del Esta­do acu­de man­dan­do a sus hues­tes a la lla­ma­da de la pre­si­den­ta más denos­ta­da en una «uni­dad de acción» que se dela­ta por sí sola.

Ser cla­se obre­ra, el mayor fac­tor de ries­go para el Covid 19

Todos los fac­to­res de ries­go para el Covid 19 defi­nen la situa­ción de quie­nes viven y tra­ba­jan en las con­di­cio­nes de máxi­ma explo­ta­ción: haci­na­mien­to en casas minús­cu­las, cor­tes de agua y de luz por impa­go, desahu­cios, aglo­me­ra­ción en los trans­por­tes, fra­ca­so esco­lar, deses­pe­ra­ción de la juven­tud, des­pi­dos masi­vos… Es decir, todo lo que colo­ca a la cla­se obre­ra ante una situa­ción lími­te y sin espe­ran­za de reso­lu­ción
A ello se une una sani­dad públi­ca des­bor­da­da, don­de se tra­ba­ja en con­di­cio­nes de pre­ca­rie­dad y don­de las con­sul­tas tele­fó­ni­cas están sir­vien­do para enmas­ca­rar la fal­ta cla­mo­ro­sa de per­so­nal sani­ta­rio con con­se­cuen­cias gra­ves para los pacien­tes por la mul­ti­pli­ci­dad de diag­nós­ti­cos erró­neos de enfer­me­da­des gra­ves. Todo ello mien­tras se com­prue­ba con rabia, cada vez más difí­cil de con­te­ner cómo los aplau­sos hipó­cri­tas a la sani­dad públi­ca se han con­ver­ti­do en un río de millo­nes de euros para empre­sas pri­va­das: Ribe­ra Salud (PCRs), Indra y Tele­fó­ni­ca (ras­trea­do­res) y el sin fin de empre­sas que como bui­tres acu­di­rán a hacer­se con el peda­zo más gran­de posi­ble de la ges­tión de los nue­vos hos­pi­ta­les.
Y para que el fes­tín trans­cu­rra sin moles­tos incon­ve­nien­tes, para que a la gen­te piso­tea­da no se le ocu­rra rechis­tar están los varia­dos tipos de poli­cías, y el ejér­ci­to, por si aca­so. Des­de hace varios años, las úni­cas pla­zas de empleo públi­co, a miles, que se ofer­tan son para inte­grar los cuer­pos y fuer­zas de segu­ri­dad del Esta­do.
Por si algo fal­ta­ra la Fede­ra­ción de Aso­cia­cio­nes de Veci­nos de Madrid, que res­pon­de mayo­ri­ta­ria­men­te a los dic­ta­dos de Pode­mos, IU y PSOE, a las pocas horas de pro­du­cir­se los acon­te­ci­mien­tos de Valle­kas ha saca­do una nota dicien­do que «en Valle­kas se han pro­du­ci­do inci­den­tes con los que las aso­cia­cio­nes veci­na­les nada tie­nen que ver». Si les que­da­ba algo de ver­güen­za ha sucum­bi­do esta tar­de ante la dig­ni­dad y el orgu­llo de cla­se del barrio de Valle­kas.
Pero los estó­ma­gos agra­de­ci­dos y las orga­ni­za­cio­nes sub­ven­cio­na­das sir­ven de poco cuan­do se des­pier­ta aque­llo que el poder más teme, lo que han tra­ta­do de ente­rrar millo­nes de veces miles de plu­mí­fe­ros pos­mo­der­nos a suel­do: la con­cien­cia y el orgu­llo de ser cla­se obre­ra.
La inde­pen­den­cia de cla­se, ese saber colec­ti­vo de quié­nes somos y, en con­se­cuen­cia, iden­ti­fi­car a nues­tro enemi­gos.
Red Roja mani­fies­ta, impul­sa­rá y cola­bo­ra­rá con todas las accio­nes de soli­da­ri­dad con los dete­ni­dos y con las per­so­nas heri­das. Cuan­do hay pue­blo detrás, la repre­sión se con­vier­te en un boo­me­rang, y en Valle­kas y en Madrid, hay pue­blo a rau­da­les.
Efec­ti­va­men­te, como se gri­ta­ba en los barrios obre­ros, reple­tos de orgu­llo de cla­se, de la Dig­ni­dad del Sur: «No es con­fi­na­mien­to, es lucha de cla­ses».
Ese es el principio.

Madrid 25 de sep­tiem­bre de 2020

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Itu­rria /​Fuen­te

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