Eus­kal Herria. EPPK: «A Igor tam­bién lo ha mata­do esa sole­dad que le fue impuesta»

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 12 de sep­tiem­bre de 2020.

El Colec­ti­vo de pre­sos y pre­sas polí­ti­cas [email protected] EPPK ha mos­tra­do su pesar por el falle­ci­mien­to de Igor Gon­zá­lez Sola en la cár­cel de Mar­tu­te­ne en un comu­ni­ca­do que inci­de en que «es tiem­po de aban­do­nar esta polí­ti­ca peni­ten­cia­ria de excep­ción», para que de esa for­ma «la cár­cel no vuel­va a matar a nin­gún pre­so más». Ape­la con espe­cial urgen­cia a la repa­tria­ción y pide vías de excarcelación.

La muer­te en pri­sión de Igor Gon­zá­lez Sola ha vuel­to a poner sobre la mesa, con toda su cru­de­za, la situa­ción que pade­cen los pre­sos vas­cos. «Una polí­ti­ca peni­ten­cia­ria de excep­ción» a la que EPPK exi­ge poner fin de inme­dia­to: «Es tiem­po de que dejen de pro­rro­gar con­de­nas a quie­nes están enfer­mos o tie­nen una edad ele­va­da, es tiem­po de aban­do­nar el ais­la­mien­to y los regí­me­nes cerra­dos. Que cesen ya las dobles con­de­nas: la legis­la­ción de excep­ción, la dis­per­sión de kides, la sole­dad, la irres­pon­sa­ble aten­ción sani­ta­ria… Sin más dila­ción, que comien­cen a repatriarnos».

En un comu­ni­ca­do remi­ti­do a GARA, el Colec­ti­vo de Pre­sas y Pre­sos Polí­ti­cos Vas­cos recuer­da que Igor Gon­zá­lez es el vigé­si­mo pri­sio­ne­ro falle­ci­do entre rejas. Y como dato reve­la­dor de su peri­plo car­ce­la­rio de 15 años, cita que «cono­ció de pri­me­ra mano las con­se­cuen­cias más gra­ves de la dis­per­sión y el ale­ja­mien­to: cuan­do lo tuvie­ron en Bada­joz, en julio de 2017, sufrió la muer­te de su com­pa­ñe­ro de módu­lo Kepa del Hoyo».

Entre las con­se­cuen­cias de la polí­ti­ca car­ce­la­ria en vigor, «dise­ña­da expre­sa­men­te para des­truir­nos polí­ti­ca y per­so­nal­men­te», sitúa las enfer­me­da­des físi­cas y síqui­cas. «Ante las malas con­di­cio­nes sani­ta­rias de las cár­ce­les, son los kides quie­nes asis­ten al pre­so. Pero la dis­per­sión, el ais­la­mien­to, lo impo­si­bi­li­tan, y debe­mos denun­ciar que esa sole­dad impues­ta tam­bién ha mata­do a Igor». Su con­clu­sión es rotun­da: la muer­te de Gon­zá­lez Sola, que había cum­pli­do tres cuar­tas par­tes de la pena y esta­ba enfer­mo, «es con­se­cuen­cia direc­ta» de la polí­ti­ca car­ce­la­ria que se aplica.

Por un futu­ro sin presos

EPPK se diri­ge a los «res­pon­sa­bles» de esta polí­ti­ca «inhu­ma­na» para que la aban­do­nen de una vez y, «lo más impor­tan­te, empie­cen tra­ba­jar para poner los cimien­tos de una Eus­kal Herria sin pre­sos polí­ti­cos». Pero aña­de que exis­ten varios aspec­tos que deben resol­ver­se ya.

Men­cio­na, con­cre­ta­men­te, el agru­pa­mien­to en las cár­ce­les de Basau­ri, Iru­ñea, Mar­tu­te­ne y Zaba­lla de los pre­sos encar­ce­la­dos en el Esta­do espa­ñol, «tal como se ha hecho, en par­te, en el Esta­do fran­cés»; la inme­dia­ta pues­ta en liber­tad de los enfer­mos y de los mayo­res de 65 años; y la adop­ción de medi­das para cesar en la polí­ti­ca espa­ño­la de «cla­si­fi­car­nos sis­te­má­ti­ca­men­te en régi­men cerra­do y se nos apli­quen el tra­ta­mien­to y la cla­si­fi­ca­ción ordinaria».

Pre­ci­sa­men­te, el Colec­ti­vo indi­ca que esa apli­ca­ción del régi­men car­ce­la­rio es la que «nos man­tie­ne ais­la­dos, ale­ja­dos y dis­per­sa­dos. Se han pasa­do años dicien­do que no somos pre­sos polí­ti­cos, pero 10 años des­pués de que cesa­ra la lucha arma­da siguen apli­cán­do­nos una polí­ti­ca peni­ten­cia­ria de excepción».

El comu­ni­ca­do se refie­re tam­bién a la situa­ción gene­ra­da por la pan­de­mia del covid-19, que en pri­sión ha aca­rrea­do res­tric­cio­nes en dere­chos. Para EPPK, la situa­ción es «drá­ma­ti­ca». De hecho, apun­ta que la emer­gen­cia sani­ta­ria supo­ne una razón más para empren­der la repa­tria­ción, «tal como sos­tie­nen los colec­ti­vos pro dere­chos huma­nos, la mayo­ría social, polí­ti­ca y sin­di­cal vas­ca e, inclu­so, el pro­pio Gobierno de la CAV».

Extrac­tos

«La polí­ti­ca peni­ten­cia­ria de excep­ción que toda­vía hoy se nos vie­ne apli­can­do ha impe­di­do que Igor vol­vie­ra con vida a casa, y nos impi­de a todos noso­tros regre­sar al seno de nues­tra sociedad»

«En esta emer­gen­cia sani­ta­ria glo­bal, que no tie­ne visos de resol­ver­se en bre­ve, lo más sen­sa­to y jus­to sería que todos los pre­sos estu­vie­ran en su tierra»

Fuen­te: Gara

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