Soli­ci­tan a la Jun­ta la adqui­si­ción de Cabe­za de Hor­ta­les, don­de se ubi­can la ciu­dad íbe­ra de Iptu­ci – La otra Andalucía

El colec­ti­vo Eco­lo­gis­tas en Acción ha soli­ci­ta­do a la Con­se­je­ría de Agri­cul­tu­ra, Gana­de­ría, Pes­ca y Desa­rro­llo Sos­te­ni­ble la adqui­si­ción de la fin­ca Cabe­za de Hor­ta­les, median­te el ejer­ci­cio del dere­cho de tan­teo o retrac­to. En esta fin­ca, ubi­ca­da en el tér­mino muni­ci­pal de Pra­do del Rey y en el inte­rior del Par­que Natu­ral Los Alcor­no­ca­les, se encuen­tran las rui­nas de la famo­sa ciu­dad íbe­ra de Iptuci.

La Cabe­za de Hor­ta­les es un peñón de silue­ta incon­fun­di­ble en el con­jun­to de la topo­gra­fía de la región, des­ta­can­do su ele­va­da mese­ta de 400 metros de alti­tud, un lugar pro­mi­nen­te de gran ampli­tud visual y pai­sa­jís­ti­ca que ha sido duran­te siglos una ata­la­ya de gran impor­tan­cia estra­té­gi­ca. La Cabe­za de Hor­ta­les es una zona arqueo­ló­gi­ca de enor­me inte­rés, rela­cio­na­da con la exis­ten­cia de la ciu­dad ibe­ro-roma­na de Iptu­ci. Está cata­lo­ga­da como Bien de Inte­rés Cul­tu­ral (BIC) del Patri­mo­nio His­tó­ri­co de Andalucía.

Iptu­ci tuvo gran impor­tan­cia en la Anti­güe­dad. Cita­da por Pli­nio el vie­jo, Pto­lomeo y otros his­to­ria­do­res clá­si­cos, acu­ñó mone­das en los siglos II y I a.d.C., todas ellas con la carac­te­rís­ti­ca “rue­da de carro, con radios”. Ciu­dad de ori­gen pre­rro­mano, fue muni­ci­pio esti­pen­dia­rio de Roma y, en tiem­pos de Julio Cesar, pasó a ser reco­no­ci­da como la “Colo­nia Vir­tus Julia”. De la ciu­dad anti­gua que­dan abun­dan­tes res­tos de sus mura­llas y otros ele­men­tos. Los res­tos arqueo­ló­gi­cos se encuen­tran espar­ci­dos por bue­na par­te de la super­fi­cie que ocu­pan sus lade­ras, don­de se loca­li­zan otros yaci­mien­tos, medie­va­les y anda­lu­síes, así como de data­cio­nes pre­his­tó­ri­ca ‑Neo­lí­ti­co, Edad del Bron­ce y del Hie­rro (Tur­de­ta­na)-, y otras épo­cas culturales.

Sobre la mese­ta se asien­ta la ciu­dad de Iptu­ci y la for­ta­le­za anda­lu­sí, par­cial­men­te recu­pe­ra­da en la cam­pa­ña de exca­va­cio­nes arqueo­ló­gi­cas del año 2000, rea­li­za­da des­pués de siglos de aban­dono. Duran­te la Baja Edad Media, siglos XIII a XV, fue así mis­mo línea fron­te­ri­za de los rei­nos Cas­te­llano y Granadino.

Otro ele­men­to de gran inte­rés lo cons­ti­tu­yen sus anti­guas sali­nas, que apro­ve­cha­ban, y lo siguen hacien­do, los manan­tia­les sali­tro­sos que bro­tan en el entorno de este cerro. Se ha iden­ti­fi­ca­do una sali­na roma­na en el cau­ce del Arro­yo Hon­do, pró­xi­ma a la pro­pie­dad que se soli­ci­ta su adqui­si­ción por la Jun­ta. El con­jun­to de sali­nas que se han con­ser­va­do en los tér­mi­nos de Pra­do del Rey y El Bos­que, están inven­ta­ria­das como “Geo­rre­cur­so” del Par­que Natu­ral Los Alcornocales.

No pare­ce lógi­co que una zona de tan alto valor his­tó­ri­co se encuen­tre den­tro de una fin­ca pri­va­da, cuyo pro­pie­ta­rio no rea­li­za acti­vi­dad algu­na de con­ser­va­ción, e impi­de las visi­tas, a pesar de que, al estar decla­ra­do BIC, la ley obli­ga a ofre­cer visi­tas gra­tui­tas al menos cua­tro veces al mes.

Eco­lo­gis­tas en Acción ha teni­do cono­ci­mien­to de la recien­te trans­mi­sión de la pro­pie­dad de esta fin­ca. La Ley 2/​1989 de Inven­ta­rio de Espa­cios Natu­ra­les Pro­te­gi­dos de Anda­lu­cía esta­ble­ce que la Jun­ta de Anda­lu­cía podrá “ejer­cer los dere­chos de tan­teo y retrac­to en todas las trans­mi­sio­nes de bie­nes y dere­chos inter­vi­vos de los terre­nos situa­dos en el inte­rior de los espa­cios decla­ra­dos pro­te­gi­dos”, tenien­do un pla­zo de tres meses para ejer­cer el dere­cho de tan­teo y de un año el de retracto.

Es pues una opor­tu­ni­dad inme­jo­ra­ble para que la Jun­ta de Anda­lu­cía adquie­ra esta fin­ca, lo que reper­cu­ti­rá de for­ma muy favo­ra­ble en la con­ser­va­ción de sus valo­res natu­ra­les, his­tó­ri­cos y cul­tu­ra­les. Ade­más, la titu­la­ri­dad públi­ca de esta fin­ca pue­de abrir nue­vas opor­tu­ni­da­des para la inves­ti­ga­ción y el turis­mo cul­tu­ral y de natu­ra­le­za, que favo­re­ce­rá a las pobla­cio­nes cer­ca­nas de Pra­do del Rey y El Bos­que, acti­vi­da­des actual­men­te veta­das por el cie­rre de su acce­so al público.

No hay nin­gu­na razón para que la Jun­ta no actúe ante esta opor­tu­ni­dad, y las hay todas para que ejer­za los dere­chos lega­les que per­mi­tan el pase a pro­pie­dad públi­ca de este emble­má­ti­co yaci­mien­to arqueológico.

Francisco Vílchez

Andaluz de Granada (1980). Grado en Humanidades en la UGR. Pluriempleado en el sector servicios y aficionado a hablar de lo que la prensa no dice ni pío.

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