Argen­ti­na. Abu­so poli­cial en Río Gallegos

Por María Euge­nia Ludue­ña, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 18 de junio de 2020

Un joven de 27 años denun­ció que el 1 de mayo fue gol­pea­do y agre­di­do por agen­tes homo­odian­tes de Infan­te­ría y por poli­cías de la comi­sa­ría sex­ta de Río Galle­gos (pro­vin­cia de San­ta Cruz. Con­tó que mien­tras estu­vo alre­de­dor de seis horas dete­ni­do, en el con­tex­to de la pan­de­mia, le que­bra­ron un maxi­lar, le fisu­ra­ron las cos­ti­llas y le deja­ron hema­to­mas en todo el cuer­po, bur­lán­do­se de su orien­ta­ción sexual. La denun­cia está en el juz­ga­do de ins­truc­ción núme­ro 1 a car­go de la jue­za Mar­ce­la Quintana. 

Jor­ge Astor­ga, la víc­ti­ma, denun­ció este 7 de junio ante la dele­ga­ción del INADI (Ins­ti­tu­to Nacio­nal con­tra la Dis­cri­mi­na­ción, el Racis­mo y la Xeno­fo­bia) en Río Galle­gos la vio­len­cia poli­cial sufri­da. La dele­ga­ción local ya pidió la aper­tu­ra del expe­dien­te y dijo a Pre­sen­tes que está acom­pa­ñan­do a la víc­ti­ma. La dis­cri­mi­na­ción hacia una orien­ta­ción sexual disi­den­te pue­de ter­mi­nar agra­van­do la pena de quie­nes ejer­cie­ron vio­len­cia ins­ti­tu­cio­nal en dos fuer­zas de segu­ri­dad: la Infan­te­ría y la policía.

La denun­cia

Según rela­tó Jor­ge Astor­ga, la víc­ti­ma: “El 1 de mayo sufrí un abu­so de poder de par­te de la poli­cía y de Infan­te­ría. Me encon­tra­ba acom­pa­ñan­do a mi madre y me diri­gía a mi domi­ci­lio a las 2:45 de la madru­ga­da ‑esta­mos a cin­co cua­dras de dis­tan­cia-. Infan­te­ría me paró, no me pre­gun­tó mi nom­bre ni el moti­vo de por qué cir­cu­la­ba a esa hora, y me hizo subir a la camio­ne­ta. Ahí aden­tro les pre­gun­té por qué me dete­nían y uno de Infan­te­ría me res­pon­dió: “mirá cómo hablas­te, tro­lo, mari­cón”. Empe­za­ron los abu­sos: piñas, trom­pa­das, y así fue todo el camino has­ta la sec­cio­nal 6ta. en el barrio Evi­ta. Me baja­ron de los pelos y me arras­tra­ron por toda la comi­sa­ría has­ta un sec­tor de quinchos”.

Insul­tos y ame­na­zas de violación

Jor­ge cuen­ta que en el camino per­dió las zapa­ti­llas y las medias, y que la vio­len­cia con­ti­nuó lue­go por par­te de los agen­tes poli­cia­les. “Ahí había tres o cua­tro poli­cías de la comi­sa­ría, entre ellos una mujer. Siguie­ron pata­das y trom­pa­das, se reían de mí por ser gay, por cómo esta­ba ves­ti­do. Me deni­gra­ban por homo­se­xual. Cuan­do lle­gué me saca­ron los ari­tos y no me los devol­vie­ron”. Jor­ge dice que al prin­ci­pio no qui­so reve­lar su nom­bre has­ta no saber el moti­vo de su deten­ción. Pero en un momen­to, mien­tras seguía sien­do “deni­gra­do gen­te homo­fó­bi­ca, esta­ba sen­ta­do en una silla, lle­gó el jefe de turno y me dijo si iba a fir­mar pape­les. Les dije que no, enton­ces uno de Infan­te­ría me tiró de la silla, me patea­ron en el sue­lo. Uno de ellos me pre­sio­na­ba los pies, otro en la espal­da y otro me aho­ga­da en el cue­llo con su bor­ce­go has­ta dejar­me sin aire. Acce­dí a decir­les mi nom­bre y fir­mé los pape­les, eran cuatro”.

Has­ta hoy no sabe qué fir­mó. “No me mos­tra­ron. Pedí comu­ni­car­me con fami­liar y me lo nega­ron. Me repe­tían que yo no tenía dere­chos. Decían que yo había mira­do muchas pelí­cu­las. Me nega­ron has­ta el per­mi­so para ir al baño, me decían que me hicie­ra enci­ma. Me levan­ta­ron todo gol­pea­do, y en el tra­yec­to al al cala­bo­zo me ame­na­za­ban que me iban a lle­var con otros pre­sos para que me vio­len. Pen­sé que iba a suce­der. Pero en el cala­bo­zo había dos per­so­nas dete­ni­das por incum­plir la cua­ren­te­na. Sólo esta­ban demo­ra­das, las habían tra­ta­do bien”.

Revic­ti­mi­za­ción 

Jor­ge pasó la madru­ga­da hela­da de Río Galle­gos “des­cal­zo y muer­to de frío”. Sin poder creer lo que esta­ba vivien­do. A las 9 y media de la maña­na recu­pe­ró la liber­tad y se fue a su casa. “Me acos­té a dor­mir y a la tar­de fui al Hos­pi­tal Regio­nal de Río Galle­gos. Me hicie­ron exá­me­nes y pla­cas que demues­tran que ten­go frac­tu­ra maxi­lar y fisu­ra en las cos­ti­llas, apar­te de hema­to­mas en todo el cuer­po. Salí a las 2 de la maña­na y me diri­gí al Coman­do 101 a hacer mi denun­cia. Me tra­ta­ron muy mal y me dije­ron que no toma­ban denun­cias, que tenía que vol­ver adon­de habían suce­di­do los hechos. Yo no que­ría cru­zar­me con el turno y revi­vir todo. Me armé de valor y de fuer­za y fui. El jefe de turno no esta­ba al tan­to de lo que había suce­di­do en el turno noche. No podía creer. Des­pués fui a hablar con Jefa­tu­ra y tam­po­co esta­ba al tan­to. Así yo hubie­ra esta­do incum­plien­do la cua­ren­te­na ‑aun­que esta­ba fue­ra del hora­rio esti­pu­la­do, esta­ba acom­pa­ñan­do a mi madre- no era para que me die­ran esa gol­pi­za ni el tra­to que sufrí. Me dije­ron que como mucho me corres­pon­día un acta o demo­rar­me”. Me sugi­rie­ron que espe­ra­ra uno o dos meses, por­que esto tar­da un montón”.

El tiem­po pasó y Jor­ge no reci­bió res­pues­ta. “Espe­ra­ba algu­na san­ción o suma­rio para quie­nes están en esas fuer­zas, pero siguen tra­ba­jan­do con total normalidad”.

El lunes 8 de junio el Minis­te­rio de Segu­ri­dad de San­ta Cruz infor­mó a tra­vés de un comu­ni­ca­do que el per­so­nal que inter­vino fue sumariado.

Fuen­te: Argen­ti­na Indy­me­dia

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