Esta­dos Uni­dos. Los médi­cos negros pasan de la pri­me­ra línea de la pan­de­mia a las protestas

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 11 de junio de 2020

Covid-19 ha mata­do a las per­so­nas negras al doble de la tasa que sus con­tra­par­tes blan­cas, mien­tras que la poli­cía mata a los hom­bres negros a más del doble de la tasa que los hom­bres blancos

El Dr. Ste­ven McDo­nald se unió recien­te­men­te a una protesta
con­tra la bru­ta­li­dad poli­cial en el bajo Manhat­tan, ves­ti­do con una bata blanca
y una más­ca­ra, e impermea­ble a la llu­via que cae. A su alre­de­dor, las
per­so­nas con batas qui­rúr­gi­cas azu­les y ver­des mos­tra­ban letre­ros como «No
maten a mis pacien­tes», «Batas blan­cas por vidas negras» y
«Nos aplau­den, nos arro­di­lla­mos por ustedes».

McDo­nald, un médi­co afro­ame­ri­cano de la sala de emer­gen­cias, ha
pasa­do los últi­mos dos meses tra­tan­do a pacien­tes de Covid-19 duran­te el pico
de la pan­de­mia, cuan­do la ciu­dad de Nue­va York fue inva­di­da por per­so­nas que
fue­ron tras­la­da­das entre hos­pi­ta­les en bus­ca de camas. Estos eran
pacien­tes, dijo, que a menu­do se pare­cían a él.

«La car­ga de la enfer­me­dad fue sopor­ta­da por las comu­ni­da­des de color», dijo. El virus ha mata­do a las per­so­nas negras al doble de la tasa que a sus homó­lo­gos blancos.

De algu­na mane­ra, dijo, las pro­tes­tas pro­vo­ca­das por el ase­si­na­to de Geor­ge Floyd por la poli­cía de Min­nea­po­lis se sin­tie­ron como una «exten­sión natu­ral de esa injus­ti­cia» cau­sa­da por la pan­de­mia. La poli­cía mata a hom­bres negros a más del doble de la tasa que a los hom­bres blancos.

Des­de mar­zo, miles de tra­ba­ja­do­res de salud negros en todo el
país han esta­do al fren­te de la pan­de­mia, aún más en Nue­va York, que comprende
una quin­ta par­te de los casos y muer­tes del país. Aho­ra, a pesar del
deba­te polé­mi­co sobre el impac­to de las pro­tes­tas en la salud públi­ca, muchos
tam­bién se unen a las pro­tes­tas con­tra la bru­ta­li­dad poli­cial a nivel nacional,
con la espe­ran­za de des­man­te­lar las estruc­tu­ras racis­tas que regu­lar­men­te matan
a los negros tan­to en las calles como en el hospital.

«Covid no lo mata­rá tan rápi­do como una bala», dijo el
Dr. Luk­mon Baba­ji­de, médi­co resi­den­te en Rut­gers en Newark, Nue­va Jer­sey, que
se unió a la protesta. 

Baba­ji­de, que usa­ba un uni­for­me azul, dijo que si bien le preo­cu­pa­ba que las per­so­nas se enfer­ma­ran por el virus, la pro­tes­ta se sen­tía igual­men­te esen­cial para pro­te­ger las vidas de los negros. Dijo que está cada vez más cla­ro que las ins­ti­tu­cio­nes no están hacien­do lo sufi­cien­te para hablar en con­tra de las dis­pa­ri­da­des racia­les, a pesar de que está bien docu­men­ta­do que los esta­dou­ni­den­ses negros expe­ri­men­tan peo­res resul­ta­dos de salud en innu­me­ra­bles pro­ble­mas de salud como la salud mater­na, las enfer­me­da­des car­día­cas y la diabetes.

«Cual­quier cosa sis­té­mi­ca que con­ti­núe colo­can­do a las
per­so­nas negras atrin­che­ra­das en el fon­do y con­ti­núe explo­tán­do­las y
matán­do­las, toda­vía no se las con­si­de­ra racis­tas», dijo
Baba­ji­de. «Esos son solo vis­tos como hechos des­afor­tu­na­dos de la
vida».

Las dis­pa­ri­da­des en cómo se vigi­lan las comu­ni­da­des negras tie­ne un impac­to direc­to en la salud fue­ra de los ase­si­na­tos extra­ju­di­cia­les. El abu­so de la poli­cía y las tasas des­pro­por­cio­na­das de encar­ce­la­mien­to pue­den con­du­cir a cri­sis gene­ra­li­za­das de salud men­tal y estrés cró­ni­co, que están vin­cu­la­dos a pro­ble­mas car­día­cos y otras dolen­cias. Covid-19, por su par­te, se ha exten­di­do rápi­da­men­te en las cár­ce­les y las cár­ce­les, ilu­mi­nan­do el círcu­lo vicio­so de vigi­lan­cia exce­si­va y arres­tos en la salud pública.

Para los médi­cos negros, sin embar­go, no se tra­ta solo de pacien­tes y sus comu­ni­da­des. Tam­bién se tra­ta de luchar por sus pro­pias vidas, y cómo se per­ci­ben en un cam­po don­de com­pren­den solo el 50% de la fuer­za labo­ral. El médi­co Darien Sut­ton, en Twit­ter, dijo que esta­ba más preo­cu­pa­do por con­du­cir a casa des­pués del toque de que­da como hom­bre negro que por con­tra­tar a Covid, y pla­neó no usar una más­ca­ra en su camino hacia el auto­mó­vil. Un médi­co fue arres­ta­do duran­te una pro­tes­ta en Brooklyn esa semana.

«El pro­fe­sio­na­lis­mo no nos sal­va­rá», dijo Chioma
Iwe­lu­mo, una estu­dian­te de medi­ci­na en Nue­va York que acu­dió a la pro­tes­ta con
un car­tel para Breon­na Tay­lor, una EMT y tra­ba­ja­do­ra de pri­me­ra línea que fue
ase­si­na­da por la poli­cía en su pro­pia casa. Iwe­lu­mo dijo que muchos
tra­ba­ja­do­res de la salud expe­ri­men­tan racis­mo de mane­ra regu­lar. “Cuan­do
lucha­mos por los negros, tam­bién lucha­mos por noso­tros mis­mos. Se tra­ta de
pacien­tes, pero tam­bién de mí «.

Baba­ji­de dijo que es uno de los dos médi­cos negros en su
pro­gra­ma. McDo­nald dijo que poner­se una bata blan­ca se sien­te como una
señal para los demás de que sabe cómo ope­rar den­tro de un «sis­te­ma
blan­co», inclu­so si se lo ve de mane­ra dife­ren­te cuan­do se lo
qui­ta. Esto fue evi­den­te en una pro­tes­ta el vier­nes pasa­do, cuan­do la policía
esta­cio­na­da jun­to a la pro­tes­ta de los tra­ba­ja­do­res de la salud, orga­ni­za­da por
Frontli­nes para Frontli­nes, per­ma­ne­ció en gran medi­da dis­tan­te y sin manos,
inclu­so cuan­do los tra­ba­ja­do­res de la salud mar­cha­ron por el toque de que­da por
el Ayun­ta­mien­to con sus uni­for­mes, más­ca­ras y abrigos .

Mien­tras tan­to, el cos­to emo­cio­nal de enfren­tar la pan­de­mia y el diá­lo­go nacio­nal sobre la bru­ta­li­dad poli­cial podría resul­tar pesa­do en las pró­xi­mas sema­nas. Los tra­ba­ja­do­res de salud ya son vul­ne­ra­bles al ago­ta­mien­to y la angus­tia a dia­rio, y han expe­ri­men­ta­do sín­to­mas de tras­torno de estrés pos­trau­má­ti­co duran­te la pan­de­mia. Jun­to con el estrés con­ti­nuo de ser negro en Esta­dos Uni­dos, algu­nos de los mani­fes­tan­tes se pre­pa­ra­ron para el impacto.

“Es difí­cil todos los días. He vis­to a la mayo­ría de los
pacien­tes negros que lle­gan a la puer­ta sin nin­gún otro lugar a donde
ir. Real­men­te te afec­ta ”, dijo McDo­nald, quien ha esta­do lidian­do al leer
a Toni Morri­son y unir­se a las protestas.

Para algu­nos tra­ba­ja­do­res de la salud, las protestas
pro­por­cio­na­ron una sali­da para el dolor y la ira, y una for­ma de hablar sobre
el racis­mo que pre­sen­cian tan­to en el mun­do como en los pasi­llos de sus
hospitales. 

«Esto es muy impor­tan­te por­que es la medi­ci­na para
ambos», dijo McDonald.

Fuen­te: The​guar​dian​.com

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